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LA SOCIEDAD Y LA CIENCIA ACTUAL

La ciencia mide estos campos magnéticos perjudiciales para la salud que se encuentran en transformadores, líneas de alta tensión, en los móviles, en los televisores, etc. Los neurólogos saben muy bien que nuestra cabeza es un gran emisor de ondas electromagnéticas que generan una corriente eléctrica, esta se puede ver afectada por otro campo magnético más potente y absorber nuestra energía o verse afectada la información que se recibe por el cerebro.

Se puede pensar en tener camas con pivote rotatorio, para aprovechar los campos magnéticos y telúricos de la tierra. En una estación la cabeza al norte, en la otra al este, en la otra al su y luego al oeste.

La sociedad esta cada vez más avanzada tecnológicamente pero cada vez más embrutecida. Esto puede ser en gran parte por que todos los seres humanos hemos pasado por momentos difíciles en la vida, situaciones de crisis o de estrés, golpes o traumatismos antiguos o simplemente bloqueos mentales que nos han tensado diferentes fascias de nuestro cuerpo, que hoy en día todavía permanecen en constante tensión interna.

Hemos perdido la conexión con nuestro cuerpo y con ello la sensibilidad, para saber lo que nos sienta mal o bien. Tanto en el ámbito alimenticio, como en el ámbito emocional, mental o simplemente sobre nuestras costumbres.

Funcionamos a veces bajo moldes perjudiciales para nuestra salud y no nos damos cuenta. Todo esto y más nos hace que en nuestro interior estemos llenos de pequeñas o grandes tensiones, tanto en el tejido fascial como en los músculos y órganos de nuestro cuerpo.

Esto potenciado por todos los traumas mentales o emocionales que pasamos a lo largo de la vida, empeora el asunto mucho más.

Todos tenemos principios de enfermedades potenciales en el cuerpo y esto con seguridad nos hace tener mal carácter y actuar de mala manera.

Si todas las personas estuviéramos con una perfecta salud y, por tanto, viviendo en armonía y paz interior, el mundo en general seria un lugar mucho más bonito y placentero.

