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¿Cansado de tu alto coeficiente intelectual?
Aquí está la solución: una nueva crema dental de Colgate. “PreviDent 5000” que contiene 5.000 ppm de fluoruro de sodio — eso es casi 500.000% más allá del nivel que puede dañar tu cuerpo!
En estos días es muy difícil para mí estar verdaderamente sorprendido por algun tipo de noticia de reciente hallazgo. Me sorprendió, sin embargo, cuando me enteré que alguien que yo conocía había estado efectivamente utilizando una pasta de dientes que un doctor le recomendó y que contiene la friolera cantidad de 5.000 ppm de fluoruro.
Que es 5.000 veces o 5.000% superior a la cantidad de fluoruro que ha sido vinculado — por los principales médicos profesionales — a la tasa de crecimiento del 25% del crecimiento de tumores, el crecimiento de las células cancerosas y por supuesto la reducción del IQ.
Sólo UN PPM lleva a esos efectos. PreviDent contiene 5 mil PPM!

FUE EL Dr. DEAN BURK quien primero dio a conocer los efectos negativos en 1977, indicando que unos 10.000 habían muerto por la exposición al fluoruro. Y está, otra vez, hablando de muy “bajos niveles”, de un 1 ppm aprox..
Dr Burk presentó sus hallazgos al Instituto Nacional del cáncer, EE.UU., que decidieron retenerlos hasta 1989, cuando finalmente los liberaron sin ningún comunicado de prensa formal o anuncio.
Los hallazgos mostraron que los animales que consumieron el agua fluorada desarrollaron:
- Un aumento de tumores
- Desarrollado de cáncer de huesos
- Mostraron un aumento en los tumores de células de la tiroides
- Desarrollado una forma rara de cáncer de hígado
El Dr. Burk también más tarde declaró en una entrevista que el número muerte por fluoruro es más probable que sea alrededor de 70.000 y que el introducirlo en el suministro de agua es un crimen asesino.
LA CONSPIRACIÓN DEL FLUORURO


“Di una mentira lo suficientemente fuerte y por el tiempo suficiente, y la gente la va a creer.” – Adolf Hitler –

“La fluoración es el mayor caso de fraude científico de este siglo”. – Robert Carlton, Ph.D, ex científico de la EPA, 1992
La historia de forzar el fluoruro en los seres humanos a través de la fluoración del agua potable está forjada con mentiras, codicia y engaño. Los gobiernos que añaden fluoruro al suministro de agua potable insisten en que es seguro, beneficioso y necesario, sin embargo, la evidencia científica muestra que el flúor no es seguro para la ingesta y las áreas en que han fluorado su suministro de agua potable tienen índices más altos de caries,cáncer,fluorosis dental, osteoporosis y otros problemas de salud.

Debido a la presión de la industria del aluminio y la minería del fosfato, las compañías farmacéuticas y fabricantes de armas, el flúor sigue siendo añadido a los suministros de agua en toda América del Norte (y diversos países, como Chile) y debido a las recientes acciones legales contra las compañías de agua que agregan flúor al agua potable, se ha establecido un precedente que hará imposible presentar demandas contra los proveedores del agua que fluoran.
Hay una creciente resistencia contra la adición del tóxico flúor a nuestro suministro de agua, pero, lamentablemente, debido a que el fluoruro se ha convertido en “el elemento vital de la economía industrial moderna” (Bryson, 2004), existe demasiado dinero en juego para los que apoyan la fluoración del agua. Las mentiras de los beneficios de la fluoración del agua continuarán alimentando al público, no para fomentar los beneficios de salud a un gran número de personas, sino que para beneficio del complejo militar-industrial.

La historia comienza en 1924, cuando “Interessen Gemeinschaft Farben (IG Farben)“, una compañía alemana de fabricación de productos químicos, comenzó a recibir préstamos de los banqueros estadounidenses, llevando gradualmente a la creación del enorme Cartel de la IG Farben.


En 1928, Henry Ford y “American Standard Oil Company” (de los Rockefeller) fusionaron sus activos con IG Farben, y por los años treinta, hubo más de un centenar de empresas estadounidenses que tenían filiales y acuerdos cooperativos en Alemania. Los activos de I.G. Farben en los Estados Unidos estaban controlados por un holding empresarial, American IG Farben, y quienes figuran en la junta directiva, son:
Edsel Ford, presidente de la Ford Motor Company
Charles E. Mitchell, Presidente de Rockerfeller Nacional City Bank de Nueva York
Walter Teagle, presidente de la Standard Oil de Nueva York

Paul Warburg, presidente de la Reserva Federal y el hermano de Max Warburg, financista de los esfuerzos de la Guerra de Alemania

Herman Metz, director de el Banco de Manhattan, controlado por los Warburg
y un número de otros miembros, tres de los cuales fueron juzgados y condenados como criminales de guerra alemanes por sus crímenes contra la humanidad.

En 1939, en virtud de un acuerdo, la Compañía de Aluminio de América (ALCOA), entonces el mayor productor mundial de fluoruro de sodio, y la Dow Chemical Company transfirieron su tecnología a Alemania. Colgate, Kellog, DuPont y muchas otras empresas finalmente firmaron acuerdos de cártel con IG Farben, creando un poderoso grupo de presión (lobby) muy bien apodado “la mafia del flúor” (Stephen 1995).


