Meditación 3

 
 
 
 
 
Vibración y energía
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 

MEDITACION

UNA CAMINATA DE ARCOIRIS

Encuentren un lugar silencioso en donde no serán molestados por 30 minutos o algo así.  Siéntense, o acuéstense si les place, con sus ojos cerrados, la que sea la posición más confortable para ustedes.  Límpiense la mente de todos los pensamientos.  Empiecen por tomar tres respiraciones profundas, completamente inhalen y exhalen.  Empiecen a relajar todas las partes del cuerpo individualmente en la medida en que continúan en la toma de respiraciones profundas adentro y afuera.  Permitan que su cuerpo empiece a sentir ese ligero sentimiento encantador de afincarse en la serenidad y la paz.  En la próxima respiración tómenla y solo permitan que la exhalen saliendo como un suspiro.

Denle gracias al Creador por este hermoso regalo de liberación y por este mensaje de amor que el Creador me ha tenido a mí para que lo entregue a ustedes.  Invite a sus Ángeles Guías, los Maestros Ascendidos y la Familia Espiritual para que se una en esta jornada.  Con su permiso me uniré a ustedes también.  Pídanle al Creador enviar un hermoso haz protector de Luz blanca y véanla bajando del rincón del cuarto en donde están meditando. Está entrando a través de su chakra de la corona y penetrando todas las partes de su ser y está ahora radiando y emanando de sus cuerpos, llenado y impregnando todas las partes del cuarto que están ocupando. Están protegidos y cubiertos en el Amor del Creador.  Nada puede molestarlos sin su permiso.

Si por alguna razón esto no resuena con usted solo póngalo al lado.  No es el tiempo de trabajar con este material aún, pero para aquellos que están listos, continuemos.

Pídanle a su mente conciente hacerse a un lado.  Para esta jornada, pídanle a su mente conciente sentarse y ser el observador en su hombro izquierdo.  Pídanle a su Ser Superior, el verdadero Ud. que Vds. son, que se fusione e integre con su ser.  Ahora vean sus energías llegando de su chakra raíz todo el camino al sistema de chakras y saliendo a través del tercer ojo, visualicen al Ud. que es realmente Uds., re-entrando a su chakra del corazón.  Vean a través de los ojos del corazón a ustedes caminando hacia abajo cuando descienden la escalinata dentro del chakra del corazón. Con ojos cerrados visualicen una puerta con la luz emanando de alrededor de ella y un aviso que dice "Al Puente de Arco Iris". Roten la manija de la puerta y pasen a través del umbral a una hinchada nube blanca pura.  Encuentren que pueden rebotar para arriba y abajo en la nube y les hace reír al sentir el gozo del juego de la niñez inocente al rebotar de arriba a bajo como si fuera su cama en casa.

Su aventura está ahora empezando y ustedes se colocan en una posición erecta de nuevo y notan que hay un arco iris expansivo arqueado en el cielo y otra puerta que les permitirá caminar dentro del arco iris para caminar al otro lado de él.  Cuando abren la puerta y cruzan el umbral a dentro de este sendero de arco iris se sienten perfectamente seguros, están rodeados por todos lados por los hermosos colores del arco iris pulsando y brillando con ondas de luz.  Sus ángeles y aquellos que han invitado están caminando con ustedes.  Es tan tibio y amoroso dentro de este arco iris, experimentan cada color como continúan cruzando al otro lado.

Se aproximan al final y la puerta los conduce a un gran campo de exquisita grama verde y árboles.  Están en un claro que está rodeado por todos lados por una foresta.

Los ángeles los han acompañado y los están llamando por señas para que se paren en el mero centro de este campo.  Cuando caminan y y alcanzan la posición del centro empiezan a ver gente empezando a llega y a hacer un círculo alrededor de ustedes.  Primero solamente uno o dos, luego cientos, luego miles, podrían realmente ser millones.

Entienden que cada una de estas entidades ha llegado a estar en contacto con ustedes dentro de esta vida o vidas pasadas.  Como miran abajo de su cuerpo ven ahora que cada uno de estos individuos están conectados a Uds. con una cuerda elástica.  Están completamente cubiertos y escasamente pueden moverse a causa de todas estas cuerdas que están atadas a ustedes.

