Eliminando el miedo mediante la percepción

 
 
 
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Capítulo 4: Eliminando el miedo mediante la percepción


Stuart Wilde

La mayor causa de angustia es el miedo.

Tu primer paso para conquistar el miedo es aprender a no tener miedo del propio miedo. Empieza por verlo como tu amigo, no tu torturador.

Está bien estar asustado a veces. De hecho, el miedo te mantiene a salvo. Agudiza tu percepción y te permite ejercer acción correctiva cuando es necesario. Todo miedo enraíza inicialmente con el miedo a la muerte.

Es la muerte de las cosas la que nos asusta. No la muerte física en sí, sino el fin de cosas que nos son familiares, el fin de una relación, de un trabajo, de un hábito. A veces es un ritmo el que está a punto de cambiar, o tu domicilio, o un sentimiento o certeza a los que estás aferrado.

Resistimos el cambio. Aunque el cambio es el modo espiritual en que el universo nos mantiene vivos y frescos. Vivimos en un mundo que se desarrolla rápidamente.

Si no estás cambiando es que la vida está dejándote atrás. Las cosas serán más duras, no más fáciles.

Una vez que aceptes el cambio y los finales, y no los veas como afrentas personales, la mayoría del miedo se disipará. Intentar seguir en circunstancias y condiciones de energía agotada te extenúa.

Recuérdate constantemente lo que ya sabes: Nada está garantizado. No tiene que estarlo. Puedes estar equilibrado en cualquier circunstancia.

El miedo al cambio y el miedo a lo desconocido son enfermedades del ego. No tienes que saber qué sucederá en el futuro para sentirte seguro. De hecho, cuanto más evoluciones y expandas tu consciencia, más impredecible se vuelve la vida. Cuanto menos cierto eres, más alto has llegado.

Los ritmos agradables rutinarios son manifestaciones del intelecto. A menudo aburridos y asfixiantes, son sólo adecuados para los perezosos o aquellos con poco coraje, que prefieren existir en una confinada área defendible donde nada inesperado pueda suceder. Peces importantes en pequeños charcos, nadando en sus propios efluvios.

Tú no necesitas un charco, tampoco hay mucho oxígeno es un estanque. Elige un río. Fluye y marcha. No temas, ten fe. Deja que la energía de la vida te lleve espontáneamente de un paso al siguiente. Gánate la libertad. Alcanza el mar abierto. Todo irá bien.

La resistencia a cambiar es mayormente ego.

Si tu ego se asusta, ridiculízalo. O bien háblale y dile que todo va bien. Entonces pasa a tu lado espiritual. Abraza el espíritu, como él te ha abrazado a ti desde el comienzo de los tiempos, en el cálido brillo de su luz celestial. Ése es el camino heroico.

REFLEXIÓN

Todo miedo no es más que el ego esperando una próxima contradicción. La mayor parte del miedo no es real. Disipa su poder rehusando comprar la emoción. Hazlo tu amigo. Acomódalo como ayudante y aliado, y la mayor parte de tu miedo cambiará o desaparecerá completamente.

Traducción Yarisa

 

 

Capítulo 5: Sanando la confusión


Stuart Wilde

En nuestro vano intento por adquirir seguridad, hacemos un montón de cavilaciones. Estamos constantemente intentando averiguar qué va a suceder al momento siguiente.

La vida actual está llena de elecciones. Dado que muchas cosas son impredecibles, hacer la elección correcta es a veces un proceso difícil. La confusión es endémica en las tribus occidentales. Millones de horas humanas se dedican a este proceso.

La confusión es un juego de la mente que nubla tu conocimiento interior y te hace vacilar. Hace posible la acción indecisa, el razonamiento pobre y la inestabilidad, que se manifiesta como una conducta errática y estrés. Cuando estás confuso y no comprometido, tus resultados resultan pobres o bien fallas completamente.

¿Te gustaría eliminar la confusión de tu vida completamente?
¿Sí o no?

Si tu respuesta es no, por favor, pásate este párrafo. Si tu respuesta es sí, sigue leyendo.

La confusión surge primero y principalmente de las preguntas. No puedes sentirte confuso a menos que primero te hayas hecho una pregunta. Si quieres ser serio eliminando la confusión, empieza por reducir el número de preguntas que te haces a ti mismo.

