La ley de dar

 

 
 
 
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Los depredadores emocionales. Parte I

Una mirada, una palabra o una simple insinuación son suficientes para comenzar un proceso de destrucción del otro. Los actos que llevan a cabo los depredadores emocionales son tan cotidianos que a veces parecen normales. Las víctimas callan y sufren en silencio. Mediante un proceso de acoso moral o maltrato psicológico, un individuo puede conseguir hacer pedazos a otro. 

Así como en la naturaleza existen los depredadores animales que capturan y aniquilan a otros animales para alimentarse, en el ser humano también podemos observar un fenómeno similar, conocido como el acoso moral, protagonizado por los depredadores emocionales y sus víctimas.

El acoso moral o maltrato psicológico es un fenómeno que se da en todo tipo de ambientes, como en la pareja, en el trabajo, en la familia o en el grupo de amigos. 
 
¿Cómo es el depredador emocional?

El depredador emocional se distribuye entre todas las edades, estatus sociales, culturas y sexo. Aparentemente son sujetos normales, casi nunca líderes. Suelen ser tacaños, egocéntricos y narcisistas.

Su objetivo es el desmantelamiento moral, personal, psicológico y sociológico de las víctimas, pudiendo conseguir muchos que éstas acaben con sus vidas.

Son individuos que se sienten profundamente inferiores aunque no den esa impresión, ya que se muestran arrogantes y grandilocuentes. Son sacos de remordimientos y rabia enmascarados. Suelen de ser de fuerte ideología.

Sienten la necesidad de ser admirados, deseados, con ansias desmesuradas de éxito y poder. Presentan una desconexión con sus emociones, despreciando así, profundamente a sus víctimas.

Cuando son niños, suelen ser los típicos que tiran la piedra y esconden la mano, aquellos que causan las peleas pero que no se ven envueltos en ellas. Anhelan el protagonismo. En la adolescencia, son fríos y distantes, con poco éxito social, rodeados de uno o dos amigos, a los que manipulan. Y en la adultez se distinguen por ser arrogantes, manifestándose como poseídos de la verdad, la razón y la justicia.

A primera vista parecen sujetos controlados, sociables y aceptables, pero tras esta máscara se esconde un cúmulo de intenciones y procesos inconscientes mucho más complicado y enrevesado.

¿Quiénes son las víctimas de los depredadores emocionales?

Las víctimas se caracterizan por ser personas bondadosas, honestas, generosas, optimistas, con fuerza espiritual… Son aquellas personas que presentan características que el depredador humano anhela y envidia, características que no ha tenido. Se convertirán en un chivo expiatorio responsable de todos los males.

Un depredador emocional busca a este tipo de personas, para absorberles su energía y vitalidad. Es decir, quieren absorber aquello que envidian.

Las víctimas resultan sospechosas a ojos de los demás, ya que el proceso de acoso moral ocurre de tal manera que hace que la víctima sea vista como culpable, ya que la gente se imagina o piensa que ésta consiente o es cómplice, conscientemente o no, de las agresiones que recibe.

A menudo, oímos decir que si una persona es víctima es por su debilidad o carencia, pero por el contrario, podemos observar que son elegidas por algo que tienen de más, por algo que el agresor quiere apropiarse.

Pueden parecer ingenuas y crédulas, ya que no se imaginan que el otro es básicamente un destructor e intentan encontrar explicaciones lógicas. Comienzan a justificarse, intentando ser transparentes. Comprenden o perdonan porque aman o admiran, incluso consideran que tienen que ayudar porque son las únicas que comprenden al otro del todo. Sienten que tienen una misión que cumplir.

Mientras que el depredador emocional se agarra a su propia rigidez, las víctimas intentan adaptarse, procurando comprender qué desean consciente o inconscientemente su perseguidor y no dejan de preguntarse nunca por su propia parte de culpabilidad.

¿Cómo es el proceso de la depredación emocional o acoso moral?
El acoso moral suele darse en los entornos más cercanos, ya que se necesita esta cercanía, además de tiempo para generar confianza. Es un proceso de comienzo sigiloso y enmascarado.
Primero, se seduce a la víctima, y luego, logran que se deje influir para, finalmente, dominarla, privándola de toda la libertad posible.

