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Literatura & Shit.

by Omualdo.

La Guerra de la Enfermedad

I

Quiero compartir un texto largo, pero muy personal. La intención no es el desahogo (no principalmente, al menos), sino para el interés público de todos aquellos preocupados por su salud o la de sus seres queridos. Con la intención de cambiar un poco nuestra concepción del mundo y en específico de cómo nos relacionamos con éste, pongo en la mesa la experiencia de una situación relacionada a la salud, que he vivido en los últimos tiempos.

La visión actual que tenemos de la SALUD puede ser la razón de que tantas cosas en el mundo estén tan mal. Buscamos ser responsables del mundo sin saber cómo ser responsables de nosotros mismos; sin saber cómo funcionamos… empezando por nuestro sistema físico-psíquico. Espero que la longitud de este texto pueda servir de inspiración para empezar o continuar el desarrollo de sus vidas con un grado de consciencia superior que los lleve a, simplemente, tener una vida más pacífica y equilibrada. Esta experiencia no me hace especial, al contrario: esto y seguro que las frustraciones vividas por mí podrán ser equiparadas a las de muchas otras personas, víctimas del velo de ignorancia sobre la relación de nosotros mismos y nuestros cuerpos/mentes.

Algunos de ustedes saben (y otros no) de las dificultades de salud que han aquejado a mi padre durante el último año y medio. La historia de tantas cosas que han ocurrido es larga desde el punto de vista clínico y del que hemos vivido a nivel personal todos los integrantes de mi familia. Tantas negligencias médicas, tantos términos rebuscados, tanta incertidumbre. Si bien hemos vivido los últimos tres o cuatro meses más estables, soportables y esperanzadores desde que todo inició (al menos sin noticias trágicas ni estancias inútiles en hospitales), la recuperación total de su salud es aún muy incierta y probablemente sea a largo plazo.

Quizás no se trate de una tragedia mayúscula como la de un accidente mortal o que cause una impresión de tales dimensiones pero sin duda la vida de mi padre ha dado un vuelco de 360 grados. En lo personal ha sido la batalla más difícil que he librado; ha puesto a prueba creencias, pensamientos, emociones y es un proceso que continúa a todo vapor hasta esta fecha que escribo esto. No quiero ni imaginar lo que ha pasado por la cabeza de mi padre en todo este tiempo.

II

Haré un intento por resumir lo más posible la situación como sucedió:

Agosto 2011: 

A mi padre le da una gripa muy fuerte acompañado de mucha tos. Durante la enfermedad su voz enronquece para quedar casi afónico. La gripa y tos desaparecen después de un par de semanas pero la ronquera prevalece durante meses. Es tanta, que la gente tiene dificultad para entender lo que dice cuando habla por teléfono.

Diciembre 2011: 

Después de meses y de gastar de su propio bolso +$100,000 en doctores (aleópatas y alternativos) y medicinas, no existe mejoría alguna con su voz. Un día, mis padres deciden acudir al Instituto Nacional de Enfermedades Respiratorias (INER) donde no encuentran respuesta alguna porque no le encuentran nada. Lo mandan al Instituto Nacional de Rehabilitación (INR) porque concluyen que todo es cuestión de rehabilitar su voz. Una vez ahí, un doctor le encuentra un tumor en la garganta. Preocupado, lo manda a su vez al Instituto Nacional de Cancerología (INcan) para que pueda remover el tumor y hacerle la biopsia correspondiente. Lo meten a la sala de operaciones. En la noche, nos enteramos que el doctor no hizo cirugía alguna. Según el doctor (especialista en tumores de garganta) no había nada qué operar. Cero tumores. Lo regresan al INR con una fuerte queja por parte del oncólogo. Se desata la crisis en INR entre los directores y doctores por la lectura incorrecta de aquel doctor, quien está amenazado de perder su licencia médica. A raíz de ello, mi padre recibe trato de rey en el hospital. Nos piden tiempo para deliberar sobre el caso.

