La alquimia como disciplina espiritual y filosófica

 

 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
Vibración y energía
 
 
 
 

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La alquimia como disciplina espiritual y filosófica

Los alquimistas sostenían que la piedra filosofal amplificaba místicamente el conocimiento de alquimia de quien la usaba tanto como fuera posible. Muchos aprendices y falsos alquimistas, tenidos por auténticos alquimistas, gozaron de prestigio y apoyo durante siglos, aunque no por su búsqueda de estas metas ni por la especulación mística y filosófica que se desprendía de su literatura, sino por sus contribuciones mundanas a las industrias artesanales de la época: la obtención de pólvora, el análisis y refinamiento de minerales, la metalurgia, la producción de tinta, tintes, pinturas y cosméticos, el curtido del cuero, la fabricación de cerámica y cristal, la preparación de extractos y licores, etcétera. La preparación del aqua vitae, el «agua de vida», era un experimento bastante popular entre los alquimistas europeos.

Los alquimistas nunca tuvieron voluntad para separar los aspectos físicos de las interpretaciones metafísicas de su arte. La falta de vocabulario común para procesos y conceptos químicos, así como también la necesidad de secretismo, llevaba a los alquimistas a tomar prestados términos y símbolos de la mitología bíblica y pagana, la astrología, la cábala y otros campos místicos y esotéricos, de forma que incluso la receta química más simple terminaba pareciendo un obtuso conjuro mágico. Más aún, los alquimistas buscaron en esos campos los marcos de referencia teóricos en los que poder encajar su creciente colección de hechos experimentales inconexos.

A partir de la Edad Media, algunos alquimistas empezaron a ver cada vez más estos aspectos metafísicos como los auténticos cimientos de la alquimia y a las sustancias químicas, estados físicos y procesos materiales como meras metáforas de entidades, estados y transformaciones espirituales. De esta forma, tanto la transmutación de metales corrientes en oro como la panacea universal simbolizaban la evolución desde un estado imperfecto, enfermo, corruptible y efímero hacia un estado perfecto, sano, incorruptible y eterno; y la piedra filosofal representaba entonces alguna clave mística que haría esta evolución posible. Aplicadas al propio alquimista, esta meta gemela simbolizaba su evolución desde la ignorancia hasta la iluminación y la piedra representaba alguna verdad o poder espiritual oculto que llevaría hasta esa meta. En los textos escritos según este punto de vista, los crípticos símbolos alquímicos, diagramas e imaginería textual de las obras alquímicas tardías contienen típicamente múltiples capas de significados, alegorías y referencias a otras obras igualmente crípticas; y deben ser laboriosamente «descodificadas» para poder descubrir su auténtico significado.

 

 

ALQUIMIA, los vehículos

Decíamos, en el número anterior de la Revista, que había llegado el momento de comenzar a analizar el vehículo a través del cual se hará la travesía durante esta vida.
Todos los seres humanos seamos conscientes o no, estamos viajando en un vehículo, y algún día llegaremos a destino.
Usted podría afirmar que a veces no viajamos dentro de vehículos, pues vamos caminando por la vida. Entonces yo aprovecharía para contestarle que el cuerpo físico que utilizamos para caminar, es justamente un vehículo y que dicho cuerpo es sólo uno de los siete que poseemos según enseña la tradición oculta.
LOS SIETE CUERPOS
De estos siete cuerpos, solamente el cuerpo físico es visible por el hombre corriente, pues para comenzar a ver los otros cuerpos es necesario contar con facultades particulares de percepción. Éstas, con cierto entrenamiento, son accesibles a la mayoría de las personas en la medida que busquen ver la verdad más allá del mundo de la dualidad. Dice Pablo a los Corintios. 2 Corintios 4: 18 "...y nosotros no ponemos la mira en lo que se ve, sino en lo que no se ve, porque lo que se ve es transitorio y lo que no se ve es eterno...".
Así, los sabios desde antiguo, buscaban ver lo que "no se ve" y distinguían en el ser humano distintos cuerpos, a los que dividían en dos grupos: cuerpos celestes y cuerpos terrestres.
Cuerpos celestes y cuerpos terrestres
Dice Pablo a los Corintios. I Corintios 15:40-45 "...Hay también cuerpos celestes y cuerpos terrestres, y una cosa es el resplandor de los celestes y otra el de los terrestres. Hay diferencia entre el resplandor del sol, el de la luna y el de las estrellas; y tampoco las estrellas brillan todas lo mismo. Igual pasa en la resurrección de los muertos: Se siembra lo corruptible, resucita incorruptible; se siembra lo miserable, resucita glorioso; se siembra lo débil, resucita fuerte; se siembra un cuerpo animal, resucita cuerpo espiritual.
Si hay cuerpo animal, lo hay también espiritual...".
Así Pablo distinguía claramente los dos cuerpos: el celestial o espiritual y el terrenal o animal. También indicaba que lo que se siembra, lo terrenal es miserable, débil, animal, y que lo que resucita tendrá las características de glorioso, fuerte, espiritual. Nuestro trabajo en este planeta es convertir la semilla que hemos sembrado "como plomo" en lo que puede ser: "un hombre Oro".