Todo ser vivo, igual si bacteria, planta, animal o ser humano, está compuesto por células. En los organismos unicelulares una única célula forma el organismo en su conjunto, en los pluricelulares las células son la unidad estructural básica con la que se forma todo el cuerpo. La forma y el tamaño de las células dependen de la función y posición en la unción celular. El tamaño celular se sitúa, por regla general, entre 0,1 y 100 mm (1 mm = 1 milésima de milímetro). Las células más grandes son los óvulos animales. El número de células de un organismo depende lógicamente del tamaño de su cuerpo. Una persona adulta está compuesta por aproximadamente 100 billones de células. Las células pueden cultivarse fuera del organismo usando una técnica de cultivo desarrollada por el premio Nóbel de medicina del año 1912, Alexis Carrel (1873-1944). La importancia de los cultivos celulares ha ido en aumento desde inicios de este siglo, sobre todo para la investigación médica, biológica y bioquímica.
Esta técnica se empleó, por ejemplo, para estudiar los efectos biológicos de la luz ultravioleta en las células. La luz ultravioleta se divide en tres franjas: UVA (320-400 nm), UVB (290-320 nm) y UVC (< 290 nm). La capa de ozono en la estratosfera filtra la luz UVC que, por lo tanto, prácticamente nunca alcanza la superficie terrestre. La luz UVC y UVB puede inducir alteraciones de la estructura hereditaria y conducir en el caso de una conocida enfermedad hereditaria (Xeroderma Pigmentosum) con exposición intensa a la luz solar derivar fácilmente en cáncer de la piel. Es interesante observar que estas alteraciones de la estructura hereditaria pueden revertirse por medio de la luz UVA y violeta por medio de la denominada fotoreparación.
La técnica de cultivo celular permite, además, mantener células humanas o animales con vida fuera del organismo y multiplicarlas en muchas generaciones. Las células cutáneas, por ejemplo, se pueden cultivar muy bien. La dermis contiene, como células principales, los fibroblastos con la mejor facilidad para el cultivo. Los fibroblastos de la piel pasan, de forma similar a las células sanguíneas, por una diferenciación. La célula madre omnipotente se convierte en una célula especializada, altamente diferenciada sin capacidad de división. Un modelo completo de la diferenciación, el envejecimiento y cáncer de los fibroblastos fue desarrollado por el mencionado biólogo celular Klaus Bayreuther a finales de los años 80.
La luz en las células: biofotones
Unos años antes, concretamente en el año 1983, dos científicos, el biólogo celular Nagl y el biofísico Popp, habían propuesto un modelo electromagnético de la diferenciación celular que se basa en el descubrimiento que la radiación de las células puede medirse con la mencionada técnica de los fotomultiplicadores. En esta técnica de medición de la luz se emite, después de la absorción de un fotón, en el cátodo del fotomultiplicador un electrón. Por medio de varios dinodos en serie se amplifica este electrón como en un alud. Este flujo de electrones impacta en el ánodo y se registra como impulso mesurable. Con esta técnica el científico italiano Colli y su equipo pudo demostrar ya a mediados de los años 50 por primera vez una luz ultratenue en células vegetales. Incluso antes, a principios de los años 20, el investigador Alexander G. Gurwitsch (1874-1954) descubrió en células de la cebolla durante el proceso de división esta radiación lumínica ultratenue con la ayuda de un experimento biológico sin aparato para la medición de la luz y postuló que los seres vivos se comunican con luz. Este concepto fue apoyado por el físico austriaco Erwin Schrödinger, que recibió en 1933 el premio Nóbel de física y es considerado el auténtico fundador de la teoría cuántica. Había postulado que un ser vivo sólo puede mantenerse en un nivel alto de orden porque recibe continuamente orden de su entorno. Según Schrödinger es la luz solar que crea en definitiva este orden. En los años 50 el físico Herbert Fröhlich (1905-1991) amplió esta idea introduciendo el concepto de la coherencia de los sistemas vivos. Se trata de una luz con un alto grado de orden, de la luz láser biológica. La radiación lumínica de un sistema de este tipo es muy tranquila, posee una intensidad muy estable y las oscilaciones, que normalmente están presentes en la luz, son mínimas. Debido a la intensidad constante del campo de sus ondas, estas pueden superponerse; gracias a esta interferencia se producen efectos que no se dan en el caso de la luz normal. El campo lumínico de este tipo de luz láser posee un alto grado de orden y tiene, por lo tanto, la capacidad de actuar como formador de orden y de transmitir informaciones. A principios de los años 70 el biofísico alemán Fritz-Albert Popp, el investigador japonés Inaba y el científico australiano Quickenden demostraron, de forma independiente entre ellos, estos campos lumínicos postulados con fotomultiplicadores de extrema sensibilidad en los seres vivos más diversos. De esta manera, las ciencias naturales modernas confirmaron la radiación celular. Fritz-Albert Popp dio a esta radiación celular el nombre de biofotones (derivación de la palabra griega “bios” – vida – y “phos” – fuerza). Por medio de su investigación biofotónica moderna descubrió que todas las células vivas emiten una luz tenue, pero formadora de orden (la denominada luz coherente) que contiene informaciones sobre el estado del organismo, sus procesos internos e influencias sobre el mismo.
Fritz-Albert Popp, el biofísico teórico de Marburg, se interesó sobre todo por las interacciones entre luz y sistemas biológicos. Como estudiante trabajó en la misma casa, a veces incluso en la misma habitación en la que Wilhelm Röntgen (1845-1923) descubrió que los rayos X eran capaces de generar imágenes del esqueleto de nuestro cuerpo. En el mismo lugar desarrolló también un método de irradiación para predecir qué substancias químicas poseen efecto cancerígenos: Eran siempre las que absorben la luz ultravioleta A (UVA) en la franja de 380 nm alterando la frecuencia. Resumió sus descubrimientos en un artículo que pudo publicar en una revista especializada prestigiosa. Su suposición que la luz UVA tenue se generaba en algún punto del cuerpo era una hipótesis revolucionaria. Si había presencia de luz en el cuerpo ¿por qué no la habían descubierto las ciencias naturales hacía tiempo?
Para demostrar la emisión de luz por parte de las células Popp construyó, conjuntamente con el joven físico Bernhard Ruth, que hizo con él en los años 70 la primera tesis doctoral en el campo de la radiación celular ultratenue, un aparato extremadamente sensible para la medición de la luz. Con la ayuda de un fotomultiplicador muy sensible los dos investigadores eran capaces de medir la luz emitida por una luciérnaga a una distancia de 10 kilómetros. En 1976 realizaron los primeros ensayos con células vegetales. Ruth había cultivado gérmenes de pepino y los introdujo en la cámara de medición de este aparato altamente sensible. El medidor de la luz de gran sensibilidad indicó que el semen germinado emitía una luz con una intensidad sorprendentemente alta. Ruth era extremadamente escéptico y explicó esta luz con la sustancia clorofila que procesa la luz y es responsable del color verde de las plantas. Por ello, los investigadores decidieron utilizar para el siguiente ensayo gérmenes de patatas que se podían cultivar en la oscuridad. Pero también en el caso de los gérmenes de patatas el fotomultiplicador sensible registró cuantos lumínicos con una intensidad aún mayor. De esta manera podía excluirse la teoría de la fotosíntesis en la clorofila.
Era la hora del nacimiento del análisis biofotónico y a principios de los años 80 Popp desarrolló con su equipo un modelo para mostrar por qué sólo una parte ínfima (aprox. 2 %) de la estructura hereditaria (ADN) en el núcleo celular era necesaria para la construcción y el mantenimiento del cuerpo. Por medio de experimentos con cultivos celulares y cálculos demostraron que partes, previamente consideradas sin función, de la estructura hereditaria controlan a través de la radiación emitida los procesos altamente complejos en el interior de la célula. La estructura hereditaria con su forma de escalera de caracol actúa en el núcleo celular, según los descubrimientos de Popp, principalmente como láser biológico que obtiene la energía necesaria de la alimentación en forma de fotones (según el químico ruso Vladimir Voeikov a través de las denominadas reacciones radicales). Quedó patente que células humanas normales tienen la capacidad de almacenar la energía lumínica ultratenue que reciben y de usarla para el proceso vital complejo propio. Células enfermas de cáncer, por ejemplo, pierden esta capacidad e indican por medio de una emisión más intensa de biofotones que existe una disfunción en su capacidad de almacenamiento de la energía lumínica. Algo similar sucede en las células durante los procesos de envejecimiento. Las toxinas celulares, acumuladas durante años, que muchas veces se evacuan sólo de forma parcial y se manifiestan muchas veces como deposiciones en el tejido celular (ejemplo: arteriosclerosis en los vasos sanguíneos) incrementan la emisión de biofotones de manera similar que en las células cancerígenas.
Para impulsar aún más la investigación biofotónica, Fritz-Albert Popp estableció conjuntamente con Karl-Heinrich Müller a mediados de los años 90 en una antigua estación de cohetes en las proximidades de Neuss, cercana a Dusseldorf, un centro biofotónico que forma una red mundial de científicos de China, Holanda, la India, Italia, el Japón, Rusia, Suiza y los Estados Unidos. Karl-Heinrich Müller es también fundador y promotor de la isla de los museos e isla artificial próxima de Hombroich, una zona ajardinada y terreno paradisíaco de belleza encantadora.
Gracias a esta conexión en una red de científicos era posible impulsar, en cooperación con físicos nucleares de Catania (Italia) en el centro de investigación nuclear LNS-INFN, la analítica biofotónica con el método ARETUSA hasta su más alto nivel de la técnica de fotomultiplicación actual. ARETUSA es un método de medición nuevo y altamente sensible que permite por primera vez medir el espectro de las emisiones de fotones en las células humanas gracias a la mejora considerable de la técnica de medición. La distribución espectral de las emisiones biofotónicas después de irradiación con láser en la franja ultravioleta se midió con un sistema de filtros sensitivos. La excitación máxima se produjo en la franja lumínica de 500-600 nm y confirmó las diferencias encontradas previamente por Popp y su equipo entre células normales y cancerosas.Actualmente se encuentran en la fase de realización, conjuntamente con la fotobióloga e investigadora celular Lee Laurent-Applegate del hospital universitario de Lausana, de un modelo de radiación con el fin de demostrar cómo la célula capta la luz y la aprovecha para el control de reacciones bioquímicas. Presuntamente juegan un papel importante procesos fotoquímicos similares a los que se conocen en el ojo desde hace más de 30 años. A través de la vitamina A el ojo capta las partículas de luz más pequeñas y las aplica a las reacciones bioquímicas. En la célula se corresponde con el ojo la estructura hereditaria o sustancia genérica ADN que puede activar una cascada de reacciones bioquímicas previa inducción por la luz solar. La dermatóloga americana Barbara Gilchrest ha descubierto en este sentido a mediados de los años 90 que reacciones fotoquímicas del ADN inducidos por la luz solar activan, por ejemplo, la síntesis de la melanina. La melanina es un colorante responsable del bronceado natural activado por la luz solar. De esta manera contamos con la primera piedra fundamental para el modelo de las cascadas bioquímicas que demuestra cómo es posible que se activen, con la ayuda de la luz celular, reacciones bioquímicas para controlar los procesos celulares pero también nuestra salud.
Los biofotones como puente hacia la energía vital ?
Gracias a los descubrimientos de la biofotónica puede sustituirse la idea convencional del organismo como entidad nítidamente delimitada del entorno por la idea de una apertura y permeabilidad de los seres vivos que existen en un intercambio mutuo permanente, incluso un entrelazamiento muto. Además, se refuerza también la suposición que tanto en nuestro organismo como en el ambiente existen, aparte de los campos electromagnéticos mesurables, probablemente otros campos hasta ahora en gran medida desconocidos y no mesurables, tal y como los había propuesto Carl Huter. Este antropólogo alemán postuló ya en el año 1904 de forma genial que toda la vida se basa en la radiación y vio como visión la luz que controla y coordina todo en la célula. Como hipótesis estableció la energía de percepción como fuerza original en la materia, y, según su opinión, se va evolucionando de las partículas fundamentales pasando por los átomos y las moléculas hasta la luz vital de la célula con una consciencia cada vez mayor. Con su hipótesis que la energía de percepción acompaña como tercera fuerza original la energía en reposo (fuerza magnética en el núcleo atómico) y la energía del movimiento (fuerza eléctrica en las capas atómicas) se abrió la puerta hacia los “campos sutiles”, al igual que los propuestos por Albert Einstein. A este ámbito pertenece también la energía vital “Qi” de la medicina y acupuntura china. Ideas similares aparecen en todas las tradiciones médicas de las grandes culturas, al igual que en la medicina occidental que partió del fundador griego de la medicina, Hipócrates, o en la medicina romántica de inicios del siglo XIX, que suponen la existencia de una fuerza vital, siendo la tarea principal del médico apoyar y fomentar su fuerza reguladora y curativa. La radicación biofotónica moderna está estrechamente vinculada a esta fuerza vital de los seres vivos y representa su contenido de energía de gran valor así como sus informaciones potenciales como valor físico mesurable.