La vinculación comienza con la seducción, con un juego de atracción irresistible. El depredador emocional falsea la realidad, operando por sorpresa y secretamente. No ataca de manera frontal, sino de manera indirecta para captar el deseo del otro, ese otro que lo admira y que le devuelve una buena imagen de sí mismo.
Consiste en hacer creer al otro que es libre. Se impide al otro que sea consciente del proceso, que discuta o que se resista, anulando sus capacidades defensivas y su sentido crítico de forma sigilosa, eliminando así toda posibilidad de que se pueda rebelar.
Cuando la relación se encuentra estabilizada comienzan a actuar cortando los lazos afectivos (familia, amigos, etc…) Así los depredadores emocionales consiguen que dependan emocionalmente de ellos, y comienzan a realizar las primeras paralizaciones, hasta que la víctima va perdiendo la confianza en ella misma.
Los depredadores emocionales son muy camaleónicos, adoptando los comportamientos de sus víctimas, ya que ellos no sienten, debido a la desconexión que se produce entre sus emociones y mente.
Poco a poco la víctima se va encontrando confusa y dudosa, estando su autoestima tocada por las estrategias del depredador emocional. En este momento, los agresores se erigen como los únicos salvadores de éstas con expresiones como:
-“La única persona que te puede comprender soy yo” “Qué sería de ti, sin mí”.
Lentamente la autoestima de la víctima ha sido afectada en cada una de sus áreas, ya sea el área personal o social. Se encuentran paralizadas, asustadas, inseguras, sin saber qué hacer o cómo reaccionar, porque el otro las confunde con sus comportamientos ambivalentes y vejatorios. Un día al levantarse pueden darles un beso o montarlas un conflicto.
Plantear un cambio por parte de la víctima, equivale a un conflicto.
Las víctimas son ninguneadas, humilladas, desvalorizadas. Recordemos que el depredador emocional desprecia a su víctima en su fuero más interno, envidiando y anhelando todo lo que poseen y ellos no tienen.

Se encuentran en una jaula emocional, donde su agresor se mantiene en continua alerta y control. La víctima no puede salir sin decir dónde va o con quién, llevando consigo el móvil porque si no puede haber un conflicto. Pero por el contrario, el depredador emocional sí puede hacer lo que quiera.
Por último, se produce el alejamiento del depredador de la víctima. Acto que llevan a cabo porque saben que sus víctimas se encuentran capturadas. Siendo objetivo continúo de desprecios.
Las víctimas, en todo el proceso, son objetos para el depredador emocional. La mayoría de éstas al final del proceso se encuentran anestesiadas, sin ser capaces de sentir ni odio ni amor autentico pero si la vinculación por esa dependencia emocional de que lo están pasando mal.
Con el paso de los años, puede ver de manera consciente y racional lo que las ha sucedido, pero les resulta casi imposible desligarse emocionalmente de ellos.


¿Qué hacer ante este tipo de relaciones?
Una de las cosas más importantes en este tipo de relaciones, es despertar, ser conscientes de la tela de araña en la que nos vemos envueltos. Por eso es muy importante la ayuda profesional para reestructurar nuestro pensamiento y nuestros sentimientos.
Poco a poco lo aconsejable es ir recuperando los lazos perdidos y contar todo aquello que nos ha ido pasando, ya que así, nuestros familiares, amigos, etc. podrán entender muchos de nuestros comportamientos que antes casi veían como ininteligibles.
Sobre todo, hay que tener en cuenta que es un proceso lento, del que resulta imprescindible la ayuda profesional (psicólogos, psiquiatras, etc…)

 