CUERPO CELESTE. VEHÍCULO CELESTIAL: TRIÁNGULO SUPERIOR
El Cuerpo Celeste, grupo atemporal o superior, está formado por tres cuerpos, conocidos también como Cuerpos Superiores del Hombre. Este cuerpo Celeste es eterno, e independiente en consecuencia de la existencia o no del cuerpo terrestre. Es nuestro vehículo celestial, se simboliza con un triángulo con el vértice hacia abajo, y contiene la energía divina, que podrá ingresar al mundo de los opuestos.
Así como Hombres celestiales, utilizamos este vehículo para nuestro viaje de evolución. Con él hemos partido de Dios, y a él retornaremos luego de nuestra estadía en el Mundo de la Dualidad, en el mundo físico. Además de este vehículo celeste y para poder viajar en el mundo físico necesitamos otro vehículo. A tal fin encarnamos en un cuerpo terrestre, o sea un cuerpo físico.
CUERPO TERRESTRE: VEHÍCULO TERRESTRE. TRIÁNGULO INFERIOR
Este vehículo nos permite viajar en este mundo dual, y está simbolizado con otro triángulo con el vértice hacia arriba. Contiene todo aquello que es perecedero en el hombre. Es a través de este vehículo terrestre, que podremos evolucionar en nuestra experiencia terrena.
El vehículo terrestre, grupo temporal o inferior, está formado por cuatro cuerpos:

  1. El cuerpo físico
  2. - El cuerpo energético
  3. - El cuerpo emocional
  4. - El cuerpo mental inferior


LOS DOS VEHÍCULOS: LOS DOS TRIÁNGULOS
De este modo el ser humano dispone de dos grupos de cuerpos, el celeste y el terrestre, estos son creados en distintos momentos, y tienen diversas características y finalidades.
Dentro de estos dos vehículos transcurre nuestro viaje en esta vida. Posteriormente con la "muerte" del vehículo terrestre, seguiremos nuestro viaje en el vehículo celestial.
Así lo dice Pablo en 2 Corintios 5:1 "Es que sabemos que si nuestro albergue terrestre, esta tienda de campaña se derrumba, tenemos un edificio que viene de Dios, un albergue eterno en el cielo no construido por hombres...".
Durante toda la experiencia terrena estos dos vehículos estarán unidos.
La parte superior de color celeste representa el mundo espiritual, y la parte inferior de color verde representa el mundo terrenal. Obsérvese que ambos triángulos están unidos por una especie de tubo de color violeta.

Cada uno de los vehículos ha sido diseñado especialmente para cumplir su finalidad. Necesitamos a ambos para cumplir nuestra misión. Por ello están equivocados aquellos que, creyendo ser espirituales, niegan sus cuerpos terrenales sometiéndolos a penurias y mortificaciones innecesarias. Ellos consideran indigno a su triángulo inferior, sin darse cuenta, que es a través de él que lograrán producir su proceso alquímico. De este modo, aspirando a vivir casi exclusivamente dentro de sus cuerpos superiores, y deseando abandonar este mundo lo antes posible, niegan su posible evolución.
Sobre este tema volveremos más adelante, pues ahora debemos concentrar nuestra atención, en el vehículo que nos permite manifestarnos en el mundo físico: el vehículo terrestre o triángulo inferior. Para comprenderlo mejor utilizaremos la analogía del carruaje.
LA ANALOGÍA DEL CARRUAJE
Desde antiguo se conoce esta analogía. Si bien muchos autores la han utilizado en forma parcial, en algunos casos omitiendo algún elemento, y en otros sin integrarla con el vehículo celestial.
Si nuestra vida en este planeta es como un viaje, ¿qué mejor que disponer de un hermoso carruaje para realizarla?.
Así como la vemos, y a pesar de su belleza, la Carroza es un objeto inútil para cumplir su finalidad, pues carece de sus complementos. Primero necesitaríamos colocarle briosos Caballos para tirarla: imaginemos entonces cuatro briosos Caballos blancos que han sido sujetados firmemente con los arneses a la Carroza.
También necesitaríamos un conductor, un hábil Cochero, de noble porte, elegantemente vestido, para que con rienda firme conduzca a los Caballos.
Hasta aquí, nadie viaja en la Carroza, falta lo principal: el Amo, él tendrá que subir y sentarse tranquilamente en su interior para iniciar el trayecto. Él dirigirá con voz suave y firme al Cochero. Le dará las instrucciones del viaje para que lo lleve por la senda correcta. Así el Amo se dirigirá feliz y diligentemente a su Destino.
Con todo este conjunto actuando armoniosamente, podremos ver al Amo viajando en esta hermosa Carroza, elegante y veloz, tirada por los briosos Caballos, sujetos con firmeza por el Cochero y devorando segura los polvorientos caminos de la vida.
Hemos hablado del Carruaje como una "analogía", pasaremos a explicarla. Entendiendo que el Carruaje, en su conjunto, representa al Hombre Oro cumpliendo diligentemente su misión en esta vida, pasaremos a relacionar cada uno de los elementos de esta imagen con los cuerpos inferiores del ser humano.
TRIÁNGULO INFERIOR: VEHÍCULO TERRESTRE
LA CARROZA
La Carroza representa la estructura del hombre, su cuerpo físico.
LA PARTE FÍSICA DE LOS CABALLOS
Corresponde al cuerpo energético, ese cuerpo por el cual circula la vida, esa fuerza que nos da la energía.