Todos sabemos la importancia que tiene la luz para nuestra vida. Después del frío invierno el sol primaveral calienta nuestra tierra y toda la naturaleza comienza a despertarse y a florecer. Si se hace pasar la luz solar blanca por un prisma esta se divide en los diferentes colores espectrales: rojo, naranja, amarillo, verde, azul y violeta. Isaac Newton (1642-1727) hizo esta observación con apenas 25 años de edad. Con este experimento demostró que la luz blanca es una mezcla de los colores del arco iris. El espectro de la luz se descubre no sólo en el arco iris. Ya en la antigüedad podía observarse en las forjas que el hierro calentado en el fuego toma primero un color rojo oscuro, después un rojo más claro, pasando poco a poco al blanco. ¿Qué nos cuenta la física moderna sobre la luz? Max Planck (1858-1947) y Albert Einstein (1879-1955) crearon las bases para la moderna teoría cuántica de la luz. Se trata de una combinación de la idea de ondas y de partículas. La teoría electromagnética de la luz es obra de James Clerk Maxwell (1831-1879) y constata que la luz es una combinación de campos eléctricos y magnéticos que se desplazan por el espacio como una ola de agua. La teoría de las partículas de la luz que nos permite medir los fotones con modernos aparatos (fotomultiplicadores) fue postulada en 1905 por Albert Einstein (1879-1955). En esa fecha publicó la teoría sobre el fotoefecto: la luz generada por una corriente eléctrica. Por este descubrimiento recibió en 1922 a posteriori para el año 1921 el premio Nóbel de física. Una aplicación práctica de este fotoefecto podemos encontrar, por ejemplo, en los ascensores automáticos. Un rayo de luz cruza delante de la puerta del ascensor y alcanza una superficie metálica por la que fluye una corriente eléctrica que hace que la puerta se cierre. Si una persona que entra, sin embargo, interrumpe el rayo de luz ya no fluye la corriente y la puerta permanece abierta. Para la descripción de este carácter de partícula de la luz Einstein empleó la idea determinante de Max Planck del año 1900 en el sentido que una radiación electromagnética (ilustración 1) sólo puede emitirse en paquetes de cierto tamaño que reciben el nombre de cuantos.
Ilustración 1: Espectro electromagnético (fuente:www.wikipedia.org)

Sobre esta base se perfeccionó la técnica moderna para la medición de la luz de forma que se hacía posible medir fotones individuales. Con los fotomultiplicadores antes mencionados es posible demostrar la presencia de la luz de una vela a una distancia de 20 km.
La radicación electromagnética en la tierra
No somos conscientes de que estamos inmersos en un océano de energía electromagnética. Como se aprecia en la ilustración 1, la radiación electromagnética, que procede del espacio y del sol y se dirige en dirección a la tierra, comprende todas las frecuencias, desde la radiación cósmica con ondas extremadamente cortas pasando por los rayos X, ultravioletas, la luz visible, el infrarrojo y las frecuencias de radio hasta las frecuencias de ondas largas. Una gran parte de la atmósfera terrestre absorbe esta radiación que, por lo tanto, no alcanza la superficie de la tierra. Se sabe, por ejemplo, que la capa de ozono en la estratosfera absorbe casi por completo la radiación ultravioleta de ondas cortas. Es importante que esta radiación ultravioleta con una gran cantidad de energía no pueda penetrar hasta la superficie terrestre o sólo de forma muy atenuada en forma de ultravioleta B, porque esta radiación provoca alteraciones en el material hereditario de los seres vivos. Esta banda de absorción es el elemento contrario a la ventana atmosférica en la franja de la luz visible, que absorbe sólo poca radiación solar que puede avanzar, en consecuencia, hasta la superficie terrestre. Otras ventanas atmosféricas existen en la región del infrarrojo y en la franja de las radiofrecuencias.
La historia del éter cuántico
Para poder comprender la biología de la luz es necesario hacer una pequeña incursión en la historia de la luz anterior a la teoría cuántica de la luz y su medio, el éter. Cuando Augustin Jean Fresnel (1788-1827) comenzó a trabajar en la teoría de las ondas de la luz denominó este medio, de acuerdo con el quinto elemento según Aristóteles (384-322 a. C.), éter. Aristóteles había dividido la creación en un mundo terrenal y uno celestial. El mundo celestial es, según Aristóteles, el mundo del éter, mientras que el mundo terrenal el de los cuatro elementos: tierra, agua, aire y fuego. Aristóteles diferenció el éter claramente de la materia del mundo elementar al igual que del mundo inmaterial. El concepto aristotélico del éter es, por lo tanto, claramente el de una materia inmaterial. En 1881 Albert Abraham Michelson (1852-1931) intentó con la cooperación de Edward Morley (1838-1923) demostrar ese éter lumínico. Este experimento muchas veces citado se realizó en 1887. El punto de partida para Albert Abraham Michelson y Edward Morley era la medición de la velocidad relativa con la que se desplazaba la tierra por el éter. Los investigadores se imaginaron los efectos del viento etérico sobre las ondas de la luz con la siguiente imagen: En su opinión el efecto debería ser exactamente igual que la influencia de una corriente fuerte de un río sobre el nadador que se desplaza a una velocidad constante entre dos puntos río arriba o río abajo. La corriente del río frena al nadador al desplazarse río arriba, pero al volver río abajo le acelera. Para este experimento los dos investigadores construyeron un instrumento de medición extremadamente preciso, un denominado interferómetro. La velocidad de la luz se mide, al igual que en la imagen del nadador, en dos direcciones diferentes, por una parte en la dirección del movimiento de la tierra y por otra en perpendicular al mismo. La luz que se mueve en la misma dirección que la tierra debería de ser más rápida que la luz perpendicular. Pero por mucho esmero que aplicaran los dos investigadores no eran capaces de detectar una diferencia en la velocidad. La velocidad de la luz permanecía constante. La velocidad etérica era 0, como si el viento etérico no existiera. En este experimento no era posible demostrar un movimiento relativo entre la tierra y el éter.
En la física existe una opinión ampliamente defendida que este experimento rebate la teoría del éter. Einstein señaló en su teoría especial de la relatividad que los campos electromagnéticos no requieren el éter lumínico. En un discurso sobre “Éter y la teoría de la relatividad” en 1920 en Leiden, sin embargo, expuso que el éter debía de redefinirse, porque incluso el espacio vacío posee características físicas. La física cuántica demuestra ahora que incluso en el espacio vacío, sin materia y radiación alguna – si a la temperatura de cero absoluto (-273° C) sólo queda el vacío – el campo electromagnético tenía que segur encontrándose en un estado de actividad interminable y posee, por lo tanto, una energía de punto cero. El principio de la indeterminación desarrollado por Werner Heisenberg implica, además, que ninguna partícula alcanza jamás el reposo, sino que todas se encuentran permanentemente en movimiento. Esto significa que el vacío no está muerto y vacío, sino que existen constantemente perturbaciones y está lleno de campos cuánticos virtuales en fluctuación (no mensurables). Con este nuevo éter cuántico se aprecia que el mar de energía sin sustancia del espacio nunca es cero y que incluso el espacio vacío de un átomo está lleno de esta energía de punto cero. La enorme importancia de esta energía en el átomo más simple de hidrógeno puede visualizarse con la siguiente imagen: En el centro de un campo de fútbol se encuentra colocada una pelota que se corresponde con el núcleo del átomo. 2.000 veces más pequeño se mueve un grano de arena junto a la portería: el electrón. El resto del campo de juego está lleno de esta energía del punto cero. Esta energía es enorme. El físico Archibald Wheeler la calculó en un centímetro cúbico de espacio vacío (universidad de Texas, EE.UU.) con 10115 J – esto es más energía que la que contiene toda la materia del universo conocido. Aunque otros cálculos arrojaron valores considerablemente más bajos de la densidad energética el campo de punto cero en el vacío, concretamente 1095 J por centímetro cúbico, sigue significando que en un vaso de agua con espacio vacío existe suficiente energía para conseguir que un océano como el Atlántico comience a hervir.
Hal Puthoff demostró a mediados de los años 80 en un artículo publicado en Physical Review, una de las revistas especializadas en física más prestigiosas, que el estado estable de la materia sólo puede existir si hay una interacción dinámica entre las partículas subatómicas y el campo de la energía de punto cero que aporta estas partículas. Podemos imaginarnos este proceso como la espuma de agua que rodea unas cataratas bramantes. Además, por medio de cálculos físicos demuestra que las fluctuaciones de las olas del campo de punto cero impulsan los movimientos de las partículas subatómicas y que todos los movimientos de todas las partículas fundamentales del universo generan, a su vez, el campo de punto cero que se extiende por todo el cosmos. Esto significa que nosotros y toda la materia del universo estamos enlazados, por medio de las olas del campo de punto cero, con los rincones más recónditos del cosmos.
Interacciones electromagnéticas con átomos y moléculas
Como ya habíamos mencionado, las partículas más pequeñas de la luz, los denominados fotones, son los portadores y transmisores de la fuerza electromagnética. Esta fuerza se explicó con los trabajos del americano Murray Gell-Mann, premio Nóbel de Física en 1969, conduciendo, por lo tanto, al modelo estándar de la física de partículas, el modelo cuántico. Toda la materia se compone de los fermiones fundamentales, es decir los quarks (subunidades del núcleo atómico (protones, neutrones)) y leptones (electrones (capa atómica)). Las partículas de intercambio en este modelo estándar de las interacciones fundamentales se denominan bosones. Uno de ellos, el fotón, transmite, tal y como hemos descrito arriba, el electromagnetismo y se considera, por lo tanto, como el portador de las informaciones de la materia, siendo igualmente responsable de la cohesión entre las piezas modulares de la materia, las denominadas partículas fundamentales. La clasificación más importante de la radiación electromagnética se basa en su interacción con los átomos y las moléculas. La radiación de mayor contenido energético, la denominada radiación ionizante, altera el número de electrones en la capa atómica, cargando por lo tanto el átomo o la molécula eléctricamente. Entre los rayos ionizantes se encuentran, entre otros, todos los rayos radiactivos (radiación alfa, beta y gama), los rayos X, así como la radiación del vacío y UV-C. Como consecuencia de esta denominada ionización se forman “radicales” que alteran las funciones celulares de los seres vivos, en el peor de los casos dañándola o destruyéndola. Todos recordamos los efectos mortíferos de esta radiación a dosis altas en las bombas atómicas de Hiroshima y Nagasaki. Pero se conocen también efectos positivos a dosis de radiación más bajas, que encontramos, p. ej. en las fuentes curativas radiactivas.
Hasta la fecha se han realizado sólo pocos trabajos de investigación con el resto del espectro electromagnético con menor contenido energético, la denominada como radiación no ionizante. Pero una y otra vez vemos que también estos rayos ejercen unos efectos considerables sobre las funciones celulares. El investigador celular Klaus Bayreuther demostró, p. ej. que campos electromagnéticos débiles aceleran el envejecimiento de las células cutáneas. Tampoco debe de subestimarse la influencia de la red de telefonía móvil sobre el hombre, como señaló el físico Gerard J. Hyland en una publicación en 2000 en la revista médica “The Lancet“.

