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Vibración y energía
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 

Principios Universales de la auto realización
(La receta del éxito)

Se basa en el hecho de que, nuestra verdadera naturaleza, es divina esencia de pura perfección.
La esencia es puro poder; es el campo de todas las posibilidades y de la creatividad infinita.
Nuestro verdadero ser es nuestra esencia espiritual.

Siendo infinita e ilimitada, también es felicidad pura.

Otros atributos de nuestra esencia son la sabiduría y el silencio infinito, el equilibrio perfecto, la simplicidad y la dicha verdadera.
Esta es nuestra poderosa naturaleza esencial hecha a la imagen y semejanza de nuestro supremo creador.

Cuando descubrimos nuestra naturaleza esencial y sabemos quién somos realmente, ese solo conocimiento encierra la capacidad de convertir en realidad todos nuestros sueños, porque somos la posibilidad eterna, el potencial inconmensurable de todo lo que fue, es y será.

Nuestra naturaleza esencial es unidad, porque sustentando la infinita diversidad de la vida está la unidad de un solo espíritu omnipresente.

No existe separación entre nosotros y ese sublime poder.

Nuestra naturaleza esencial es nuestro propio yo. Y cuanto más desarrollemos nuestra propia naturaleza, más cerca estaremos de ese sublime poder.

Vivir de acuerdo con nuestro yo, significa que nuestro punto interno de referencia es nuestro propio espíritu, y no los objetos físicos de nuestra experiencia.

Lo contrario de la auto-referencia es la referencia a lo material.

Cuando vivimos según la referencia a lo material estamos siempre influidos por las cosas que están fuera de nuestro yo; entre ellas están las situaciones en las que nos involucramos, nuestras circunstancias, y las personas y las cosas que nos rodean.


Cuando vivimos según la referencia a lo material, buscamos constantemente la aprobación de los demás.

Nuestros pensamientos y comportamientos esperan constantemente una respuesta. Nuestra vida, por tanto, se basa en el temor.

Cuando vivimos con referencia al lo material, también sentimos una intensa necesidad de controlarlo todo. Sentimos intensa necesidad de tener poder externo.

La necesidad de aprobación, la necesidad de controlar las cosas y de tener poder externo se basan en el temor. Esta forma de poder no es el de la esencia pura, ni el poder del yo, o poder real.

Cuando experimentamos el poder del yo no hay temor, no hay necesidad de controlar, y no hay lucha por la aprobación o por el poder externo.


Los tres principios universales del éxito

1) Principio: Cultivar diariamente el silencio
2) Principio: No juzgar a nadie ni a nada
3) Principio: Buscar contacto con la naturaleza.

Practica diaria del silencio

Cultivar el silencio significa comprometernos a destinar cierta cantidad de tiempo a dejar de hacer y sencillamente ser.

Tener la experiencia del silencio significa renunciar periódicamente a la actividad de hablar.
También significa renunciar periódicamente a actividades tales como ver televisión, escuchar radio, o leer.

Si no nos damos la oportunidad de experimentar el silencio, esto crea una turbulencia en nuestro diálogo interno.

Destinemos un corto tiempo de vez en cuando a experimentar el silencio.O sencillamente comprometámonos a hacer silencio durante un determinado tiempo todos los días.
Podrían ser dos horas, o si eso nos parece mucho, hagámoslo durante una hora. Y de vez en cuando dediquemos un período largo a experimentar el silencio, por ejemplo todo el día, o dos días, o hasta una semana.

Otra manera de cultivar el silencio es dedicar un tiempo todos los días a la meditación.
Lo ideal es meditar por lo menos durante treinta minutos por la mañana y treinta minutos por la noche.

Por medio de la meditación aprenderemos a experimentar el silencio puro y la conciencia pura.

Cultivando el silencio accedemos al poder organizador infinito, el terreno último de la creación donde todo está conectado inseparablemente con todo lo demás.

Con la. Intención y el deseo, aprenderemos la manera de introducir un suave impulso en este campo para que la realización de nuestros deseos tenga lugar espontáneamente.

Pero primero debemos tener la experiencia de la quietud. La quietud es el primer requisito para manifestar nuestros deseos, porque en la quietud reside nuestra conexión con lo sublime, el cual puede organizar una infinidad de detalles para nosotros.

Imaginemos que lanzamos una piedra pequeña en un pozo de agua y observamos las ondas que se forman. Al rato, cuando las ondas desaparezcan y el agua quede quieta, quizás lancemos otra piedra. Eso es exactamente lo que hacemos cuando entramos en el campo del silencio puro y lanzamos la piedra de nuestra intención.


En ese silencio, hasta la menor intención avanzará formando ondas por el terreno subyacente de la conciencia universal, el cual conecta todo con todo lo demás.

La Biblia dice: "Aquietate y sabe que Yo Soy Dios". Esto es algo que sólo se puede lograr a través de la meditación.