Sí, puedes reflexionar sobre tu vida. Y sí, meditar y sentir las cosas que pasan. Pero es la diarrea de preguntas que te haces a ti mismo la que te vuelve loco.

Haz esto: Acuerda, de hoy en adelante, que vas a eliminar el 90 por ciento de todas tus preguntas. Luego comprométete a no tomar decisiones solamente con la lógica y el intelecto. Utiliza tus sentimientos, incluso si te parecen ilógicos a veces. Dadas dos o tres alternativas,  o bien vas a saber a través de tus sentimientos, qué dirección tomar o estarás dudoso.

Sí sabes, ve hacia allí.

Si no sabes y tienes que darle vueltas a las opciones en tu cabeza arriba y abajo durante días, ninguna de las posibilidades ofrecidas puede ser adecuada en este momento, de todos modos.

Tal vez nunca sean adecuadas. La decisión debería ser natural y venir del corazón. Si no se siente bien y no estás seguro, no hagas nada.

Observar y esperar es mi manera. Sin embargo, si tienes que aproximarte a las cosas intelectualmente porque ese es tu hábito, entonces más que darle vueltas y sentirte confuso, recolecta información. La mayoría de la gente que toma decisiones lógicas intelectualmente, sufre golpes por falta de información. Nunca avances tus tropas hacia un valle sin enviar unos pocos soldados hacia la colina. No querrás entrar en situaciones de inferioridad numérica, desventaja e inseguridad.

Aquí van unas pocas ideas acerca de los conflictos, que, después de todo, son una gran fuente de peso mental. Mi método preferido es evitarlos, mediante la observación de todo, todo el tiempo, y tomando acción correctiva temprana. O no soltando el control en primer lugar, que es como la mayoría de los problemas afloran. Casi siempre los conflictos son variadas formas de las luchas de poder del ego.

Mi siguiente movimiento es siempre intentar irme antes de que el conflicto se ponga en marcha, y estar de acuerdo con liberar lo que quiera que sea en que se base el conflicto.
Mi tercera recomendación es sólo para las situaciones en que el conflicto es realmente inevitable. Primero evalúa tus oportunidades de éxito. Nunca entres en situaciones donde ganar sea dudoso. Si sabes que seguro que ganarás, empieza fingiendo que te retiras, y saca la emoción de la situación. Tu retirada fingida hace a los demás bajar la guardia.

Entonces, calladamente reúne toda tu fuerza. Cuando estás preparado, y no antes, entra en conflicto con el elemento de la sorpresa, y con toda la fuerza de tu poder y tu concentración. Todas las armas en alto. Nunca uses un mazo para cascar una nuez si puedes usar un martillo neumático de diez toneladas. Las victorias deberían ser rápidas, incruentas y completas de la manera más eficiente.

Intenta también ofrecer a la oposición una rendición honorable. Ese es el modo más amable. Es gracioso y espiritual permitir a sus egos una ruta de escape intelectual. Tú no quieres destruir gente. El objeto de este viaje es expandir la bondad. No estás aquí para juzgar ni castigar a los otros.

En relación con la confusión, recuerda esto: Todo desprende energía. Cuando tus sentimientos no pueden interpretar una situación apropiadamente, eso te dice que al as circunstancias que estás considerando les falta energía. O la situación es equivocada para ti, o no estás preparado, o este no es el momento adecuado.

Lo que eliges hacer en la vida no es usualmente tan importante como el nivel de poder y concentración que traes a tu acción y el momento que eliges para ejercer ese poder. El momento y la acción concertada son las claves del éxito. Seleccionar la dirección es terciario, tras el momento y el poder.

Ayudando a otros a resolver su confusión, nunca preguntes a los individuos qué es lo que ellos piensan, siempre pregúntales cómo se sienten acerca de ese asunto. Entonces, pregúntales qué quieren. Ayúdales a descubrir si lo que ellos realmente quieren es lo que ellos piensan que quieren. Como he dicho, la mayor parte de los deseos son ego.

