Oráculo Osho Zen del 59 al 68

Oráculo Osho Zen del 59 al 68

Oráculo Osho Zen del 59 al 68. ARCANOS MENORES.

Oráculo Osho Zen carta 59. Esquizofrenia. Nubes: La mente.

Oráculo Osho Zen carta 60. Aislamiento. Nubes: La mente.

Oráculo Osho Zen carta 61. Posponer. Nubes: La mente.

Oráculo Osho Zen carta 62. Comparación. Nubes: La mente.

Oráculo Osho Zen carta 63. Peso Carga Lastre. Nubes: La mente.

Oráculo Osho Zen carta 64. Política. Nubes: La mente.

Oráculo Osho Zen carta 65. Culpa. Nubes: La mente.

Oráculo Osho Zen carta 66. Pena. Nubes: La mente.

Oráculo Osho Zen carta 67. Renacimiento. Nubes: La mente.

Oráculo Osho Zen carta 68. Conciencia. Nubes: La mente.

59. Esquizofrenia

El hombre está dividido. La esquizofrenia es una condición normal del hombre, al menos ahora. Quizás no era así en el mundo primitivo, pero siglos de condicionamiento, de civilización, de cultura y religión han hecho del hombre una multitud: dividido, partido, contradictorio… Pero debido a que esta división va contra su naturaleza, en lo profundo, oculta en alguna parte, la unidad todavía sobrevive. Debido a que el alma del hombre es una, todos los acondicionamientos como mucho destruyen la periferia del hombre. Pero el centro continúa intacto. Debido a esto, el hombre continúa viviendo. Pero su vida se ha convertido en un infierno.

Todo el esfuerzo del Zen consiste en dejar de lado esta esquizofrenia, en abandonar esta personalidad dividida, en abandonar la mente dividida del hombre, en volverse uno, centrado, cristalizado. Tal como eres, no puedes decir que eres. No tienes un ser. Eres una plaza de mercado: hay muchas voces. Si
quieres decir «sí», inmediatamente el «no» está allí. Ni siquiera puedes pronunciar una simple palabra, «sí», de forma total… De esta manera la felicidad no es posible; la infelicidad es la consecuencia natural de una personalidad dividida.

Comentario:

La persona de esta carta da un nuevo giro a la vieja idea de «¡quedarse atrapado entre la espada y la pared!». Pero estamos precisamente en este tipo de situación cuando nos quedamos atrapados en el aspecto indeciso y dualístico de la mente. ¿Tendría que soltar mis brazos y caer de cabeza primero, o primero soltar mis piernas y caer de pie? ¿Tendría que ir aquí o allí? ¿Tendría que decir sí o no? Con cualquier decisión que tomemos siempre nos preguntaremos si hubiera sido mejor haber decidido de la otra forma. La única forma de salir del dilema consiste, desafortunadamente, en soltarse de los dos extremos al mismo tiempo. No puedes encontrar la salida de uno de ellos resolviéndolo, haciendo listas sobre los pros y los contras o, de cualquier forma, trabajándolo con tu mente. Es mejor seguir tu corazón, si puedes encontrarlo. Si no puedes encontrarlo, salta, simplemente; ¡tu corazón empezará a latir tan rápido que no habrá equivocación respecto adónde se encuentra!

60. Aislamiento.

Somos miserables porque estamos muy identificados con el ego. ¿Qué quiero decir cuando digo que permanecemos demasiado en el ego? ¿Y qué pasa exactamente cuándo permanecemos demasiado en el ego? O bien estás en la existencia, o bien estás en el ego; no es posible estar en las dos al mismo tiempo. Estar en el ego significa estar apartado, estar separado. Estar en el ego quiere decir convertirse en una isla. Estar en el ego significa dibujar una línea fronteriza alrededor tuyo. Estar en el ego significa hacer una distinción entre esto es lo que soy y eso es lo que no soy. La definición, el límite entre el yo y el no yo
es lo que define el ego. El ego aísla y te congela: ya no fluyes más. Si fluyes, el ego no puede existir. De ahí que la gente se haya convertido casi en cubos de hielo. No tienen ningún calor, no sienten ningún amor. El amor es cálido y ellos tienen miedo del amor. Si el calor llega a ellos empiezan a fundirse y los límites desaparecerán. En el amor los límites desaparecen; en el gozo también desaparecen los límites, porque el gozo no es frío.

