La nueva consciencia

 

 
 
 
 
 
 
Vibración y energía
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 

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Tú eres tu propio Ser, ese es el objeto de tú búsqueda.
El Sendero está dentro de ti. No lo busques fuera.

Eres lo que piensas y piensas lo que eres, eres todo el tiempo el producto de tus pensamientos y nadie podrá cambiarte si no deseas cambiar

Es fundamental que lleves más conciencia a tu vida en las situaciones ordinarias, cuando todo va relativamente bien. Así irá creciendo el poder de tu presencia, que genera en ti y a tu alrededor un campo de alta frecuencia vibratoria. Ninguna inconsciencia ni negatividad, ninguna discordia o violencia podrán entrar en ese campo y sobrevivir, del mismo modo que la oscuridad no puede sobrevivir en presencia de la luz.

Cuando aprendes a ser testigo de tus pensamientos y emociones, que es parte esencial del estar presente, te sorprende el ruido de fondo de la inconsciencia ordinaria.

Todos somos extensiones del campo universal de energía, distintos puntos de vista de una única entidad. Esto implica ver todas las cosas del mundo, a todas las personas del mundo, y darnos cuenta de que estamos mirando otra versión de nosotros mismos. Tú y yo somos lo mismo. Todo es lo mismo.

Todos somos espejos de los demás y debemos aprender a vernos en el reflejo de las demás personas. A esto se llama espejo de las relaciones. A través del espejo de una relación, descubro mi yo no circunscrito. Por esta razón, el desarrollo de las relaciones es la actividad más importante de mi vida. Todo lo que veo a mi alrededor es una expresión de mí mismo.

Las relaciones son una herramienta para la evolución espiritual cuya meta última es la unidad en la conciencia. Todos somos inevitablemente parte de la misma conciencia universal, pero los verdaderos avances tienen lugar cuando empezamos a reconocer esa conexión en nuestra vida cotidiana.

Las relaciones son una de las maneras más efectivas para alcanzar la unidad en la conciencia, porque siempre estamos envueltos en relaciones. Piensa en la red de relaciones que mantienes: padres, hijos, amigos, compañeros de trabajo, relaciones amorosas. Todas son, en esencia, experiencias espirituales. Cuando estás enamorado, romántica y profundamente enamorado, tienes una sensación de intemporalidad. En ese momento, estás en paz con la incertidumbre. Te sientes de maravilla, pero vulnerable; sientes cercanía pero también desprotección. Estás transformándote, cambiando, pero sin miedo. Te sientes maravillado. Ésa es una experiencia espiritual.

A través del espejo de las relaciones, de cada una de ellas, descubrimos estados prolongados de conciencia. Tanto aquellos a quienes amamos como aquellos por quienes sentimos rechazo, son espejos de nosotros. ¿Hacia quiénes nos sentimos atraídos? Hacia las personas que tienen características similares a las nuestras, pero eso no es todo. Queremos estar en su compañía porque subconscientemente sentimos que al hacerlo, nosotros podemos manifestar más de esas características. Del mismo modo, sentimos rechazo hacia las personas que nos reflejan las características que negamos en nosotros. Si sientes una fuerte reacción negativa hacia alguien, puedes estar seguro de que tú y esa persona tienen características en común, características que no estás dispuesto a aceptar. Si las aceptaras, no te molestarían.

Cuando reconocemos que podemos vernos en los demás, cada relación se convierte en una herramienta para evolución de nuestra conciencia. Gracias a esta evolución experimentamos estados extendidos de conciencia.

La próxima vez que te sientas atraído por alguien, pregúntate qué te atrajo. ¿Su belleza, gracia, elegancia, autoridad, poder o inteligencia? Cualquier cosa que haya sido, sé consciente de que esa característica también florece en ti. Si prestas atención a esos sentimientos podrás iniciar el proceso de convertirte en ti más plenamente.

Lo mismo se aplica a las personas hacia las que sientes rechazo. Al adoptar más plenamente tu verdadero yo, debes comprender y aceptar tus características menos atractivas. La naturaleza esencial del Universo es la coexistencia de valores opuestos. No puedes ser valeroso si no tienes a un cobarde en tu interior; no puedes ser generoso si no tienes a un tacaño; no puedes ser virtuoso si no tienes la capacidad para actuar con maldad.

Gastamos gran parte de nuestras vidas negando este lado oscuro y terminamos proyectando esas características oscuras en quienes nos rodean. ¿Has conocido personas que atraigan sistemáticamente a su vida a los sujetos equivocados? Normalmente, aquéllas no comprenden por qué les sucede esto una y otra vez, año tras año. No es que atraigan esa oscuridad; es que no están dispuestas a aprobarlas en sus propias vidas.

Un encuentro con una persona que no te agrada es una oportunidad para aceptar la paradoja de la coexistencia de los opuestos; de descubrir una nueva faceta de ti. Es otro paso a favor del desarrollo de tu ser espiritual. Las personas más esclarecidas del mundo aceptan todo su potencial de luz y oscuridad. Cuando estás con alguien que reconoce y aprueba sus rasgos negativos, nunca te sientes juzgado. Esto sólo ocurre cuando las personas ven el bien y el mal, lo correcto y lo incorrecto, como características externas.
Cuando estamos dispuestos a aceptar los lados luminoso y oscuro de nuestro ser, podemos empezar a curarnos y a curar nuestras relaciones. Todos somos multidimensionales, omnidimensionales. Todo lo que existe en algún lugar del mundo también existe en nosotros. Cuando aceptamos esos distintos aspectos de nuestro ser, reconocemos nuestra conexión con la conciencia universal y expandimos nuestra conciencia personal.