Al final de la Segunda Guerra Mundial, el gobierno de EE.UU. envió a Charles Eliot Perkins, un investigador en química, bioquímica, fisiología y patología, para hacerse cargo de las enormes plantas químicas Farben en Alemania. Los químicos de Alemania contaron a Perkins de un régimen que se había elaborado durante la guerra y había sido adaptado por el Estado Mayor alemán. Los químicos alemanes explicaron su intento de controlar a la población en una zona determinada a través de la medicación masiva de agua potable con fluoruro de sodio, una táctica usada en los campamentos de prisioneros de guerra alemanes y en rusos para hacer a los prisioneros “estúpidos y dóciles” (Stephen 1995).
Farben había desarrollado planes durante la guerra para fluorar los países ocupados, ya que se comprobó que la fluoración causó ligeros daños a una parte específica del cerebro, haciendo más difícil para la persona afectada defendiera su libertad y causando que la persona llegue a ser más dócil a la autoridad. El flúor sigue siendo una de las más fuertes substancias anti-psicóticas conocidas, y está contenida en un 25% de los mayores tranquilizantes.
Podría no sorprender que el régimen de Hitler practicara el concepto de control mental a través de medios químicos, pero los militares estadounidenses continuaron la investigación nazi, explorando técnicas para incapacitar a un enemigo o medicar a toda una nación. Como se indica en el informe Rockefeller, un informe de la Presidencia sobre las actividades de la CIA: “el programa de drogas era parte de un programa más grande de la CIA para estudiar posibles formas de controlar el comportamiento humano” (Stephen 1995).

El “mito de la prevención de la caries dental” asociado con fluoruro, se originó en los Estados Unidos en 1939, cuando un científico llamado Gerald J. Cox, empleado por ALCOA, el mayor productor de residuos tóxicos de flúor, y en ese tiempo siendo amenazados por las reclamaciones por daños de fluoruro, fluoraron algunas ratas de laboratorio, llegando a la conclusión de que el fluoruro reduce las caries y afirmaron que debería añadirse a los suministros de agua de la nación.

En 1947, Oscar R. Ewing, un abogado de ALCOA por largo tiempo, fue nombrado director de la Agencia Federal de Seguridad, una posición que lo puso a cargo del Servicio de Salud Pública (PHS). Durante los próximos tres años, 87 nuevas ciudades estadounidenses comenzaron su fluoración del agua, incluyendo el control de la ciudad en un estudio de la fluoración del agua en Michigan, eliminando así la prueba más científicamente objetiva de la seguridad y el beneficio antes de que fuera completada.
“Educación e investigación” norteamericana fue financiada por la industria de fabricación de aluminio, fertilizantes y de armas, en busca de una salida para los residuos de fluoruro que cada vez se incrementaban más, mientras conseguían aumentar las ganancias.

El “descubrimiento” de que el fluoruro beneficiaba a los dientes, fue pagado por la industria que necesitaba ser capaz de defender las “demandas de los trabajadores y las comunidades, envenenados por las emisiones de fluoruros industriales” (Bryson, 1995) y convertir un lastre en un activo.
El Fluoruro, un componente de los residuos en los procesos de fabricación de explosivos, fertilizantes y otras «necesidades», era caro para desechar de manera adecuada y hasta que se encontró un «uso» en el suministro de agua de Estados Unidos, la sustancia sólo fue considerada un residuo peligroso tóxico.
-
A través de una maliciosa re-educación publica, el fluoruro, una vez un producto de desecho, se convirtió en el ingrediente activo de plaguicidas fluorados, fungicidas, raticidas, anestésicos, tranquilizantes, medicamentos fluorados, y un número de productos industriales y domésticos, geles fluorados dentales, enjuagues y pastas dentales.

El fluoruro forma una gran parte de un ingreso multimillonario industrial y farmacéutico, que cualquier retirada de apoyo de pro-fluoridacionistas es financieramente imposible, jurídicamente impensable y potencialmente devastador para su carrera y reputación.

Financiado por industriales de los EE.UU., en un intento de fomentar la aceptación pública del fluoruro, Edward Bernays, también conocido como el padre de las Relaciones Públicas, o el original “médico que baila”, inició una campaña de engaño para convencer a la opinión pública.
Barnays explicó:
“usted puede conseguir prácticamente que cualquier idea aceptada si los médicos están a favor. El público está dispuesto a aceptar, porque un médico es una autoridad para la mayoría de las personas, independientemente de lo mucho que sepa o no sepa” (Bryson, 2004).
Los médicos que apoyaron la fluoración no sabían que la investigación desacreditó la seguridad del fluoruro, fue suprimida o no llevada a cabo en primer lugar. El fluoruro se convirtió en sinónimo de progreso científico y desde que fue presentado al público como una sustancia que mejora la salud, agregada al medio ambiente por el bien de los niños, quienes se oponían al fluoruro fueron desechados como excéntricos, charlatanes y lunáticos. El fluoruro se convirtió en impermeable a la crítica debido a la implacable ofensiva de las relaciones públicas, y también debido a su toxicidad general. A diferencia de los productos químicos que tienen un efecto de firma, el flúor, un veneno sistémico, produce una gama de problemas de salud, por lo que sus efectos son más difíciles de diagnosticar.

Esto es lo que causa el agua fluorada y la pasta de dientes con fluor: Fluorosis…¿Usted también CREYÓ que era beneficoso para su salud?
Los recientemente desclasificados documentos militares de EEUU, como los del Proyecto Manhattan, muestran cómo El fluoruro es la sustancia química clave en la producción de la bomba atómica y millones de toneladas de él fueron requeridos para la fabricación de uranio enriquecido y plutonio. Intoxicación por fluoruro, envenenamiento no con radiación, emergió como el principal riesgo químico para la salud de los trabajadores y las comunidades cercanas. Científicos de la bomba-A recibieron la orden de proporcionar pruebas útiles para la defensa en litigios, de manera que comenzaron en secreto pruebas de fluoruro en pacientes de hospitales desprevenidos y en niños con retraso mental … “La Revista de la Asociación Dental Americana de agosto de 1948, muestra que la evidencia de los efectos adversos del fluoruro fue censurada por la Comisión de Energía Atómica EEUU, por razones de “seguridad nacional(Griffiths, 1998). El único informe liberado declaraba que el flúor era seguro para los seres humanos en pequeñas dosis.