Luego, llévalos a analizar si sus deseos son razonables, dada su energía y sus circunstancias. Y, finalmente, ¿es eso probable? La mayor parte de los individuos son soñadores profesionales que, de hecho, sólo necesitan el sueño, ellos no necesitan la responsabilidad o la acción que se requiere para materializar sus sueños.

Cuando un sueño se hace realidad, la experiencia de ello cambia naturalmente. Usualmente, es una decepción comparada con la visión. La idea de sus sueños realmente convirtiéndose en una parte de sus vidas a menudo es algo que les hace sentir preocupados por no ser capaces de conseguirlo. Así que, muchos se aseguran de que ellos nunca están disgustados por no rendir lo suficiente o por seleccionar acciones que aseguren que sus sueños seguirán siendo justo eso, sólo un sueño.

REFLEXIÓN

La confusión es una manifestación de un intelecto inestable. El intelecto es dominado por el ego. Por lo tanto, la confusión es mayormente el parloteo del ego hostigando tu vida. Entrena al ego para que haga menos preguntas y responda a la mayoría de las preguntas de los demás con un “No sé, y no me importa…

Traducido por Yarisa

 

2009

Capítulo 6: Sanando la frustación


Stuart Wilde

La frustración proviene de la expectación, cuya punta del iceberg es el deseo. Utilizamos ritmos y experiencias pasadas, esperando extrapolarlos de su tiempo a algún evento futuro. A veces eso funciona, pero a menudo no lo hace. La mayor parte de la frustración se origina en intentar meter tus esperanzas y planes en marcos temporales preseleccionados que consideras necesarios para tu felicidad y bienestar. Ese no es un modo maduro de conducir tu vida.

Sabes que, en general, a las cosas tardan más de lo que crees que deberían tardar, porque es más fácil pensar en algo, que llevarlo a la práctica. Las cosas importantes siempre demoran más tiempo de lo que esperas. Eso es porque son, normalmente, más complejas, y porque, a menudo, la circunstancia o condición que deseas, te elude hasta que has madurado y crecido hasta el punto, no sólo de poder manejarla, sino reclamarla.

La otra causa principal de la frustración es la gente. Normalmente tratamos de meter a la gente en patrones que nos van bien. Eso es un ejercicio fútil de autodestrucción. Puedes, de hecho, animar a la gente, y esperar que puedan cambiar, pero, al final o los amas incondicionalmente por lo que son, o tendrás que estar de acuerdo en irte.

Cuando estaba en la veintena, tenía una empresa de ropa. Contratamos una gran diseñadora que era la estrella de la compañía. Era indispensable. Controlaba los destinos de la empresa ejerciendo poder sobre nosotros, y lo sabía. Al cabo de un tiempo, su ego empezó a revelarse vengativamente, y se volvió temperamental, caprichosa y no se podía confiar en ella. Si ella temblaba, la compañía entera temblaba con ella. Causaba problemas sin fin porque nosotros no teníamos un control real.

De ese día en adelante, decidí que no volvería a sufrir la misma situación otra vez. Ahora, nadie en mi vida es indispensable. No me engancho a ninguna situación o persona, incluyendo mi familia y amigos. Todo puede ser liberado. Nada es obligatorio. Cuando la gente sabe que esta es tu actitud, tienden a ser más equitativos y realistas. De hecho, se vuelven más diligentes y amables.

Puedes trabajar con gente, y puedes ser amable y paciente mientras crecen y responden al impulso positivo. Pero, al final, si no cambian o, en el caso de un empleado, no sigue tus indicaciones y apoya la causa, entonces has de dejarles ir. Nunca entres en una situación en que alguien sea tan indispensable que no puedas prescindir de él.

Esto es especialmente cierto en el amor, donde uno tiende a ceder el control más fácilmente. Nadie debería ser esencial para ti. Enamorarse es divertido, pero no dejes que te ciegue al hecho de que hay cinco mil millones de personajes ahí fuera para conocer. Asegúrate de que al foco de tu devoción se le recuerda constantemente que ella no es tan vital para ti, y que, aunque vosotros podéis amaros y haberos elegido, eres consciente también del vasto campo de oportunidades que se despliega justo al otro lado de la puerta.