Los ángeles les están haciendo el gesto de que seleccionen una cuerda y simplemente empiecen a removerlas una por una.  Deciden empezar por sus pies y trabajar hacia arriba.  Desenchufan las cuerdas de sus pies y dedos de los pies y tobillos y ellas van siendo recobradas por cada individuo que está conectado a la cuerda.  A medida que limpian cada área se están llenando con la Luz Crística que ha estado por largo tiempo esperando el retorno a Uds.  Sus pies y tobillos están radiando y pulsando esta hermosa Luz Crística que ha retornado a su correcto lugar.  Empezando ahora en parte baja de la pierna, la rodilla y espinilla desconectándolas todas, aclarando ahora y la Luz Crística continúa fluyendo hacia arriba.  Desconecten ahora el área del muslo, las caderas, cintura y áreas del pecho.  La luz fluye a esos espacios y están de nuevo sintiendo lo completo que era una vez de ustedes.  Continúan liberando el remanente de las cuerdas y después de cada liberación la Luz Crística fluye a esa área y de nuevo va emanando de ella.  Los chakras de la cabeza y la coronilla son los últimos lugares y ustedes los desconectan.  Se sienten tan maravillosos y vivos y vibrantes ahora que esas cuerdas han sido todas removidas.

Se voltean hacia todos aquellos reunidos alrededor de ustedes.  Ellos tienen lagrimas de gozo y liberación rodando por sus caras, como ustedes.  Les dan las gracias y ellos también están sintiendo una maravillosa libertad y liberación y les agradecen de regreso por liberarlos a ellos de aquellos enlaces que los tenían juntos y que no servían más a su más alto bien ni al de ellos.

Les dan la despedida y les dicen que los aman.  Los ángeles conducen a su radiante cuerpo brillante de regreso a la puerta del Puente de Arco Iris y caminan de regreso, un nuevo rebote más ligero en el paso porque ahora se sienten más ligeros y más brillantes.

Abren la puerta al otro lado y rebotan en esa gloriosa nube una vez más.  Oh, qué tan bueno se siente estar libre.  Entren por la puerta de regreso a su vida presente.  Meneen los dedos de las manos y los pies y cuando estén listos abran los ojos.

¿Cómo se sienten?

Bienamados, son bendecidos más allá de las palabras y amados más allá de toda medida.  YO SOY el Arcángel Miguel, su mensajero de Esperanza y Amor. Permitan que este regalo les traiga paz dentro de sus vidas y pásenlo como su regalo a otro.

 
 
LA GRAN INVOCACIÓN

 

 

SOBRE                                 LA   MEDITACION                                              
 
Durante el día está usted alerta, si está atento a todo el movimiento del pensar, a lo que usted dice, a sus gestos -cómo se sienta, cómo camina, cómo habla- si está atento a sus respuestas, entonces todas las cosas ocultas salen a la luz muy fácilmente. En ese estado de atención lúcida, despierta, todo es puesto al descubierto.
 
La mayoría de nosotros está inatenta. Darse cuenta de esa inatención, es atención.
 
La meditación no es una fragmentación de la vida; no consiste en retirarse a un monasterio o encerrarse en una habitación sentándose quietamente por diez minutos o una hora en un intento de concentrarse para aprender a meditar, mientras que por el resto del tiempo uno continúa siendo un feísimo, desagradable ser humano.
 
Para percibir la verdad, uno debe poseer una mente muy aguda, clara y precisa —no una mente astuta, torturada, sino una mente capaz de mirar sin distorsión alguna, una mente inocente y vulnerable. Tampoco puede percibir la verdad una mente llena de conocimientos; sólo puede hacerlo una mente que posee completa capacidad de aprender. Y también es necesario que la mente y el cuerpo sean altamente sensibles —con un cuerpo torpe, pesado, cargado de vino y comida, no se puede tratar de meditar. Por lo tanto, la mente debe estar muy despierta, sensible e inteligente.
 
Las necesidades básicas para descubrir aquello que está mas allá de la medida del pensamiento, para descubrir algo que el pensamiento no ha producido son tres: 1) se debe producir un estado de altísima sensibilidad e inteligencia en la mente; 2) ésta debe ser capaz de percibir con lógica y orden; 3) finalmente, la mente debe estar disciplinada en alto grado. § Una mente que ve las cosas con total claridad, sin distorsión alguna, sin prejuicios personales, ha comprendido el desorden y está libre de él; una mente así es virtuosa, ordenada. Sólo una mente muy ordenada puede ser sensible, inteligente.
 
Es preciso estar atento al desorden que hay dentro de uno mismo, atento a las contradicciones, a las luchas dualísticas, a los deseos opuestos, atento a las actividades ideológicas y a su irrealidad. Uno ha de observar "lo que es" sin condenar, sin juzgar, sin evaluar en absoluto.
 
La mayor parte del tiempo está uno inatento. Si usted sabe que está inatento, y presta atención en el momento de advertir la inatención, entonces ya está atento.
 
La percepción alerta, la comprensión, es un estado de la mente de completo silencio, silencio en el cual no existe opinión, juicio ni evaluación alguna. Es realmente un escuchar desde el silencio. Y es sólo entonces que comprendemos algo en lo cual no está en absoluto envuelto el pensamiento. Esa atención, ese silencio, es un estado de meditación.
 