Durante la Guerra Fría, el Dr. Harold C. Hodge, que había sido el toxicólogo del Proyecto Manhattan del Ejército de los EEUU, fue el líder científico promotor de la fluoración del agua. Mientras el Dr. Hodge estaba re-asegurando al Congreso acerca de la seguridad de la fluoración del agua, él estaba secretamente conduciendo uno de los primeros experimentos de fluoración del agua pública de la nación en Newburgh, Nueva York, estudiando secretamente muestras biológicas de los ciudadanos de Newburgh, en su laboratorio en la Universidad de Rochester, EEUU.
Dado que no existen restricciones legales en contra de la supresión de datos científicos, la única conclusión publicada resultante de estos experimentos fue que el flúor era seguro en dosis bajas, un veredicto profundamente útil para el Ejército de los EEUU que temían demandas por lesiones por fluoruro de parte de los trabajadores en las plantas de energía nuclear y fábricas de municiones.

La contaminación de fluoruro fue una de las mayores preocupaciones legales que enfrentaron los principales sectores industriales de EEUU durante la guerra fría. Un grupo secreto de abogados corporativos, conocido como el Comité de Abogados del flúor, cuyos miembros incluyen a Aceros de EEUU, ALCOA, Aluminio Kaiser, y Metales Reynolds, encargargó una investigación al Laboratorio de Kettering en la Universidad de Cincinnati para “proporcionar municiones” (Bryson, 2004) para aquellas empresas que estaban luchando contra una ola de reclamos ciudadanos por lesiones por fluoruro.
El Comité de Abogados del Flúor y sus embajadores médicos estaban en contacto frecuente y personal con los altos funcionarios del Instituto Federal Nacional de Investigación Dental, y han sido implicados en el estudio de “enterramiento” del estudio de 40 años de Kettering, el que demostró que el fluoruro envenenó los pulmones y ganglios linfáticos en animales de laboratorio.

Los intereses privados, trataron de destruir carreras y censurar la información, garantizando que los estudios científicos que generaban dudas sobre la seguridad de fluoruro no tenían fondos, y si lo hacían, nunca se publicaban.

Durante la década de los años ´90, la investigación realizada por la toxicóloga Dra. Phillis Mullenix de Harvard demostró que el flúor en el agua puede llevar a un menor coeficiente intelectual, y los síntomas producidos en ratas se parecían fuertemente al déficit de atención e hiperactividad (SDAH). Sólo días antes que su investigación fuera aceptada para publicación, Mullenix fue despedida como Jefa de Toxicología del Centro Dental Forsyth de Boston. Luego, su solicitud de una beca para continuar su investigación del sistema nervioso central y flúor fue rechazada por el Instituto Nacional de Salud de EEUU (NIH), cuando un panel de NIH le dijo que “el flúor no tiene efectos sobre el sistema nervioso central” (Griffiths, 1998).
A pesar de la creciente evidencia de que es perjudicial para la salud pública, las agencias estatales de salud púbica y federal de los EEUU y grandes organizaciones médicas y dentales, tales como la Asociación Dental Americana (ADA), continúan promoviendo el fluoruro. La fluoración del agua continúa, a pesar de los propios científicos de la Agencia de Protección Ambiental (EPA), cuya unión, Capítulo 280 de la Unión Nacional de Empleados del Tesoro, ha adoptado una posición firme en contra de ella.

El Dr. William Hirzy, vicepresidente del capítulo 280, declaró que “el fluoruro (que se añade al agua municipal) es un producto de desechos peligrosos para los que existen pruebas sustanciales de sus efectos adversos para la salud y, contrariamente a la percepción del público, prácticamente no hay pruebas de significativos beneficios” (Mullenix 1998).
Aunque el fluoruro es hasta 50 veces más tóxico que el dióxido de azufre, aún no está regulado como un contaminante del aire por la Ley Norteamericana del Aire Limpio. Desde que miles de toneladas de residuos industriales de fluoruro se vierte en suministros de agua potable en toda América del Norte, supuestamente para fomentar la brillante sonrisa de nuestros niños, la gran industria en los EEUU tiene la ventaja de emitir tantos residuos de fluoruro en el medio ambiente como quieran, con absolutamente ningún requerimiento de medir las emisiones y sin manera de hacerlos responsables por la intoxicación de personas, animales y vegetación.

