Las cinco principales estructuras de carácter

 

 
 
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El cuerpo del individuo es la cristalización en el mundo físico de los campos energéticos que rodean a cada persona y de la cual forman parte.

Estos campos energéticos contienen la tarea de cada alma. Por tanto, se puede considerar que la estructura del carácter es la cristalización de los problemas básicos o la tarea personal que un individuo ha elegido para encarnarlos y solucionarlos. El problema (tarea) se cristaliza en el cuerpo y es retenido en él, de forma que el individuo puede verlo y trabajarlo con facilidad. Estudiando la estructura de nuestro carácter en relación con nuestros cuerpos, podemos dar con la clave para la autocuración.

Pautas del aura y los chakras en las cinco principales estructuras de carácter  

«Estructura de carácter» es la expresión que muchos psicoterapeutas corporales utilizan para describir
determinados tipos físicos y psicológicos. Tras realizar amplias observaciones y estudios, Wilhelm Reich
llegó a la conclusión de que podía encajar en cinco categorías principales a la mayoría de las personas
a las que trataba. Comprobó que personas con experiencias infantiles y relaciones paternofiliales
similares tenían cuerpos que también lo eran. Asimismo, comprobó que las personas con cuerpos
similares tenían una dinámica psicológica básica semejante, y que dicha dinámica no sólo dependía de
los tipos de relaciones paternofiliales, sino también de la edad en que el niño tuviera una experiencia
vital traumática que le impulsara a bloquear sus sentimientos y, por tanto, el flujo energético, iniciando
así el desarrollo de un sistema de defensa que llega a hacerse habitual. En el seno materno bloqueará o
se defenderá contra una experiencia traumática de forma muy distinta a como lo hará con un trauma
experimentado en la fase oral del crecimiento, o en el período de latencia. Esto es natural, ya que el
individuo y su campo son muy distintos en las diferentes fases de la vida

 

La estructura esquizoide
 
La primera estructura (primera en el sentido de que se produce antes el corte más importante del flujo
energético) se denomina estructura esquizoide. En este caso, la primera experiencia traumática tiene
lugar antes de nacer, en el alumbramiento o bien durante los primeros días de vida. El trauma se centra
en torno a alguna hostilidad recibida directamente de un progenitor, como el enfado de uno de ellos, el
hecho de que uno de los padres no quiera al niño, o un trauma producido durame el proceso de
alumbramiento (por ejemplo, cuando la madre se encuentra emocionalmente desconectada de su hijo y
éste se siente abandonado). El alcance de tales acontecimientos es muy diverso: una ligera
desconexión entre madre e hijo puede ser muy traumática para un niño, mientras que en otro no
produce el más mínimo efecto. Esto guarda relación con la naturaleza del alma que está llegando y con
la tarea que haya elegido para sí misma en esta vida.
La defensa energética natural que se emplea contra el trauma en este período de la vida consiste,
simplemente, en retroceder al mundo del espíritu del que procede el alma. Tal defensa se desarrolla y
se emplea para este tipo de estructura de carácter hasta que a la persona le resulta muy fácil retirarse a
algún lugar «aparte», es decir, dentro del mundo del espíritu

El carácter esquizoide puede encontrar la liberación de su terror interior de aniquilación cuando, ya adulto,
se da cuenta de que dicho terror está más relacionado con su rabia interior que con cualquier otra cosa.
Esta rabia procede de seguir experimentando el mundo como un lugar frío y hostil, donde el aislamiento
es necesario para sobrevivir.

La estructura esquizoide se caracteriza principalmente por presentar discontinuidades en el campo
energético, como desequilibrios y rupturas.