LA PARTE PSIQUICA DE LOS CABALLOS.
La parte psíquica de los Caballos, o sea los instintos que guían a estos animales hacia sus deseos naturales, representan al cuerpo emocional, los sentimientos, emociones y pasiones del ser humano. Estos pueden ser manifestados, como:

  1. Amor
  2. - Odio
  3. - Esperanza
  4. - Temor
  5. - Alegría
  6. - Tristeza
  7. - Admiración
  8. - Deseo o apetito
  9. - Dolor
  10. - Placer
  11. - Envidia
  12. - Vergüenza

EL COCHERO
El Cochero representa al cuerpo mental inferior, o sea el conjunto de las facultades intelectuales, incluida la Razón.
EL "AMO"
El amo representa a la inteligencia focalizada de los cuerpos superiores.
Llegamos así, a la parte de la analogía, en la cual muchos se equivocan. Colocan al Amo dentro de la Carroza como si fuese ésta el único vehículo que utiliza, nada más errado. Éste será motivo del "Segundo Descubrimiento", pues si bien el Amo se encuentra viajando en la Carroza, no pertenece a este vehículo.
Podemos ver los mismos elementos que antes:

  1. La Carroza, de color violeta, el cuerpo físico.
  2. - Los Caballos, con una parte de color verde que representa el cuerpo energético.
  3. - Los Caballos, con otra parte de color rojo, que representa el cuerpo emocional.
  4. - El Cochero, de color azul, que sostiene las riendas negras para dirigir a los Caballos, es el cuerpo mental inferior.
  5. - El Amo en el interior de la Carroza, está representado por un círculo Amarillo Oro.

SEGUNDO DESCUBRIMIENTO: EL AMO DEL CARRUAJE
Habíamos hablado en el capítulo anterior sobre el despertar del hombre dormido. Ahora corresponde aclarar que quien despierta es el AMO del Carruaje. Cuando estamos dormidos creemos ser el Cochero. Cuando despertamos comprendemos que el Cochero, es nuestra mente inferior, que él es nuestro siervo y no quien debe dirigir el viaje. A partir de este descubrimiento comenzaremos a percibir los elementos del carruaje, nuestro vehículo terrestre.
Darnos cuenta que como Amos, no pertenecemos a este vehículo, sino que lo dirigimos es el segundo descubrimiento. Ahí, en su interior, es que lo hemos encontrado dormido, ahí despertará, pero el Amo no pertenece a esta región inferior. Ésto será motivo de un mayor análisis a posteriori.
Pongamos ahora todo este conjunto, excepto al Amo, dentro del triángulo inferior.
Dentro de este triángulo inferior se encuentra el carruaje terrestre.
En la parte posterior del triángulo podemos ver la Carroza, en la parte anterior los Caballos y en la parte superior el Cochero.
Este triángulo representa entonces a los cuatro cuerpos inferiores del hombre a saber:

  1. La Carroza, al cuerpo físico.
  2. - Los Caballos al cuerpo emocional y al cuerpo energético.
  3. - El Cochero al cuerpo mental inferior.
  4. Un hombre dormido, sólo podrá interactuar dentro de este triángulo inferior, quedando atrapado en el mundo de la dualidad.