Un lunes por la mañana suena el teléfono. La doctora informa en menos de dos minutos que debe irse a internar al hospital esa misma tarde, pues es un asunto de vida o muerte. Lo dijo literal: su vida dependía de ello. La conclusión a la que llegaron fue que el tumor existía y se le tenía que hacer biopsia y revisarlo con detenimiento. También, concluyeron que el tumor continuaría creciendo sin control alguno y que eventualmente moriría por asfixia. Por ello se le debía realizar una traqueostomía (apertura realizada en la traquea/garganta para poder llevar el aire a los pulmones). A mi padre le horroriza la simple idea de no poder respirar por la nariz, pero decide obedecer a los doctores porque no quiere morir asfixiado. Previo a la operación, quince distintas personas entre doctores y enfermeras muy preocupadas le preguntan a mi padre: “¿Y no siente que cuando habla o como se ahoga?”. La respuesta es negativa. A los doctores les extraña que nunca haya sentido ahogarse, pero deciden de todas formas hacerlo de forma preventiva.

Llega el jueves y la biopsia y traqueostomía se han realizado. Mi padre despierta y no puede hablar, la voz no le sale. Para ello requiere de taparse el agujero de la garganta con uno de sus dedos (detalle que no se nos informó sino hasta dos semanas después, por cierto). Un par de horas más tarde llegan los doctores y dan el resumen de los hechos: El tumor debe de extirparse lo más pronto posible. Sin embargo este proceso afectaría a toda la zona de la laringe, incluyendo las cuerdas vocales. Desgraciadamente esto lo dejaría sin voz para el resto de sus días.

Para una familia cuyas vidas habían pasado sin menores tropiezos, este fue el peor día de nuestras vidas. Ver por primera vez en la vida al padre de hierro con lágrimas en los ojos sin siquiera poder expresar con su voz sus sentimientos o sus pensamientos… Cargar con trabajos a la madre porque sus piernas no le responden para mantenerse de pie y que entre sollozos diga algo parecido a “Esto es una pesadilla”… Consolar a la inconsolable hermana que tanto ama al padre y tratar sin éxito de explicarle racionalmente lo contrario a lo que ella tanto decía: “Es injusto, no se lo merece, es muy bueno.” Y el hijo que busca fuerzas de donde nunca las tuvo para tomar momentáneamente las riendas de la familia y tragarse las lágrimas durante meses.

Dos días después regresamos a casa. Días muy oscuros. Una Navidad para el olvido. Estos días deberían aprovecharse para que decidiéramos cuándo sería la operación fatal. Se nos urgió que fuera lo más pronto posible (después de los días de asueto de fin de año para los doctores, claro) o de lo contrario podría morir cualquier día. El horror, llevó a la depresión y la depresión a la negación. Nadie en la familia tocó el tema y los doctores dejaron de insistir. Y la operación nunca se realizó. Por cierto, el tumor fue benigno.

Marzo 2012: 

Mi padre empieza a retomar el ritmo de su vida, recupera los ánimos al no saber nada de hospitales, doctores y malas noticias. Después de perder muchos kilos por depresión, comienza a buscar trabajo (estaba desesmpleado y la familia con problemas económicos). Puede hablar tapándose el agujero de la garganta y a veces se cansa si camina mucho, pero puede llevar su vida de forma normal, aunque su calidad de vida sea mucho menor comparada al hombre de la voz ronca con gran vitalidad que era antes de entrar al hospital.

Un día él y mi madre van al súper. Al subir las escaleras, mi padre resbala con un escalón, gira, crack! y cae sentado. Se rompe el fémur izquierdo. Operación inmediata. Descanso total obligado para los siguientes meses. La traquesotomía, queda en segundo plano.

Agosto 2012:

El ortopedista que lo operó cumple con la quinta revisión de rigor y concluye que la recuperación ha sido muy exitosa y que ya es recomendable caminar lo más posible con las muletas y empezar a  rehabilitarse. Mi padre comienza a hacer su vida de nuevo, anda solo, maneja y va a donde tiene que ir sin problemas. Sólo tiene que usar las muletas para caminar y taparse su agujero para hablar. 