Está bien confiar en la gente si estás realmente seguro de la persona en quien confías. Pero la mayoría de los individuos no son demasiado íntegros, especialmente bajo presión. Si has de confiar en la gente, estate seguro de que minimizas el riesgo. Nadie debería tener la llave de tu vida. Siempre me sorprende como la gente confía los ahorros de su vida a algún personaje u organización que apenas conoce. Toma muchos pequeños y calculados riesgos mejor que ponerte por entero a una sola apuesta.

Un error que cometemos frecuentemente cuando tratamos con gente es esperar que sigan igual. Los recordamos como solían ser. De hecho, la gente cambia, minuto a minuto, segundo a segundo. Sufren cambios de humor, subidas de energía, oleaje emocional y cambios psicológicos. Eso, a menudo, les hace impredecibles, erráticos e irresponsables. En muchos casos, confiar en otros significa regalar tu poder. A veces tienes poca o ninguna elección. Sin embargo, deberías diseñar tu vida para evitar esto en lo posible.

La otra fuente de frustración para muchos es la experiencia de no conseguir lo que quieren. La solución para esto es no querer lo que crees que quieres. Si no puedes manejar eso, por lo menos, desea menos cosas. Cuantas más cosas tienes que tener, más vulnerable te vuelves. Si eres maduro y evolucionado, no necesitarás nada de nadie, y lo poco que necesitas puedes proveértelo a ti mismo.

Recuerda, la mayoría de las cosas que crees que necesitas son viajes del ego destinados a mejorar tu imagen y tu percepción de seguridad. Muchas de ellas no son particularmente vitales. Gastarás un montón de energía satisfaciendo tu ego sólo para encontrarte con que tan pronto como tiene lo que quiere, ignora todos tus esfuerzos y rápidamente te tatúa otra lista de demandas sobre la frente.

El ego siempre intentará forzarte a que te esclavices por su visión. Yo no aceptaría toda esa mierda si fuera tú…

REFLEXIÓN
La frustración se origina en el desagradable hábito de permitirle al ego decidir el cuando y el cómo de sus deseos. Si vendas los ojos del ego con disciplina y nunca le muestras el menú de la vida, no se queja de la comida, sino que está encantado de estés comiendo para mantenerte vivo….

Traducido por Yarisa.

 

Capítulo 3: Emoción y deseo


Stuart Wilde

Cuando las ideas se reúnen en tu mente para formar una opinión, y cuando esa opinión consideras que es agradable y placentera, tu personalidad apoya esa opinión revistiéndola con emoción.

Usando la emoción, el ego toma una idea (opinión) y la hace especial, más real y más importante.

La emoción es la herramienta que utiliza la personalidad para darle credibilidad y valor a sus opiniones. Así es como la personalidad se  siente importante. Así es también como la personalidad consigue lo que  quiere. Puede empuñar la emoción como un bate de béisbol, manipulando  a otros para que reaccionen a sus necesidades y deseos.

Aprendemos el truco desde pequeños. Un poco de teatro, una rabieta de mal genio, aullando a 120 decibelios en el medio del supermercado,  funciona maravillosamente cuando queremos un helado. La emoción era el
modo de hacer que los mayores nos hicieran caso.

Cuanto más insignificante se siente la gente, más buscan fortalecer su vulnerabilidad mediante el uso de la emoción. Se bañan en ella, hablando constantemente de sus emociones, haciéndose especiales.

También serán fascinados por las emociones de los demás, incrementando su necesidad, discutiendo constantemente asuntos emocionales, mirando shows emocionales en la televisión, viviendo en la emoción de los eventos locales y mundiales junto con las reacciones momentáneas que tienen en sus propias vidas. El proceso les hace sentir mejor provisionalmente.

Sin embargo, hay varias contrapartidas en el uso de la emoción de este modo. Digamos que ves un noticiario en la tele acerca de una guerra, y te crees la emoción de todo eso. Incluso si tu mente consciente sabe que no estás implicado, surge una contaminación inconsciente que te hace sentir menos seguro y más vulnerable. Mirar como reaccionan los demás a las situaciones que están fuera de control, te recuerda la posibilidad de tu propio colapso.

Aún más, cuanto más te permites a ti mismo estar fuera de equilibrio emocionalmente en tus propios asuntos, mayor se hace el contenido del ego. Cuando la personalidad tiene una gran parte de sí misma invertida emocionalmente en un asunto, cualquier contradicción de su posición se ve como un gran trauma personal o una gran amenaza.