EL TRIANGULO INFERIOR Y EL HOMBRE DORMIDO
¿Puede este carruaje, con un Amo dormido, funcionar armónicamente?. No, el carruaje perdería la senda.
¿Qué sucede con el carruaje en estos casos?. Cuando el Cochero no recibe del Amo las órdenes pertinentes para el viaje, pueden suceden efectos de diversa gravedad. En algunos casos el Cochero se vuelve soberbio, al extremo de creerse el dueño de la Carroza y negando la existencia de un Amo superior a él. En otros casos no existe un solo Cochero, sino un grupo de cinco, seis o más Cocheros, cada uno con una personalidad distinta, y objetivos distintos que se turnan en la conducción de la Carroza, llevándola a ninguna parte.
Difícil es saber cuál de estos es el Cochero adecuado. En muchos carruajes, los Cocheros no tienen capacidad para dirigir a los Caballos, así los corceles, careciendo de dirección, vagan perdidos por los campos. En otros carruajes, los Caballos tienen tanta fuerza que imponen con facilidad su voluntad a los indolentes Cocheros, que sólo atinan a exclamar "¡es más fuerte que yo, no puedo evitarlo"!. En otros casos la situación es la inversa: los Caballos están sometidos a la voluntad de un Cochero despiadado, y están tan débiles que carecen de fuerzas para arrastrar siquiera unos pocos metros a la Carroza.
Hablando de Carrozas, en algunos carruajes, el Cochero desprecia tanto a su Carroza que le niega el más mínimo cuidado, tornando peligroso e inseguro el viaje. Otros Cocheros creen que la Carroza es lo único importante que existe, dedicando así todas sus energías para lucir la mejor Carroza del mundo y provocar la envidia de los otros.
Volveremos más adelante sobre el tema.


EL TRIÁNGULO INFERIOR Y EL ATHANOR: EL TERCER DESCUBRIMIENTO
Si el Cochero pudiese percibir que dentro de este triángulo, dentro de la Carroza, está el Athanor y el fuego que le permitiría la transmutación podría hacer algo, pero lo desconoce, no pertenece a su mundo el saber oculto.
El descubrir el Athanor, dentro de la Carroza, con las distintas "tuberías" que lo conectan con cada uno de los cuerpos, será función del Amo, y su tercer descubrimiento.
A partir de ese momento el Amo podrá, utilizando la piedra filosofal, actuar sobre cada uno de los elementos para producir la transmutación.
LA IMAGEN CONJUNTO-CARROZA CON ATHANOR
Obsérvese que en esta imagen se han agregado diversos Cocheros, el Athanor y sus tuberías. Este gráfico será la base conceptual para el trabajo de transmutación alquímica, pero tendremos que posponer su análisis para poder dirigir nuestra atención al triángulo superior y su interactuar con el inferior.

Autor: Dr. Dino Ricardo Deon

EL PRIMER ALQUIMISTA
El primero de los alquimistas ha sido Dios que creó el agua, pero no lo hizo como muchos creen por un proceso de generación espontánea, ¡no!, partió del fuego o de la luz para elaborar el líquido elemento.
Francamente resulta difícil crear agua a partir de luz, pero en los textos herméticos se dice más o menos: "Y el Señor Todopoderoso proyectó la luz a las tinieblas, pero al proyectar la luz se hizo la sombra y de la sombra se creó la naturaleza húmeda, y de esta humedad concentrada salió el agua". Por tanto el Supremo Artífice comenzó a mover dicho elemento por necesidad de expresar su sentimiento creador y amoroso. De ahí que el agua sea sinónimo de sentimiento. Y de ese amor creado por movimiento del agua comenzó a surgir la vida. En el Génesis se dice: " Haya firmamento en medio de las aguas, que separe unas de otras. "Y se juntaron las aguas debajo de los cielos...”, y por el  proceso biológico por todos conocido, a partir del agua comenzaron a salir los anfibios, luego los reptiles, luego los grandes mamíferos, hasta que por la cadena evolutiva y ciertas mejoras genéticas por parte de los seres del espacio, salió el hombre
actual que quizás tenga más de fiera que de ser humano.
Volvió Dios a ser el alquimista puro del agua, pero         en funciones de justiciero,  cuando envió el castigo del Diluvio Universal del que sólo quedaran        indemnes Noé y los suyos, pero pasado aquél el Señor Todopoderoso promete a Noé que no habrá más  diluvios sobre la Tierra que castiguen al hombre. Aunque siguiendo la ruta iniciática de los elementos no está excluido que el siguiente castigo o ronda purificadora de la Humanidad sea por el fuego –como en  el principio‑ o por la tierra o el agua, o tal vez por el aire; los cuatro elementos que forman la cruz de la creación universal. Esta referencia a un Apocalipsis de fuego está en muchos pasajes de la Biblia, pero quizás deberíamos seleccionar estas palabras de Pedro:  
" ... Es que voluntariamente quieren ignorar que en otro tiempo hubo cielos y hubo tierra, salida del agua y en el agua asentada por la palabra de  Dios; por  el cual si el mundo de entonces pereció anegado en el agua, mientras que los cielos y la tierra actuales están reservados por la misma palabra para el fuego en el día del juicio y de la perdición de los impíos... “. Esperemos que en lo sucesivo el agua sea el sentimiento de una Humanidad limpia y redimida y que haya aprendido a través de los errores cometidos desde el   principio en que el Supremo         Alquimista del agua nos creara

 

