2ª Capa del aura, cuerpo emocional

 

 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
Vibración y energía
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
Audio sobre el cuerpo emocional

AURA ETÉREA

La segunda capa es fluida y esta constantemente en movimiento. Su forma se asemeja al cuerpo físico del cual es una copia idéntica.
Es la transición del cuerpo fisco que surge de la energía procedente del reino no físico.
Esta compuesta por matices multicolores de sustancia fluida en perpetuo movimiento. Se extiende unos 15 cm. más allá del cuerpo físico y esta asociada a las emociones y reacciones visceral. Tiene una función de enlace entre las dos capas que la enmarcan.        .
La mayor o menor luminosidad y la claridad de esta capa son indicadores de las experiencias emocionales.
Algunos estudiosos solían unir esta capa aurica con la siguiente, considerándola una sola y por eso le dieron el nombre de doble etéreo. La razón por lo que a menudo se les consideraban como una, es que ambas son muy brillantes y suelen ser las primeras capas. aúricas. que perciben los principiantes.
Cuando se empieza a ver el aura etérea por primera vez se puede percibir una nebulosa azul clara o gris que sale del cuerpo. Más delante, esta parte del aura presentara colores diferentes. Desde naranjas, verdes, azules, violetas y hasta amarillos.
Cuando la capa aurica etérea experimenta su transi­ción se pueden observar una superposición de colores.
Esta capa etérea es importante para el diagnóstico de la enfermedad. Si esta es mas grave que una simple tensión muscular, el abultamiento de la capa aurica física desplazara a la capa aurica etérea de su sitio, produciendo un agujero. Y esto permitirá que entren vibraciones negativas que proceden de la capa aurica vital.
La capa aurica etérea es un indicador de lo que sucede en niveles muy fundamentales de nuestro ser. ¿Cuál es la base en la que descansan los actos de cada uno de nosotros? ¿Estamos equilibrados? ¿Estamos viviendo de una manera intuitiva? ¿Actuamos movidos por los impulsos? Todas estas preguntas encuentran respuesta al analizar los colores de esta capa áurica.
Uno de los aspectos mas fascinantes de esta capa aurica es la posibilidad de usarla para producir fenómenos visuales, a través de un médium; ya que emplean las partículas densas de su aura etérea para generar una sustancia llamada ectoplasma.
Por medio de un esfuerzo de la voluntad, podemos proyectar prana  hasta los límites del aura física, creando así una especie de escudo impenetrable a cualquier influencia astral o elemental.

 

Aura segunda

Íntimamente unida con la precedente, está la segunda, o aura pránica, cuya descripción puede simplificarse acaso examinando en seguida la relación que existe entre ambas. Hemos dicho anteriormente que el prana especializado irradia constantemente del cuerpo, y la materia así irradiada constituye el aura pránica. Pero ha de observarse aquí un hecho curioso cuya explicación no se presenta en seguida. El prana irradiado no tiene el color rosa, bajo el que se le distingue fácilmente cuando circunda al cuerpo, sino que posee un color con matiz clarísimo, pálido. Para dar una idea más comprensible de ello, puede decirse que se parece mucho a esas burbujas de aire cálido que, en los días de estío, vemos surgir de las tierras expuestas a los rayos del sol. Se podría llamar así también aura magnética, y sirve, en efecto, para producir muchos fenómenos de mesmerismo. Eso es probablemente la llama magnética que los sensitivos han observado en algunos experimentos del Barón Reichenbach. Y quizá esa irradiación constante del prana alrededor del cuerpo sano produce la rigidez y el paralelismo de las líneas del aura de salud, pues se observa que cuando esa irradiación cesa, las líneas, como hemos dicho ya, se entrelazan y confunden. Cuando el paciente recobra la salud, la irradiación normal de esa forma magnética de la fuerza vital se recobra gradualmente, y las líneas del aura de salud vuelven a ser claras y regulares. Mientras las líneas están firmes y rectas, y prana irradia convenientemente sobre ellas, el cuerpo parece que está por completo protegido contra los ataques de las malas influencias físicas, como si los gérmenes de la enfermedad fueran rechazados por la proyección de la fuerza vital; pero así que por una causa como la debilidad, una herida, el sobrecargo, la depresión del ánimo o los excesos de una vida irregular se emplea una cantidad mayor de vitalidad en el interior para reparar las pérdidas, se produce una notable disminución en la energía de la irradiación, el sistema de protección se debilita y peligra, siendo comparativamente fácil que los gérmenes de la enfermedad penetren. Puede indicarse también que es posible, por un esfuerzo de la voluntad bien dirigida, proyectar el prana hasta la periferia del aura de salud, creando así como una especie de escudo impenetrable a cualquier influencia astral o elemental, mientras dure ese esfuerzo de la voluntad.