 

La energía magnética es una gran fuerza en todo nuestro Universo. Es un equilibrio del orden que esta causa en el espacio, galaxias y planetas a velocidades increíbles mientras todo se queda en sus respectivas órbitas.
Como una de las cuatro principales fuerzas de la naturaleza, el electromagnetismo es el equivalente en su campo, a la definición de energía de la Medicina Tradicional china 'QI'. Esta energía tan importante y latente en prácticamente todo lo que nos rodea, deberá ser, al igual que muchas otras, estudiada con toda la atención que merece.
Algunos pioneros en la investigación del magnetismo, ya han recorrido un buen trecho por este camino, sin embargo, sólo sobre la base de la constante investigación y práctica del uso de los imanes podremos lograr contar con otra herramienta más en el camino hacia la recuperación integra de la salud. Esperamos que esta información le sea de utilidad, ya que como se ha hecho costumbre, usted tiene la última palabra.
Investigación: Adolfo Fernández F.

De acuerdo al diccionario, la magnetoterapia es: El tratamiento de las enfermedades por medio del magnetismo. Este funciona colocando imanes en la parte afectada alterando la condición de enfermedad y logrando recuperar la salud. El biomagnetismo esta basado en las leyes de magnetismo y electricidad que su vez son leyes naturales.

Cuando las civilizaciones como la Griega, Hindú, China o Egipcia, ya conocían las propiedades terapéuticas de los imanes, no fue sino hasta el siglo XVII cuando se empezó a conocer en el occidente. Los chinos usaban los imanes como sustitución de las agujas colocándolas en los puntos de acupuntura. Los lamas en el Tibet también conocieron y utilizaron los poderes curativos de este mineral.
Posteriormente, médicos, físicos y filósofos como Paracelso, Arnaldo Vilanova, Alberto el Grande, y Cardano entre otros, usaron esta terapia. Durante el renacimiento, la medicina no avanzó mucho, pues se dio mayor realce a los valores de la belleza y a las ciencias humanísticas.
Después de leer libros y escritos antiguos, el médico alemán Francois Antoin Mesmer en el siglo XVIII difundió las leyes del magnetismo dándose cuenta de la efectividad en el uso de este. Después de Mesmer otros destacados médicos estudiaron estos fenómenos, entre ellos: Swendoborg y Chatenet de Puysegur, este último descubrió el estado de sonambulismo artificial.
Aproximadamente hacia 1300 d. C. empezó a utilizarse en Occidente como instrumento de navegación la brújula. Importantes investigaciones sobre imanes fueron realizadas por Petrus Peregrinus, las cuales no fueron superadas hasta cerca de 300 años después, cuando en 1600 el físico y médico William Gilbert publicó su libro "De magnete" en el cual aplicó métodos científicos al estudio de la electricidad y el magnetismo. Entre sus principales investigaciones está el haber observado que la tierra se comportaba como un imán gigante lo cual contradecía varios conceptos incorrectos que sobre el magnetismo existían en aquella época. En 1750, el geólogo británico John Michell, para estudiar las fuerzas magnéticas inventó una balanza para medir el magnetismo con magníficos resultados.
Entre los siglos XVIII y XIX se realizaron múltiples investigaciones a este respecto. Importantes científicos como Hans Christian Oersted realizó un significativo descubrimiento al observar que una aguja magnética podía ser desviada por una corriente eléctrica. El científico francés André Marie Ampère, fue el primero en demostrar que dos conductores paralelos por los que circula una corriente en el mismo sentido, se atraen el uno al otro, mientras que si los sentidos de la corriente son opuestos, se repelen. Colocando un pedazo de hierro cerca de un cable de corriente el físico francés Dominique François Arago, lo magnetizó. El efecto inverso al encontrado por Oersted fue descubierto por Michael Faraday quien descubrió que el movimiento de un imán en las cercanías de un cable induce en éste una corriente eléctrica.
Durante el siglo XX se realizaron grandes descubrimientos en este sentido. La unificación de las teorías de la electricidad y el magnetismo se debieron al físico británico James Clerk Maxwell, quien predijo la existencia de ondas electromagnéticas e identificó la luz como un fenómeno electromagnético.
Posteriormente, los estudios sobre magnetismo se centraron en la comprensión del origen atómico y molecular de las propiedades magnéticas de la materia.
Una teoría sobre la variación con la temperatura de las propiedades magnéticas de las sustancias paramagnéticas basada en la estructura atómica de la materia fue desarrollada por el físico Paul Langevin en el año 1905. Esta teoría fue ampliada por el físico francés Pierre Ernst Weiss, postulando la existencia de un campo magnético interno, molecular, en los materiales como el hierro. Combinando estos conceptos con la teoría de Langevin, sirvió para explicar las propiedades de los materiales fuertemente magnéticos como la piedra imán.
La teoría del físico danés Niels Bohr sobre la estructura atómica, explica por qué el magnetismo aparece en los elementos de transición, como el hierro, en los lantánidos o en compuestos que incluyen estos elementos. El físico alemán Werner Heisenberg dio una explicación detallada del campo molecular de Weiss en 1927, fundamentada en la recientemente desarrollada mecánica cuántica. Grandes avances de la ciencia en la actualidad se han valido de las propiedades de los magnetos para desarrollarse.
Bajo la perspectiva de que el biomagnetismo se basa en la naturaleza misma de la vida, por lo que es aplicable a diversos sistemas partiendo del fluir de la energía, los doctores Albert Ray y Walter C. Rawls, han difundido el uso del magneto para curar un sinfín de dolencias. Utilizando las leyes básicas de los manuales de física o electricidad concernientes a la forma en que fluye la energía han realizando mediciones precisas del modo en que se desarrolla el flujo magnético en el organismo.
Fuentes:
Bibliografía: Libro "El imán de la Salud". Autor: Eliber, 1991.
Libro "El Par Biomagnético". Autor: Dr. Isaac Goiz Durán, 1995
Enciclopedia Encarta

Algunos investigadores han examinado los efectos del magnetismo en las células, glándulas, nervios y líquidos y sus estudios han explorado los efectos magnéticos en la actividad bioquímica, la química sanguínea y la hipertensión. Seria útil instaurar normas que limiten nuestra exposición a campos magnéticos muy fuertes ya que las nuevas tecnologías utilizan imanes muy poderosos, como los ciclotrones, los reactores de fusión, los sistemas de levitación magnética de la industria del transporte y las originales maquinas para la resonancia magnética, que se utilizan como herramientas médicas de diagnostico.
SISTEMA CIRCULATORIO
El cuerpo humano contiene de 5 a 6 litros de sangre, las arterias y los capilares transportan el oxigeno y otros elementos a estos órganos. Los mismos capilares recogen la sangre empleada, la cual contiene toxinas y productos de desecho, y la vacían en las venas. El magnetismo actúa especialmente en la sangre, y más que nada a través del sistema circulatorio en donde los efectos del magnetismo se dispersan por todo el cuerpo. En su camino de regreso al corazón, la sangre pasa por los riñones, donde se filtra, y luego por los pulmones, donde se carga de oxigeno. Esta sangre, con oxigeno fresco, llega al corazón, donde es enviada de nuevo a todos los órganos. La célula roja funciona como un pequeño depósito de una sustancia llamada hemoglobina, lo que da a la sangre su color particular. Una molécula de hemoglobina contiene suficiente hierro para que las células rojas sean ligeramente paramagnéticas y por lo tanto sujetas a los efectos de los campos magnéticos.