Las características que distinguimos más claramente en los demás están presentes en nosotros. Cuando seamos capaces de ver en el espejo de las relaciones, podremos empezar a ver nuestro ser completo. Para esto es necesario estar en paz con nuestra ambigüedad, aceptar todos los aspectos de nosotros. Necesitamos reconocer, en un nivel profundo, que tener características negativas no significa que seamos imperfectos. Nadie tiene exclusivamente características positivas. La presencia de características negativas sólo significa que estamos completos; gracias a esa totalidad, podemos acceder más fácilmente a nuestro ser universal, no circunscrito.

Una vez que puedas verte en los demás, será mucho más fácil establecer contacto con ellos y, a través de esa conexión, descubrir la conciencia de la unidad. Éste es el poder del espejo de las relaciones.

Deepak Chopra

¡Rompamos con el pasado, tengamos una nueva conciencia y atrevámonos a ir…. más allá de la conciencia ordinaria !

¡Seamos perfectos en nuestros actos... y brillemos en nuestra aura!

Tú puedes tener más luz, más conciencia con solo quererlo.

Para aumentar nuestro nivel de conciencia, hay que aumentar nuestra energía y, esto es relativamente fácil.

Haz relajación, hazte reiki y limpia y purifica tus pensamientos y tus emociones.

“Soy automaticamente optimista. Amo mis pensamientos. Se siente bien pensar pensamientos positivos. Me elevo con pensamientos elevados.”

"YO SOY" en la Esperanza renovada cada día al sentir que la Vida otorga una Nueva Oportunidad de ser vivida.

"YO SOY" dando paso a la expresión más Pura de la naturaleza contenida en cada vehículo físico, sosteniendo su anhelo de Perfección
"YO SOY" en el agradecimiento eterno que cada Ser emite al encontrarse delante de una nueva oportunidad cada día
"YO SOY" asistiendo al gozo que se siente en el reconocimiento del otro, en la aceptación de la Unidad con él
"YO SOY" Para el sostenimiento del deseo de llegar al Núcleo Corazón
"YO SOY" agradecido y agradeciendo en cada ser humano la oportunidad de acercarme a di y compartir sus experiencias en el proceso de evolución y búsqueda del Padre-Madre-Amor
"YO SOY" agradeciendo que sea tomado en cuenta para conformar la acción Consciente en pro de la liberación del Alma y la expresión del Ser que "YO SOY.”


"YO SOY" agradeciendo a la vida la oportunidad que Me brinda de transitar los caminos, cobijado por un cuerpo humano y en él propiciar la Acción Consciente del hombre que Me acepta como compañero de camino para conformar una Pareja de acción Consciente y Servicio Liberador. "YO SOY.”
"YO SOY" reconociendo la oportunidad de ser un punto de conexión entre el hombre y la Unidad Total, aceptándome en él para fortalecer su confianza en la Fuerza del Amor "YO SOY.”
"YO SOY" participando con la naturaleza caída para experienciar el gozo de Ser Uno con ella y en ella y así levantar los vehículos que Me arropan, llevándolos de regreso al Hogar donde Moro y Soy
"YO SOY" anticipando al hombre la dicha de ser Uno en la Luz y participar conscientemente en pro del bienestar de los muchos al aceptar la acción del Amor Liberador "YO SOY.”
"YO SOY" participando en cada esfuerzo, en cada paso dado conscientemente y por Amor para sostener al Alma y elevarla a la Pureza y Perfección "YO SOY.”

Con la ilusión de que todos los seres humanos seamos más conscientes de nosotros mismos y de lo que nos rodea o del mundo en general.

Propongo que podamos aportar todos ideas y circunstancias vividas que nos traigan un mensaje y asi aprender de todos y despertar a esa conciencia elevada y profunda.

concienciadeserluz@gmail.com

Gracias por compartir y elevar la conciencia a una realidad más consciente.

Vivir en conciencia de lo verdadero.

Traten de vivir aunque sea cinco minutos al día en esa espléndida conciencia de luz, que brota a raudales, que se expande con toda generosidad hacia el infinito y llega hasta los confines más lejanos de su galaxia, siéntanse aunque sean cinco minutos en esa conciencia, para que poco a poco puedan extender este estado de suma plenitud a todas las acciones cotidianas. Conózcanse a sí mismos como lo que realmente son, y vean en todos los demás lo que también ellos realmente son.

Muchas iglesias de la tierra pregonan que todos los seres humanos son hermanos, es una buena analogía; en realidad, son mucho más que hermanos, son chispas del mismo sol, brillan igual, su esencia es la misma, son uno mismo todos, todos son uno.

Les voy a dar mi bendición, deseando que todos los disfraces de su chispa divina, vayan siendo dejados a un lado para que pueda brotar esa esencia que está pidiendo a gritos manifestarse en la tercera dimensión.