Comprender el ahora es un inmenso problema de la meditación —ello es meditación. Comprender el pasado totalmente, ver dónde radica su importancia, ver la naturaleza del tiempo, todo eso forma parte de la meditación.
 
En la meditación existe una gran belleza. Es una cosa extraordinaria. La meditación, no "cómo meditar".
 
La meditación es la comprensión de uno mismo y, por lo tanto, significa echar los cimientos del orden —que es virtud— en el cual existe esa cualidad de disciplina que no es represión ni imitación ni control. Una mente así, se halla, entonces, en un estado de meditación.
 
Meditar implica ver muy claramente, y no es posible ver claramente ni estar por completo involucrado en lo que uno ve, cuando hay un espacio entre el observador y la cosa observada. Cuando no hay pensamiento, cuando no hay información sobre el objeto, cuando no hay agrado ni desagrado sino tan sólo atención completa, entonces el espacio desaparece y, por lo tanto, está uno en relación completa con esa flor, con ese pájaro que vuela, con la nube o con ese rostro.
 
Es sólo la mente inatenta que ha conocido lo que es estar atenta, la que dice: "¿Puedo estar atenta todo el tiempo?" A lo que uno debe estar atento, pues, es a la inatención. Estar alerta a la inatención, no a cómo mantener la atención. Cuando la mente se da cuenta de la inatención, ya está atenta —no hay que hacer nada más.
 
La meditación es algo que requiere una formidable base de rectitud, virtud y orden. No se trata de algún estado místico o visionario inducido por el pensamiento, sino de algo que adviene natural y fácilmente cuando uno ha establecido las bases de una recta conducta. Sin tales bases, la meditación se vuelve meramente un escape, una fantasía. De modo que uno ha de asentar esas bases; en realidad, esta misma manera de asentar las bases, es la meditación.
 
Los meditadores profesionales nos dicen que es necesario ejercer el control. Cuando prestamos atención a la mente, vemos que el pensamiento vaga sin rumbo, por lo que tiramos de él hacia atrás tratando de sujetarlo; entonces el pensamiento vuelve a descarriarse y nosotros volvemos a sujetarlo, Y de ese modo el juego continúa interminablemente. Y si podemos llegar a controlar la mente de manera tan completa que ya no divague en absoluto, entonces —se dice— habremos alcanzado el más extraordinario de los estados. Pero en realidad, es todo lo contrario: no habremos alcanzado absolutamente nada. El control implica resistencia. La concentración es una forma de resistencia que consiste en reducir el pensamiento a un punto en particular. Y cuando la mente se adiestra para concentrarse por completo en una sola cosa, pierde su elasticidad, su sensibilidad, y se vuelve incapaz de captar el campo total de la vida.
 
El principio de la meditación es el conocimiento de uno mismo, y esto significa darse cuenta de todo movimiento del pensar y del sentir, conocer todas las capas de la conciencia, no sólo las superficiales sino las ocultas, las actividades profundas. Para ello, la mente consciente debe estar serena, calma, a fin de recibir la proyección del inconsciente. La mente superficial sólo puede lograr tranquilidad, paz y serenidad, comprendiendo sus propias actividades, observándolas, dándose cuenta de ellas; cuando la mente se da plena cuenta de todas sus actividades, mediante esa comprensión se queda en silencio espontáneamente; entonces el inconsciente puede proyectarse y aflorar. Cuando la totalidad de la conciencia se ha liberado, sólo entonces está en condiciones de recibir lo eterno.
 
Entre dos pensamientos hay un periodo de silencio que no está relacionado con el proceso del pensamiento. Si observas, verás que ese período de silencio, ese intervalo, no es de tiempo, y el descubrimiento de ese intervalo, la total experimentación del mismo, te libera del condicionamiento.
 
La meditación no es un medio para algo. Descubrir en todos los momentos de la vida cotidiana qué es verdadero y qué es falso, es meditación. La meditación no es algo por cuyo medio escapáis. Algo en lo que conseguís visiones y toda clase de grandes emociones. Mas el vigilar todos los momentos del día, ver cómo opera vuestro pensamiento, ver funcionar el mecanismo de la defensa, ver los temores, las ambiciones, las codicias y envidias, vigilar todo esto, indagarlo todo el tiempo, eso es meditación, o parte de la meditación. No tenéis que acudir a nadie para que os diga qué es meditación o para que os dé un método. Lo puedo descubrir muy sencillamente vigilándome. No me lo tiene que decir otro; lo sé. Queremos llegar muy lejos sin dar el primer paso. Y hallaréis que si dais el primer paso, ese es el último. No hay otro paso.