Comentario:

En nuestra sociedad, a los hombres en particular, se les ha enseñado a no llorar, a poner un rostro duro frente a situaciones que pueden herirles y a no mostrar que tienen dolor. Pero las mujeres también pueden caer en esta trampa y todos nosotros, una vez u otra, hemos podido sentir que la única forma de
sobrevivir consiste en esconder nuestros sentimientos y emociones, a fin de no ser heridos otra vez. Si nuestro dolor es particularmente profundo, incluso puede que intentemos esconderlo de nosotros mismos. Esto nos puede volver fríos, rígidos, porque, en el fondo sabemos que una pequeña rotura en el hielo puede liberar la herida y hacer que ella empiece a circular hacia nosotros otra vez. Las lágrimas con el color del arco iris de la cara de esta persona, tienen la clave para la ruptura de este aislamiento. Las lágrimas y únicamente las lágrimas tienen el poder de fundir el hielo. Está bien llorar, y no hay razón
para que te sientas avergonzado de tus lágrimas. El llorar nos ayuda a liberar el dolor, nos ayuda a ser suaves con nosotros mismos y, finalmente, nos ayuda a sanar.

61. Posponer

El posponer es simplemente estúpido. Mañana también tendrás que decidir, así que ¿por qué no hacerlo hoy? ¿Crees que mañana serás más sabio que hoy? ¿Crees que mañana serás más vivo que hoy? ¿Crees que mañana serás más joven que hoy, más fresco que hoy? Mañana serás más viejo, tu coraje habrá disminuido. Mañana serás más experimentado, tu astucia será mayor; mañana la muerte estará más cerca. Empezarás a titubear y a tener más miedo. Nunca aplaces para mañana. Y, ¿quién sabe?, el mañana puede que venga o puede que no venga. Si tienes que decidir, tienes que decidir ahora mismo. El doctor Vogel, el dentista, terminó de examinar a una hermosa y joven paciente. «¡Señorita Baseman”, le dijo, “me temo que voy a tener que sacarle las muelas del juicio!». «¡Dios mío!», dijo ella «¡preferiría quedarme embarazada!». «Bien», dice el doctor Vogel, «¿podría decidirse, para que yo pueda poner la silla en la posición adecuada?». Decídete, no continúes aplazando infinitamente.

Comentario:

La mujer de este dibujo vive dentro de un paisaje gris, lleno de nubes irreales y quietas. A través de la ventana ella puede ver colores, luz y vitalidad, y aunque le gustaría moverse a través del marco, tal como lo podemos apreciar por los colores del arco iris que se aprecian en su ropa, ella no puede arreglárselas para hacerlo. Todavía hay demasiados. «¿Y qué pasaría sí?… en actividad en su mente. Mañana nunca llega, dicen, pero no importa cuán a menudo se diga, porque la mayoría de nosotros tiende a olvidar la verdad de esto. En realidad, el único resultado de posponer las cosas es un sentimiento pesado de inconclusión y estancamiento en el hoy. El alivio y expansión que sientes, una vez dejas de lado todos los pensamientos agitados que te están impidiendo actuar ahora, harán que te preguntes por qué esperaste tanto tiempo.

62. Comparación

El comparar conlleva lo inferior y lo superior. Cuando no comparas, toda inferioridad, toda superioridad desaparece. Entonces eres tú; simplemente estás ahí: un pequeño arbusto o un enorme árbol, no importa, eres tú mismo, tú eres necesario. Una hoja de hierba es tan necesaria como la estrella más grande. Sin la hoja de hierba, Dios será menos de lo que es. El canto del «cucú» hace tanta falta como cualquier Buda; el mundo será menos, será menos rico si este «cucú» desaparece. Simplemente mira a tu alrededor. Todo es necesario y cada cosa encaja una con la otra. Es una unidad orgánica: nadie es más alto, nadie es más bajo, nadie es superior, nadie es inferior. Todo el mundo es incomparablemente único.

Comentario:

¿Quién te ha dicho, alguna vez, que el bambú es más hermoso que el roble, o que el roble es más valioso que el bambú? ¿Piensas que al roble le habría gustado tener un interior vacío como al bambú? ¿Tiene celos el bambú del roble porque es más grande y sus hojas cambian de color en el otoño? La idea misma de que dos árboles se comparen parece ridícula, pero los humanos parecemos tener un hábito muy difícil de romper. Encarémoslo: siempre va haber alguien más hermoso, más talentoso, más fuerte, más inteligente o aparentemente más feliz de lo que tú eres. Y, al contrario, siempre habrá aquellos que sean menos que tú en todos estos campos. La forma de encontrar quién eres no consiste en que te compares con otros, sino en tratar de ver si estás realizando tu propio potencial de la mejor manera que sabes.