Tantrismo y Alquimia
El sexo. -

   Finalmente, la alquimia parece haber conocido un erotismo sagrado
curiosamente similar al del Tantrismo. La cosmología
 hermética esta íntimamente relacionada en este ámbito, pero de un modo que
es muy difícil de establecer con precisión, a las
   prácticas del "amor cortesano", al "amor provenzal", y finalmente a las
que la caballería heredó de las antiguas sociedades
pastoriles de occidente a través de la iniciación de hombres jóvenes y que
implicaba un simbolismo "ctónico" y "femenino" de la
   divinidad. Así, aparte de la sociedad patriarcal de la Edad Media, que
enfatizaba principalmente la función biológica del
   matrimonio y que vio en la perpetuación de la especie la excusa para
pecados de la carne, sobrevivieron tradiciones más
 primordiales: una que enfatiza el simbolismo positivo del amor y lo reviste
con el propósito de regeneración espiritual. Parece
 que debe haber existido un matrimonio alquímico consagrado a la consecución
de la Gran Obra y que es similar al matrimonio
  Tántrico del Tíbet, cuya meta reconocida no es la procreación de niños
sino la iluminación. Son frecuentes las alusiones a la
   sonor mystica, a la "consorte de servicio", en los textos de alquimia;
todas las operaciones representadas en el MUTUS
  LIBER son realizadas por una pareja que al final es transfigurada en el
HIEROGAMOS del Sol y La Luna; por otra parte,
  varios textos mencionan que es necesario el esfuerzo combinado de un
hombre y una mujer para la consumación de la obre;
    finalmente la casi mítica renovación de Nicolás Flamel y de la Dama
Pernelle enfatiza la importancia acordada por los
   alquimistas al matrimonio espiritual. De hecho es claro que el amor
humano podría ser expandido por las ideas alquímicas
   acerca de la sexualidad cósmica(y quizás, secretamente, acerca de la
"sexualidad" divina). Es también claro que el deseo,
 experimentado en desapego e inocencia podría ayudar al "hombre rojo" y a la
"mujer blanca" a capturar en su fuente misma la
   femineidad de la "materia". Para la cristiandad occidental el amor puede,
a lo más, ser santificado. Para la alquimia, podía
 tornarse santificante. Esta unión al servicio de la obra no era fácil. Ella
implicaba tres requerimientos: El primero parase haber
   sido una pureza no comprometida y una "sensibilidad espiritual extrema",
de modo que el placer nunca se cerrase sobre sí
 mismo sino que pudiera despertar un amor que se expandiese más y más y se
tornase menos y menos individual. Siguiendo el
 esquema platónico usado a menudo por la alquimia como también por los
trovadores, tal amor lleva de la belleza del cuerpo a
  la del alma, y, finalmente, es reabsorbido en "el amor de Dios quien creó
la belleza". Así "la unidad de todos los estados del
   amor" pudiera llevar del abrazo que ciegamente transmite MORT(muerte)al
A-MORS (sin-muerte), el que, siguiendo el
 profundo juego de palabras de las "cortes de amor", despierta el
sentimiento de la eternidad. El segundo requerimiento era por
 tanto trasponer este amor en amor cósmico. Al final, no era más este hombre
o aquélla mujer sino el Sol y la Luna que se unían
 "para dar nacimiento a Dios". "En esta segunda operación", escribió Flamel
a un pintor que había ilustrado uno de sus trabajos,
 "Ud. tiene que juntar las dos naturalezas, la masculina y la femenina y
tiene que desposarlas. . . esto es, ellas no forman sino un
  solo cuerpo, que es el andrógino o hermafrodita de los antiguos. El hombre
como ha sido dibujado aquí ciertamente se me
 parece hasta el último detalle, y la mujer representa a Pernelle en una
manera vívida. El pintor tenía solamente que representar
 lo masculino y lo femenino pero le complació dibujarnos aquí como ellos".
Así "el hermafrodita" es la meta, esto es, el secreto
origen que impulsa al hombre y a la mujer mútuamente, así como en las
doctrinas orientales el niño deseando nacer los reúne en
 unión puramente carnal. De modo de preparar este "pasaje al final", el
matrimonio alquímico no era presentado como una mera
 fusión, sino como un encontrarse cara a cara lentamente transformado por el