En agosto de 2003, la EPA solicitó que el Consejo de Investigación Nacional, el brazo de investigación de la Academia Nacional de Ciencias (NAS), volviera a evaluar las normas de seguridad en el agua fluorada mediante la revisión de la literatura científica reciente, debido a que en la última revisión en 1993 había grandes lagunas en la investigación. “Ni la FDA (Agencia de Alimentos y Medicamentos) de EEUU, ni el Instituto Nacional de Investigación Dental (NIDR), ni la Academia Americana de Odontología Pediátrica, tienen ninguna prueba sobre la seguridad o la eficacia del flúor” (Sterling, 1993). La Academia Internacional de Medicina Oral y Toxicología, ha clasificado el fluoruro como un medicamento dental no autorizado debido a su alta toxicidad, y el programa toxicológico deñ Instituto Nacional del Cáncer de EEUU ha encontrado ser al flúor un “carcinógeno equívoco” (Maurer, 1990).
Actualmente, el gobierno de los EEUU continúa introduciendo más programas de fluoración en todo el país, incluida la Ley de Aguas aprobada en noviembre de 2003, que ha hecho imposible que las compañías de agua ser sometidas a audiencias civiles o penales, como resultado de la adición de fluoruro a los suministros públicos de agua.
En una sociedad donde los productos conteniendo asbesto, plomo, berilio y muchos otros carcinógenos han sido retirados del mercado, es sorprendente que el fluoruro sea aceptado tan a fondo y ciegamente. Parece absurdo que estemos dispuestos a pagar a la industria química para que desechen sus residuos tóxicos y que los agreguen a nuestro suministro de agua.

El ocultamiento de los peligros de la contaminación por flúor al público es un trabajo de estafa estilo capitalista de proporciones épicas, que se ha producido debido a que un poderoso grupo de presión (lobby) desea manipular a la opinión pública con el fin de proteger sus propios intereses financieros. “Aquellos que manipulan este mecanismo oculto de la sociedad constituyen un gobierno invisible que es el verdadero poder gobernante de nuestro país … nuestras mentes son moldeadas, nuestros gustos formados, nuestras ideas sugeridas, en gran medida por hombres de los que nunca hemos oído hablar” (Bernays, 1991 ).

Traducido por Conciencia Noosfera

Fuente: http://lahoradedespertar.wordpress.com/2012/08/29/la-conspiracion-del-fluoruro/

Durante décadas, el fluoruro ha sido comercializado y anunciado como esencial para una buena higiene dental y se utiliza en la mayoría de las cremas dentales y enjuagues bucales. Además, los padres han alentado sistemáticamente a dar a sus hijos los tratamientos de fluoruro las caries cuando visitan al dentista.

A partir de la década de 1940, con ayuda de campañas de cabildeo de la industria del plomo de masas, el gobierno alentó a las autoridades municipales de agua para añadir flúor al agua potable de su comunidad. De acuerdo con los Centros para el Control de Enfermedades (CDC), aproximadamente el 70 por ciento de la población de los EE.UU. ingiere flúor a través de su comunidad de agua potable hoy y quieren que este porcentaje siga aumentando. Esto está en marcado contraste con otras naciones europeas desarrolladas fueron fluoruro raras veces se añade al agua potable - Bretaña proporciona sólo el 10 por ciento de su población con agua fluorada.

Los "expertos" y el gobierno nos dijo que el fluoruro reforzaría esmalte de los dientes, ayuda a prevenir la caries dental y, por supuesto, perfectamente seguro.

"La fluoración del agua de la comunidad es un método equitativo, rentable y de ahorro de costes de administración de fluoruro a la mayoría de la gente", señaló el Dr. William Maas, director de la División de Salud Oral de los CDC.

Haga clic aquí para obtener más información.

Pero eso fue entonces y esto es ahora.

En un cambio sorprendente, el pasado mes EPA ha anunciado su intención de reducir la cantidad máxima de fluoruro en el agua potable debido a la creciente evidencia que apoya los posibles efectos nocivos de la sustancia química para la salud infantil.

En 2006, la Academia Nacional de Ciencias que encontró fluorosis dental - causada por el exceso de fluoruro - capaz de poner a los niños en riesgo de desarrollar otros problemas dentales como la ruptura del esmalte dental, decoloración y picaduras.

EPA recomendación reversión de enero, se hizo después de un estudio de evaluación de riesgo que se han encontrado revisado 2 de 5 adolescentes tenía rayas diente o SPOTTINESS y algunas picaduras como resultado de exceso de flúor. Además, otros estudios han encontrado ingestión excesiva de fluoruro capaz de aumentar el riesgo de huesos frágiles que conducen a fracturas y anomalías óseas debilitantes.

Siempre ha habido críticos de fluoruro que cuestionaron la seguridad de la química y cuestionaron la decisión de usar el fluoruro en el agua potable municipal. De acuerdo con el diario Los Angeles Times, en 2005, "los jefes de 11 sindicatos de la EPA, incluidas las que representan los científicos de la agencia, exigieron que la EPA reducir el nivel admisible de adición de fluoruro en el agua a cero, citando investigaciones que sugieren que puede causar cáncer. Otros estudios han señalado que la neurotoxicidad y la interrupción de la hormona del exceso de flúor ".

Haz clic aquí para leer: El fluoruro en el agua potable: ¿La EPA volverá más difícil? 08 de enero 2011

Se ha tomado el gobierno de más de 60 años para reconocer - algunos dirían que admitir - que los niños estadounidenses han sido sobreexpuestos a este tóxico, químico potencialmente dañino.

En respuesta al anuncio repentino de la EPA, Jane Houlihan, vicepresidente senior del Grupo de Trabajo Ambiental sin fines de lucro con sede en Washington, dijo: "Esta decisión es otra señal de que el público tenga cuidado cuando se trata de la exposición a productos químicos industriales. Lo que se considera seguro hoy no necesariamente se pensó mañana seguro ".

Nuestro gobierno tiene un historial bastante abismal cuando se trata de reconocer los riesgos potenciales para la salud asociados con ciertas sustancias químicas, sobre todo cuando sus organismos ya han determinado que estos productos como "seguros", alentó, y en algunos casos obligatorio su uso. Por lo tanto, es algo alentador ver la EPA reconoce la necesidad de revisar su posición sobre el fluoruro y debe ser felicitado por ello.