 

La estructura oral
 
El carácter oral se crea cuando se detiene el desarrollo normal durante la fase oral del crecimiento. La
causa es el abandono. En la infancia el sujeto sufrió la pérdida de su madre, sea porque falleció,
enfermó o se marchó. La madre daba de sí misma a su hijo, aunque no lo suficiente. Muchas veces
«hacía» como que daba (o daba a pesar de sí misma). El niño compensó la pérdida haciéndose
«independiente» demasiado pronto, mu- chas veces empezando a hablar o andar muy temprano. De
este modo, se siente confuso sobre la receptividad y tiene miedo de pedir lo que realmente necesita
porque muy en su interior está seguro de que no se lo darán. Sus sentimientos sobre la necesidad de
que le cuiden desembocan en actitudes de dependencia, tendencia a colgarse o agarrarse de alguien y
agresividad atenuada. Para compensar adopta un comportamiento independiente, que se desploma
cuando es sometido a tensión. Entonces su receptividad se transforma en pasividad rencorosa y la
agresión se convierte en voracidad.
La persona que tiene una estructura oral está básicamente privada, se siente vacía y hueca y no desea
asumir responsabilidades. Su cuerpo está poco desarrollado, con largos músculos delgados y fláccidos,
y se deja llevar por la debilidad. No parece adulta ni madura, tiene el tórax deprimido y frío, su
respiración es entrecortada y sus ojos pueden absorber la energía del intercolutor. Desde el punto de
vista psicodinámico, esta personalidad se aferra y se cuelga de los demás ante el temor a ser
abandonada. Esta persona no saber estar sola y experimenta una exagerada necesidad de calor y apo-

yo de los demás. Trata de obtenerlos del «exterior» para compensar la tremenda sensación de vacío
interior. Suprime sus intensos sentimientos de añoranza y agresión y retiene la rabia que le provoca el
abandono. Para lograr proximidad y contacto recurre a la sexualidad.

El carácter oral tiende a poseer un campo agotado, tranquilo e inactivo. La energía
principal está situada en la cabeza.

 

 

La estructura desplazada o psicopática
 
La persona que muestra una estructura desplazada ha vivido en su primera infancia la experiencia de
tener un progenitor del sexo opuesto secretamente seductor. El progenitor deseaba algo del niño. El
psicópata formaba un triángulo con sus padres y comprobó que le resultaba difícil obtener el apoyo del
progenitor del mismo sexo. Se puso de parte del otro, el del sexo opuesto, pero no logró lo que
deseaba, se sintió traicionado y lo compensó manipulando a este progenitor.
Su respuesta a dicha situación es la de intentar controlar a los demás como pueda. Para ello tiene que
autocontrolarse, e incluso mentir si es preciso.

Parece como si la mitad superior del cuerpo explotara, y se observa una falta de fluido entre las dos mita-
des del cuerpo. La pelvis del sujeto está muy poco cargada, fría y fuertemente sujeta. Hay una grave
tensión en los hombros, en la base del cráneo y en los ojos; las piernas son débiles y el individuo no está
conectado a la tierra.

La estructura psicopática se alza contra el miedo al fallo y a la derrota. Se debate entre su dependencia
de los demás y su necesidad de controlarlos. Teme que le controlen y le utilicen, y está asustado ante la
perspectiva de que le sitúen en la posición de víctima, algo totalmente humillante para él. Recurre a la
sexualidad en el juego del poder; el placer es secundario a su conquista. Trata de no delatar sus
necesidades haciendo que otros le necesiten.

La principal energía se encuentra situada en la mitad superior del cuerpo. Su nivel energético es
hiperactivo primero, para derrumbarse después. La persona que tiene una estructura desplazada   
posee un campo general agotado en el fondo de todos los niveles aurales y lleno de energía en la
parte superior; por tanto, la forma ovoide resulta deformada también de esta manera.