Septiembre 2012:

Se presenta un intenso dolor en la zona de la fractura y le dificulta los movimientos. Ahora bajarse de la cama es imposible, por el dolor que le causa. Ir al baño a 2 metros de distancia es una empresa que lleva de siete a nueve minutos. El doctor no sabe qué puede ser y lo manda a hacer estudios. En este momento su ortopedista de los últimos 5 meses le pregunta “A todo esto… ¿cómo fue que se fracturó la pierna?” 

Octubre 2012:

Mi padre pierde la capacidad de hacer su vida normal y caminar y debe permanecer acostado o sentado el 98% del día. Ante el desinterés del ortopedista acudimos a otro, conocido de trabajo de mi hermana, que se interesa por su caso. Le hace pruebas y concluye que se fracturó con tal facilidad (“giro y crack!” para el hueso más fuerte del cuerpo humano) porque en esa zona del hueso hubo un quiste. Explica que su ortopedista original, debió haber indagado la razón de su fractura y que este tipo de fractura con quiste requería un injerto en el hueso que debió ponerse desde el inicio. Se ofreció a operarlo: poner el injerto, remover fibrosis y hacer una biopsia (por si las dudas). 

Termina la operación y esperamos al doctor que entra al cuarto pálido y con rostro desorbitado. “Les tengo una muy mala noticia”.

Nos dice que quitó la fibrosis, pero que no pudo realizar el injerto. La razón: los análisis revelaban la posibilidad, casi segura, de un cáncer en la sangre. Se debían esperar los resultados para confirmar, pero por lo pronto el injerto no podría realizarse porque las quimioterapias destruirían ese mismo injerto. La insistencia del doctor es que nos preparemos para lo peor. Mi padre pasa la semana siguiente repitiendo hasta el cansancio: “Soy un inútil. Estoy viejo. Ya no sirvo para nada.” 

Noviembre 2012:

Mieloma múltiple, confirmado. Tragedia. El problema de la pierna quedaría en ‘stand-by’ hasta que los tratamientos de quimioterapia rindieran frutos y no antes. Así que quedaría reducido al sillón y a la cama durante un número indeterminado de meses por venir. La pierna queda en segundo plano. La traqueostomía queda en tercer plano. 

Diciembre 2012:

Mis padres van a una visita de rigor en el INcan. Salen de la consulta y antes de subirse al auto, una enfermera los detiene, pasando el recado de que el hematólogo que acaban de ver, se le ocurrió que sería bueno internarlo un par de días para controlarle unos niveles de -noséqué- y evitar una posible insuficiencia renal. El ‘par de días’ se convierten en trece días porque al hematólogo se le atravieza un congreso y dos fines de semana (en los cuales no labora). Sale con la instrucción de una dieta muy rigurosa, terminando con uno de sus pocos gustos en su vida en esos momentos: la comida rica, grasosa, salada.

Mayo 2013:

El estatus es el mismo. Cama, sillón y baño forman el 98% de la vida de mi padre. Acostumbrado a hablar mucho menos de la mitad de lo que solía hablar porque es más fácil no decir nada a estarse tapando el agujero de la garganta todo el tiempo. Mi padre siempre fue un hombre que aparentaba diez años menos. Actualmente tiene 60, pero todos estos eventos lo han envejecido esos diez años que ya le había ganado a la vida. He procurado no llevar a amigos a mi casa durante todo este tiempo, pero estoy seguro que los amigos que lo conocieron se sentirían muy tristes de verlo como está hoy. Flaco, débil, triste, amargado.

Por cierto, en algún punto de la historia, el tumor benigno de la garganta desapareció sin crecer y dejarlo sin respirar, como predijeron en INR.

III

¿Qué fue lo que pasó? En nuestra concepción actual de la salud, ésta pregunta es irrelevante. 