Sin embargo, sin embargo, aquí es otro ejemplo de por qué los consumidores, especialmente los padres, tienen que estar atentos, hacer su propia investigación y entender que a veces los "expertos" y el gobierno pueden estar equivocados.

NOTA: Se necesita un sistema de ósmosis inversa para eliminar el fluoruro del agua potable.

Deirdre Imus es el fundador y presidente de The Deirdre Imus Environmental Health Center ™ en el Hackensack University Medical Center y Co-Fundador y Co-Director del Establecimiento Ganadero Imus para Niños con Cáncer. Deirdre es el autor de cuatro libros, tres de ellos best-sellers nacionales. Ella es un orador frecuente sobre temas de salud de los niños y la vida verde, y es colaborador de FoxNewsHealth.com. Para obtener más información, visite www.dienviro.com

 

por James F. Tracy

23 Junio 2012
del Sitio Web GlobalResearch

traducción de Editorial-Streicher

23 Abril 2013

del Sitio Web Editorial-Streicher

 

Hace diez meses se publicó este artículo de James F. Tracy en globalresearch.ca.

El señor Tracy es un profesor de estudios de los medios en la Florida Atlantic University.

Este artículo que ponemos en castellano complementa a otros que también denuncian el engaño que hay en la campaña de fluoración del agua, la que finalmente produciría más mal que bien, y también pone el tema en perspectiva.

El Veneno es el Tratamiento:
La Campaña para Fluorar a EE.UU.


La amplia escala de la aceptación de Estados Unidos de los compuestos relacionados con el fluoruro en el agua potable y en una amplia variedad de productos de consumo durante el pasado medio siglo es un clásico caso de ingeniería social, orquestada por el sobrino de Sigmund Freud y "padre de las Relaciones Públicas" Edward L. Bernays.

El episodio es instructivo ya que sugiere la enorme capacidad de poderosos intereses para reformar el medioambiente social, apuntando por consiguiente a que los individuos piensen de manera incauta y que actúen de modos que son a menudo dañinos para ellos y sus seres queridos.

El ejemplo es especialmente pertinente hoy cuando los gobiernos occidentales retienen datos y utilizan técnicas de propaganda para suprimir el conocimiento de nuevas tecnologías y desastres que amenazan la vida, como el colapso nuclear que aún se está desarrollando en Fukushima.

Hoy la batalla en torno a la fluoración del agua permanece obscurecida por caricaturas y falsificaciones a menudo perpetuadas por la misma prensa predominante.

El potencial para que el mito popular eclipse el hecho histórico es enormemente acelerado cuando los pilares políticos e informativos de la civilización apoyan activamente tales distorsiones.

Por ejemplo, un reciente editorial del New York Times señala a,

"esa paranoia de la Guerra Fría sobre la fluoración en el agua potable".

Citando la afirmación del Centro para el Control de Enfermedades (Center for Disease Control) de que la fluoración es uno de los mayores logros en la salud pública durante el siglo pasado, el New York Times (18 de Marzo de 2012) evoca la difícil lucha del fluoruro con segmentos supuestamente no informados del público.

"Los críticos ya no sostienen que la fluoración es un complot comunista. En cambio, ellos expresan sus preocupaciones por los costos involucrados, por el impropio control del gobierno sobre una decisión personal, y por los potenciales peligros para la salud". [1]

El estribillo es familiar en todos los medios de comunicación corporativamente controlados que incondicionalmente amplifican las declaraciones de las agencias del gobierno acerca de la presunta seguridad del fluoruro y su valor para la salud dental.

Habiendo sido aparentemente examinadas y confirmadas por el periódico referido y sus homólogos, esas radicales declaraciones son rara vez cuestionadas posteriormente por los lectores, mucho menos por el público más amplio.

De hecho, el fluoruro de sodio es un peligroso veneno y ha sido un ingrediente activo primario en una amplia variedad de insecticidas y fungicidas. [2]

Dicha sustancia se acumula biológicamente en los mamíferos, y ha sido relacionada con el intelecto embotado en los niños [3] y es una causa de las crecientes fracturas de hueso y del osteosarcoma.

Posteriores y recientes estudios indican que el papel del fluoruro en la prevención de caries, ya sea mediante su ingestión [4] o su aplicación tópica,[5] es casi inexistente.


La Responsabilidad de la Contaminación por la Industria Metalúrgica

La evidencia histórica indica cómo las muchas preocupaciones por la fluoración del agua estaban totalmente justificadas.

En efecto, agregar flúor al abastecimiento nacional de agua en una localidad a la vez parece haber sido un plan cuidadosamente coordinado que procuraba proteger a los principales productores de aluminio y de acero de las innumerables responsabilidades derivadas de la sustancial contaminación con flúor que sus plantas generaban.

Esta contaminación aumentó junto con la incrementada fabricación de aviones militares y armamentos durante la Segunda Guerra Mundial.

Las fábricas de acero en California y Utah, y las plantas productoras de aluminio en Washington y Oregon, generaron un aire saturado con flúor que inevitablemente envenenó el ganado, las cosechas y a las familias que cultivaban la tierra.

En la época de la posguerra, demandas por daños que sumaban 30 millones de dólares fueron presentadas sólo en Provo, Utah, teniendo los fabricantes metálicos que pagar 4,5 millones para llegar a acuerdos extra-judiciales.

