Posición anatómica

 
 
 
 
 
 
 
 
 
Vibración y energía
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 

La pregunta para la radiestesia sería: ¿ Qué nivel de energía (del 1 al 10) tengo en este sistema?

Si la respuesta está por encima de valores medios, 4 ó 5, no sería un sistema corporal grave a tratar. Si los valores son inferiores, este sistema afectará y consumirá recursos de nuestra salud integral y holística. Posiblemente exista en algún nivel del aura humana un nudo de energía, quiste energético, parásito energético o una baja vibración por emociones reprimidadas o mal asimiladas.

 

En anatomía, al describir cualquier región o parte del cuerpo hu­mano se admite que el cuerpo se encuentra en una posición de­terminada llamada posición anatómica, en la que el sujeto está en pie, recto, de frente al observador, con los pies colocados en el sue­lo, los brazos a ambos lados del cuerpo y las palmas de las manos vueltas hacia delante (fig. 1.5). Cuando el cuerpo está en posición anatómica es fácil visualizar y comprender que se encuentra or­ganizado en diversas regiones. Disponer de una posición ana­tómica normalizada hace que los términos referidos a una direc­ción resulten claros y que cualquier parte o región pueda ser descrita en relación a las demás.

En esta figura se recogen los nombre habituales y los términos anatómicos de las principales regiones del cuerpo. Esto designa determinadas áreas del cuerpo. como los brazos región braquial o la nariz, región nasal.

Para localizar las diversas estructuras del organismo en relación a las demás los anatomistas utilizan determinados términos de orientación. Se trata de términos precisos que evitan el uso de palabras innecesarias. Existen numerosos pares de términos de orientación con significados opuestos, por ejemplo, superior e inferior.En el recuadro 1.3 se recogen los términos de orientación más impor­tantes, y las partes del organismo a las que se refieren los ejem­plos en la figura 1.6. Si se estudian al mismo tiempo el recuadro y la figura resultarán evidentes las relaciones de orientación entre las distintas partes del cuerpo.

 

Planos y cortes

Usted estudiará también partes del organismo en relación a pla­nos (superficies planas imaginarias) que pasan a su través (fig. 1.7). Un plano sagital es un plano vertical que divide al cuerpo o a un órgano en dos lados, derecho e izquierdo. De forma más especí­fica, si este plano efectúa la división en lados derecho e izquierdo iguales, se tratará de un plano sagital medio, pero si el plano sa­gital no pasa por la línea media, sino que divide al cuerpo o a un órgano en lados derecho e izquierdo desiguales, se tratará de un plano parasagital (para = cerca). Un plano frontal o corona) divide al cuerpo o a un órgano en porciones anterior (frontal) y poste­rior. Un plano transversal (u horizontal) divide al cuerpo o a un órgano en porciones superior e inferior. Estos cuatro planos for­man ángulos rectos entre ellos. Por el contrario, un plano oblicuo pasa a través del cuerpo o de un órgano haciendo un ángulo en­tre el plano transversal y el sagital medio, el parasagital o el fron­tal. Cuando se estudia una región del organismo a menudo se ofre­ce la visión de un corte del mismo, lo que significa que se ve una superficie plana de una estructura que, en realidad, es tridimen­sional. Es importante saber el plano del corte para poder com­prender la relación anatómica existente entre una parte y las res­tantes. En la figura 1.8 se muestran tres cortes distintos (un corte transversal, un corte frontal y un corte sagital medio) que propor­cionan visiones diferentes del encéfalo.

Cavidades orgánicas

Las cavidades orgánicas son espacios limitados en el interior del organismo y que contienen los órganos internos. Las cavidades ayudan a proteger, separar y sostener a los distintos órganos. Las cavidades orgánicas pueden estar separadas entre sí por estructu­ras como músculos, huesos o ligamentos. En la figura 1.9 se mues­tran las dos principales, la dorsal y la ventral. La cavidad orgánica dorsal está localizada cerca de la superficie dorsal (posterior) del cuerpo. Está subdividida en cavidad craneal, formada por los hue­sos del cráneo y que contiene el encéfalo, y conducto vertebral (ra­quídeo), formado por las vértebras de la columna y que contiene a la médula espinal y el inicio (raíces) de los nervios raquídeos.
La otra cavidad orgánica principal es la cavidad orgánica ven­tral, situada en la parte ventral (anterior) del cuerpo. La pared in­terna de la cavidad orgánica ventral está revestida por un tejido fino y deslizante, llamado membrana serosa, que también recubre a los órganos en ella contenidos. Estos órganos reciben el nombre de vísceras. La cavidad orgánica ventral tiene también dos sub­divisiones principales, una porción superior, llamada cavidad torá­cica, y una porción inferior, o cavidad abdominopélvica. La estruc­tura que separa la cavidad orgánica ventral en cavidades torácica y abdominopélvica es el diafragma (diaphragma = partición o pa­red), un importante músculo de la respiración.