La emoción eleva los asuntos del ego a la mayor importancia. Concede al ego el poder.

La demás gente reacciona a nuestras emociones, especialmente a las negativas. El ego cree que si los demás le consideran importante, eso le hará más especial, menos vulnerable, y por lo tanto, más seguro.

Cuanto más poder reúna el ego, más gente lo verá diferente, elevado por encima del rebaño, divino, y más allá del asunto central del hombre, que es la muerte. A veces el uso de la emoción no es más que la personalidad buscando evitar lo que ve como una muerte por insignificancia.

Usar la emoción, inicialmente, nos ayuda a sentirnos más seguros. Pero realmente, el colocarnos arriba nos hace experimentar una mayor inseguridad y una afrenta personal cuando las cosas se ponen feas.

Experimentando la vida, te formas gradualmente hábitos y estableces preferencias que se desarrollarán esperanzas y expectativas. Una esperanza o expectativa es, de hecho, una opinión; cuando vinculas opinión con emoción, generas deseo. Cuando la vida contradice tus deseos emocionalmente enraizados en profundidad, tiendes a tomártelo más personalmente que cuando una esperanza te es denegada.

Así es como el proceso funciona en la práctica. Comienzas con una vaga esperanza tal como me gustaría tener un día libre. A su alrededor comienzan a flotar ideas que respaldan esa esperanza. Tengo derecho a un día libre; he trabajado duro. Ahora, la personalidad selecciona de la memoria y razona argumentos que justifiquen su opinión y hagan correcta la idea. Sin embargo, la esperanza aún no tiene un peso real, está aún en proceso de desarrollar masa vía argumentos personales y diálogo interno. Así que para dotar a la idea de importancia real, tu personalidad empezará a implicarse a sí misma en la idea mediante el vínculo con la emoción.

El asunto del día libre comienza a convertirse en una parte vital de la afirmación propia de la personalidad.

 

Necesito un día libre. Estoy desesperado por tener un día libre. La vida me debe un día libre. Los demás tienen tiempo libre. Soy una buena persona, una persona importante; mi salud se resentirá si no tomo un día libre. Tener un día libre es justo y apropiado” Etc. etc.

Digamos que la realidad es que tienes un montón de obligaciones, y que las circunstancias no te permitirán darte el lujo de un día libre. En este punto, el ego estalla, tomándose el asunto muy personalmente.

Verá la negativa como una afrenta personal y un ataque a su integridad y estabilidad. Esto empezará a erosionar la sensación de seguridad del ego. El deseo incumplido se convierte en una afirmación de la falta de poder de la personalidad. La última pérdida de poder de la personalidad es la muerte. Así que el día libre en el trabajo es ahora subconscientemente un asunto de vida o muerte.

La personalidad comienza a emitir debilidad a través de su inseguridad, y su fuerza psicológica y metafísica se derrumba rápidamente. Del rico tapete de la vida fluyen circunstancias que confirman y sostienen la autopercibida debilidad.

El cuerpo físico reacciona a los mensajes generales de debilidad, y ahora sientes los comienzos de un espantoso resfriado nasal. El coche no arranca. Tu jefe te carga incluso con más trabajo; una factura que no puedes pagar se cuela en tu buzón. Ahora puedes sentirte realmente una víctima. Cientos de inseguridades se desencadenan en tu mente. La reacción natural es sentirse amenazado. Surge la ira. Hay que encontrar culpables. Alguien tiene que estar haciéndote esto. Emergen guerras interpersonales. ¡Es un zoo!

La emoción y el peso de todo el conjunto pueden quedarse contigo durante días o más, hasta que la personalidad experimenta una elevación o ganancia que le permita superar la situación y sentirse segura, que vale la pena y feliz. A todo este embrollo se le puede seguir la pista hacia atrás, hasta un pensamiento que tuviste el último jueves que decía: me encantaría tener un día libre.

Es maravilloso cómo funciona este sistema. Empezamos con una idea vaga; la respaldamos con razonamientos que nos confirmen la idea a nosotros mismos. Entonces la enlazamos con la emoción y nos volcamos en ella. Luego entramos en un absurdo juego de poder emocional, como si nos fuera la vida en ello, para intentar conseguir lo que queremos.

