Yoga

 

 
 
 
 
 
 
 
 
 
Vibración y energía
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 

Palming

 

Cambios de mirada: con los ojos abiertos dirige la mirada hacia arriba y abajo, a derecha e izquierda y haz un círculo. Lo repites después con los ojos cerrados. Hazlo 3 veces.
Parpadeos: con los ojos cerrados y relajados, despega suavemente el párpado superior. Vuelve a cerrar el párpado hasta que lo sientas pegado al ojo y vuelve a despegarlo. Repítelo de 5 a 10 veces.

Pellizcos en las cejas: con los dedos índice y pulgar, pellizca la parte interna de la cejas (la parte que está tocando el entrecejo) y después sigue todo el recorrido de la cejas a pequeños pellizcos. Repítelo de 3 a 5 veces.

Ejercicio 1. Siéntate con ambos brazos extendidos, puños cerrados y los pulgares hacia arriba. Lleva tus brazos hacia atrás, hasta el punto donde moviendo tus ojos apenas puedas ver el pulgar. Lleva tus ojos hacia el otro lado y ajusta el otro puño. Haz un esfuerzo por llevar los ojos lo más hacia los lados que te sea posible.
Ahora ve de lado a lado despacio. Coordina el ejercicio con tu respiración, cuando vayas hacia la derecha inhala y cuando vayas hacia la izquierda exhala.
Repite 10 veces.

Tapa tus ojos con tus manos, pero mantenlos abiertos. Trata de cubrir toda la luz, es decir, que no pase nada de luz. Enfócate en la oscuridad que ves, recuerda que tus ojos están abiertos pero ves todo oscuro. Este ejercicio es más fácil de hacer donde hay menos luz.

Reserva este ejercicio para tu casa. Haz este ejercicio en la noche con la luz apagada y de preferencia que haya muy poca luz o totalmente a oscuras. Siéntate en el piso y pon una vela a la altura de tus ojos.
Mira fijamente a la llama de la vela. No parpadees. Trata de mantener la mirada fija en la llama. No importa si tus ojos lagrimean. No muevas la cabeza ni los ojos.
Después de unos minutos la silueta de la flama quedará grabada en tu retina. Cierra los ojos y lleva tus globos oculares hacia arriba, como si quisieras ver hacia el centro de tu cerebro. Si haces bien este ejercicio la llama parecerá que está en tu entrecejo, adentro. Es un ejercicio destinado a hacerte más intuitivo.
También es un ejercicio que detiene el deterioro de la vista. Si no usas lentes y sientes que ya necesitas o si usas lentes y sientes que la graduación ya no es suficiente, haz este ejercicio cada noche hasta que tu vista se recupere.

Automasaje

 

Prof. María Elena Terenzano y Prof. Paula Cruz

Los chakras y sus arquetipos

Introducción

El objetivo del yoga es la expansión de la conciencia humana, de modo que termine identificándose con la conciencia universal. Ello se conseguirá mediante la realización del principio espiritual último que hay dentro de nosotros mismos, aquél que está por encima de lo físico y lo mental, y es de hecho, nuestro verdadero Ser Eterno.

Para lograrlo, habremos de aprender a reconocer los diferentes principios o niveles existentes en nuestro interior; dicho de otro modo, tendremos que aprender a distinguir lo más fino de lo más grosero. Habremos de aprender, por tanto, a controlar estas energías y a trabajar con ellas, hasta comprender que toda la vida es energía en diferentes tasas de vibración.

Los chakras son estas energías del propio sistema; son los centros vitales de fuerza en los diferentes lugares de experiencia o conciencia del sistema humano.

En sánscrito chakra significa rueda, y estos centros de energía pueden verse como ruedas o vórtices de fuerza.

Las energías asentadas en estos niveles se manifiestan por medio de estos centros de fuerza vital. Los chakras pueden entrar en un estado de disfunción, no solo por estar demasiado abiertos, sino también por girar lentamente por causa de algún bloqueo de origen emocional. Una vez identificada la disfunción relacionada con los desafíos particulares de la vida, es fácil dirigirse a los chakras que necesitan una atención particular y aplicar los métodos necesarios para equilibrarlos.

Sin embargo hay que pensar siempre en el sistema de chakras en su totalidad, y en que cada uno funciona en armonía con los otros, para llegar a tener una sensación de bienestar completo.