"arte" en una unión de complementarios. El tercer
 requerimiento, la unión de complementarios, relaciona los pasos del trabajo
alquímico a las relaciones del hombre y la mujer: la
  "disolución" de lo negativo masculino en lo positivo femenino, la
"fijación" de lo negativo femenino por lo positivo masculino.
  Sin embargo, se trata aquí menos de una cuestión de fases sucesivas que de
una constante interacción que logra más y más
 "cristalizaciones" nobles de amor, hasta que se logra la transmutación
final. Esta interacción es la clave para la "operación con
        dos vasos" entre los cuales debe de tener lugar una circulación
vivificante y perfectamente recíproca: estos
 "gemelos"(Gemini)estaban arreglados de modo tal que el producto destilado
de cada uno, su ángel, pudiera verterse de modo
de purificarlo en la parte opaca del otro. Un intercambio creador que
también parece haber constituido uno de los fundamentos
 del amor provenzal: "Todo tiene lugar", escribe R. Nelly, "como si la
erótica provenzal hubiera tratado de injertar en el hombre
 la cualidad ‘dominante’ de la mujer: cariño por el cuerpo, ’piedad’; y en
la mujer el coraje y la virtud masculina. Este injerto, el
 cual busca que actualizar el andrógino en cada cual, es maravillosamente
simbolizado por dos miniaturas en un manuscrito del
 siglo XV que Jung ha reproducido en su obra "Psicología y alquimia":
durante la "mortificación" que es una preparación para el
matrimonio y que toca a ambos sexos simultáneamente, el árbol de la vida es
visto crecer del vientre del hombre y de la cabeza
de la mujer; como si el hombre, para llegar a ser merecedor de una unión
auténtica tuviera que despertar la parte femenina en sí
 mismo, tuviera que renunciar al razonamiento de la cabeza para sentir el
movimiento de sus entrañas; y como mujer tenía que
 despertar su parte masculina liberándose del despotismo sensual y maternal
de su vientre con el fin de tomar parte lúcidamente
  en la vocación del hombre. Finalmente, puede ser que los alquimistas
conociesen no solamente del matrimonio propiamente
   dicho, sino de ciertas "técnicas" eróticas similares al Tantrismo y
dirigidas a despertar la energía del sexo sin permitirle ser
   desgastada en la emisión seminal. Los textos presentan a menudo el
símbolo grecorromano de la "Diana desnuda" al cual
relacionan al alma del mundo, la visión de la cual es la meta del "trabajo
en el blanqueado". Ahora sabemos que el "amor puro",
    medieval que es el amor sin unión carnal, incluía la contemplación de la
Dama desnuda. Como en el tantrismo donde la
  denudación de la virgen "simboliza" purificación, donde las prendas
representan aquí las apariencias exteriores. Esta práctica
  implicaba una total sublimación: los textos predecían que el profano que
se atreviese a mirar a "Diana desnuda" con ojos de
 deseo correría el destino de Acteón, transformándose en un animal que sería
devorado por los perros. Finalmente, la alquimia
 pudiera haber empleado un MAITHUNA, esto es una unión sexual ritual en la
cual la esperma, en el momento de la emisión es
 abruptamente retenida y debe "reascender", de modo que la concentración más
elevada de vida, la cual ella contiene, pudiera
       entrar inmediatamente en el plano psíquico y provocar un shock
liberador. En un texto hermético-cabalístico el
 Asch-Mezareph, hallamos una referencia a un procedimiento de este tipo en
la referencia al simbolismo bíblico del lanzamiento
 del arma de Phineas: "La lanza penetra al mismo tiempo al Israelita solar y
al medianita lunar en el momento de su unión en el
   Locis Genitalibus. . . El punto de fuerza del hierro, actuando sobre la
materia la limpia de toda su contaminación. Aquí el
 Israelita no es otro que el azufre masculino y la medianita debe ser
entendida como agua. . . la lanza de Phineas no sólo mata el
   azufre masculino sino también mortifica a su esposa; y juntos son
transmutados al mezclar su sangre en un singular acto de
                        generación: Es entonces que los milagros de Phineas
empiezan".
Tantrismo y alquimia. -