Cuando las circunstancias no nos creen, quedamos devastados.

Si el contenido emocional que vinculas con una idea es sostenido durante un periodo de tiempo, y si el deseo te es negado continuadamente, eso puede llevarte al anhelo. En términos metafísicos, anhelar es tener fuerte inclinación hacia una idea, tal vez una esperanza.

Como he dicho en mis otros libros, inclinarse emocionalmente hacia tus sueños realmente te aleja de ellos. La emoción de tu deseo crea un hueco metafísico entre tú y la condición o escenario que deseas, haciéndote más difícil que lo atraigas. El hueco se establece porque tu anhelo es una afirmación poderosa que establece categóricamente que No tengo esa cosa que estoy anhelando. Afirmando constantemente que no tienes lo que quieres, deterioras y sacas poder a lo que tienes. Y aún más, construyes con tu energía metafísica sutil un patrón, como una huella dactilar, que es discordante con la propia cosa que deseas.

Hay una consideración más: La cosa que deseas, fama, éxito, dinero, romance, lo que sea, generalmente vendrá a ti, en parte, a través de las acciones de los demás. Son nuestros compañeros humanos quienes ayudan a llevar a cabo tus deseos desde la nebulosa metafísica de las posibilidades a tu realidad inmediata, donde vas a disfrutarlos.

Suspirando por nuestros deseos no hacemos autoindulgentes. La autoindulgencia molesta a la gente. La detectan y se sienten como obligados. No les gusta la carga añadida de tu peso emocional cayéndoles encima. Les recuerda las veces que ellos necesitaban cosas y les eran negadas. Reaccionan sintiéndose los desposeídos, víctimas de tu indulgencia. Ellos te lo negarán, esperando controlarte o tener poder sobre ti. Haciendo eso esperan que salgas de lo que ven como tu opinión poco razonable.

Además, suspirar y anhelar puede llegar a ser obsesivo. La obsesión es una seria enfermedad del ego; crea peso emocional, cegándote para ver las oportunidades que ya existen. También te vuelve apático. Afirmando constantemente que no tienes lo que deseas, el cuerpo empieza a creer que no tiene lo que necesita. Eso lo debilita. Anhelando continuamente, el ego finalmente entra en un vacío estancado, y la falta de energía gradualmente devora el cuerpo. Si la condición persiste, finalmente te matará.

No anheles, actúa. Tómate 15 minutos diarios para visualizar, como si estuviera dada, la condición o circunstancia que deseas. Crea un escenario mental, mírate con el objeto de tu deseo. Conviértete en parte de él, deja que sea parte de ti. Permítele ser tú. Entonces levántate y ve a hacer algo que te mueva hacia tu sueño; algo poderoso y positivo.

Recuerda, tú tienes que ir hacia tu sueño. Es muy improbable que, sin ayuda, tu sueño te encuentre. No es imposible, pero pudiera ser que tuvieras que esperar largo tiempo, tal vez por siempre.

A propósito, si quieres incrementar la intensidad de tus visualizaciones y tus meditaciones, lee el capítulo Turbo-pensamiento de mi libro The Quickening. En él hablo de cómo usar el calor sexual de Kundalini para vincular tus visiones con el poder metafísico que es prácticamente imparable.

Por favor, date cuenta que, si el objeto de tu deseo es que otra persona debe actuar de cierto modo, trabájalo y visualízalo, pero recuerda que ellos tienen su propio patrón de destino y puede que no coincida con lo que deseas para ellos.

Si tu pudieras esperar, soñar y querer cosas sin envolver esas ideas con la emoción, serías muy feliz. No reaccionarías si la vida te hiciera esperar o si la vida te denegara algo completamente. Te sentirías uno y en equilibrio todo el tiempo. Es la emoción que introduces la que te hace triste y levanta contradicciones. Cuanto menos te implicas emocionalmente, menos dolor sufres.

REFLEXIÓN

No uses la emoción como una herramienta autoindulgente para llamar la atención o para parecer, tú o tus ideas, importante. En su lugar, actúa poderosamente y de modo preciso. Sé activo. Crea energía; deja que los demás te necesiten en vez de necesitarlos a ellos y actuar para ganar su aprobación.Stuart Wilde

Traducido por Yarisa

 

9


Stuart Wilde

Hay un triple beneficio cuando entiendes cómo te afectan estas contradicciones de la vida.