 

 

 

EL SER NO PUEDE TENER CONCIENCIA DEL SER porque la conciencia es una cualidad del ser. La conciencia del ser es una imposibilidad del ser por una cualidad que le es inherente y que es la de poder tomar la conciencia del mundo como un espejo de su propio ser que tambien esta dentr del mundo y actua como espejo de otras conciencias. El ser no se autopercibe porque seria como autoaniquilarse en la conciencia para convertirse en un objeto de una conciencia que le es ajena por serle propia. Es semejante la conciencia del mundo a la conciencia del propio yo,en que es una conciencia no del ser sino de lo que sucede en el mundo con un ser determinado,sean los otros o el propio yo. No es posible la coincidencia de la conciencia con la realidad porque la conciencia es un proceso de postura del ser ante el mundo y no una mera aprehencion de la realidad.Como la estructura del ser no permite la repeticion de lo percibido,entonces no se puede inponer na imagen del mundo sin que antes no exista una necesidad de esta imagen y una conciencia abierta a la comprension del mundo bajo esta secuencia.Es necesario una imaginacion creadora de la conciencia,y la capacidad del mundo de recrearse para el ser en esta conciencia.Esta conciencia se transforma en una conciencia del ser como respuesta al mundo que se muestra a la conciencia,y es a la vez una conciencia del mundo bajo el aspecto de un ser aislado que se pronuncia como parte de una conciencia de ese mundo y por lo tanto,de ese ser. El mundo es una representacion de millones de conciencias del mundo. No hay una unica representacion del mundo sino multiples conciencias de ser en el mundo que se encuentran en la situacion de juzgar al mundo desde la conciencia del ser.

Del estímulo a la respuesta

 

Yo saco la conclusión de que el campo de la consciencia es nuestro verdadero hogar, y que es la
consciencia la que contiene los secretos de la evolución, no el cuerpo ni, incluso, el ADN. Este hogar 
compartido es «la luz» de la que hablan los místicos, es el potencial para la vida y la inteligencia, y es 
vida e inteligencia una vez que ha aparecido. Nuestras mentes son un punto de concentración de
esta consciencia cósmica, pero no nos pertenecen como una posesión, y del mismo modo que
nuestro cuerpo se mantiene junto por la consciencia interior, hay un flujo de consciencia fuera de nosotros.

 