De esa manera, los intereses industriales estadounidenses eran las fuerzas principales que estaban detrás de la fluoración del agua, no debido a avaricia ni a altruismo sino más bien por el miedo a asumir su responsabilidad por la contaminación continuada y potencialmente aumentada cuando finalizó la Segunda Guerra Mundial y comenzó la Guerra Fría.

Ésta fue la conclusión del doctor F.B. Exner, un resuelto abogado de la salud pública y opositor a la fluoración del agua, quien observó que en el cambio de siglo,

"la existencia misma de la industria de fundición, tanto en Alemania como en Gran Bretaña, se vio amenazada por exitosas demandas judiciales motivadas por el daño provocado por el flúor y por agobiantes leyes y regulaciones.

Hoy aquella misma amenaza cuelga sobre el núcleo de la gran industria estadounidense, y la fluoración sirve tanto de camuflaje como de chivo expiatorio. De aquí la continua e intransigente tendencia a la fluoración universal". [6]

En un agudo ensayo de 1955 Exner señala la extraña ausencia de investigación sobre el flúor en la literatura médica estadounidense, que comienza a fines de los años '30, mientras que,

"la literatura médica extranjera contiene cientos de artículos en una amplia variedad de problemas que pueden ser causados por el flúor. Lo mismo era verdadero en cuanto a la literatura veterinaria en este país".

Exner posteriormente señala la aparente estrategia detrás de la fluoración: una que puede estar ocurriendo a lo largo de líneas similares en los esfuerzos del gobierno japonés para distribuir e incinerar el desecho radiactivo del desastre nuclear de Marzo de 2011 a través de todo el archipiélago japonés. [7]

"Ha habido un peligro constante", observó el doctor Exner, "de que alguien que analizara los tejidos tanto en áreas altas como bajas en fluoruro, encontraría que el envenenamiento de flúor es común [en los residentes de áreas altas en fluoruro]. Pero si cada comunidad puede ser fluorada no habrá ninguna área sin flúor para efectuar la comparación".[8]



La Campaña de Relaciones Públicas para Vender la Fluoración

En los años '30 Edward Bernays era el consejero de relaciones públicas para la Aluminium Company of America (Alcoa).

El abogado principal de Alcoa, Oscar Ewing, pasó a servir en la administración de Truman desde 1947 hasta 1952 como jefe de la Agencia de Seguridad Federal (FSA), de la cual el Servicio de Salud Pública (Public Health Service) era una parte.

Con tal facultad Ewing autorizó la fluoración del agua para el país entero en 1950 y contrató los servicios de Bernays para promover la fluoración del agua entre el público.[9]

De todos modos, la campaña para fluorar el abastecimiento nacional de agua tuvo lugar principalmente en ciudades individuales y municipios, requiriéndose una campaña de propaganda sofisticada para persuadir a funcionarios locales para que apoyaran proactivamente la fluoración. [10]

Bernays reconoció a la ciudad de Nueva York como el principal campo de batalla y un premio táctico particularmente valioso dado el predominio de los medios de comunicación liberales. Una vez que la prensa de Nueva York estuviera toda comentando sobre la eventual fluoración de la ciudad, otras municipalidades serían más fácilmente persuadidas a formar filas.

Bernays recordaba la campaña de fluoración en la cual estuvo involucrado como simplemente otra tarea más.

"El mago de las Relaciones Públicas se especializó en la promoción de nuevas ideas y productos al público enfatizando en una supuesta ventaja de salud", explica el periodista Christopher Bryson, que entrevistó a Bernays en 1993 acerca de la campaña del fluoruro.

"Usted puede conseguir que prácticamente cualquier idea sea aceptada", me dijo Bernays, riéndose entre dientes.

"Si los médicos están a favor, el público está dispuesto a aceptarlo, porque un médico es una autoridad para la mayor parte de las personas, sin tener en cuenta cuánto éste sabe o no...

Según la ley del promedio, usted puede encontrar por lo general un individuo en cualquier campo que estará dispuesto a aceptar nuevas ideas, y las nuevas ideas luego se infiltran en los demás que no las han aceptado" [11]

Pero principios de los años '50, justo cuando Bernays fue llevado a bordo, el sentimiento público hacia la fluoración estaba claramente en el lado del campo anti-fluoracionista que incluía a doctores e investigadores principales.

Desplegados contra aquellos que se oponían a la fluoración estaban el Comisionado de Departamento de Salud de la Ciudad de Nueva York, el Comisionado de Salud del Estado de Nueva York, la Fundación Rockefeller y el Servicio de Salud Pública.

"Todo esto me intriga infinitamente", comentó Bernays eufóricamente al Comisionado de Salud de la Ciudad, "porque presenta situaciones desafiantes profundamente relacionadas con el interés del público que pueden ser solucionadas por la ingeniería del consentimiento".

Una estrategia tal para la persuasión de la opinión pública implicaba la correspondencia del Departamento de Salud de la ciudad con los presidentes de las redes de televisión CBS y NBC, informándoseles que,

"debatir la fluoración se parece a la presentación de los dos lados para el anti-catolicismo o el anti-judaísmo, y por lo tanto no era de interés público".

Otro método implicaba sentar las bases para hacer de la "fluoración" un término familiar con una pátina científica.

Él aconsejó que sus clientes enviaran cartas a los editores de las principales publicaciones hablando de los aspectos específicos que la fluoración requería.

«Queríamos poner la primera definición para los editores de periódicos importantes», recordó Bernays.