Primero, puedes eliminar algunas inmediatamente.
Segundo, puedes diseñar tu vida de modo que evites la mayoría de ellas.
Tercero, puedes desarrollar herramientas que te permitan aceptar, sin emoción, aquellas contradicciones que no puedes evitar.

Haciendo estas tres cosas, vuelves a tu divino estado natural: sereno, feliz y entretenido por la maravilla y la gracia de este extraño regalo que llamamos vida.

¿Cómo nacen estas contradicciones?

En su mayoría son inherentes a nuestra programación. La personalidad humana existe en un extraño ciberespacio, flotando sobre el suelo a unos 150 ó 180 cm, o ligeramente más, atrapada en tierra de nadie, en algún lugar en el cerebro.

Extraño ¿verdad? Nosotros creemos que estamos aquí. De hecho, ¡somos un hovercraft (aerodeslizador) sin tren de aterrizaje!. La personalidad humana realmente no aterriza nunca. Incluso si  estás vertical sobre tu cabeza, tu personalidad está aún en algún lugar más allá del grosor de tu cráneo sobre el suelo. Esto provoca una incómoda contradicción.

Tu personalidad tiene que usar el cuerpo como vínculo entre el ciberespacio infinito en el cual reside, y la dimensión terrestre de la que surgen sus experiencias.

El cuerpo es finito. La muerte es la extrema contradicción final. Es natural, por ello, que la mayoría de la gente se sienta un poco insegura.

La vida, para muchos, es un fútil intento de llegar a sentirse seguros en una dimensión que es intrínsecamente insegura. La gente lucha constantemente contra eso, en vez de aceptar lo extraño de las lecciones humanas como una cosa hermosa. Dios debe tener un maravilloso sentido del humor -las contradicciones de la vida son imponentes, divertidas y muy interesantes. Me resultan heroicas.

• Tenemos que abrazar el infinito dentro de un cuerpo mortal.
• Tenemos que creer en un dios que no podemos ver.
• Tenemos que aprender a amar en una dimensión donde hay tanto odio.
• Tenemos que ver abundancia cuando la gente habla constantemente de escasez y carencia.
• Tenemos que descubrir la libertad donde el control es la religión estatal.
• Tenemos que desarrollar autoestima mientras la gente nos critica y nos empequeñece.
• Tenemos que ver belleza donde hay fealdad.
• Tenemos que adoptar la amabilidad y las actitudes positivas cuando estamos rodeados de incertidumbre.
• Tenemos que sentirnos seguros a pesar de nuestras preocupaciones.

Sí, el heroísmo de nuestra condición es adorable.

La trascendencia no es más que aprender a aceptar las contradicciones de la vida sin resistencia.

Aceptar estas contradicciones no es algo natural para nosotros. De hecho, de niños nos enseñaron a resistir. Así, por ejemplo, cuando eras niño fuiste programado para creer que estar mojado y frío era una experiencia negativa. Si tu madre te dejó alguna vez bajo la lluvia, probablemente reaccionaste emocionalmente y lloraste. Ahora, como adulto, puede que tengas la misma reacción negativa programada a estar mojado. A su alrededor giran todas las variables: La lluvia arruina tu ropa y tu peinado, la lluvia es incómoda cuando te cae por el cuello, la lluvia es fría, el frío te pone malo, etc. etc.

En consecuencia, una masa de energía en tu mente dice: Tenemos que estar calentitos y confortables para sentirnos positivos, felices y seguros. Entonces aparece la lluvia. Ahora diluvia y estás a kilómetros de un refugio. De repente, las circunstancias –el frío y la humedad- contradicen tu opinión o deseo.

Ahora, dos masas han establecido una relación en tu mente, cada una atrae a la otra. La emoción negativa fluye desde la contradicción generada por la lluvia fría. Pero, ¿es la lluvia la que es negativa? ¿O es tu reacción a la lluvia la que causa la contradicción?. El agua cayendo de arriba no tiene cualidad intrínseca, negativa o positiva. Cuando te duchaste esta mañana no te quejaste ni aullaste.