La cavidad torácica tiene tres compartimientos: dos cavidad pleurales y una cavidad pericárdica. Cada una de las cavidad pleurales rodea a un pulmón (fig. 1.10). Cada cavidad pleura) un pequeño espacio ocupado por líquido y que se encuentra e tre la parte de la membrana serosa que recubre el pulmón y la pa te que recubre la pared de la cavidad torácica. La membrai serosa asociada a los pulmones se llama pleura. Entre los di pulmones se encuentra la cavidad pericárdica (peri = alrededc cardi = corazón). Se trata de un espacio lleno de líquido compre dido entre la parte de la membrana serosa que cubre el coraza y la parte que reviste la cavidad torácica. La membrana serosa as ciada al corazón es el pericardio.
El mediastino (media = medio; stare = estar en) es una regia comprendida entre los dos pulmones y que se extiende desde esternón a la columna vertebral (fig. 1.10). En el mediastino se al jan todas las estructuras de la cavidad torácica salvo los pulm nes. Como estructuras mediastínicas se encuentran el corazón, esófago, la tráquea, el timo y muchos grandes vasos sanguíneos linfáticos.

 

La cavidad abdominopélvica, como indica su nombre, se divic en dos porciones, aunque no existe una pared que las separe (v. fig. 1.9). La membrana serosa que recubre los órganos en ella contenidos recibe el nombre de peritoneo. La porción superior la cavidad abdominopélvica, la cavidad abdominal (abdere signifi ca escondido, ya que esconde las vísceras), contiene el estómago el bazo, el hígado, la vesícula biliar, el páncreas, el intestino delgado y la mayor parte del intestino grueso. La porción inferior o de cavidad pélvica contiene la vejiga, una parte del intestino grueso y los órganos internos de la reproducción. La cavidad pélvica es la región comprendida entre los dos planos imaginarios que se marcan con líneas discontinuas en la figura 1.9a. ara describir con facilidad la localización de los órganos, la cavidad abdominopélvica se divide en nueve regiones abdominopél­vicas (fig. 1.11 a). Examinando cuidadosamente las figuras 1.11 b,c observará qué órganos y parte de ellos se encuentran en cada una de estas regiones. Aunque algunas partes de las ilustraciones pue­den no resultarle aún familiares, se estudiarán con detalle en ca­pítulos posteriores.
La cavidad abdominopélvica también puede dividirse de una forma más fácil en cuadrantes (quad = cuatro), que se muestran en la figura 1.12. En este método, a menudo utilizado por el per­sonal clínico, se traza una línea horizontal y otra vertical que se cruzan en el ombligo. Aunque la división en nueve regiones se uti­liza más en los estudios anatómicos, la división en cuadrantes es más utilizada para localizar los dolores, tumores y otras alteraciones abdominopélvicas.

 

 

FIGURA 1.11 Cavidad abdominopélvica. a) Las nueve regiones. La línea subcostal (horizontal superior) se traza inmediatamente por debajo de la parte inferior de la parrilla costal, a través de la porción inferior del estómago; la línea transtuberosa (horizontal inferior) se traza inmediatamente por debajo de la parte más alta de los huesos de las caderas. Las líneas medioclaviculares derecha e izquierda (las dos verticales) se trazan a través de los puntos medios de las clavículas, inmediatamente mediales a los pezones. Las cuatro líneas dividen la cavidad abdominopélvica en una sección media mayor y secciones derecha e izquierda menores. b) Se ha retirado el epiplón mayor. c) Se han quitado muchos de los órganos anteriores para poder exponer las estructuras posteriores. En las figuras 28.1 y 28.10 se muestran los órganos reproductores internos en la cavidad pélvica.

UTOPSIA
Para determinar con exactitud la causa de la muerte es necesario rea­lizar una autopsia (auto = por si mismo; opsis = ver con los propios ojos). La autopsia puede poner de manifiesto la existencia de enfer­medades que no fueron detectadas durante la vida. También puede servir para confirmar la exactitud de las pruebas diagnósticas, esta­blecer los efectos beneficiosos y adversos de los fármacos, descu­brir el impacto de las influencias ambientales sobre el organismo y como instrumento de enseñanza para estudiantes de ciencias de la salud. Además, una autopsia puede revelar cuadros que pueden afec­tar a los descendientes o hermanos (como cardiopatias congénitas), puede ser necesaria para una investigación criminal y puede ayudar a resolver disputas entre beneficiarios y compañías de seguros.

Existen varios tipos de técnicas de imagen médica que permiten a los clínicos escudriñar en el interior de nuestros organismos. Las imágenes proporcionan indicios tanto acerca de la anatomía anor­mal como de las desviaciones de la fisiología normal. Cada vez re­sultan más útiles para precisar el diagnóstico de una amplia varie­dad de enfermedades. La «abuela» de todas las técnicas de ima­gen médica es la radiografia convencional, utilizada desde los úl­timos años de la década de 1940. Las técnicas más modernas no sólo contribuyen al diagnóstico de la enfermedad, sino que tam­bién incrementan nuestros conocimientos sobre la fisiología nor­mal. En el recuadro 1.4 se describen algunas de las técnicas de ima­gen médica de uso habitual.