MALTRATO EMOCIONAL
El abuso emocional es el maltrato psicológico que una persona ejerce sobre otra. Este tipo de maltrato comprende actitudes, acciones y palabras, como las humillaciones, los insultos, los gestos de desaprobación, el aislamiento, la descalificación personal, las codependencias, etc.
Al igual que cualquier tipo de abuso, el abuso emocional es una forma de violencia y agresión. Además, es un proceso constante que, con el tiempo, deteriora nuestra autoestima e imagen personal. Con este curso podrás aprenda a identificar el abuso emocional y establecer relaciones más saludables.  
ABUSO EMOCIONAL ¿QUE ES?
Generalidades
El abuso emocional es simplemente el maltrato psicológico de una persona a otra. Este tipo de abuso comprende actitudes, acciones y palabras, como las humillaciones, los insultos, los gestos de desaprobación, el aislamiento, la descalificación personal, las codependencias, etc.
Al igual que cualquier tipo de abuso, el abuso emocional es una forma de violencia y agresión. Además, es un proceso constante que, con el tiempo, deteriora nuestra autoestima e imagen personal.
Participantes
Tanto víctimas como abusadores, pueden ser niños, jóvenes, personas adultas o personas mayores. Asimismo, el abuso emocional puede ocurrir en distintos ámbitos: en la familia, entre amigos, en una relación de pareja, en la escuela, en el trabajo, en un grupo social, o religioso, político, deportivo, etc.
Normalmente, el abuso emocional ocurre entre dos personas. Pero también podemos abusar emocionalmente de nosotros mismos cuando estamos severamente deprimidos.
Por ejemplo: Una persona deprimida puede decirse cosas muy duras, como las que citamos a continuación:
- No sirvo para nada
- El mundo estaría mejor sin mí
- Nadie me quiere o nadie me acepta
- Nunca lograré hacer nada bien
- Soy un inútil. Etc.
De la misma manera, un abusador puede decirle a una víctima de abuso palabras muy hirientes que le harán sentirse humillada o no valorada, no aceptada, etc.
En ciertos ámbitos, puede haber testigos que presencien incidentes de abuso emocional. Esto es común en sitios como el lugar de trabajo, cuando un jefe descalifica a un empleado delante de otros empleados, o en durante una discusión doméstica entre los padres, dónde los niños presencian el incidente.
La agresión verbal o la descalificación emocional de una persona hacia otra, no sólo daña la autoestima de la víctima sino que afecta la salud emocional de los testigos.
Es importante, entonces, valorarse y hacerse respetar poniendo límites saludables y relacionándose adecuadamente con los demás.  
CICLO DEL ABUSO EMOCIONAL
Por lo general, el abuso emocional es un proceso en el que se distinguen tres etapas principales:
1) La acumulación de tensiones. Se suman diversos factores de estrés que se van acumulando paulatinamente hasta que cualquier incidente menor actúa como detonador y se produce el incidente de abuso mayor.
2) Incidente de abuso principal. En esta etapa es cuando el abusador agrede a la víctima. El nivel de agresión puede tener distintos niveles de intensidad, puede ser algo como un gesto de desaprobación hasta un insulto u otra agresión verbal. Puede ocurrir en privado o en público. Puede generar una discusión o atemorizar a la víctima. La víctima suele sentirse descalificada y, muchas veces, también se siente amenazada o intimidada.
3) La luna de miel: Una vez liberada la tensión acumulada a través del incidente de abuso emocional, el abusador y la víctima "hacen las paces" y todo vuelve a la "normalidad". En esta etapa pueden pasar algunas de las siguientes cosas: La víctima justifica al abusador, la víctima perdona al abusador, o le ruega que reanuden su relación, el abusador pide disculpas y promete que no volverá a ocurrir, etc.
El ciclo se perpetúa indefinidamente mientras la víctima (y/o el abusador) no le pongan fin a ese modo inadecuado de relacionarse entre sí. La tercera etapa del ciclo es, quizás, la más peligrosa, ya que las víctimas suelen creer que el abusador cambiará y que relamente, el abuso no volverá a ocurrir.
Cuando la víctima (o en algunos casos, el abusador) toma conciencia de que se está repitiendo un patrón de conducta cíclico que no resuelve el problema, sino que lo perpetúa en el tiempo, es posible que decida modificar su conducta y abandonar su rol dentro de esa relación.
Otras veces, los ciclos parecen detenerse porque aparentemente la víctima ya no acepta más abusos por parte del abusador, pero en muchos casos lo que suele pasar es que se da un intercambio de roles y la víctima pasa a ser abusadora de su abusador, quién asume el rol de víctima y la relación continúa, junto con el ciclo de abuso emocional (ahora con los roles invertidos).