     Como hemos anotado frecuentemente, los parecidos entre el Tantrismo y
la alquimia son impresionante. Esto no sería
    sorprendente si se tiene en mente que estas dos tradiciones revitalizan
el mismo simbolismo antiguo, mito-cósmico en
   naturaleza, haciendo de la identificación con el mundo el primer y
necesario paso a la liberación. Así como la alquimia ha
 permitido que el carácter sagrado de la carne del mundo sea mantenido bajo
el elevado ascetismo monástico de la cristiandad,
  así el Tantrismo parece haber nacido de una lúcida sistematización de los
conceptos que subyacen los ritos(y mitos)carnales
 profundamente poéticos y castos de la vida diaria hindú, pero los que la
especulación vedántica ha negado más y más en favor
     de una expresión aparentemente discursiva y desencarnada del misterio
de la unidad. Estas raíces comunes, este rol
   parcialmente análogo explica porqué convergen las actitudes del Tantrismo
y la alquimia. Ambas toman el cuerpo material
 como su punto de partida para transfigurarlo, debido a que no es otra cosa
que el cuerpo espiritual identificado con su propia
    objetivación por el proceso del deseo "cosmogónico". Así el "cuerpo
diamantino" del tantrismo corresponde al corpus
  glorificationis de la alquimia latina, y el símbolo del diamante es
idéntico al de la "piedra" el que es también un diamante. Es
  debido a que las dos tradiciones tienen una concepción similar de la
naturaleza: la alquimia es claramente un "shaktismo" que
 asume, aún en su oscurantismo final, el poder inmanente del principio así
como el salvar al hombre - conforme a la afirmación
    Tántrica - a través de los mismos medios que habitualmente causan su
caída. Finalmente en ambos casos es el mismo
 planteamiento de la sexualidad positiva que se detiene, explícitamente al
menos, en el plano cósmico en la Alquimia, mientras
     que empieza IN DIVINIS para el Tantrismo: La oposición del azufre y el
mercurio aparece así como una aplicación
    contingente relativa entre Shiva y su Shakti. Bajo estas condiciones, es
normal observar los grandes parecidos entre la
  "fisiología" sutil del tantrismo y el de la Alquimia. La multiplicidad de
Nadis, aquellas corrientes de fuerza sutil que surcan y
"animan" el organismo, culminan en una dualidad, la de las dos arterias
opuestas llamadas PINGALA E IDA. Ida cuyo color es
  un blanco muy pálido, representa una corriente "lunar" ligada al principio
sháktico; Pingala, de rojo brillante, es una corriente
    "solar" shivaica. Estos dos Nadis, que emergen de la región sacra y se
entrecruzan alrededor de la columna vertebral,
 corresponden en el lenguaje alquímico a las dos serpientes del caduceo,
opuestas una a otra, como el blanco y lunar mercurio
 al rojo y solar azufre. Así como la dualidad de ida y pingala es resuelta
en el momento de la realización espiritual, en la unidad
 de la arteria central - la shushumna-, de modo que las dos serpientes que
peleaban una contra otra , habiendo sido golpeadas
    por la vara de Hermes se enroscan alrededor de ella, domadas de allí en
adelante, otorgan al Dios los dobles poderes
    teúrgicos de "atar"y "desatar". La naturaleza cósmica en su estado
latente necesitando ser despertada y dominada, es
  simbolizada en la alquimia como en el Tantrismo por una serpiente
enrollada sobre sí misma: Ouroboros y Kundalini. Ambas
    tradiciones relacionan a esta serpiente con la pesadez, el sueño y la
tierra: a la VISITA INTERIRA TERAE hermético
  corresponde el descenso al MULADHARA-CHAKRA, el centro sutil que está en
la raíz de la existencia corporal y el cual
   corresponde al TATWA de la "tierra". El Tantrismo localiza esta chakra en
la base de la columna vertebral, y uno podría
  suponer que una localización análoga fue conocida de la alquimia, dado que
ésta, como el Tantras, relaciona al fuego de la
 tierra a la función sexual, y a menudo sitúa al centro lunar- que
corresponde, como hemos visto a PHUSIKON, la totalidad de
   las energías vitales -en la base de la espina dorsal. Resta, para
completar esta breve comparación de las dos "fisiologías"
  sutiles, el problema de los "centros de vida". "La calidad de libertad
pasa a través de la cualidad astringente(que puede ser
  comparada al aprisionamiento en la dureza de la tierra), hiende al cuerpo,
y emerge del mismo, por fuera y sobre la tierra(el
 cuerpo y la tierra parecen análogos aquí al muladhara chakra)y así avanza
persistentemente hasta que ha crecido un largo tallo.
     Las calidades(la unión de Ida y Pingala)ascienden a través de este
tallo(shushumna). Allí ellas generan los colores. . .
 posteriormente florece un botón en el tallo, el cual es un nuevo cuerpo,
que se parece al que originalmente tuvo sus raíces en la
 tierra, asumiendo de allí en adelante una forma más sutil". Parece, sin
embargo, que una verdadera correspondencia no puede
  ser establecida entre los centros de la alquimia y aquellos del Tantrismo,
excepto los cuatro centros que se elevan por pasos
   desde la región sacra al corazón, o mas bien, es sólo en el caso del
corazón que la correspondencia es completa; los tres
    centros alquímicos mas bajos representan solo la modalidad shaktica o
mercurial de las correspondientes chakras, su
 modalidad Shivaica o sulfurosa es encontrada en los centros alquímicos
situados sobre el corazón: por ejemplo, el muladhara
 chakra es identificado no con el centro lunar único de Gichtel sino con la
unión entre el centro lunar y el centro saturnino, que
 es localizado en la cabeza, esta chakra es de hecho relacionada no