Osho:
Hay mucha diferencia entre "ser consciente" y "ser un testigo". Ser un testigo es un acto; tú lo estás haciendo, el ego está ahí. De modo que el fenómeno del ser un testigo está dividido entre el sujeto y el objeto.
Ser un testigo es una relación entre sujeto y objeto. Ser consciente carece por completo de toda subjetividad o objetividad. No hay nadie que esté observando cuando eres consciente; no hay nadie que esté siendo observado. Ser consciente es un acto total, integrado; el sujeto y el objeto no se hallan relacionados en él; se han disuelto. Así que, ser consciente no quiere decir que haya alguien que se dé cuenta, ni quiere decir que haya nada de lo que darse cuenta.
Ser consciente es algo total. Una total subjetividad y una total objetividad, como un solo fenómeno. Mientras, en el ser testigo, existe una dualidad entre sujeto y objeto. Ser consciente no implica ninguna acción; ser un testigo implica un ejecutor. Pero a través del ser un testigo, es posible ser consciente, porque ser un testigo significa que ése es un acto consciente. Es un acto, pero consciente. Puedes hacer algo y ser inconsciente; nuestra actividad corriente es una actividad inconsciente, pero si en ella te vuelves consciente, aparece el ser un testigo. De modo que, desde la normal actividad inconsciente hasta el ser consciente, existe una separación que puede ser salvada siendo un testigo.
Ser un testigo es una técnica, un método, hacia el ser consciente. No es ser consciente, pero, comparado con la actividad corriente, con la actividad inconsciente, es un escalón más elevado. Algo ha cambiado, la actividad se ha vuelto consciente; la inconsciencia ha sido reemplazada por consciencia. Pero hay algo más que aún ha de ser cambiado. Y es esto: la actividad ha de ser reemplazada por la inactividad. Ese será el segundo paso.
Es difícil saltar de la acción corriente, inconsciente, al ser consciente. Es posible, pero difícil, de modo que un paso intermedio es de ayuda. Si uno empieza siendo un testigo de la actividad consciente, entonces el salto se convierte en algo más fácil; el salto hacia ser consciente sin que haya ningún objeto consciente, sin ningún sujeto consciente, sin ninguna actividad consciente en absoluto. Eso no quiere decir que el ser consciente no sea consciencia; es pura consciencia, pero no hay nadie que sea consciente de ello.
Hay todavía una diferencia entre consciencia y ser consciente. Consciencia es una cualidad de tu mente, pero no es la totalidad de tu mente. Tu mente puede ser las dos cosas: consciente e inconsciente, pero cuando tú trasciendes tu mente, deja de haber inconsciencia y deja de haber la correspondiente consciencia. Existe el ser consciente.
Ser consciente significa que toda la mente se ha vuelto consciente. Ahora la vieja mente ya no está allí, pero existe la cualidad de ser consciente. Ser consciente se ha convertido en la totalidad; la mente misma es ahora parte del ser consciente. No podemos pedir que la mente sea consciente; solamente podemos decir a ciencia cierta que la mente es consciencia. Ser consciente significa trascender la mente, de modo que no es la mente la que es consciente. Solamente a través de la trascendencia de la mente, prescindiendo de la mente, se hace posible el ser consciente.
La consciencia es una cualidad de la mente; el ser consciente es trascenderla, es ir más allá de la mente. La mente, como tal, es el medio de la dualidad, por eso la consciencia nunca puede trascender la dualidad. Ella siempre es consciente de algo, y siempre hay alguien el cual es consciente. De modo que la consciencia es una parte de la mente, y la mente como tal, es el origen de toda dualidad, de toda división, tanto si ésta se da entre sujeto y objeto, entre actividad o inactividad, o entre consciencia e inconsciencia. Toda clase de dualidad es mental. Ser consciente es no-dual, de modo que ser consciente se refiere al estado de no-mente.
¿Cuál es entonces la relación entre consciencia y ser un testigo? El ser un testigo es un estado, y la consciencia es un medio hacia el ser testigo. Si empiezas siendo consciente, llegas a ser un testigo. Si empiezas a ser consciente de tus actos, consciente de todo lo que haces a diario, consciente de todo lo que te rodea, entonces empiezas a observar.
El ser un testigo llega como consecuencia de la consciencia. No puedes practicar el ser un testigo; solamente puedes practicar la consciencia. El ser un testigo llega como una consecuencia, como una sombra, como un resultado, como un sub-producto. Cuanto más consciente te vuelves, más penetras en él ser un testigo, más testigo llegas a ser. Así, la consciencia es un método para alcanzar el ser un testigo. Y el segundo paso es que ese ser un testigo se convertirá en el método para alcanzar el ser consciente.
De modo que esos son los tres pasos: consciencia, ser un testigo, ser consciente. Pero nosotros estamos en el escalón más bajo, o sea, en la actividad inconsciente. La actividad inconsciente es el estado de nuestras mentes.
A través de la consciencia puedes llegar a ser un testigo, y a través del ser un testigo puedes llegar a ser consciente y a través del ser consciente puedes llegar al "no alcanzar nada". Mediante el ser consciente puedes alcanzar todo aquello que ya ha sido alcanzado. Después del ser consciente no hay nada; ser consciente es el final.
Ser consciente es el final del progreso espiritual; el no ser consciente es el comienzo. No ser consciente es un estado de existencia material. De modo que no ser consciente e inconsciencia no son lo mismo. No ser consciente implica materia. La materia no es inconsciencia; es no ser consciente.
La existencia animal es una existencia inconsciente; la existencia humana es un fenómeno mental: noventa y nueve por ciento inconsciente y uno por ciento consciente. Este uno por ciento de consciencia implica que tú eres un uno por ciento consciente de tu noventa y nueve por ciento de inconsciencia. Pero si tú te vuelves consciente de tu propia consciencia, entonces el uno por ciento ira incrementándose, y el noventa y nueve por ciento de inconsciencia, irá decreciendo.
Si llegas a ser cien por cien consciente, te convierte en un testigo, un saksin. Si te conviertes en un saksin, habrás alcanzado el punto de lanzamiento desde donde es posible el salto hacia el ser consciente. En el ser consciente, pierdes al testigo y solamente el acto de observar permanece. El que observa se pierde, pierdes la subjetividad, pierdes la consciencia egocéntrica. Entonces permanece la consciencia sin ego. La circunferencia permanece sin el centro.
Esta circunferencia sin el centro es el ser consciente. El ser consciente es la consciencia sin ningún centro, sin ningún origen, sin ninguna motivación, sin ningún centro del que proceda; una consciencia sin origen. Por esto tú vas desde la existencia que no es consciente—la materia, prakriti—hacia el ser consciente. Puedes llamarlo lo divino, lo sagrado, o como quieras llamarlo. Entre la materia y lo divino, la diferencia es siempre la consciencia.

 

La correspondencia con el actual Proceso de liberación permite que muchas Almas sean asistidas e individualmente surgen los elementos que son capaces de percibir el llamado y de responder a El, de manera semiconsciente al principio, hasta que se asume conscientemente, convirtiéndose en un Centro de recepción de flujos energéticos que ayudarán a muchos seres a equilibrar sus energías, balanceando sus estados internos. La asociación con estos seres que deciden dar un paso hacia adelante permite que se puedan laborar planes de gran cobertura que llevan el propósito de acelerar la rata vibratoria de muchos seres a la vez. Se puede así utilizar la entrega consciente de unos pocos para el beneficio de los muchos. De esta manera se crean las condiciones para el levantamiento de las masas, para que pasen a nuevos estadíos en su evolución, a la vez que se logra sincronizar una acción Consciente con los seres comprometidos y que están dispuestos a avanzar cada vez más hacia adentro, más hacia arriba, más hacia el Núcleo corazón del Todo Ser Amor.