Para romper con el ciclo del abuso emocional es necesario cambiar un patrón de conducta personal y, normalmente, esto requiere mucho compromiso, trabajo personal, apoyo terapéutico y cierto periodo de tiempo.
¿Por qué cuesta terminar con una relación abusiva?
Normalmente, a las personas les cuesta romper con una relación abusiva por variar razones. Una de estas razones es la inversión que han hecho en esa relación. Esta inversión puede ser afectiva (sentimientos), social (expectativas sociales y personales), material o económica (posesiones, ingresos), de tiempo, etc.
Los abusadores suelen comprometer a sus víctimas. Por ejemplo: pueden generarles dependencia emocional o afectiva, dependencia económica, dependencia familiar (hijos), etc. A veces, hay mucho en juego. En el caso de una relación de pareja pueden ser las posesiones materiales y la separación física de la familia (vender la casa y el automóvil, decidir con quién vivirán los niños). Este tipo de separaciones también suele implicar una pérdida económica importante; y el estilo de vida quizás ya no sea el mismo, por ejemplo. En el caso de dejar un empleo porque el empleador es un abusador, quizás esté en juego toda una carrera profesional, o el prestigio social de una persona, etc.
Al terminar con una relación (ya sea abusiva o no abusiva) se pierden ciertos "privilegios". Además, hay que contar con un sistema de apoyo o soporte que nos brinde contención emocional para ayudarnos a lidiar con el duelo de las pérdidas.
A este tipo de inversiones y compromisos, se suma el temor a lo desconocido, la falta de confianza en uno mismo, las dudas normales que surgen después de reconocer que una relación no ha funcionado o que no hicimos una buena elección (¿volveré a conseguir empleo?, ¿ volveré a formar una pareja o una familia?, ¿volveré a ser un deportista reconocido?, etc.) El temor a fracasar nuevamente también nos frena, a la hora de poner fin a una relación.
Por último, tomar la decisión de poner fin a una relación (del tipo que sea) conlleva la idea de "cargar con la culpa" de no haber continuado intentando recomponer la relación.
Decir NO o decir BASTA, no nos convierte en malas personas. Todos tenemos derecho a decir NO o BASTA sin culpa alguna. Las relaciones se construyen de a dos. La responsabilidad de que una relación funcione correctamente, es compartida. Si una persona no se siente valorada o respetada en una relación, tiene derecho a terminar con ella. Las personas emocionalmente saludables ponen y aceptan límites, propios y ajenos. Aprenda a decir NO, sin morir en el intento.
PERFIL DEL ABUSADOR
El Abusador Emocional
Algunas personas abusan de otras porque tienen problemas de salud mental y ni siquiera logran darse cuenta de que están abusando de otras personas; otras lo hacen siendo perfectamente conscientes del daño que causan, como los psicópatas o sociópatas; y otras personas, simplemente abusan emocionalmente de sus víctimas por falta conocimientos e información clave acerca del abuso emocional.
Un ejemplo de este último caso sería el siguiente: Si una madre aprendió que a los bebés se los debe dejar llorar por la noche para que aprendan a no pedir comida - y en su familia esto siempre se consideró como algo "normal" - ella abusará de sus hijos hasta que adquiera conocimientos y habilidades de crianza saludables que le permitan comprender que dejar llorar a un bebé de hambre por la noche es una aberración. No obstante, incluso en nuestra época, hay muchos padres que todavía creen que a los niños se los debe dejar llorar por las noches, cuando son bebés. Este tipo de abuso -físico y emocional- se produce por ignorancia, por falta de conocimientos o de información.
Normalmente, los abusadores internalizan tanto sus técnicas de manipulación que acaban convirtiéndose en un hábito que practican espontáneamente. Las personas con una autoestima saludable no necesitan descalificar ni controlar a los demás y respetan los deseos y las necesidades de otras personas. Por el contrario, un abusador, no respeta las necesidades ajenas e intentará controlar a las demás personas, en todo momento.
Las siguientes son algunas características generales que suelen exhibir los abusadores:
o Algunos abusadores tienen un bajo nivel de tolerancia, un temperamento explosivo y cualquier incidente menor desata su agresión.
o A menudo, mantienen varias relaciones superficiales con diferentes personas, al mismo tiempo.
o Culpan a los demás por sus propios problemas, o culpan al mundo, a la vida o a una situación particular.
o Limitan a la víctima económicamente.
o Necesitan de personas sumisas que se sometan a su voluntad.