No juzgar nada en absoluto


Juzgar es evaluar constantemente las cosas para clasificarlas como correctas o incorrectas, buenas o malas.

Cuando estamos constantemente evaluando, clasificando, rotulando y analizando, creamos mucha desorden en nuestro diálogo interno.

Esa turbulencia frena la energía que fluye entre nosotros y la esencia. Literalmente, comprimimos el espacio entre un pensamiento y otro.

Ese espacio es nuestra conexión con nuestra esencia. Es el estado de conciencia pura, el espacio silencioso entre los pensamientos, la quietud interior que nos conecta con el poder verdadero. Y cuando comprimimos el espacio, reducimos nuestra conexión con la esencia y la creatividad infinita.

Hay una afirmación que dice: "Hoy no juzgaré nada de lo que suceda".

El hábito de no juzgar crea silencio en la mente. Por tanto, es buena idea comenzar el día con esa afirmación. Y durante todo el día, recordémosla cada vez que nos sorprendamos juzgando.

Si nos parece muy difícil practicar este procedimiento durante todo el día, entonces sencillamente digámonos: "No juzgaré nada durante las próximas dos horas" o "Durante la próxima hora, pondré en práctica el hábito de no formar juicios".
Después podremos ampliar gradualmente el tiempo.


CÓMO APLICAR LA RECETA DEL EXITO


1) Me pondré en contacto con mi divina esencia de eterna perfección destinando tiempo todos los días a estar en silencio, limitándome sólo a ser.

También me sentaré solo a meditar en silencio por lo menos dos veces al día, aproximadamente durante treinta minutos por la mañana y treinta por la noche.

2) Destinaré tiempo todos los días a estar en comunión con la naturaleza y ser testigo silencioso de la inteligencia que reside en cada cosa viviente.

Me sentaré en silencio a observar la salida del sol, o sencillamente a oler el aroma de una flor.

En el éxtasis de mi propio silencio, y estando en comunión con la naturaleza, disfrutaré el palpitar milenario de la vida, y la creatividad infinita.

3) Practicaré el hábito de no juzgar. Comenzaré cada día diciéndome: "Hoy no juzgaré nada de lo que suceda", y durante todo el día me repetiré que no debo juzgar.

Himno secreto de la regeneración y el renacer


(Himnodia secreta formula IV)

De pié, al aire libre, vuelto reverente hacia el viento del sur, hacia la puesta del Sol.
Que toda la Naturaleza del Mundo preste oídos a este himno.

¡Ábrete Tierra, que se liberen los cerrojos de la lluvia,

Árboles, no agiten sus ramas!

Porque voy a cantar un himno al Señor de la Creación, al Todo, al Uno.

¡Que se habrá el Cielo, que se detengan los Vientos!

Que el Círculo, inmortal, de Dios atienda mi palabra.

Pues voy a cantar un himno al Constructor de todas las cosas,

Al que manifestó la Tierra y suspendió los Cielos,

Al que ordenó al Agua dulce salir del Océano y regar la tierra
habitada y la deshabitada, para que todos los hombres se alimenten y vivan.

Al que ordenó que se manifestara el Fuego para utilidad de dioses y de hombres.

Ofrezcámosle todos juntos esta alabanza, al que sobre vuela los Cielos, al
Constructor de toda la Naturaleza.

El, el Ojo de la Inteligencia, acepte la alabanza de mis poderes.

¡Poderes que habitan en mí, canten al Uno y al Todo!

¡Conmigo todo los Poderes que están en mí!

Sublime Conocimiento, iluminado por ti celebro la alegre Luz espiritual.

 

¡Poderes todos canten conmigo!

Ven, moderación, canta conmigo.

Ven justicia mía, canta al justo en mí.

Ven fraternidad mía, canta al Todo en mí.

Que cante la verdad, de lo Real.

Que cante el bien, desde el Amor.


De la Vida y de la Luz viene esta alabanza y a ellas regresa colmada de bendiciones.

Gracias Padre, energía y dador de mis Poderes.

Gracias Dios, fuerza de mis energías

Tu sagrado nombre “Yo Soy”inspira y canta himnos en mí.

Esto es lo que claman todos tus poderes en mi.

Cantan al Todo, cumplen tus deseos,

tu Voluntad, que de Tí viene y a Tí retorna, Tú, el Todo.

Recibe de todas las cosas la ofrenda racional: el Todo que está en nosotros:

¡Vivifícalo, Vida, ilumínalo Luz, Espíritu, Dios!

Porque de tu Nombre, la Inteligencia es el pastor,

¡OH Creador, OH conductor del Espíritu! Tú eres Dios.

Esto es lo que tu hombre, el que te pertenece, clama, por y a través del Fuego, del
Aire, de la Tierra, del Agua, del espíritu, de todas tus criaturas.

Por Ti encontré la alabanza digna del Siglo y obtuve mi deseo, por tu voluntad, el descanso, pues vi cumplida, por tu deseo, esta alabanza."