63. Peso Carga Lastre

La verdadera vida del hombre consiste en la forma en que él aleja todas las mentiras impuestas por otros sobre él. Despojado, desnudo, natural, él es lo que es. Es un asunto de ser, no de llegar a ser. La mentira no puede convertirse en verdad, la personalidad no puede convertirse en tu alma. No hay forma de hacer que lo no esencial se convierta en lo esencial. Lo no esencial sigue siendo no esencial y lo esencial continúa siendo esencial: no son intercambiables. Y esforzarse por alcanzar la verdad no hace más que crear mayor confusión. La verdad no se tiene que alcanzar. No puede ser alcanzada, ya está ahí. Solamente se tiene que abandonar la mentira. Todos los propósitos, fines, ideales y metas, ideologías, religiones y sistemas para mejorar y perfeccionarse, son mentiras. Cuídate de ellas. Reconoce el hecho de que, tal como eres, eres una mentira. Estás manipulado y cultivado por otros. Esforzarse por conseguir la verdad es una distracción y un aplazamiento. Es la forma en que se oculta la mentira. Mira la mentira, observa profundamente la mentira de tu personalidad, porque ver la mentira es dejar de mentir. Y dejar de mentir quiere decir no buscar más ninguna verdad; no es necesario. En el momento en que desaparece la mentira, queda la verdad con toda su belleza y brillo. Al contemplar la mentira, ésta desaparece y lo que queda es la verdad.

Comentario:

Cuando arrastramos un peso respecto a lo que «se debería o no se debería hacer», impuesto por otros, nos volvemos como esta figura andrajosa y esforzada que está tratando de subir montaña arriba. «¡Ve más rápido, esfuérzate más, llega a la cumbre!”, grita el estúpido tirano que él lleva sobre sus hombros; el tirano mismo soporta un gallo exigente. Si en estos días la vida parece que no fuese más que una lucha desde la cuna hasta la tumba, puede que sea el tiempo de sacudir tus hombros y ver que tal te sientes, caminando sin estos personajes sobre tu espalda. Tú tienes tus propias montañas para conquistar, tus propios sueños que cumplir, pero nunca tendrás la energía para conseguirlo a menos que te liberes de todas las expectativas que te han llegado de otros y que piensas ahora que son tuyas. Probablemente ellas existen sólo en tu propia mente, pero ello no quiere decir que no puedan agobiarte. Es el momento de aligerar y enviarlas de paseo.

64. Política

Cualquiera que pueda fingir bien, ser hipócrita, será tu líder político, tu sacerdote religioso. Todo lo que requiere es ser un hipócrita, requiere de astucia, requiere solo una máscara detrás de la cual esconderse. Sus políticos tienen vidas dobles, sus sacerdotes viven vidas dobles – una desde la puerta delantera, la otra por la puerta trasera. Y la vida por la puerta trasera es su vida real. Esas sonrisas de puerta delantera son falsas, esas caras viéndose tan inocentes solo son cultivadas. Si quieres ver la realidad del político tendrás que verlo por su puerta trasera. Ahí está su desnudez, tal cual es, y así también con el sacerdote. Estas dos clases de gente astutas han dominado a la humanidad. Y descubrieron muy temprano que, si quieres dominar a la humanidad, debes hacerla débil, hacerla sentirse culpable, hacerla sentir indigna. Destruye su dignidad, quítale la gloria, humíllala. Y ellos han encontrado tantas formas sutiles de humillarte, que ni necesitan involucrarse; lo dejan para que tú mismo te humilles, te destruyas. Te han enseñado un suicidio lento.