o No se comprometen afectivamente.
o No se hacen cargo del daño que causan.
o No tienen consideración ni sienten ni demuestran empatía por otros.
o Pueden parecer amables, educados y compasivos en público, pero se crueles, sarcásticos e irónicos en privado.
o Se obsesionan por revisar las pertenencias de las víctimas o invadir su privacidad.
o Son demandantes. Ordenan o exigen, no piden ni toleran que sus necesidades no sean satisfechas.
o Son muy inseguros, excesivamente posesivos y celosos. Tienen una fuerte necesidad de controlar a los demás o de restringir los derechos y la libertad de otras personas.
o Tienen expectativas que no son realistas. Viven fuera de la realidad
o Tienen una alta capacidad de engañar a los demás y de engañarse a sí mismos.
o Tratan de aislar a la víctima de todo tipo de contacto humano, con sus familiares, sus amigos, sus compañeros de trabajo u otras fuentes de información.
Psicópatas o Sociópatas
No todos los psicópatas (también llamados sociópatas) son asesinos seriales. Muchos son astutos manipuladores, altamente peligrosos, que abusan emocionalmente de sus víctimas de un modo tan sutil que es difícil de percibir. Por lo general, se presentan como personas "normales" en la comunidad, pero en la intimidad suelen mostrar su cara oculta.
Este tipo de abusadores tiende a negar sus abusos pretendiendo no comprender de qué se le está hablando, o culpando a la víctima de ser demasiado susceptible y malinterpretarlo todo, o mintiendo o tergiversando los hechos para generar confusión y hacer dudar a la víctima de sus propias capacidades intelectuales, etc.
El sociópata muestra una cara encantadora en público, pero se ocupa de mantener a su víctima prisionera de sus abusos a través de la dependencia emocional, económica, física, social, etc. El mensaje subliminal constante que le envía a su víctima es: "Sin mí no eres nadie", "No puedes valerte por ti mismo(a)", "Si me dejas no podrás sobrevivir por ti mismo(a)", etc.
Además, los sociópatas desarrollan una dependencia patológica con sus víctimas, ya que necesitan una víctima en su vida para que ésta tenga sentido. Como dijimos antes, estos abusadores son muy sutiles y muchas veces son dificiles de desenmascarar, especialmente cuando gozan de cierto prestigio social o profesional.
Maneras en que actúa un abusador
Amenaza a la víctima o amenaza a sus seres queridos. Es egoísta y sólo busca satisfacer sus propias necesidades. Se cree con derechos especiales. El abusador hace que la víctima se sienta responsable por sus sentimientos, en lugar de hacerse responsable él mismo por sus propios sentimientos. Huye de cualquier contacto con la realidad o confrontación con sus emociones reales o las necesidades de los demás. Invade la privacidad de la víctima. No respeta los derechos de los demás. Incurre en deudas que la víctima tendrá que afrontar. Justifica cada una de sus acciones (aunque sean injustificables). Juzga o rechaza lo que víctima piensa, dice o hace. La insulta, la humilla o la ataca verbal o físicamente. La hace sentir culpable de sus acciones y decisiones para justificar sus actos de abuso. Necesita dominar las conversaciones y las ideas, y necesita ser el centro de atención en todo momento. No duda en usar a los demás para que den la cara por él o ella. Se escuda detrás de los demás. Se rehúsa a disculparse, siempre tiene la razón. No se hace cargo de su propia conducta. Subestima a la víctima, minimiza sus necesidades y sentimientos, o la ignora. Trata a los demás como si le debieran respeto o como si tuvieran que rendirle admiración Tiene emociones superficiales. Usa castigos y recompensas para manipular emocionalmente a la víctima.
PERFIL DE LA VICTIMA
La víctima del abuso emocional
Contrario a las creencias populares, las víctimas de abuso emocional no suelen ser personas débiles. La mayoría son personas fuertes, capaces de soportar presiones y agresiones constantes, pero cuya autoestima se ha debilitado debido a la continua acción del maltrato psicológico que han sufrido.
Así, estas personas, psicológicamente debilitadas, son receptoras de la agresión y la frustración de un abusador sin merecerlo. Hay víctimas que tienen un grado de tolerancia más alto al abuso y otras que tienen un grado de tolerancia menor. El problema principal del grado de tolerancia "alto", es que las víctimas se acostumbran a soportar una relación abusiva durante demasiado tiempo, mientras que aquellas personas con un grado de tolerancia más bajo tienden a resistir mucho menos tiempo en ese tipo de relación.