Pasan las cosas: llega la enfermedad y tu reacción inmediata es: “Esto no es justo, no se lo merece, él es muy bueno”; llega la enfermedad y el doctor aparece fuera de sí, para decirte (sin decirlo) que vayas poniendo tus cosas en orden porque esto podría ser el inicio del fin; llega la sentencia de una enfermedad que no sabías tenías y después llamas a tus hijos para darles una serie de instrucciones de deudas a pagar para cuando te vayas de este mundo ya que hay que “ser realistas” por lo que predice el doctor. Y la vida se vuelve otra y el retorno de la salud es una esperanza tan absurda que cuando llega, estás tan cansado que ni gusto da tenerla de regreso.

Ni paciente ni médico se interesan en saber qué fue lo que pasó. ¿No es acaso el punto de partida para buscar las soluciones correctas? La concepción actual de la salud no resuelve este enorme hueco. Ni la medicina aleópata, ni gran parte de las medicinas alternativas se ocupan del origen de las enfermedades y la pregunta clave es: ¿Por qué no?

Las respuesta es simple: Por dinero. Enfermedad = Dinero. Y no necesita mucha explicación. Al sistema de salud le interesa tener más gente enferma por más tiempo. Gobiernos, industria farmacéutica, desarolladores de tecnologías, aseguradoras, hospitales públicos y privados se benefician de la existencia de un mundo cada día más enfermo. Es obvio, y cerrar los ojos ante las graves implicaciones de esto es mera necedad. Las investigaciones de medicina en universidad son fundadas por las farmacéuticas. Las asociaciones médicas nacionales están regidas por la Organización Mundial de la Salud que a su vez está fundada por las farmacéuticas, una de las industrias más económicamente poderosas a nivel mundial. No es teoría de conspiración, todo esto es comprobable. Ellos ganan manteniendo a pacientes y doctores por igual en el engaño total.

La semana pasada, Angelina Jolie confesó que se había realizado dos masectomías preventivas pues sus doctores creían que tenía probabilidades de sufrir cáncer de seno. Para el caso, Angelina Jolie es el perfecto vehículo publicitario para poner de moda las masectomías por prevención. Angelina la bella y exitosa actriz de Hollywood, tatuada y rebelde que retomó el rumbo en un punto de su vida para adoptar niños huérfanos de varias razas, convertirse en vocera de la UNICEF y desposarse con Brad Pitt, uno de los hombres más deseado por las mujeres a nivel mundial. Es la mujer modelo. Y ahora ha sacrificado su cuerpo por prevención y es un ejemplo que se traducirá a miles de millones de dólares en consultas médicas, operaciones y medicinas. 

El problema no está en la publicidad que pueda hacer la industria farmacéutica. El problema es el desconocimiento de nuestros cuerpos y lo desvinculados que estamos de nuestros cuerpos biológicos con su ecosistema. No pensamos en la lógica de la supervivencia de la especie y los recursos de los que se dota para prevalecer en la Tierra. Jamás pensamos que la enfermedad podría ser un agente necesario para nuestra supervivencia como grupo. En este momento la idea de que uno puede ser responsable de su propia salud es inconcebible.  Ignoramos la relación entre el bienestar y el ser consciente de nuestros propios actos, pensamientos y emociones tiene un efecto directo en nuestros cuerpos. En nuestra realidad física, los pensamientos se convierten en materia y nuestros cuerpos son el resultado de todo ello que se desarrolla en lo que llamamos ‘mente’. Dejemos de lado la metafísica. Una silla no puede ser creada si antes no fue pensada por alguien. De la misma forma, nuestro cuerpo cambia con nuestros conceptos, nuestras creencias y los cambios son químicos y físicos. 

IV


Existen teorías que hablan de cómo las emociones negativas se transforman en enfermedades y existen muchas variantes al respecto. En lo personal me inclino a una serie de teorías que crean un nuevo paradigma de la salud llamado ‘Nueva Medicina Germánica’ que a grandes rasgos desecha la visión actual de la enfermedad como un error de la naturaleza y a los seres microscópicos como enemigos a combatir en una concepción de ver la realidad similar a la que tenemos ante la gente desconocida o que atenta contra nuestros intereses.