 

 

 

Ser un Guerrero de la Luz, significa, tomar partido en la contienda que estamos viviendo, con todas las herramientas que disponemos, brindando Amor a todo cuanto nos rodea, encendiendo nuestra llama interna, llenando de Luz nuestro entorno, para ser nuevos faros que guíen a otros a iluminarse.. ..

Es comenzar a Ser conscientes de la misión que algunos seres traen a esta vida, a esta encarnación, donde ya es necesario tomar todas las herramientas que en estos años han estado preparando, con cursos, talleres, seminarios, meditaciones y demás. Hoy es el día. Deben disponerse a unir todo vuestro bagaje de conocimientos y experiencias. Poco a poco, estos seres se reconocerán, y formaran parte importante en las Huestes de la Luz, quienes serán las protagonistas principales de la nueva etapa, que nuestro amado planeta está transitando.


El Reiki es una poderosa herramienta, que nos conecta con nuestra esencia, y pone en nuestras manos un universo maravilloso de posibilidades, que junto con otras técnicas, y conocimientos nos permite acceder a energías de altísima vibración, a la fuente del puro Amor / Luz inagotable.

LO QUE IMPORTA...

Lo que trasciende, no son los espejismos de lo material,

sino la riqueza de tu alma, lo que eres y el amor que ofreces.
Lo que vale es darte y dar,

es lo único que te enriquece,

no las posesiones que acumulas.
Importa lo que construyes en el instante fugaz,

no los errores de un pasado que sólo es recuerdo.
Importa la sabiduría que vives , aprendes, y compartes,

valen los buenos frutos, no las vanas promesas.
Lo que importa no es cuánto vives,

dónde vives y qué tienes,

sino cómo vives, cuanto amas..

Lo valioso está en tu interior y en el de los demás,

no en la fachada.
Lo que necesitas no es lo que sólo te da placer;

muchas veces lo que más necesitas es lo que menos te gusta.
No importa si te hirieron o te maltrataron,

lo que importa es si eso te sirvió para crecer y perdonar.
Lo que te perfecciona no siempre está exento de dolor;

porque el dolor suele ser un buen maestro, si sabes amar.
Lo que importa no es que cambies a los demás,

sino que cambies tú, los aceptes y los comprendas.

De hecho, una relación auténtica te ama

y te empuja hacia arriba,

no te aprisiona ni te anula.

Lo que vale es la realidad, no tus máscaras.
Lo que cuenta no es si las penas te aturden y te trituran,

lo valioso es aprovecharlas para madurar y mejorar.

Nada sucede por azar, todo tiene su razón de ser y nada es inútil,

aunque no lo entendamos.
Lo que necesitas son personas que piensen distinto, aunque te disguste, no marionetas que manejas a tu antojo.

Aquellos que te quieren no son los mismos que te adulan,

y los que te forman son los que pulen tus aristas.
Lo que importa está en tu esencia, no en las apariencias.

Lo que permanece nace de tu yo profundo,

no en la carrera del ego y sus ilusiones.
Lo que importa no es a qué credo perteneces,

sino cuánto sirves;

no en cuál país naciste,

sino en cuál das lo mejor de ti.
Lo que vale en el más acá, casi siempre,

es lo que menos cuenta en la eternidad.

Cuentan los puentes que nos unen,

no los rótulos que nos separan;

importan los firmes principios y los altos valores,

no un partido ni una ideología.
Lo importante no es lo que deslumbra al mundo,

lo único importante es que el

AMOR sea lo más importante.

DESPERTAR de la CONSCIENCIA

 

"Ser consciente" se refiere a una cualidad de la persona. Una persona consciente es una persona que sabe de su existencia, que sabe de la situación en la que se encuentra. CONSCIENTE: Que siente, piensa, quiere y obra con conocimiento de lo que hace. Ser y estar con pleno uso de los sentidos y facultades.

conciencia.

(Del lat. conscientĭa, y este calco del gr. συνείδησις).

1. f. Propiedad del espíritu humano de reconocerse en sus atributos esenciales y en todas las modificaciones que en sí mismo experimenta.

2. f. Conocimiento interior del bien y del mal.

3. f. Conocimiento reflexivo de las cosas.

4. f. Actividad mental a la que solo puede tener acceso el propio sujeto.

5. f. Psicol. Acto psíquico por el que un sujeto se percibe a sí mismo en el mundo.

¿2012..qué pasa en nuestro cerebro ?

 