Cada chakra funciona en una frecuencia óptima y exclusiva que determina su color y sus otras características. Sin embargo, esa frecuencia se puede ver afectada negativamente por la recepción de una energía excesiva o insuficiente desde la fuerza vital del universo. En esos momentos, será útil ejercitar la mente reflexionando sobre los arquetipos vinculados con los chakras.

Los arquetipos son los modelos o temas universales de la condición humana, ilustrados mediante mitos, cuentos de hadas e incluso las películas modernas y que nos proporcionan una comprensión de nuestras experiencias emocionales: tanto lo que somos como aquello en lo que nos gustaría convertirnos.

Las historias arquetípicas polarizan las decisiones que tomamos al abordar los retos de la vida: si optamos por el valor o la cobardía, por la paciencia o la impetuosidad, por el pensamiento o por la acción.

Hay momentos en que tanto los arquetipos funcionales como los disfuncionales son valiosos para el crecimiento espiritual. La comprensión de cómo influyen éstos en nuestras vidas nos puede ayudar a tomar las riendas de los retos emocionales a los que nos enfrentamos diariamente, para que así podamos elegir una dirección diferente y pasar a una nueva fase de desarrollo.

Primer chakra

Muladhara

El nombre en sánscrito es Muladhara que significa Raíz. Se visualiza como color rojo intenso. Se localiza en el perineo, entre el ano y los genitales. Guarda relación con el elemento tierra y con todas las cosas sólidas y terrestres, como el cuerpo, la salud, la supervivencia, la existencia material y monetaria, y nuestra capacidad para atender y manifestar nuestras necesidades. Es la necesidad corporal de mantenernos vivos y en buen estado de salud, y la necesidad mental de admitir la limitación y la disciplina esenciales para su manifestación. Se vincula a todas las partes sólidas del organismo, especialmente los huesos, el intestino grueso (por el que transita sustancia sólida) y la masa muscular del cuerpo en su conjunto. Las glándulas asociadas son las suprarrenales.

El chakra Muladhara se ocupa de los asuntos de la supervivencia: los instintos, la lucha y la huida, la necesidad de paz y equilibrio. Cuando este chakra no gira o lo hace lentamente amenaza a la propia supervivencia, a nivel individual o colectivamente.

Cuando la supervivencia se halla amenazada sentimos miedo, que es contrario a las sensaciones de seguridad y tranquilidad, que son las que tendría que aportar dicho chakra. Ante la amenaza de peligro o de una circunstancia urgente, Muladhara se activa y el organismo reacciona al instante.

Si no equilibramos este chakra crecemos sin echar raíces, faltos de fundamento, y nos faltará la estabilidad indispensable al verdadero progreso. A falta de fundamento, somos inestables. Significa que hemos perdido nuestra capacidad de contenernos, de sujetarnos a nosotros mismos. Nuestra atención se distrae del momento presente.

El chakra raíz corresponde a nuestra predisposición genética. Concierne a nuestros vínculos con la tribu, el clan, la familia y la comunidad y su relación con el esfuerzo y la prosperidad. Cuando este chakra es fuerte hay una sensación sólida y decidida de que la vida es positiva. Cuando liberamos la energía del chakra conquistamos una sensación de paz interior y seguridad.

Comprender el chakra raíz a menudo requiere observar a la propia familia y la patología y enfermedades de sus miembros. Esto creará una matriz de comprensión y una visión holística de nuestra historia familiar y nos capacitará para descubrir las buenas cualidades que hemos heredado, así como nuestra tendencia al miedo, a la negación y a la duda, a las cuales volvemos en tiempos de crisis. Somos el producto de nuestro pasado, así como ellos fueron el producto de su propio pasado. Analizar la historia familiar es otra oportunidad para liberarnos de actitudes que ya no nos sirven. Al liberarnos de las actitudes familiares dispondremos de una mayor oportunidad para nuestro propio desarrollo. La adaptación es la clave de la supervivencia.

Todos necesitamos saber como conservar nuestra vitalidad para dedicarla a aquello que es importante para nosotros. Ofrecer nuestra energía a personas que no nos apoyan vacía nuestro espíritu.