 

       

Debajo del nivel del hara está la dimensión del núcleo central de nuestro ser, o lo que yo llamo el nivel de la
estrella del núcleo. Éste es el nivel de nuestra fuente interna, o de la divinidad localizada dentro de nosotros. Es
de esta fuente interior de donde mana toda la creatividad.

Figura 2-1: Las cuatro dimensiones del género humano
(De izq. a derecha: Lo físico – El aura – El  hara – La estrella del núcleo)
  

el proceso creativo natural requiere la salida de energías y conciencia de la estrella del núcleo hacia
esas cuatro dimensiones. Un cambio permanente en cualquier dimensión exige un cambio en su base, que
reside en la dimensión inmediatamente inferior. En consecuencia, desde la perspectiva de la curación, si
deseamos pasar nuestro cuerpo o cualquier parte del mismo, como por ejemplo un órgano, desde un estado
insano a un estado sano, debemos trabajar con las energías subyacentes que constituyen los cimientos del
cuerpo. Debemos trabajar con cada una de las cuatro dimensiones. Para efectuar ese trabajo, antes tendremos
que explorar cada una de las cuatro dimensiones. Empezaremos por el nivel aural, el campo energético
humano.

Cuerpos Inferiores

Cuerpo Físico Corresponde al elemento Tierra, es el cuerpo más denso de todos. Este cuerpo es el vehículo del alma para su jornada en el tiempo y el espacio.
Cuerpo Etérico Corresponde al elemento Fuego. Este cuerpo es de muy alta vibración y es el único que permanece junto al alma en todas  sus encarnaciones. Éste cuerpo lleva grabado el plan divino y todo lo que hicimos en cada una de nuestras vidas (hechos, emociones, pensamientos, etc.) está continuamente registrando absolutamente cada una de nuestras acciones a lo largo de todas nuestras vidas. Nada se le escapa. También se lo conoce como Aura.
Cuerpo Mental Corresponde al elemento Aire. Este cuerpo es el cáliz para la mente de Dios. Es el  depositario de nuestros pensamientos e ideas. No se lo debe confundir con el cerebro que es sólo el medio físico con el que se conectan los cuerpos físico y mental.
Cuerpo Emocional Corresponde al elemento Agua. Este cuerpo fue diseñado para reflejar los sentimientos de Dios (Amor, Misericordia, Compasión, etc.) este cuerpo es el depositario de las emociones humanas.

Cuerpos Superiores:

Consciencia Crística Este cuerpo funciona como mediador entre la consciencia divina y el hombre. Es  nuestro maestro interior. A través de él la Luz pura de Dios desciende a  nuestras vidas. A este cuerpo también se lo conoce como Santo Ser Cristico o Yo Real.
Cuerpo Causal Este cuerpo es el cuerpo de la ¨Primera Causa¨. Es el Aura del Altísimo. El cuerpo causal está compuesto de esferas concéntricas de luz que manifiestan diferentes virtudes divinas. Este cuerpo contiene todo el cumulo de buenas acciones   y obras realizadas por el alma a través de todas sus vidas. Todo éste cúmulo de  energía positiva está a disposición del alma.
Presencia Yo Soy Este cuerpo es nuestra chispa divina. Es Dios individualizado para cada hombre. Es una replica exacta de sí mismo que acompaña al alma en todo su recorrido. Se encuentra suspendido sobre nuestras cabezas y es la fuente ilimitada de Amor,  Alegría y Paz. Es espíritu purísimo.

Aura humana

LOS DEVAS Y EL CUERPO ETERICO HUMANO
 
 
El tema del cuerpo etérico, o doble etérico, tal como se le reconoce también en los
tratados esotéricos, es de gran interés para el cualificado investigador de las ciencias ocultas, ya
que es a través del mismo que las energías solares y planetarias se proyectan sobre todos los
cuerpos físicos de la Naturaleza y les infunden vida, calor y movimiento. Todas las energías del
Universo son etéricas, es decir ígneas (1) y vienen impregnadas de las peculiaridades distintivas
del Logos Solar. Al incidir estas energías sobre nuestro planeta evocan una respuesta de parte del
Logos planetario, Quien, después de apropiarse de su contenido vital para dinamizar su Esquema
Terrestre, les infunde sus propias y distintivas cualidades y las transmite al planeta, creando
asimismo las condiciones adecuadas de vida, calor y movimiento. Existen pues en la Tierra, y
probablemente en algunos otros planetas de este Sistema solar, tres tipos específicos de energía
como base de su particular vida orgánica y celular. La una tiene carácter solar ya que procede del
Sol, centro de vida del Universo, la otra es de tipo lunar y la tercera, que surge del equilibrio entre
las dos primeras, es una particular emanación del propio Logos terrestre y puede definírsela por
tanto como energía planetaria.
 