Cuando el conteo de las células sanguíneas rojas del organismo esta bajo, o cuando el contenido de hemoglobina y por consecuencia el contenido en hierro es bajo, el organismo no recibe suficiente oxigeno para mantener un adecuado nivel de energía. Las células rojas son los mayores portadores de oxigeno. La anemia provoca una perdida de energía debido a la falta de hierro. Se ha demostrado sin embargo, que los imanes pueden aumentar ligeramente la conductibilidad de la sangre, y así al ionizarse mejora la circulación y estabiliza la presión sanguínea.
La sangre magnetizada puede transportar mas oxigeno a las células y así lograr que más energía este disponible para los tejidos y los órganos, para que realicen un mejor trabajo. Debido a que el flujo sanguíneo en ocasiones se bloquea parcialmente por depósitos de grasa o por acumulaciones de calcio y colesterol, la dotación de oxigeno, así como el abastecimiento de otros nutrientes esenciales, disminuye. Sin embargo, se ha observado que el magnetismo activa la circulación sanguínea. La hemoglobina magnetizada proporciona una mejor dotación de oxigeno y también permite una mejor eliminación de desechos.
Una mejoría en la circulación es favorable porque una mejor dotación de oxigeno contribuye a un funcionamiento óptimo de todos los órganos del cuerpo y fortalece el sistema inmunológico. Los imanes no curan, pero tienen un efecto sinergético ya que permiten al organismo recobrar el equilibrio y defenderse mejor contra las invasiones externas. En los laboratorios Delawarr, Inglaterra, el personal que trabaja con un campo electromagnético producido por un solenoide, han observado en la sangre de las personas las siguientes reacciones: Una reducción interesante de los niveles de colesterol, aumento en la secreción de hormonas corticales, menor conteo de células sanguíneas blancas, coagulación rápida y disminución en la tensión arterial, después de tres semanas de tratamiento.
SISTEMA NERVIOSO
Lo esencial del sistema nervioso es la célula nerviosa o neurona. Estas células producen una forma de energía que pasa a través de sus membranas. Las neuronas transportan impulsos entre el organismo y el sistema nervioso central. El magnetismo tiene importantes efectos sobre el sistema nervioso. Los iones se transportan en los axones fuera del organismo. Los axones están cubiertos con un revestimiento llamado mielina, que los aísla y aumenta la velocidad de conducción del influjo nervioso El doctor Davis en su libro Anatomía del biomagnetismo al igual que el doctor A.K. Bhattacharya en El poder del magneto para curar, afirman que la energía del polo norte tiene un efecto anestésico sobre el dolor.
Algunas neuronas están unidas por conexiones llamadas sinapsis, así que ya se imaginará lo compleja que debe ser la actividad neuronal en el cerebro y en la medula espinal. Cuando las células nerviosas son estimuladas envían mensajes al cerebro. El impulso electroquímico viaja a lo largo del nervio y su paso se facilita o se inhabilita por la presencia o ausencia de sinapsis. Cuando el cerebro finalmente recibe el impulso, interpreta el mensaje y responde a este. Las células nerviosas, tienen una carga negativa interna y una carga positiva externa. Cuando se estimulan las terminaciones nerviosas, la carga positiva externa se vuelve muy poderosa. De esta forma, la membrana celular se abre durante una fracción de segundo, permitiendo que los iones positivos pasen al interior de la célula. La carga positiva dentro de la célula se transmite a la célula nerviosa adyacente, y así continuamente.
Para sentir dolor, debe existir una estimulación de las terminales nerviosas, y el cerebro debe estar informado de esta estimulación e interpretarla. Si se corta el nervio, si algo mas impide que el influjo alcance el cerebro, o si este influjo es demasiado débil, no se experimentara dolor.
Esto explica el efecto anestésico del polo negativo. Cuando el polo norte o negativo de un imán se aplica sobre la piel cerca de las terminaciones nerviosas, la energía (-) del imán y la energía positiva de las células nerviosas se atraen entre sí. La carga positiva de la superficie de las células nerviosas se reduce porque parte de esta es transportada hacia el polo negativo del imán, así que viaja menos energía al cerebro y el cerebro recibe un mensaje menos intenso obteniendo una clara reducción del dolor, lográndose un efecto anestésico. La aplicación del polo norte de un imán para mitigar los dolores menstruales es un buen ejemplo de respuesta anestésica. Lo mismo sucede con los dolores musculares y de articulaciones que no tienen una causa especifica o que se han producido por un excesivo esfuerzo físico.
SISTEMA ENDOCRINO
El sistema endocrino es importante también respecto al magnetismo. Al mismo tiempo que el sistema nervioso actúa directa y rápidamente sobre los músculos y las glándulas, el sistema endocrino realiza un efecto mas lento, actúa sobre las células por medio de sustancias químicas llamadas hormonas, que son segregadas directamente a la sangre. Cada célula tiene receptores que reconocen solo las moléculas de las hormonas dirigidas especialmente a ella y que extraen las moléculas hormonales del torrente sanguíneo. Algunas glándulas endocrinas se activan por medio del sistema nervioso y otras por cambios químicos en el organismo.
Las hormonas y los neurotransmisores del sistema nervioso central tienen una función parecida, ambas transportan mensajes entre las células del organismo. Un neurotransmisor transporta mensajes entre las neuronas que están cerca unas de las otras, siendo su efecto local. Por otro lado, una hormona puede viajar grandes distancias en el organismo y producir diferentes efectos en distintos grupos de células. Aún así, estos mensajeros químicos tienen mucho en común, porque algunos realizan las dos funciones. Cuando son liberados por las neuronas, la adrenalina y la norepinefrina actúan como neurotransmisores, actuando como hormonas cuando son producidos por las glándulas suprarrenales.
Las secreciones hormonales se pueden regular e incluso mejorar con el uso del magnetismo, ya que los capilares que están alrededor de las glándulas, son parte del sistema circulatorio, del cual ya se ha comentado su efecto con el magnetismo. Al dilatar los capilares, permitiremos una mejor transmisión de hormonas a todas partes del organismo, mejorando así la salud en general. Las glándulas algunas veces estimulan la secreción hormonal en otras glándulas y este efecto al producirse y regular la función hormonal, es asombroso. Se dice que un funcionamiento disminuido de la glándula pituitaria, puede corregirse aplicando campos magnéticos combinados con otros métodos de medicina integradora, si es que el problema se ha detectado con tiempo suficiente.