Comentario:

¿Reconoces a éste hombre? Todos menos el más inocente y sincero de nosotros tenemos a un político merodeando en nuestras mentes. De hecho, la mente es política su naturaleza misma es planificar, armar artimañas e intentar manipular situaciones y personas para lograr lo que quiere. Aquí, la mente esta representad por la culebra, cubierta de nubes y hablando “con la lengua partida”. Pero lo importante para entender de esta carta es que ambas caras son falsas. La cara dulce, inocente, “confía en mi”, es una máscara. La cara” yo haré lo mío contigo, es una máscara también. Los políticos no tienen caras reales. Todo el juego es una mentira. Mírate bien a ti mismo para ver si has estado jugando este juego. Lo que veas, puede ser doloroso, pero no tan doloroso como continuar con el juego. No sirven los intereses de nadie al final, y menos los tuyos. Lo que sea que obtengas de esta forma, se hará polvo en tus manos.

65. Culpa

¡Este momento!… Este aquí y ahora… se olvida cuando empiezas a pensar en términos de lograr algo. Cuando surge la mente que pretende algo, pierdes contacto con el paraíso en el que estás. Este es uno de los enfoques más liberadores: ¡te libera ahora mismo! Olvida todo lo relacionado con el pecado y olvida todo lo relacionado con la santidad: ambos son estúpidos. Los dos juntos han destruido todos los gozos de la humanidad. El pecador se siente culpable; de ahí que haya perdido su alegría. ¿Cómo puedes disfrutar de la vida, si estás sintiéndote culpable constantemente, si estás yendo a la iglesia constantemente a confesarte que has hecho esto mal y has hecho aquello mal? Todo está mal y mal y mal… Toda tu vida parece que está hecha de pecados. ¿Cómo puedes vivir gozosamente? Se vuelve imposible disfrutar de la vida. Te vuelves pesado, agobiado. La culpa se asienta en tu pecho como una roca, te aplasta: ¿Cómo podrías danzar? ¿Cómo puede danzar la culpa? ¿Cómo puede amar la culpa? ¿Cómo puede cantar la culpa? ¿Cómo puede vivir la culpa? Por tanto, el que piensa que está haciendo algo equivocado se siente culpable, está agobiado, muerto antes de morir; ha entrado ya en la tumba.

Comentario:

La culpa es una de las emociones más destructivas de la cual podemos quedar atrapados. Si hemos equivocado a otro, si hemos ido contra nuestra propia verdad, por supuesto nos sentiremos mal. Pero dejar que la culpa nos agobie, es invitar una migraña. Terminamos rodeados de nubes agobiantes de duda sobre nosotros mismos y sentimientos de subestima, a tal punto que no podemos ver la belleza y gozo que la vida está tratando de ofrecernos. Todos queremos ser mejores: más amorosos, más conscientes, más sinceros con nosotros mismos. Pero cuando nos castigamos por nuestras faltas sintiéndonos culpables, podemos quedarnos atrapados en un ciclo de desesperación y falta de esperanza que nos quita toda la claridad sobre nosotros mismos y las situaciones que enfrentamos. Como eres, eres absolutamente perfecto y es perfectamente natural equivocarse de tanto en tanto. Aprende de esto, muévete, continúa y utiliza la lección para no cometer el mismo error otra vez.

66. Pena

Este sufrimiento no es para que te sientas triste, recuerda. Es por eso que la gente sigue sin comprender… Este sufrimiento es simplemente para que estés más alerta, porque la gente se vuelve alerta únicamente cuando la flecha va dentro de su corazón y les hiere. De otra forma no llegan a estar conscientes. Cuando la vida es fácil, confortable, conveniente, ¿a quién le importa? ¿A quién le importa volverse consciente? Cuando muere un amigo, hay una posibilidad. Cuando tu mujer te deja solo… en esas noches oscuras, estás solitario, has amado tanto a esa mujer, te lo has jugado todo y de repente, un día, ella se ha ido. Lloras en tu soledad y si utilizas estas ocasiones, puedes volverte consciente. La flecha duele: puede ser utilizada. El dolor no es para hacerte sufrir, ¡el dolor es para hacerte más consciente! Y cuando eres consciente la miseria desaparece.

Comentario:

La imagen corresponde a Ananda, el primo y discípulo del Gautama el Buda. Él estuvo al lado de Buda constantemente, atendiendo todas sus necesidades durante cuarenta y dos años. Cuando Buda murió, dice el relato que Ananda permaneció inmóvil a su lado, llorando. Los otros discípulos le reprocharon su incomprensión: Buda había muerto totalmente pleno; él tendría que haberse alegrado por esto. Pero Ananda dijo: «Vosotros no lo entendéis. Estoy llorando, no por él sino por mí, porque durante todos estos años he estado constantemente a su lado y aun así no me he iluminado». Ananda permaneció despierto durante toda la noche, meditando profundamente y sintiendo su pena y su dolor. Por la mañana se dice que se iluminó. Las épocas de mucho dolor tienen el potencial de ser épocas de gran transformación. Pero, a fin de que se produzca la transformación, debemos ir profundamente a las mismas raíces de nuestro dolor y experimentarlo como es, sin quejarse o teniendo pena de uno mismo.