Esta Nueva Medicina ve a la enfermedad como un programa biológico inteligente y con un propósito definido para un choque biológico, para un peligro a nuestra supervivencia. Donde el cáncer es una respuesta  biológica y específica a una necesidad de supervivencia específica. Este nuevo paradigma da la oportunidad a los individuos de rastrear sus propios programas o ‘enfermedades’ y ser capaz de reducir su impacto y determinar su desaparición; es decir, hacerse cargo de su propia salud. Para la medicina actual por supuesto, esto significa un escándalo total. Y no es para menos: el paradigma de la Nueva Medicina Germánica cambia la concepción de la salud donde los costos se reducen de forma dramática y la terapia médica puede regresar a retomar el interés por la profesión y aportar calidez humana. Y no sólo cambia la concepción de la salud, sino de muchos aspectos del comportamiento social humano a nivel global y de nuestra realidad.

En este paradigma el cáncer deja de ser el peligro mortal para la especie al ser significativo para nuestra biología y los paros cardiacos o diabetes encuentran razón de ser. La llamada “enfermedad” se entiende aquí como una llamada de atención para nuestro actuar en nuestras vida. “Pero la gente se muere de cáncer”, pensará la mayoría. Y hay muchos factores a tomar en cuenta y para el propósito del texto pienso dejarlo en suspenso. El tema es muy extenso y requiere muchas otras páginas para su explicación. Mejor dejo links al final de este texto para los interesados y que puedan informarse con detalle sobre la Nueva Medicina Germánica.

V

¿Y a qué voy con todo esto?

No sé si por casualidad de la vida o no, desde antes de las enfermedades de mi padre, descubrí por medios de videos y lecturas de la farsa que representa el sistema de salud global actual y de cómo se han eliminado sistemáticamente aquellas curas naturales, reales y baratas de enfermedades como cáncer y otras, específicamente en los últimos ciento cincuenta años. No importa cuánto avance la ciencia de la medicina, el número de enfermos es mayor cada año. Es contradictorio y por tanto, ilógico.

Evidentemente la situación de mi padre me llevó a indagar más y con todo el conocimiento que obtuve fue difícil poderlo pasar a mi padre, quien a la fecha a pesar de las negligencias, sigue a disposición total de aquel ser aparentemente omnipotente e infalible que conocemos como Doctor. Aquel Doctor que desconocía por completo la causa y comportamiento de aquel tumor en la garganta y cuyo resultado fue mi padre respirando por el cuello durante año y medio (y lo que falta).Un Doctor que operó el fémur fracturado sin importarle cómo fue que se lo rompió y cuyo resultado fue mi padre obligado a pasar el 98% de su tiempo en un reposet durante ocho meses (y lo que falta) porque no se le puso un injerto cuando era necesario. Un Doctor cuyo diagnóstico alarmista sobre un cáncer y su desconocimiento destrozaron la autoestima de mi padre para hacerlo sentir un estorbo en la vida. Un Doctor que tiene gratuitamente a una familia en vilo durante diez días de hospital porque los fines de semana no trabaja y el Congreso probablemente fue en un hotel muy bonito en un lugar muy paradisiaco (patrocinado por una empresa farmacéutica).

Sin embargo, un terapeuta de la Nueva Medicina Germánica podría explicarnos las razones de cada enfermedad después de un serio análisis de la vida de mi padre en específico. El completo entendimiento de lo que sigue a continuación requiere de un estudio más profundo de la Nueva Medicina pero para propósitos del texto lo explicaré a grandes rasgos:

 Es posible que: el tumor de garganta (faringe) de mi padre aparezca por un conflicto biológico/animal identificado como “no poder expulsar a una presa indeseable”, ocasionado por la muerte de mi abuelo paterno y la frustración de mi padre por cosas que se quedó sin decirle a su padre. Eso que no pudo decir con su garganta es la presa indeseable. Proliferan células en la garganta (tumor) cuyo sentido biológico-arcáico es mejorar la salivación y que la presa pueda ser desecha. Cuando el conflicto se resuelve, el tumor deja de tener sentido biológico y comenzará a desaparecer. Mi padre no lo dijo, pero fue evidente una época cuando hizo sus paces con ese asunto y su voz ronca mejoró mucho. 