La conciencia
Como conclusión de todo lo expuesto y a manera de resumen, intentamos la siguiente definición:
La conciencia es una estructura compleja, irreflexiva (empírica- reflexionante), reflexiva (reflexionada), intencional, temporal (no espacial), dinámica, de flujo constante no detenible pero sí “tetanizable”, unificada, unificante, con sustrato orgánico, constituida por la integración de todas las funciones psíquicas en su permanente accionar, y cuyo producto final es el conocimiento (síntesis vivencial) o reconocimiento de algo real o no, interior o exterior y del yo por sí mismo.
A continuación explicamos los términos de esta definición:
Estructura compleja: Implica la distribución, disposición y orden de las diversas parte de un todo. La estructura es la ordenación en el espacio y función, estructura en el tiempo. No hay estructura sin función ni función sin estructura.
Irreflexiva: Pertenece al mundo fenoménico (representaciones, percepciones, vivencias) psicológico. Es una conciencia que piensa, sin yo, empírica, espontánea, autónoma, no posicional, no tética, impersonal, reflexionante, de primer grado.
Reflexiva: Conciencia que dice “yo pienso”, reflexionada, vida egoísta, posicional, tética, de segundo grado, con evocaciones, rememoraciones.
Intencional: Intención: acción o efecto de tender hacia algo. La conciencia es siempre conciencia de algo, un “dirigirse a”. Intencionalidad es la constitutividad noético-noemática de la conciencia.
Temporal: Estructura temporal o en el tiempo (función o conjunto de funciones). Lo psíquico es temporal, no espacial. “La conciencia es el simple fluir de sus propios contenidos.” La memoria tiene una estructura espacial.
Dinámica: Que está en permanente movimiento.
De flujo constante: Como un río.
No detenible pero sí “tetanizable”: La detención implicaría la desaparición de la conciencia. Ese “tétanos” es la oscilación más o menos rápida entre el contenido de la conciencia fijado por la atención y los otros contenidos que se ofrecen al fluir de la conciencia. La conciencia no se detiene, no se paraliza ni es frenada. Fluye con ritmo oscilatorio.
Unificada: Que es limitada por ella misma.
Unificante: Que unifica (unificar: “hacer una o un todo de muchas cosas mezclándolas o reduciéndolas a una misma especie”).
Con sustrato orgánico: Sin la integridad del Sistema Nervioso Central no se puede concebir la conciencia.
Integración: De “integrar” (componer un todo con sus partes integrantes).
Todas las funciones psíquicas: Atención, sensopercepción, memoria, ideación, juicio, asociación ideativa, pensamiento, razonamiento, imaginación, inteligencia, afectividad, actividad.
Conocimiento: Aprehensión de un concepto; noema.
Reconocimiento: Rememoración.
Real: Realidad sensible (lo que “choca” con nuestros sentidos, todo lo que aparece) e inteligible.
O no: De lo ausente, de lo inexistente.
Interior: Modificaciones del propio yo.
Exterior: Un objeto, una cualidad, una situación.
Del yo por sí mismo: Apercepción.
El yo es una producción sintética y trascendente de la conciencia más que una estructura puramente formal, habitante de la conciencia que constituye la personalidad en su aspecto activo y la totalidad concreta psicofísica de la misma; es vivido como sujeto de todo acto psíquico.

La lucidez
Se llama “foco de la conciencia” a la máxima concentración intencional de la actividad de la conciencia en algo, de manera tal que la percatación se logre con máxima claridad, nitidez y distinción.
Se llama “lucidez mental” al estado de la conciencia capaz de lograr la máxima concentración intencional normal de su actividad ordenada haciendo que sus contenidos posean claridad nitidez y distinción. Una persona tiene la conciencia lúcida cuando tiene todas sus funciones psíquicas normales, lo que la lleva a una correcta orientación auto y alopsíquica.
Desde el punto de vista práctico se puede considerar a la conciencia como un “escenario donde se celebra una representación teatral”. Allí los contenidos de la conciencia serían “lo representado” (objetos, yo) y la estructura de la conciencia sería “el marco de la representación” (escenario, decorado, iluminación, etcétera) con sus tres cualidades básicas:
1. Luminosidad de la vivencia (“iluminación de la escena”);
2. Amplitud del campo (“extensión del escenario”), y
3. Ordenación de la vida psíquica (“puesta en escena de una obra de desarrollo coherente”).
La estructura tiene dos dimensiones:
1. La horizontalidad o campo de la conciencia: estaría representado por el escenario en su extensión, decorados y sobre todo por su iluminación. Con respecto a esta último, los proyectores-focos (spots) centrarían su luz sobre el/los personajes y la escena principal del momento (foco), de tal manera que el actor-espectador (yo) se concentrará más. Dicha iluminación iría decreciendo hacia los límites del escenario, zona que constituiría la penumbra.
Lo vivenciado (“lo vivido en la escena”) estaría en el escenario, y “tras bambalinas” lo no vivenciado (“lo no representado”).
Esta dimensión podría considerarse como un corte sincrónico (en el mismo tiempo) de la representación teatral.
2. La verticalidad podría tomarse como un corte diacrónico (a través del tiempo) de la misma representación. Esta dimensión la constituirían los niveles (alturas, igualdades o desigualdades) de iluminación, claridad, ordenación, coherencia, fluidez, ritmo, novedad, magnitud o extensión, calidad, etcétera, de la “representación” que podría llevar el actor-espectador (yo) desde la vigilia al sueño, pasando por el cansancio o, en sentido inverso, hacia la hiperlucidez. Hay niveles que son alcanzados ante problemas mayores como:
a. Estrechamiento del campo: el “escenario” se achica, y entonces se captaría la escena parcialmente.
b. Que una niebla cubra el escenario (obnubilación), y entonces se confundiría la escena.
c. Que se queme la luz y/o se desprenda el decorado, provocando así el caos, que lleva a la suspensión de la escena (estupor, coma).
d. Que la excitación de los personajes y el director lleve a desordenar la escena y a que la representación pierda coherencia (hiperfrénico).
Sobre la base de los criterios sustentados en este trabajo, no concebimos ninguna psicosis con lucidez mental.
En el síndrome oligofrénico se observa hipolucidez en los débiles mentales, que se acentúa en la imbecilidad. Los idiotas tienen aconciencia.
En el síndrome demencial podemos encontrar desde hipolucidez hasta aconciencia.
En el síndrome confusional es evidente el trastorno de la conciencia caracterizado por obnubilación, que puede alcanzar el coma.
En el síndrome esquizofrénico en general hay hipolucidez; se puede alcanzar el estupor en los catatónicos.
En el síndrome delirante: en los delirios crónicos la hipolucidez es la norma, es menor en la paranoia y se intensifica en las parafrenias. Hay mayor hipolucidez a mayor polimorfismo. En los delirios agudos sintomáticos el síndrome es el confusional y por consiguiente hay obnubilación de la conciencia, y en los reactivos es variable la hipolucidez.
En el síndrome de excitación psicomotriz la conciencia está alterada y disminuida. La armonía de la conciencia (el movimiento interno de sus deseos y el desarrollo de su historia) está rota por un salto, la aceleración, la avidez, que devora el tiempo. La conciencia pierde su dirección, su sentido, su control del orden. Hay desestructuración de la actividad psíquica, pseudolucidez, hipolucidez.
En el síndrome de depresión psicomotriz hay alteración de la lucidez. Las funciones psíquicas están retardadas. Se produce una desestructuración ético-temporal de la conciencia. Hay hipolucidez hasta el estupor en una forma clínica de la melancolía.
En las neurosis hay en general hipolucidez o pseudolucidez; se puede alcanzar el estupor, la agitación y la confusión. Es copiosa la literatura de los estados crepusculares en la histeria.
En las personalidades psicopáticas existe la hipolucidez o pseudolucidez, explicada en general por las alteraciones afectivo-activas de su estructura.