Las razones por las que una persona establece una relación con un abusador son muchas, entre ellas, la falta de conocimiento suficiente acerca de la otra persona, la falta de información y conocimientos sobre las relaciones saludables y las relaciones no saludables, y su situación particular en un momento dado de su vida.
Algunas víctimas presentan algunas de las siguientes características:
· Suelen ser personas inseguras o muy ansiosas.
· El abusador ha debilitado el carácter de la víctima y le ha hecho dudar de su criterio o juicio personal.
· Las víctimas suelen sentirse inferiores a los demás.
· Suelen ser muy dependientes afectiva, emocional y económicamente.
· No sienten que merezcan ser respetadas como seres humanos.
· No hacen valer sus derechos.
· No son conscientes del hecho de que permiten que el abuso suceda.
· No creen ser capaces de triunfar por sí mismas.
· No imaginan la vida sin depender de los demás.
· Piensan que pueden cambiar al abusador.
· Planifican su vida en torno a otras personas, no la planifican de un modo independiente.
· Tienen expectativas que no son realistas.
· Tienen una personalidad sumisa o son personas sobre protectoras.
· Sienten la necesidad de ser controladas (o "protegidas" por otros.
· Son excesivamente tolerantes y condescendientes.
· Se engañan a sí mismas pensando que -algún día- "mágicamente", el abusador cambiará.
· Se culpan a sí mismas por los problemas ajenos, o culpan al mundo, o a la vida, o a una situación particular, acerca de lo que les sucede en el presente.
· Suelen tener una baja autoestima o una autoestima muy deteriorada.
· Suelen tener problemas para poner límites y decir "No".
· Dan por sentado que lo que dicen los demás es "ley"
Hay que tener en cuenta que las víctimas de abuso emocional no son "masoquistas", no disfrutan en absoluto ser maltratadas y tampoco tienen la culpa de que un abusador las maltrate emocionalmente. Nadie merece ser maltratado emocionalmente. Además, al igual que los abusadores, las víctimas también pueden ser conscientes o inconscientes por lo que refiere al abuso emocional, en sí mismo.
Las víctimas inconscientes son aquellas no saben que están siendo abusadas emocionalmente. Por ejemplo, los niños no vienen a este mundo con un manual de cómo deberían ser criados correctamente, bajo el brazo. Crecen y se desarrollan pensando que la manera en que sus padres los crían es la "adecuada". Así, quizás aprenden que es "correcto" que un adulto les diga "Qué inútil eres", cuando cometen un error. Luego, en la vida adulta aceptarán que alguien les diga "Qué inútil eres", como si fuera algo natural y aceptable.
Por otro lado, están también las víctimas conscientes, vale decir, quienes sí se dan cuenta (en algún momento) que están siendo abusadas emocionalmente. El hecho de que una víctima de abuso emocional (que haya tomado conciencia del abuso que sufre) no deje a su abusador, no significa que esa víctima esté feliz con su rol de víctima o siendo receptora de la agresión y el maltrato emocional del abusador. Terminar con una relación abusiva lleva tiempo y mucho trabajo personal.
Por esta razón, es importante que las víctimas de abuso emocional se informen bien acerca de qué constituye un abuso de este tipo y con qué herramientas pueden contar para recobrar su confianza y afianzar su autoestima.
RECURSOS Y PREVENCION CONTRA EL ABUSO EMOCIONAL
¿Cómo prevenir y/o solucionar el problema del abuso emocional?
Principalmente, es importante incorporar la mayor cantidad de información y conocimientos que sea posible acerca de este tema. Asimismo, un apoyo terapéutico, ya se trate de una psicoterapia convencional o una terapia alternativa -como un curso de crecimiento, desarrollo y superación personal- le ayudarán a adquirir las herramientas necesarias para poder terminar con una relación abusiva.
Este tipo de cursos, como también las psicoterapias, le ayudarán a desarrollar habilidades sociales que le permitirán establecer relaciones saludables en el futuro.
Además, en la comunidad, como también en Internet, puede buscar grupos de apoyo e información sobre las distintas terapias y los cursos disponibles en su área (o a distancia).
No olvide que, en casos extremos, la mayoría de los países cuenta con alguna línea de ayuda para víctimas de violencia doméstica o centros de defensa de los derechos de los ciudadanos, dónde puede informar si es víctima de un abuso o acoso en su comunidad. Asimismo, muchas bibliotecas públicas pueden brindarle información acerca de cursos, grupos de apoyo o agencias gubernamentales que brinden servicios de asistencia gratuita (social, familiar, etc.)
Recuerde que el abuso emocional es una manera inadecuada de relacionarse con los demás y se produce debido a patrones de conducta negativos que, en muchos casos, pueden modificarse.