Es posible que: El quiste que facilitó la fractura del hueso haya sido resultado de un conflicto de autoestima ocasionado por la preocupación de no poder tener una vida normal y trabajar (habían problemas económicos y durante dos semanas después de la traqueostomía no supo que podía hablar tapándose el agujero de la garganta). Los músculos, huesos y sangre se ven afectados ante conflictos de desvalorización. El quiste supondría que el conflicto ha sido resuelto: semanas antes mi padre sacó algunos trabajos y se dió cuenta que podía seguir viviendo su vida normal. ¿Por qué un quiste en la pierna? Probablemente porque la relación simbólica en la psique sea la de “Poder avanzar hacia adelante” = Las piernas. El por qué la pierna izquierda específicamente, encuentra explicación más extensa en la Nueva Medicina Germánica. 

Es posible que: Después de la fractura, su situación por no poder caminar y sentirse “inútil” para la sociedad le causara un conflicto aún mayor de autoestima que el anterior. El cáncer de médula osea es un conflicto de desvalorización intenso/preocupación porque todo se venga abajo. Cuando se presenta como ‘mieloma múltiple’ el conflicto está en solución. Meses antes del diagnóstico fatal, a mi padre se le había comunicado que podría ir recuperando su movilidad poco a poco y recuperó su autoestima haciendo sus cosas del diario por sí solo, incluso hasta tomando el auto para manejar.

Es posible que: El cáncer de médula pasara desapercibido de no haber sido analizado en laboratorios así como fue posible que el tumor desapareciera en vez de crecer. Así como es posible que el conflicto por aquel diagnóstico fatal de cáncer  de médula haya creado otro conflicto distinto y que quizá sea otro cáncer del que nos enteremos cuando el conflicto haya sido solucionado (si es que no ha sido solucionado). O simplemente una recaída de la misma desvalorización que alargue el conflicto.

VI

Estas conclusiones que saqué yo mismo a partir del conocimiento de la Nueva Medicina Germánica son por mucho, más coherentes que las que nos han dado los médicos aleópatas en todo este tiempo a mí y mi familia. Y por ello me hace meditar acerca de la importancia de ser consciente de las reacciones intelectuales y emocionales de uno mismo. Y me llena de una gran tranquilidad saber que cualquier situación que modifique mi salud en el futuro, puede ser vista de otra forma y dejar que mi cuerpo sea un aliado de mi evolución personal. 

Mi padre ha elegido no creer salvo en las concepciones antiguas de la medicina y es respetable si así quiere hacerlo. Tendrá que seguir los pasos que dicta la medicina aleópata actual para superar un cáncer complicado como el mieloma múltiple y soportar los venenos de la quimioterapia, radiaciones y demás dogmas médicos. Pero así lo ha elegido él y al resto nos queda espera lo mejor.

Al final, no importará si se trata o no de la Nueva Medicina Germánica o no. La auto-consciencia es un efecto expansivo: la responsabilidad de nuestra propia salud y nuestra reconciliación con nuestra propia naturaleza significan un avance enorme en el futuro de nuestra especie y de la eliminación del humano por medio del mismo humano. Las implicaciones son enormes a largo plazo. Por lo pronto, tenemos nuevas informaciones y con ellas, la oportunidad de ser individuos saludables que vivan lo más posible en paz, armonía y equilibrio consigo mismos y los que le rodean. Bajo esta idea, ¿acaso no vale la pena revisar nuestras antiguas creencias?


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