«Luego enviaríamos una carta a los editores de diccionarios y enciclopedias. Después de seis u ocho meses encontraríamos que la palabra "fluoración" había sido publicada y definida en diccionarios y enciclopedias».[12]

En 1957 surgió repentinamente el Comité para Proteger los Dientes de Nuestros Niños para publicitar la fluoración con varias figuras de celebridades en su lista, incluyendo a,

  • el doctor Benjamin Spock

  • Eleanor Roosevelt

  • Jackie Robinson

  • A. Phillip Randolph

Financiado por subvenciones de la Fundación W. K. Kellogg (23.350 dólares) y la Fundación Rockefeller (2.500 dólares), el maquillaje del Comité también incluía a figuras principales de la investigación de armas atómicas e intereses industriales.

Un esmerado folleto, "Los Dientes de Nuestros Niños", fue ostensiblemente producido por el Comité y circuló por todo Estados Unidos.

Pero fue primeramente utilizado por los abogados defensores de la Reynolds Aluminium Company en la corte federal de apelaciones de Oregon contra acusaciones de haber causado daños por fluoruro presentadas por una familia de agricultores.

Los abogados de la Reynolds le recordaron al tribunal cómo el folleto "Los Dientes de Nuestros Niños" estaba lleno de testimonios de,

"un experto médico y un experto científico uno tras otro, todos en el sentido de que los fluoruros en baja concentración (como están presentes en las plantas industriales de aluminio y otras) no representan ningún daño para el hombre".[13]

El American Journal of Public Health notó cómo el folleto no contenía ninguna nueva información sobre la fluoración del agua sino que estaba más bien,

"diseñado para la presentación ante un Consejo de Notables de la ciudad de Nueva York como un destilado de opiniones expertas" de científicos y funcionarios involucrados en la promoción del fluoruro.

"Las declaraciones son concisas pero extremadamente citables", decía la reseña.

"Este volumen es, por lo tanto, especialmente recomendado a aquellos interesados o comprometidos en la promoción de la fluoración del agua en sus propias comunidades".[14]

"Los Dientes de Nuestros Niños" hacía referencia a los 300 miembros que comprendían el Comité para Proteger los Dientes de Nuestros Niños.

Esta lista apareció junto a dos listas adicionales de,

"229 autoridades estadounidenses principales en cuanto a la nutrición" y "121 de los más destacados químicos nacionales".

A la luz de la ráfaga de nombres y títulos "la verdadera pregunta", comentaba el doctor Exner,

"es por qué alguien con algún grado de respeto propio permitiría que su nombre figurara en una u otra lista. Los nombres están añadidos a dos declaraciones", seguía Exner, "ninguna de las cuales podría ser honestamente firmada por ningún lego inteligente, mucho menos por ningún científico que valore su reputación científica".

Intrigado por cómo fueron compiladas las listas, Exner personalmente escribió a cada uno de los químicos señalados en la publicación para preguntar,

"si él había firmado o si él creía que la declaración era verdadera. Algunos negaron haber firmado. Otros habían firmado sin haber leído. Otros habían firmado sabiendo que la declaración era falsa pero pensando que la fluoración era tan deseable que cualquier medio estaba justificado".[15]

Exner posteriormente encontró que de los 360 "químicos" y "autoridades en nutrición" cuyos nombres aparecían en el folleto, 201 trabajaban para 87 instituciones, incluyendo universidades, que recibieron más de 151 millones de dólares en subvenciones.

A fines de los años '50 una mayoría de tales subvenciones se originó en el defensor principal de la fluoración del agua: el Servicio de Salud Pública (Public Health Service, PHS).

Otro importante receptor de la financiación del PHS era la American Dental Association (ADA). La investigación y los datos colectados por Exner resultaron ser especialmente valiosos en demandas interpuestas contra la industria y los defensores de la fluoración. En 1978, poco después de su muerte, todos sus archivos se perdieron en un extraño incendio.[16]

Cuando la campaña de propaganda a favor de la fluoración alcanzó su auge a finales de los años '50, una colaborativa campaña de vigilancia que apuntaba a los anti-fluoracionistas fue emprendida por el PHS, la ADA, y la American Water Works Association.

El Servicio de Información de Fluoración Nacional de la División de Salud Dental del Servicio de Salud Pública estadounidense, un sistema de recolección de inteligencia que funciona de los Institutos Nacionales de Salud, controlados por el PHS, fue formalmente establecido para supervisar y crear bases de datos sobre personas críticas a la fluoración en las profesiones médicas.

Los herejes del fluoruro estaban expuestos a ser vapuleados en la prensa o a la expulsión absoluta de sus organizaciones profesionales.[17]

La fluoración fue finalmente lanzada en la ciudad de Nueva York en 1965, no considerando un referéndum popular, y en vista de la continuada oposición, entregándose la elección al Consejo de Notables municipal de cinco miembros.

Detrás del esfuerzo final para fluorar el agua estaban Mary y Albert Lasker. La primera estaba involucrada en el Comité para Proteger los Dientes de Nuestros Niños y el segundo era un ejecutivo publicitario y socio de Bernays que ayudó a la American Tobacco Company a hacer de Lucky Strike los cigarrillos más vendidos de Estados Unidos.

Los Lasker organizaron una exclusiva fiesta cóctel para celebrar la victoria, con invitados que incluían al alcalde de Nueva York Robert Wagner y a los miembros del Consejo de Notables y del Ayuntamiento.

La anti-fluoruro Asociación para la Protección de Nuestro Suministro de Agua condenó el proceso anti-democrático calificándolo como "gobierno mediante cócteles".

"Aquí hay una audiencia privada unilateral sobre el asunto más controvertido", decía el comunicado de prensa de la organización, "en una reunión de funcionarios en una sesión ex cathedra. ¿Dónde quedan las masas de ciudadanos opuestos a la fluoración?".[18]

Cuando el Comité para Proteger los Dientes de Nuestros Niños fue formado en 1957 sólo el 5% del suministro de agua estadounidense estaba fluorado.