 

 

El campo energético de la estructura masoquista 
 
Su energía principal está interiorizada. Es hipoactivo, aunque su interior se halla en ebullición. El campo
de la estructura masoquista (figura 13-7) está totalmente hinchado. El cuerpo etéreo es denso, grueso,
basto y con tonalidades más grises que azules. El cuerpo emocional es pleno y multicolor y se distribuye
de manera bastante equitativa, como lo hace el cuerpo etéreo. El cuerpo mental es amplio y brillante,
incluso en la parte inferior del cuerpo. El intelecto y las emociones están más integrados. El cuerpo
celestial es brillante y rodea todo el cuerpo con colores malva, marrón y azul. El huevo está totalmente
hinchado y tiene un color dorado oscuro. Se inclina ligeramente hacia la parte baja y forma más una forma
oval que ovoide. Su borde exterior está fuertemente definido con un cierto exceso de tensión y grosor.
Los chakras que el masoquista suele tener abiertos antes de iniciar el trabajo de proceso del núcleo son la
frente y el plexo solar, y es posible que su centro sexual posterior esté parcialmente abierto. Por tanto,
funciona con los aspectos mental, emocional y volitivo de la personalidad

El masoquista necesita autoliberarse de la humillación dando rienda suelta a su agresividad. Necesita
expresarse activamente en cualquier forma que convenga a su fantasía y cuando quiera

 

 

La estructura rígida
 
La persona con una estructura de carácter rígida experimentó en la niñez el rechazo de su progenitor del
sexo opuesto. La experiencia fue vivida como una traición al amor, ya que el placer erótico, la sexualidad
y el amor son la misma cosa para un niño. A fin de compensar este rechazo, decidió controlar los sentimientos
implicados (dolor, furia y buenos sentimientos) a base de contenerlos. La rendición es algo que atemoriza a
esta persona, porque implica tanto como liberar de nuevo todos esos sentimientos. Por tanto, no tratará de
alcanzar directamente lo que necesita, sino que recurrirá a manipulaciones para obtener lo que desea. El
orgullo está asociado con los sentimientos amorosos.

Tiende a ser mundana, con muchísima ambición y agresividad competitiva. Dice: «Soy
superior; lo sé todo». En su interior siente un profundo terror a ser traicionada; ha de evitar la
vulnerabilidad a toda costa. Le aterra que le hagan daño.

Mantiene orgullosamente la cabeza alta y la espina dorsal recta. Muestra un alto grado de control
exterior y una fuerte identificación con la realidad física. Utiliza esta fuerte posición del ego como
excusa para evitar el descontrol.

La energía principal está retenida en la periferia, alejada del núcleo. La persona que posee una
estructura rígida es hiperactiva y se caracteriza por su equilibrio e integración, como lo
demuestra su aura fuerte y brillante, en su mayor parte distribuida sobre y por todo el cuerpo. El campo
etéreo es fuerte, amplio y equilibrado, con un color gris azulado y un grosor mediano. El cuerpo
emocional presenta un equilibrio sereno y se halla equitativamente distribuido.

La persona de carácter rígido tiene necesidad de abrir los centros de sentimiento y dejar que éstos fluyan
y sean vistos por los demás. Necesita compartir sus sentimientos, cualesquiera que sean. Esto permitirá
que las energías fluyan adentro y al exterior del núcleo de su ser y liberen la exclusividad del yo superior.

 

 

 

Más allá de la estructura de carácter

A medida que cada persona trabaja psicodinámica, física y espiritualmente en sí misma, el aura cambia.
Se hace más equilibrada y los chakras se abren cada vez más. Las imágenes y los conceptos erróneos
sobre la realidad en el interior de nuestro sistema negativo de creencias se despejan creando más
ligereza, menos estancamiento y vibraciones más altas en el campo energético, que se hace más elástico
y fluido. La creatividad aumenta a medida que crece la eficiencia del sistema metabolizador de energía. El
campo se amplía y empiezan a producirse cambios más profundos.
Muchas personas empiezan a tener en el centro de la cabeza un punto luminoso dorado-plateado, que
crece hasta convertirse en una brillante bola de luz. A medida que se desarrolla la persona, la bola se va
haciendo más grande y se extiende más allá del cuerpo.