CICATRIZACION
El magnetismo no actúa solo en la sangre, los nervios y las glándulas, sino también en las células como ya lo hemos explicado. Holger Hanneman, importante investigador de este campo, observó que la formación de colágeno era simétrica y en ángulo recto con la incisión a lo largo de una sección tratada con imanes, mientras que en la sección no tratada con imanes, la cicatrización se dio de forma totalmente dispareja e irregular. Descubrió que el magnetismo puede ayudar a restaurar la elasticidad en el tejido cicatrizado, de forma notable en los casos de quemaduras. Aún cuando Hanneman advierte, que ya que las investigaciones demuestran que el polo sur aumenta la energía vital en todos los seres vivos, incluyendo los microbios y las bacterias, solo se debe usar el polo norte cuando exista una infección.
CANCER
La importancia del magnetismo y su investigación en el campo de la oncología no debe ser ignorado, ya que como citamos a continuación, el siguiente tratamiento del Dr. John Pole es, además de interesante, totalmente científico. El doctor John Pole, profesor de Hematológica Oncológica pediátrica de la Universidad de Florida, reporta un tratamiento magnético sobre la medula espinal que ha triplicado el índice de supervivencia en niños que sufrían de neuroblastoma, un cáncer del sistema nervioso que por lo general produce tumores abdominales y metástasis en la medula espinal. El tratamiento consistió en inyectar partículas magnéticas en la medula espinal extraída, en la que las partículas solamente se adhirieron a las células cancerígenas.
El fluido entonces se "filtra" utilizando equipo magnético especial para separar las células sanas de las células cancerígenas. El fluido se congeló y reinyectó después de que el paciente recibió quimioterapia o radioterapia. El fluido reinyectado estaba libre de enfermedad, pues ya no contenía células cancerígenas y en consecuencia también era compatible con la ausencia del riesgo de rechazo. De acuerdo a las declaraciones del doctor Robert Seeger, profesor de Hematológica Oncológica pediátrica en la Facultad de Medicina de la Universidad del Sur de California, un niño de dos años diagnosticado con neuroblastoma gozaba de buena salud tres años después de recibir tratamiento magnético. Una vez mas, se observó que aunque la aplicación de campos magnéticos no curaba, reforzaba y acentuaba de manera importante el proceso curativo.
Aproximadamente 50 por ciento de los niños con neuroblastoma, enfermedad que es fatal en 90 por ciento de los casos, vivió un promedio de dos años después del tratamiento magnético sin que volviera la enfermedad. También se ha reportado que el cáncer de mama ha sido tratado con éxito con imanes Neomax, que son imanes de 4 000 gauss hechos de hierro, boro y neodimio.
Como dato complementario, les informamos que estos imanes que tienen el tamaño de una moneda de veinticinco centavos y pesan cerca de 30 g se diseñaron en 1983 basados en las investigaciones del profesor Goesta Wollin y se fabrican y comercializan por la Compañía Sumitomo de Metales Especiales, en Japón. El profesor Wollin utilizó con éxito este producto en el tratamiento de tres pacientes con cáncer de mama, llevando imanes Neomax en cadenas colgadas al cuello durante cuatro meses, pero no tenían contacto directo con el tumor. El profesor Wollin aclara que "este tipo de tratamiento no daña a las células sanas porque estas poseen un potencial electromagnético diferente al de las células cancerigenas". También enfatiza en que la terapia magnética instaura el primer tratamiento para el cáncer desde la llegada de la quimioterapia desde hace cuarenta años.