Lo mismo sucede cuando ponemos energía en cosas que no son convenientes para nosotros. La negación del Ser da como resultado que se debilite la reserva de energía. Siempre existe una historia detrás de una enfermedad, que refleja la merma básica de energía. Esto tiene un origen emocional que se deriva del pensamiento latente de que, lo que somos y lo que hacemos, no es suficiente. Los cambios nos enseñan los agujeros en nuestra energía. Aceptar la verdad de que el cambio es necesario para nuestro crecimiento nos mantiene flexibles y con capacidad para adaptarnos a las situaciones de la vida. Aprender a fortalecer el chakra raíz es una consecuencia de la aceptación de que los cambios exteriores pueden ser rápidos y repentinos, mientras que los cambios interiores son lentos y requieren paciencia, fortaleza y coraje.

Los arquetipos asociados con el chakra raíz son: el de la "Madre Tierra" y el de "Víctima". Representan la faz positiva y la faz negativa del chakra.

Convertirse en la Madre Tierra es un arquetipo positivo del chakra raíz y puede sanar sus aspectos más conflictivos. Es esencial recordar que existen soluciones viables para manejar los cambios externos. Solo se requiere abandonarse, no temer y saber que algo bueno surgirá en nuestras vidas.

Este arquetipo está asociado con la nutrición, la asistencia y el amor incondicional. Al reconocer a la Madre Tierra que hay en nuestro interior (con independencia del género) reconocemos que somos capaces de proporcionarnos a nosotros mismos toda la seguridad física y emocional que necesitamos. Solo reconociendo que tenemos la capacidad de satisfacer todas nuestras necesidades por nosotros mismos, seremos capaces de reestructurar las experiencias en oportunidades de autosuficiencia, fuerza e integridad emocional.

La seguridad emocional procede del sentimiento de pertenecer a un grupo. Este aspecto fundamental del bienestar psicológico se relaciona con el arquetipo de la Madre. Éste exige aceptar la responsabilidad personal de la vida, reconociendo que se toman las decisiones y se merece lo mejor que la vida puede ofrecer. El conocimiento interior proviene de la aceptación de la propia experiencia y de la confianza en los propios sentimientos. Cada vez que acepto a la persona que soy, se intensifica el arquetipo de la Madre. Cuando afirmamos nuestro derecho a vivir, afirmamos nuestra conexión con la tierra. Potenciar estas actitudes positivas nutre al chakra.

Uno de los aspectos negativos de este chakra es la inclinación a las dudas, el abatimiento y la depresión. La incertidumbre merma nuestra confianza y agota nuestros recursos. Esta es una receta para convertirse en Víctima, que es el arquetipo negativo del chakra.

El chakra raíz debilitado puede provocar enfermedad, incapacidad para arraigarse, traumas graves o pérdidas, aunque el daño puede haber ocurrido en el pasado. La vida no puede manifestarse completamente si el chakra raíz está congestionado con actitudes negativas que limitan nuestra conexión con la energía. Si el chakra está debilitado debido a muchas generaciones de amenazas, dificultades y riesgo de aniquilación, la relación con la vida será débil y resultará difícil y frustrante echar raíces. Comprender este chakra significa aceptar el dolor por la pérdida, la separación, el rechazo y los abusos que tuvieron lugar en nuestro pasado personal y ancestral.

Las Víctimas disfuncionales son cada vez más un lugar común en nuestra sociedad, pues hay gente que busca a los demás para culparlos de sus propios problemas. Si te consideras Víctima, tu mismo te estas convirtiendo en un ser vulnerable, lleno de necesidades, y por tanto, desenraizado, porque consideras cada decepción, separación o pérdida como algo que no puedes controlar ni cambiar. Subconcientemente sigues considerándote como el bebé que no puede levantarse y alimentarse por si mismo.

La Víctima se vuelve vulnerable, está llena de necesidades y carece de raíces. Cree que no puede ejercer influencia, realizar cambios ni tener el control de las situaciones.

Características del Chakra:

Demasiado abierto: es cuando el chakra gira a una velocidad excesiva. La persona es desafiante, demasiado materialista, centrado en sí mismo y se compromete con absurdas hazañas físicas.

Bloqueado: es cuando el chakra no gira o lo hace con demasiada lentitud. La persona siente necesidades emocionales, baja autoestima, conducta autodestructiva y es temerosa.

Equilibrado: es cuando el chakra mantiene el equilibrio y gira a la velocidad correcta. La persona demuestra dominio de uno mismo, gran energía física, bien enraizado y es saludable.

Posturas: sirven para estimular y liberar la energía del chakra.

 

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