¡Ah! Pero era agua caliente.
Así que es la temperatura del agua lo que te molesta ¿no?
Precisamente

Pero ¿qué pasa si aceptas que el agua fría es parte de la vida?. A veces llueve. Puedes enfadarte y resistirte, o puedes relajarte y hacer lluvia, como yo le llamo. Las circunstancias no han cambiado, tu reacción, sí. Tan pronto como estás de acuerdo en hacer lluvia y dejas de resistir, la lluvia se vuelve más cálida y confortable gradualmente. Finalmente, puedes hacer lluvia indefinidamente e incluso disfrutarlo.

Si nunca has hecho lluvia, prueba esto: Saca tus mejores vestidos, incluidos tus zapatos caros, y espera. Cuando empiece a llover, vístete y sal a pasear calmadamente, cabeza alta. Sin inmutarte. No tengas opinión, sigue caminando, ama la lluvia, acéptala, hazla tu amiga.

Al final tu resistencia caerá a cero. La lluvia desaparece en tu mente de todos modos. Mientras  haces lluvia puedes divertirte viendo como otros no hacen lluvia. Hay un rato de diversión en ello.

Si no puedes obligarte a hacer lluvia inmediatamente, por lo menos haz que el ego, regularmente, haga cosas que le contradigan. Empieza con poco. Toma duchas de agua fría. Regala tu abrigo; usa menos ropa.

Deja de hablar del clima también. No comentes sobre sus condiciones, sólo experiméntalas. Después de todo, cuando la gente dice que hace frío ¿qué quieren decir?. Indican que hace más frío que sus expectativas. En efecto, no hay calor ni frío, solamente la temperatura sube y baja a veces.

Todas las circunstancias de la vida, como la lluvia, son neutrales. La vida no tiene más cualidad negativa o positiva que las etiquetas que le ponemos. No lo olvides nunca.

Incluso la muerte es neutral. No tenemos modo de saber cómo reaccionaremos a la muerte. Quizás la vida es realmente de poca calidad comparada con la muerte. La angustia mucho ruido y pocas nueces que sufrimos, es probablemente para nada. Tengo la secreta sospecha de que graduarse del plano terrestre puede ser algo muy a celebrar.

Es la expectiva programada la que nos enfada y causa dolor. No las circunstancias.

Las expectativas hacen posible las contradicciones.

Sí, esperamos lo mejor, pero debemos aprender a no reaccionar cuando no conseguimos lo que queremos. Si eres diligente y te concentras y tomas la acción correcta, probablemente en la mayoría de los casos obtendrás el mejor resultado. Pero debes amar la vida y aceptarla cuando no marcha a tu manera.

Sé heroico, conviértete en un guerrero. Cuando afrontes una situación adversa, no reacciones, sólo acéptalo. Actúa con calma. Actúa con poder. Si no sabes qué hacer inmediatamente, no hagas nada, espera hasta que la respuesta venga a ti.

Sé maduro y aparta la emoción de las situaciones. Actúa con la mayor determinación posible dada la situación. Puedes entrenar fácilmente a tu personalidad para que haga vida en vez de luchar contra ella. No seas un cobarde auto indulgente. A veces la vida no es confortable, ni segura ni garantizada.

¡Es tan simple!. Son nuestras atontas expectativas y la auto importancia del ego las que demandan que las cosas han de ser de un modo y no de otro. Eso es lo que nos causa todo el dolor, no la vida en sí misma.

La vida es en gran parte cosa de ir adivinando. Generalmente vas acertando más o menos correctamente; otras veces te equivocarás. Cuando te equivoques, no reacciones, ama tus errores y no te maltrates.

¡Eh! Pensaste que había suficiente gasolina en el coche pero no era así, por tanto ahora estás “haciendo camino”. Pues eso.

Sólo camina.

REFLEXIÓN

Las circunstancias de la vida no tienen cualidad alguna, ni negativa, ni positiva. Son neutrales. No las resistas, incluso aquellas que te asustan tontamente. Cuando te enfrentes con la adversidad, compra la solución, no la emoción.

Enseña esto a los demás…

Stuart Wilde.

Traducido por Yarisa