solamente con la fuerza vital de la Kundalini sino también al
 "Dios de la Tierra" simbolizada por la ’masividad’ del elefante y que
corresponde más claramente a Saturno y a la pesadez del
  plomo. Los centros que la alquimia coloca sobre el corazón no tienen nada
que hacer con las chakras cuya localización es
   aproximadamente la misma. EN TERMINOS TANTRICOS LA REALIZACION ALQUIMICA
SE DETIENE EN EL
 CORAZON. Esta diferencia es fácil de comprender. El Tantrismo es un camino
espiritual integral, la última "adaptación" de la
  tradición hindú: La conquista del corazón, esto es, del centro del ser
humano en el cual es reflejado el centro supremo, es de
  este modo en aquél contexto sólo una etapa que lleva al "ascenso" hacia
estados más elevados del ser. El corazón marca el
 momento donde el hombre que ha descubierto su centro "es hecho cósmico".
Arriba, las chakras más elevadas simbolizan los
   "cielos" supraformales y el pasaje a la fontanela, la unión con lo
trascendental. La alquimia, por el contrario, es una ciencia
  cosmológica que nunca ha reclamado ser autosuficiente. Ella ha estado
siempre subordinada a un camino espiritual de unión,
    hablando con propiedad, sea que uno esté considerando la parte
"sacerdotal’ de la tradición Egipcia, del Sufismo, del
  Hesycasmo Bizantino o de las grandes tradiciones mística "intelectuales"
de occidente hasta Meister Eckhart y aún Angelicus
 Silesius. Por eso es que limita a establecer un contacto en el corazón con
el rayo "solar" de trascendencia y ve la disolución del
  mundo en su centro como subsecuente a una restauración igualmente
importante. La realización alquímica es una realización
   "horizontal" en la dirección de la respiración cósmica. La realización
Tántrica asume esta respiración y la absorbe en una
 vertical que no tiene que ver ya con el espacio. Lo que a la postre
corresponde al Tantrismo no es la alquímica medieval por sí
  sola sino la espiritualidad medieval completa con sus infraestructuras
alquímicas y su logro puramente cristiano. Así el árbol
hueco de la alquimia no es idéntico al árbol Tántrico de la vida: uno podría
decir que es el reflejo impar en el medio cósmico de
 la raíz del segundo, dado que el tronco que está perdido en los cielos no
deja otra traza que el luminoso centro del corazón(*)
  (*)Evidentemente de lo que se habla aquí no es otra cosa que el simbolismo
del corazón, concerniente al retorno al estado
 primordial, esto es, en términos cristianos al estado adánico. Un
significado más amplio es adscrito al corazón en el hinduismo,
 que siempre lo considera como el lugar de residencia de ATMA , y
especialmente en las tradiciones monoteístas en su forma
más elevada Hesycaísmo y Sufismo: la"dimensión" metacósmica que el tantrismo
en una cierta forma "proyecta"del corazón a la
  fontanela aún permanece, contenida en el corazón, en este caso la visión
del "ojo del corazón"no se "levanta"para unificar la
 inteligencia objetivadora de los ojos sensoriales, mas bien ésta
"desciende" dentro del corazón para ser transfigurada allí. Así el
  complemento espiritual, propiamente hablando, de la alquimia se halla en
la "gnosis" cristiana, de la cual Meister Eckhart en
  occidente y San Gregorio Palamas son los testigos preeminentes, la
invocación del Divino Nombre resume el trabajo de la
  reintegración alquímica al reabsorber el cosmos en el verbo- "el reino de
lo posible" y la "apertura" de los CHAKRAS más
    elevadas del Tantrismo se actualizó, "mutatis mutandis" por el descenso
de la inteligencia dentro del corazón y la total
   integración de la dimensión metacósmica del corazón. Profundamente
cristianizada, situada en el punto donde se unen la
iniciación de las fraternidades y de las órdenes de caballería, la alquimia
constituyó en la cristiandad medieval la doctrina central
    de los "misterios menores" cósmicos. Hijo de Dios a través de la
mediación de Cristo, el artesano o el Emperador era
 igualmente padre y mediador en relación al mundo, a través del arquetipo de
Hermes, representado como un rey anciano. Esta
  alianza fue interrumpida por ciertos desastres internos que no necesitan
ser señalados aquí y que tuvo lugar entre finales del
  siglo doce hasta el final del siglo catorce. En esencia metacósmica, el
cristianismo, en occidente al menos, fue cada vez más
 "anticósmico" prohibidos los fieles de recibir el vino, que es sangre, en
la comunión, la larga batalla de usurpación moralizante
    propagada por el papado contra la función sagrada de los emperadores; el
carácter autónomo y profano adscrito a la
 naturaleza por el Tomismo- todos ellos son aspectos de este divorcio
gradual de lo sagrado de la vida. Por su parte la alquimia
     se tornó más y más encerrada en su cosmos divinizado: la desaparición
de los textos de la CITRINITAS(en griego
 XANTOSIS), esto es, la desaparición de la intervención de una influencia
trascendente en la formación del oro, enfatiza este
  triunfo del inmanentismo. La oposición entre el FILIUS MACROCOSMI y el
hijo de Dios hizo posible el mundo moderno.
 Esta reconciliación puede ser quizás prefigurada por el redescubrimiento
del profundo significado de la alquimia y del cuerpo
 total de las tradiciones "mitológicas" pues "LA PIEDRA ES EL CRISTO". "Y os
diré que si estos(los discípulos)mantuvieran
                            su paz, las piedras inmediatamente darían de
voces".
FIN

Notas sobre LA ALQUIMIA , el Yoga cosmológico de la cristiandad medieval

Por :Maurice Aniane

 

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