Cada estructura de carácter es el modelo de un sistema de transformación que ha salido mal. Primero
bloqueamos la energía, que se atasca y pierde velocidad dentro de nuestros sistemas energéticos. Este
bloqueo se produce porque vivimos conforme a nuestras creencias negativas. Verdaderamente estamos
fuera de la realidad muchísimo tiempo, pues vivimos y reaccionamos ante el universo como creemos que
es, no como es en realidad. Pero esto no da resultado a la larga. Al hacerlo así creamos dolor en nuestras
vidas. Tarde o temprano escucharnos el mensaje que nos dice que estamos haciendo algo mal. Podemos
cambiarnos y cambiar nuestros sistemas energéticos para aliviar el dolor. Desbloqueamos nuestros sistemas
y transformamos la energía. Al hacerlo, no sólo despejamos nuestras creencias negativas personales, sino
que influimos también en las que nos rodean de forma positiva. Así transformamos la energía.

 

 Hasta ahora han sido descritos determinados tipos de personalidad; sin embargo, existen otros remedios que son necesarios para poder completar esta enumeración y que sean encontrados y publicados en el momento oportuno.
 En la medicina, debemos explorar los grandes principios de la vida, si es que queremos resultar útiles a nuestros semejantes.
 En este mundo nos encontramos todos en el mismo camino. Somos compañeros de viaje en el camino hacia la perfección. Finalmente, debemos acumular todo el saber y las experiencias que pueden ser aprendidas sobre la Tierra. Debemos transformar totalmente nuestro egoísmo en altruismo y desarrollar toda las virtudes hasta la pureza externa.
 La lección particular del presente es la clave para nuestro tipo de personalidad. No hemos vivido desde nuestro nacimiento entre el lujo de un palacio para superar intrépidamente las dificulta des de la vida. Tampoco hemos venido al mundo como mendigos para aprender la inteligente administración del bienestar. Las circunstancias, el ambiente y las personas entre las que vivimos deberían servirle al médico inteligente de indicativo para conocer la lucha que el paciente debe afrontar. Nuestros errores y fracasos son lo contrario de las virtudes a las que aspiramos. Para superar nuestras ansías, nos criaremos, si es posible, en una familia en la que el beber es algo habitual. Para vencer nuestro odio, nos criaremos, en lo posible, entre personas que son crueles. De hecho, a menudo son esas cualidades negativas que hemos heredado las que hemos de subsanar con particular interés. Y, si no conseguimos aprender nuestra lección a nivel intelectual, debemos padecer las consecuencias de nuestro fracaso hasta que ese error haya sido totalmente subsanado en nosotros mismos.                                                                                                                                     
 Es por esto por lo que nuestros defectos y nuestros negativos acompañantes y circunstancias de la vida representan lo opuesto a las virtudes que intentamos hacer nuestras.
 En el tratamiento, es de importancia vital diagnosticar el tipo de personalidad y las virtudes que el paciente se esfuerza por perfeccionar. Hasta el momento en el que nos encontremos en situación de poder impartir curación espiritual, debemos prescribir el remedio que posea la fuerza de apoyar al paciente en su lucha.
 Por eso, juzgamos los errores y los pecados de las circunstancias negativas de un paciente como indicativo de lo mucho que él se esfuerza por desarrollar. Por el contrario, debemos buscar encarecidamente los bienes positivos. Debemos encontrar alguna virtud, especialmente una virtud sobresaliente que posea nuestro paciente, cuando él saca de sí mismo lo mejor y le prescribiremos el remedio que fortalezca esa virtud, de tal manera que ésta aparte los errores de este ser.
 Nuestro trabajo como médicos reside en buscar lo mejor a través de métodos directos o investigando los errores que deben ser superados. Y debemos desarrollar y mostrar lo mejor con todas las fuerzas que estén a nuestro alcance. Nuestros esfuerzos deberían consistir en ayudar a nuestros pacientes a mantenerse en su más alto nivel con los medios que están a nuestra disposición, capacitándolos de esta manera para que avancen hacia delante.
 Y, ahora, mis queridos colegas, existe un método sencillo y aún más perfecto para potenciar los remedios del que hasta ahora hemos empleado.
 No se dejen desilusionar por la sencillez de este método, ya que, a medida que su investigación avance, podrán comprobar cada vez mejor la sencillez de toda la creación.

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