Buscando la analogía, podríamos decir que sobre el vehículo etérico del ser humano
convergen asimismo dos tipos de energía, solar una y lunar la otra, constituyendo la primera un
enlace con lo espiritual y respondiendo la otra a los imperativos de la existencia material. Del
centro de ambas actividades o energías en acción surge la expresión natural del yo psicológico o
personalidad humana, siendo esta energía la correspondencia analógica de la que manipula el
Logos planetario. A esta energía etérica personificada o particularizada se hace precisamente
referencia cuando hablamos del cuerpo etérico humano, el cual constituye un bien definido campo
magnético que le permite establecer contacto con el campo magnético de todos los demás seres
humanos, creando la vastísima esfera de relaciones sociales que condiciona su íntima y personal
evolución. Así, el entero campo de expresión de la vida en todas sus infinitas zonas de proyección
es ETERICO, variando únicamente las condiciones que determinan que el cuerpo etérico o campo
magnético que rodea y compenetra a todos los seres y a todas las cosas, sea más sutil o más
denso, dependiendo su cualidad vibratoria del grado de evolución alcanzado. Explicada la idea del
cuerpo etérico y del aura magnética que establece alrededor del cuerpo físico denso podríamos
establecer ahora la siguiente tabla de analogía:
 

CUERPO ETÉRICO
 
Entidad   Cualidad  Fuego  Expresión
 
Logos Solar  Vida   Fohat  Cósmica
Logos Planetario Calor   Solar  Universal
Ser Humano  Movimiento  Kundalini  Planetaria
 
 
Vista esta analogía de acuerdo con los razonamientos precedentes, vamos a identificar
ahora a las tres jerarquías de DEVAS etéricos cuya misión es acumular, canalizar y distribuir las
energías que en su totalidad constituyen el vehículo etérico de los seres humanos:
 
a. Una jerarquía dévica de evolución superior a la humana, tiene la misión de acumular
las energías etéricas de vida procedentes del Sol. Tales Devas, a la vista del
observador esotérico cualificado, aparecen como destellos ígneos de un intensísimo,
esplendente y brillante color dorado. Así, en literatura esotérica tales Devas son
definidos como los Señores de la Luz Dorada y también como los custodios del Prana

Solar. ()

 
b. Otra categoría de Devas etéricos, asimismo de gran evolución, tienen como propósito
de sus vidas asimilar las energías solares y después de bañar con ellas -si podemos
decirlo así- las cualidades íntimas del Logos planetario, las proyectan sobre el aura
etérica del hombre y le infunden calor vital, una expresión del fuego solar al incidir
sobre el campo magnético de cualquier cuerpo planetario. A la visión del observador
esotérico tales Devas aparecen bajo distintos matices del color violeta, cuyo brillo y
luminosidad varían de acuerdo con su propia evolución y según sea el desarrollo
espiritual de los seres humanos con los cuales entran en contacto. Tales Devas
constituyen ocultamente el aura de salud del hombre y crean definidamente el campo
magnético o circulo de expansión etérica dentro del cual realiza éste el proceso de su
evolución física.
 
c. c Hay todavía otro tipo de Devas, llamados esotéricamente los Señores de la
Radiación Magnética, cuyo cometido en la vida de la Naturaleza es unificar las
energías solares y las planetarias y dotar de forma adecuada al vehículo etérico de los
seres humanos, una forma dinámica y radiante sobre la cual será estructurado el
cuerpo físico denso. A este tipo de Devas suele denominárseles también ocultamente
los Impulsores del Movimiento, siendo esta denominación muy correcta, habida cuenta
que el necesario equilibrio y la adecuada distribución de las energías del fuego solar y
del planetario, debe realizarse por medio de la traslación o movimiento de los fuegos
dentro del organismo físico, dinamizando el proceso de unificación etérica de los
NADIS, contraparte etérica del sistema nervioso en sus dos vertientes, cerebro espinal
y neuro vegetativo, con el de la circulación de la sangre que da vida al proceso
hormonal. El movimiento que surge de la incidencia del fuego creador de la Naturaleza
sobre el vehículo físico es un agente kármico, relacionado con las capacidades de
absorción de Prana solar y planetario por parte del Ego en proceso de encarnación
física. Los Devas Impulsores del Movimiento son de color gris azulado y según sea su
evolución o capacidad vibratoria, variarán la intensidad, pureza y brillo de los colores
de sus refulgentes auras, es decir, que serán de tonalidad casi enteramente gris, y por
tanto con menor movimiento y capacidad de distribución y traslación, o enteramente
azules, de un intensísimo azul celeste con brillantes resplandores, si se trata de
introducir energía solar o planetaria en los vehículos etéricos de las individualidades
más avanzadas de la Raza.
 
La vida, el calor y el movimiento reflejan en los niveles etéricos del Sistema las cualidades
íntimas y esenciales que provienen del Espíritu, del Alma y de la Personalidad humana, siendo el
vehículo etérico del hombre el centro de incidencia de todas las energías planetarias, solares y

extrasolares que constituyen el vastísimo Esquema de Evolución de todos y cada uno de los
Reinos de la Naturaleza en proceso de encarnación cíclica.

 

 

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