67. Renacimiento

En el Zen, tú vienes de la nada y estás yendo a la nada. Tú estás en el aquí, ahora. Ni vas ni vienes. Todo pasa a través tuyo: tu conciencia lo refleja pero no se identifica. Cuando un león ruge frente a un espejo, ¿piensas que es el espejo el que ruge? O, cuando el león se ha ido y llega un niño bailando, el espejo se olvida completamente del león y empieza a danzar con el niño, ¿piensas que el espejo danza con el niño? El espejo no hace nada: Simplemente refleja. Tú conciencia es únicamente un espejo. Ni vienes ni vas. Las cosas van y vienen. Te vuelves joven, te vuelves viejo; estás vivo, estás muerto. Todos estos estados son simples reflejos en un remanso eterno de conciencia.

Comentario:

Esta carta describe la evolución de la conciencia, tal como lo desarrolla Friedrich Nietzsche en su libro, «Así habló Zaratustra». En él habla de tres niveles: el camello, el león y el niño. El camello está adormecido, es soso, conformista. Vive engañado pensando que es la cumbre de una montaña, cuando en realidad está tan preocupado por la opinión de otros, que difícilmente tiene energía propia. Emergiendo del camello está el león. Cuando nos damos cuenta de que hemos estado desperdiciando la vida, empezamos a decir no a las demandas de otros. Nos salimos de la multitud, solos y orgullosos, rugiendo nuestra verdad. Pero este no es el final. Al final emerge el niño; no es rebelde ni conformista sino inocente, espontáneo y acorde con su propio ser. Sea cual sea el espacio en el que estás ahora mismo. soñoliento y deprimido, o rugiente y rebelde, sé consciente de que esto se transforma en algo nuevo, si lo permites. Es una época de crecimiento y cambio.

68. Conciencia

Venimos de lo desconocido y continuamos moviéndonos hacia lo desconocido. Volveremos otra vez; hemos estado aquí miles de veces y estaremos aquí miles de veces. Nuestro ser esencial es inmortal, pero nuestro cuerpo, nuestra corporeidad es mortal. El marco en el que nos movemos: nuestras casas, el cuerpo, la mente, están hechos de cosas materiales. Se cansarán, se envejecerán, morirán. Pero tú conciencia, para la cual Bodhidharma usa la palabra «no-mente» -Guatama el Buda también ha utilizado la palabra «no-mente» – es algo más allá de la mente y el cuerpo, algo más allá de todo, esa no-mente es eterna. Es expresada y se va nuevamente a lo desconocido. Este movimiento de lo desconocido hacia la conocido y de lo conocido a lo desconocido, continúa por la eternidad, a menos que alguien se ilumine. Entonces ésta es su última vida. Entonces esta flor ya no volverá. Esta flor ha tomado conciencia de sí misma y no necesita regresar a la vida, porque la vida no es más que una escuela de aprendizaje. Él ha aprendido la lección, ahora está más allá de las ilusiones. Él se moverá de lo conocido, por primera vez, no hacia lo desconocido, sino hacia lo incognoscible.

Comentario:

La mayoría de estas cartas de esta serie de la mente o bien son caricaturescas o son problemáticas, porque la influencia de la mente en nuestras vidas generalmente es o bien ridícula u opresiva. Pero en esta carta de la conciencia se muestra una gran figura de Buda. Es tan expansivo que ha ido incluso más allá de las estrellas, y sobre su cabeza hay puro vacío. Él representa la conciencia que está disponible para todos los que se convierten en maestros de la mente y pueden utilizarla como el sirviente que se supone debe ser. Si eliges esta carta, esto significa que hay una claridad cristiana disponible ahora mismo, desligada, enraizada en la quietud profunda que yace en lo más hondo de tu ser. No hay deseo de comprender desde la perspectiva de la mente; la comprensión que tienes ahora es existencial, total, en armonía con el pulso de la vida misma. Acepta este gran regalo y compártelo.