Otras investigaciones han reportado que las fracturas sanan en períodos significativamente mas cortos cuando son tratadas con imanes permanentes o electroimanes. Esto puede deberse al hecho de que la actividad de los iones de calcio, de magnesio, de sodio y de potasio, se alteran debido a los campos magnéticos. Nos informan que el magnetismo ayuda a estabilizar la actividad enzimática y a mantener el equilibrio ácido-alcalino del organismo en un nivel ideal. Después del tratamiento, los pacientes reportan que experimentan una sensación de tranquilidad, y que en el tratamiento del colon se provoca una motilidad intestinal, así como una mejor función excretora tanto en el tracto urinario como en el sistema digestivo, especialmente si se utiliza también con agua magnetizada.
Es obvio que todavía no conocemos todos los efectos específicos que los campos magnéticos pueden tener sobre el metabolismo humano, pero lo que sí sabemos, nos demuestra que el magnetismo tiene efectos de definitivos en varias funciones vitales. La investigación demuestra que los campos magnéticos prácticamente no tienen efectos colaterales y por lo tanto son muy útiles en el tratamiento de padecimientos físicos.
A continuación les ofrecemos una lista de las enfermedades que se ha observado que responden al tratamiento biomagnético:
Enfermedad de Alzheimer Ansiedad Artritis (algunos casos) Asma Dolor de espalda
Debilidad de la vejiga Hematomas Bursitis cáncer (algunos casos) Cataratas Parálisis cerebral Diverticulitis Mareo Fracturas (aceleración en recuperación)
Diabetes Desequilibrio glandular Glaucoma Dolores de cabeza Enfermedades hepáticas
Desordenes vesiculares Enfermedades de los riñones Dolores menstruales Reflujo
Esclerosis múltiple Desordenes del páncreas Desordenes de la próstata
Esquizofrenia Congestión en los senos nasales Desordenes del bazo
Hemos visto que los efectos de los polos norte y sur son diferentes, por esta razón los imanes deben ser manejados con cuidado. Siempre tenga en mente que el polo sur incrementa el crecimiento y la proliferación de las células, ya sea sanas o no, y que utilizar el polo incorrecto puede provocar el crecimiento de un tumor o estimular la proliferación de bacterias. Por lo tanto, si tiene duda, el polo sur no lo debe utilizar en absoluto.

TERAPIA MAGNETICA
Es importante tener cuidado con los imanes que se usarán en la terapia magnética: debe manejarlos cuidadosamente y protegerlos de los golpes, las temperaturas extremas y la desmagnetización. También es importante cuidar a la persona que esta siendo tratada para que cuando utilice los imanes en una terapia observe las reglas que se mencionan a continuación:
No utilice imanes sobre mujeres embarazadas o niños de menos de dos años.
No se deben aplicar imanes fuertes cerca del corazón sin contar con una opinión medica apropiada.
No aplique imanes fuertes en el abdomen después de una comida abundante, la acidez gástrica puede alterarse e interferir la digestión. Debe esperar dos horas por lo menos después de haber ingerido alimentos para empezar un tratamiento biomagnético.
Nunca use imanes con personas que tengan marcapaso.
Nunca use un solo polo alrededor de la cabeza, o donde exista infección o tumor. Debe ser bipolar.
Cuando expone a una persona al polo sur de un imán debe terminar el tratamiento con el procedimiento adecuado para equilibrar la polaridad.
Vigile la duración del tratamiento cuando use clínicamente el polo norte, ya que el uso prolongado de este en un fuerte imán puede causar fatiga en algunas personas.
Observe cuidadosamente las reacciones de la persona que se esta tratando. Existen quienes responden más rápida e intensamente al tratamiento magnético. Si se presentan síntomas como bostezos, pesadez en la cabeza, hormigueo o nauseas, interrumpa el tratamiento.
Los polos tienen propiedades especificas que afectan el metabolismo humano y en consecuencia se usan para fines muy específicos. Muchos años de experimentos y de observaciones han demostrado los diferentes efectos que cada polo ejerce sobre el organismo. Usted puede realizar sus propios experimentos fácilmente, por ejemplo, si aplica el polo norte de un imán de 500 gauss en una picadura de mosquito, en una irritación ligera o en una quemadura leve, el dolor desaparecerá en solo unos minutos, como por arte de magia. Estos experimentos lo convencerán de que el polo norte de un imán alivia el dolor eficazmente.
USOS
Calma el dolor nervioso -Reduce la inflamación -Estimula el proceso curativo-Estimula la infección -Controla la infección retardando la reproducción de microorganismos-Detiene el crecimiento del tumor-Retarda el metabolismo-Impide la vida retardando la actividad celular-Alcalino, reduce la acidez-Reduce los dep6sitos de calcio en la sangre-Excita, aumenta la actividad-Aumenta la energía-Aumenta la acidez-Calma el dolor muscular produciendo calor-Estimula toda forma con vida, incluso los gérmenes, virus y bacterias -Estimula el crecimiento de tumores Estimula el crecimiento y la maduración -Aumenta los depósitos de calcio en la sangre -Aumenta el sangrado-Aumenta el numero de células sanguíneas Rojas-Estimula la actividad celular en todos los organismos biológicos-Causa dilatación de los vasos sanguíneos-Detiene el sangrado-Atrae a las células sanguíneas rojas y blancas, esenciales para sanar-Causa constricción en los vasos sanguíneos-Reduce la retención de liquido para estimular la eliminación-Provoca contracción muscular-Aumenta la presión sanguínea-Regula la cantidad de oxigeno en los tejidos-aumenta la absorción de oxigeno-Retarda la actividad cardiaca-retarda el pulso-Reduce las ulceras
Mejora la concentración-Estimula la circulación de fluidos y la congestión-Permite la relajación muscular Baja la presión sanguínea-Aumenta la concentración de iones de hidrógeno-Estimula la actividad cardiaca, y aumenta la frecuencia cardiaca-Estimula la regeneración de los tejidos
Tomando en cuenta que cada polo realiza una función diferente, es importante usar el polo correcto en el tratamiento unipolar. Debido a sus propiedades activas, el polo sur debe usarse con mas precaución que el polo norte. Cuando exista alguna duda, es mejor evitar el tratamiento con el polo sur para prevenir riesgos y complicaciones no deseadas.
Fuentes:
Adolfo Fernández
Magneto - El imán de la salud - Éliber
A. R. Davis, Anatomía del biomagnetismo.
Goesta Wollin y Eric Enby, Curing cáncer with Supermagnets
G. Wollin - Universidad Tecnológica de Chalmers (Goteborg, Suecia).
Albert Roy Davis, Anatomy of Biomagnetics. San Lorenzo, Puerto Rico, Litolibros, 1974.
Biomagnetism de G.W. de la Warr - Oxford, Inglaterra, laboratorios Delawarr
B. Bhattacharyya y su hijo A.K. Bhattacharya, Albert Roy Davis, Dhanla Gala, Holger Hanneman, Larry Johnson, Buryl Payne, Walter C. Rawls, Ralph U. Sierra, G.W. de la Warr y George J. Washnis

 