Como Triunfar en la Vida: 

Para triunfar en la vida hay que convertirse en pescador de hombres. Jesús escogió a sus discípulos entre los pobres pescadores.

Ellos tuvieron que dejar de pescar peces para convertirse en pescadores de hombres. ¿Quieres lograr éxito, poder, gloria? Escucha este consejo: "Pon en el anzuelo el cebo que le guste al pez”.

No platique Ud. con los demás sobre las cosas que a Ud. le interesan. Lo suyo es únicamente suyo. El ser humano es egoísta, desgraciadamente, y sólo quiere saber de lo que así mismo le interesa. Si Ud. le habla al prójimo de las cosas que él desea y quiere, Ud. influirá positivamente sobre él y conseguirá con él todo lo que Ud. necesita. Hay que aprender a ver el punto de vista del prójimo y ayudarle a éste a resolver sus conflictos. Así también resolvemos nuestros problemas. Conviértase Ud. en una persona altruista y bondadosa. Ayude a otros con sus consejos, esfuércese en comprender el punto de vista de otros, y lograra Ud. pescar en abundancia. Cuando comenzamos a comprender al prójimo, empezamos también a dar los primeros pasos en el camino de la felicidad y el éxito.

Hay que estudiar y comprender las funciones de la mente. El que conoce el mecanismo mental está capacitado para controlarlo. Se ha hablado mucho de la fuerza mental y son muchas las escuelas que enseñan como concentrar la mente. Nadie puede negar inteligentemente, la fuerza del pensamiento. Esta fuerza se compone de ondas y formas radioactivas que se trasladan de un cerebro a otro. Hay que desarrollar esa fuerza maravillosa; pero debemos advertir que el pensamiento y la acción deben combinarse sabiamente si queremos triunfar en la vida. La concentración del pensamiento es milagrosa cuando se combina inteligentemente con la acción.

La fuerza mental realiza prodigios y maravillas cuando se basa en la sinceridad y en la verdad. No trate Ud. de engañar al prójimo. No use la concentración mental para engañar al prójimo porque el fracaso para Ud. será inevitable. La fuerza mental realiza prodigios cuando se utiliza para ayudar a otros. Ayudando a otros nos beneficiamos nosotros mismos. Esa es la ley.

¿Necesita Ud. triunfar en alguna cosa importante? Siéntese Ud. en un sillón bien cómodo, relaje sus músculos, concéntrese en el negocio que a Ud. le interesa. Imagínese el negocio en pleno éxito. Identifíquese con el prójimo;  trate de entender el punto de vista del prójimo; aconséjele mentalmente haciéndole ver las ventajas que para él significa el negocio que va a realizar con Ud. Así, las ondas mentales penetrarán muy hondo en la mente ajena y realizarán maravillas. Una hora de perfecta concentración es suficiente para determinar el triunfo en un negocio.

Todo comerciante tiene derecho a conseguir dinero, pero lo que Ud. venda debe ser bueno, útil y necesario para los demás. No trate Ud. de engañar a otros, porque se engaña a sí mismo. Multitudes de vendedores ambulantes recorren las calles ofreciendo sus mercancías inútilmente. A nadie le interesan esas mercancías. Las personas hasta se fastidian cuando se encuentran con esos vendedores. El error de estos vendedores es que sólo piensan en lo suyo y hablan de lo suyo. Sí ellos aprendieran a ver el punto de vista ajeno, triunfarían inevitablemente.