Los geofísicos creen que casi todo el hierro de la Tierra se concentra en el centro del planeta y por consiguiente es altamente conductivo. También se cree que esta tiene un centro interno sólido y un centro externo fundido y aunque nadie ha explorado hasta ese punto sus profundidades sabemos que este campo magnético se produce por muchas corrientes eléctricas de diversos orígenes contenidos en el centro de la Tierra, como las corrientes producidas por la interacción de campos magnéticos locales y la rotación terrestre, y las corrientes de Foucault producidas por conveccion en el centro liquido de la Tierra.
La Tierra es como un gigantesco imán con dos polos magnéticos. Los polos magnéticos de la Tierra están localizados cerca de sus polos geográficos, y se dice que sus posiciones están cambiando continuamente. El principal campo geomagnético esta sujeto a variaciones que no son constantes o uniformes, o sea que la intensidad del campo geomagnético puede aumentar en una parte del globo y disminuir en otra. Desde la época del descubrimiento de América, los navegantes han observado que una brújula magnética no indica el verdadero norte geográfico, sino que es desviada hacia el este o al oeste dependiendo de la posición en que se encuentren.
Los expertos en el campo del paleomagnetismo han establecido que en los últimos setenta millones de años el campo magnético de la Tierra se ha invertido mas de cien veces.
IMANES
Los imanes pueden comprarse en ferreterías o por medio de distribuidores de artículos escolares o científicos. Hoy en día existen una infinidad de objetos magnetizados con propósitos terapéuticos como rodilleras, plantillas, brazaletes, cinturones y colchones. Sin embargo y aunque usted no lo crea, la fuerza y la polaridad de estos productos por lo general no se recomiendan. Es muy importante obtener información adecuada antes de comprar cualquier artículo magnetizado para evitar comprar productos que no nos van a dar la respuesta buscada.
Es raro que cuando se adquiere un imán en alguna tienda, se nos informe acerca de la intensidad del mismo. A veces nos indica "fuerte" o "muy fuerte", pero no nos dice nada mas, ya que la fuerza de los imanes que se venden en las ferreterías esta marcados en kilos y no en gauss.
En caso de adquirir un imán de 5 centímetros de diámetro este puede tener casi 12 kilos y medio de fuerza, lo que significa que pueden levantar casi 12 kilos y medio de peso. La fuerza del campo de un imán se mide con un magnetómetro, pero estos instrumentos son muy caros.
PROPIEDADES
¿Cómo podemos decir cual es el norte y cual es el sur en un imán?
Le podemos recomendar dos métodos simples y baratos. El primer método para identificar los polos de un imán implica el uso de una brújula. El uso de un liquido es hasta ahora el mejor método para reducir las vibraciones de la aguja magnética en las brújulas. Es posible comprar brújulas excelentes y baratas en la mayoría de las tiendas de equipos deportivos. Mueva la brújula para que la aguja magnética apunte a la palabra "norte" escrita en el borde.
Mueva un lado de su imán directamente hacia la aguja de la brújula. Si la aguja no se mueve, quiere decir que el lado del imán que esta frente a la brújula es el polo norte. Escriba una "N" o la palabra norte sobre el extremo del imán que señalo para recordarlo. Sin embargo, si la aguja de la brújula gira a la mitad (180°), significa que el lado del imán que esta frente a la brújula es el polo sur.
El segundo método para identificar los polos sin usar una brújula es colgar el imán para que pueda girar libremente. Se debe tener en cuenta que el imán se debe colgar de forma cuidadosa y equilibradamente para que los resultados sean precisos. Al colgarlo empezará a girar de una dirección a otra. Se debe permitir que gire libremente hasta que se detenga. Recuerde colocar la letra "N" en el imán para indicar el norte. Los dos métodos son igualmente efectivos.
El biomagnetismo es la ciencia que estudia los efectos de los imanes en los organismos vivos.
En el estudio del biomagnetismo la diferencia entre los efectos de los dos polos es importante. También son factores importantes la fuerza del campo magnético, la longitud de la exposición, el tamaño del área de superficie expuesta y la fuente del campo magnético. El polo norte disminuye y el polo sur da energía.
La ley del efecto farmacológico también se emplea en el magnetismo: un estimulo de baja intensidad vigoriza la actividad vital, un estimulo medio o fuerte tiende a obstruir la actividad y un estimulo muy fuerte la detiene o la destruye.
La duración de la exposición en combinación con la fuerza del campo magnético, es otro factor que influye al biomagnetismo. Un imán fuerte puede utilizarse desde unos pocos segundos hasta unos minutos, o en caso de un imán débil puede usarse durante un periodo mas largo o sean varias horas, con diferentes efectos.
Un imán o varios imanes pequeños se aplican directamente sobre un área especifica.. De esa forma el tratamiento es local. De otra forma, puede cubrirse un área más grande, a través del uso de imanes mas grandes. Este tipo de tratamiento actúa sobre todo el organismo.
Los campos magnéticos producidos por imanes permanentes tienen diferentes efectos que los producidos por electroimanes y puede resumirse de la siguiente forma: Los imanes permanentes se caracterizan por un campo magnético fijo, así que la intensidad de la corriente magnética no puede ser regulada. Los electroimanes se caracterizan por un campo magnético variable, así que la intensidad de una corriente magnética proveniente de un electroimán puede ser regulada, sus polos no pueden separarse y producen efectos de campo eléctrico, además de efectos de campo magnético.
El magnetismo tiene efectos sobre todos los organismos vivos, sin importar su tamaño. Existen varios estudios sobre de los efectos del magnetismo en el ámbito celular, tanto con campos magnéticos fijos (imanes permanentes) como con campos variables (electroimanes.) Los experimentos en organismos primitivos demostraron que varios de ellos tienen una notable sensibilidad al campo magnético de la Tierra.
Se han realizado experimentos sobre los efectos de los campos magnéticos en las semillas. Estos experimentos muestran que las semillas plantadas en la tierra con la punta dirigida hacia el sur brotan mas rápido y producen plantas mas vigorosas. El uso de imanes ha demostrado que aumenta la fertilidad, rejuvenece los tejidos y desarrolla resistencia a las enfermedades. No obstante, los experimentos también han indicado que con un campo magnético débil es suficiente y que la exposición prolongada puede producir resultados contrarios.
La exposición al polo sur ha demostrado que eleva la temperatura, estimula la liberación de oxigeno y facilita la absorción de dióxido de carbono, elementos orgánicos y fertilizantes. Las plantas presentan raíces mas largas y numerosas y crecen con mas rapidez. La germinación es rápida, y le sigue un desarrollo perfeccionado de las raíces y un surgimiento repentino y notable de la porción externa de la planta. El contenido aminoácido de las proteínas es mas elevado que en las plantas que no son magnetizadas, aunque hayan sido fertilizadas.
Hasta hace poco se creía que los seres humanos no tenían receptores magnéticos. Sin embargo, hace pocos años descubrieron que las partículas magnéticas en el cerebro humano son muy similares a las que se encuentran en varios tipos de animales, estas se encuentran esparcidas por todo el cerebro, particularmente en las meninges, o sean las membranas que lo cubren. Ciertas partes del cuerpo humano, como la sangre en los músculos, son paramagnéticas, es decir, reaccionan débilmente a los campos magnéticos.
Cada día estamos mas lejos de los campos magnéticos debido al estilo de vida actual. Los materiales de los edificios modernos y de los automóviles, como el acero y el hierro, son ferromagnéticos y por eso interceptan el magnetismo que emana de la Tierra y nos privan de sus efectos. Diagnosticar síndromes puede ser difícil porque los síntomas a menudo son similares a los de otras enfermedades. Los síntomas pueden confundirse con los de la hipertensión, diabetes o ataxia, y solo puede ser establecida con claridad si se logra una reacción positiva al aplicar un tratamiento magnético. Los síntomas, incluían rigidez de hombros, espalda y cuello, lumbago difuso, dolor en el pecho sin explicación, frecuentes dolores y pesadez en la cabeza, mareo, insomnio sin causa, estreñimiento constante, desequilibrio en el sistema nervioso central o ataxia, y fatiga general. Se han logrado muy buenos resultados en pacientes a los que se les hizo usar brazaletes magnéticos..
En vista de que se han expuesto los posibles efectos de una escasez de magnetismo, es razonable preguntarse si excederse también puede tener efectos dañinos para la salud. Varios estudios de investigación que evalúan los efectos biológicos de la estática y de los campos magnéticos variables, incluyendo los efectos sobre estructuras celulares y moleculares, tejidos y órganos, circulación, sistema nervioso, visión, función fisiológica reguladora, genes, reproducción y crecimiento. también evalúa el riesgo del magnetismo para la salud y hace recomendaciones al respecto.

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