Es necesario comprender que todo ser humano tiene un “Yo” que quiere resaltar, hacerse sentir, subir al tope de la escalera, etc., precisamente éste es el lado débil del ser humano. Ud. también tiene ese lado débil. No caiga en los mismos errores ajenos. Nunca diga “Yo”. Diga siempre “Nosotros”. Quien se domina puede también dominar a los demás.

Insinúe inteligentemente lo que Ud. quiere, pero no diga: “Yo quiero”. Recuerde que a los demás no les interesa lo que Ud. quiere. Deje que los demás preparen su idea como si fuese de ellos. Ponga Ud. los elementos para esa preparación, póngalos muy inteligentemente. Deje que los demás elaboren su idea. A las personas les gusta sentirse importantes: esa es la debilidad del Yo. Explote Ud. esta debilidad. Nunca se sienta Ud. importante, y será importante. Procure Ud. disolver el Yo, y será verdaderamente feliz.

Todo éxito en la vida depende de la habilidad que Ud. tenga para tratar con las demás personas. Es necesario dejar el egoísmo y cultivar el Cristocentrismo. Es urgente trabajar por el bien común. Es indispensable disolver el Yo y pensar siempre como nosotros. El término nosotros tiene más fuerza que el egoísta Yo.

Todos los grandes fracasos de la vida se deben al Yo. Cuando éste quiere hacerse sentir, resaltar, subir al tope de la escalera, vienen entonces las reacciones de las demás personas, el resultado de semejantes reacciones mentales es el fracaso. Recuerde Ud. que el Yo es energético. El Yo es deseo. El Yo es recuerdo. El Yo es miedo. Violencia, odio, apetencias, fanatismos, celos, desconfianza, etc. Ud. necesita explotar profundamente todos los trasfondos de su mente porque dentro tiene Ud. eso que se llama: Yo, Mí mismo, Ego, etc.

Si Ud. quiere triunfar en la vida debe disolver el Yo. Si Ud. quiere disolver el Yo, debe desintegrar todos sus defectos. Si Ud. quiere desintegrar todos sus defectos, no los condene ni los justifique: Compréndalos. Cuando condenamos un defecto, lo escondemos en los profundos recesos de la mente. Cuando justificamos un defecto, lo robustecemos horriblemente. Pero cuando comprendemos un determinado defecto entonces lo desintegramos completamente.

Cuando el Yo se disuelve nos llenamos de plenitud y felicidad. Cuando el Yo se disuelve se expresa dentro de nosotros  el Ser, el Espíritu, el amor. Recuerde Ud. que Dios, el Espíritu, el Ser interno de cada hombre y de cada mujer y de cada criatura, jamás es el Yo. El Ser es Divino, Eterno y perfecto. El Yo es el Satán de la leyenda bíblica. El Yo no es el cuerpo. El Yo es energético y diabólico. En el Yo esta la raíz de la miseria, la pobreza, los fracasos, las desilusiones, los deseos insatisfechos, los deseos violentos, el odio, la envidia, los celos, etc. Cambie Ud. su vida ahora mismo. Es urgente que Ud. comprenda la necesidad de acabar con todos sus defectos para disolver el Yo, el Satán, la causa de todos los fracasos. Cuando el Yo se disuelve sólo queda dentro de nosotros el Ser, Dios, la Felicidad. Dios es Paz, abundancia, felicidad y perfección.

Práctica.- Un gran hombre, después de haberse estudiado a sí mismo, descubrió que tenia doce defectos que le estaban perjudicando. Este hombre dijo: “Así como es imposible cazar diez liebres al mismo tiempo, porque el cazador que quisiese hacer esto no cazaría ninguna, así también es imposible acabar con mis doce defectos al mismo tiempo”.                         

Este hombre llego a la conclusión de que sería mejor casar una liebre y luego otra; acabar primero con un defecto y luego con otro. Resolvió este hombre dedicarle dos meses a cada defecto. Cuando el hombre llegó a los veinticuatro meses ya no tenía los defectos. Había acabado con los doce defectos que le impedían llegar al triunfo. El resultado fue maravilloso. Este hombre se convirtió en el primer ciudadano de los Estados Unidos. Su nombre: Benjamín Franklin.

Imite Ud. a este personaje. Examínese y vea cuantos defectos Ud. tiene. Cuéntelos, enumérelos. Luego dedíqueles dos meses a cada defecto, en orden sucesivo, hasta que los elimine todos.

Siéntese Ud. en un cómodo sillón. Y ore a su Dios Interno así:

Tú que eres mi verdadero ser,

Tú que eres mi Dios Interno,

Iluminadme, Ayudadme. Hazme ver mis propios defectos.

AMEN.

Concéntrese Ud. en esta plegaria hasta llegar al sueño profundo. Trate Ud. de descubrir todos sus defectos. Le aconsejamos leer la Biblia. El los cuatro Evangelios se encuentra la palabra del Divino Maestro. Allí verá Ud. las virtudes que necesite. Allí descubrirá las virtudes que le falten. Donde falta una virtud existe un defecto.

 

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