Después de una masiva campaña de relaciones públicas que preparó el terreno para fluorar el agua de la ciudad de Nueva York, más del 60% del agua a través de EE.UU. estaba finalmente fluorado.

Actualmente más de dos terceras partes de la población estadounidense bebe agua fluorada,[19] y casi toda la población consume flúor a través de los alimentos y bebidas procesadas que han usado tal agua.[20]



El Mantenimiento del Status Quo del Fluoruro

Cuando surgieron nuevos estudios científicos sugiriendo los peligros del fluoruro para la salud humana el PHS prontamente designó una comisión de figuras veteranas a favor del fluoruro que procedió a aplazar cualquier nueva conclusión y a reforzar el status quo.

En 1983 cuando un inusual panel reunido por el PHS compuesto por científicos menos inducidos descubrió que la propia investigación del gobierno que sostiene la seguridad del fluoruro era casi inexistente, se emitió una recomendación de precaución enfatizando una particular atención a la exposición de los niños a la sustancia.

La oficina del Ministro de Salud Charles Everett Koop publicó su informe oficial un mes más tarde omitiendo las opiniones y recomendaciones más significativas del comité.

Los miembros del panel,

"expresaron sorpresa por las conclusiones de su informe: Ellos nunca recibieron copias de la alterada versión final".

Respondiendo al consejo del comité de que el agua potable debería contener no más de 1,4 a 2,4 partes por millón (ppm) para niños menores de 10 años, el gobierno insertó una declaración que afirma:

"No existe ninguna documentación científica directamente aplicable de efectos médicos adversos del fluoruro debajo de 8 ppm".

Basado en el adulterado informe final de Koop la Agencia de Protección Medioambiental (EPA) aumentó la cantidad del fluoruro aceptable en el agua potable de 2 a 4 ppm para niños y adultos.[21]

Hoy el fluoruro de sodio per se es usado en menos del 10% de los sistemas de agua fluorada. En su lugar están las variantes del fluoruro como el fluoruro de sílice o ácido fluorisílico [o ácido hexafluorosilícico], más comúnmente conocido como silicofluoridos (SIFs).

En 2001 los investigadores encontraron que los SIFs pueden causar una absorción más alta del plomo en niños y disminuir la colinesterasa, una enzima necesaria para la regulación de los neurotransmisores.

Ni la Agencia de Protección del Medioambiente, ni la Food and Drug Administration, ni ninguna otra agencia reguladora hasta ahora ha investigado los efectos internos a largo plazo de consumir el ácido fluorisílico, un subproducto de la industria de fertilizantes de fosfato que es ahora el sustituto predominante para el fluoruro de sodio dado su relativo bajo costo.[22]

Lo que es conocido, sin embargo, es que el ácido fluorisílico no diluido es una sustancia extremadamente peligrosa y corrosiva.

En 1994, por ejemplo, 4.500 galones [17.000 litros] del elemento fueron liberados en el condado Volusia en Florida cuando un camión cisterna que llevaba la carga perdió un juego de ruedas en la carretera interestatal 4.

El derrame envió a 47 personas al hospital, obligó a la evacuación de más de 2.300, y cerró la carretera durante dos días. Los espectadores experimentaron,

"problemas para respirar o una sensación quemante en su piel".

Los motoristas que condujeron a través del derrame fueron aconsejados de que sus vehículos debían ser profesionalmente descontaminados porque,

"las sustancias químicas se disolverán en el agua, se evaporarán y causarán problemas respiratorios a cualquiera que esté cerca".[23]



Conclusión

En un mundo hecho cada vez más incierto por corporativos y gubernamentales ingenieros de la realidad y el consentimiento, la sensibilidad de la clase burocrática y científica frente al bienestar público es ilusoria.

El caso de la fluoración del agua proporciona un ejemplo convincente de un plan para engañar y difundir propaganda entre las masas.

Una década completa antes de la advertencia del presidente Eisenhower de "una permanente industria de armamentos de enormes proporciones", la fluoración de los suministros de agua de Estados Unidos estaba ya en pleno juego con el oculto conocimiento previo entre aquellos en sitios de poder de que tal campaña casi ciertamente conduciría a la puesta en peligro de la salud pública para muchas generaciones por venir.

La fluoración del agua está prohibida en muchas naciones escandinavas y europeas,[24] pero persiste en EE.UU., Canadá, Australia y numerosos otros países en todo el mundo.

La práctica se sustenta en gran medida por el mito extensamente sostenido que Bernays diseñó y llevó adelante, por autoridades médicas y reguladoras aprobatorias, y quizá sobre todo por una prensa rutinariamente crédula y dócil.

No muy distinto de las premisas contradictorias sobre las cuales la existencia psico-social era predicada en la novela "1984" de Orwell - la ignorancia es la fuerza, la guerra es la paz, la libertad es la esclavitud - en el caso de los más de sesenta años de experimentos con la fluoración en Occidente, el veneno es el tratamiento.

Notas

[1] New York Times, “Fluoridation Debate Redux,” 18 March, 2012, http://www.nytimes.com/2012/03/18/opinion/sunday/fluoridation-debate-redux.html?_r=1. See also Jane E. Brody, “Dental Exam Went Well? Thank Fluoride,” New York Times, January 23, 2012, http://well.blogs.nytimes.com/2012/01/23/dental-exam-went-well-thank-fluoride/

[2] Scorecard: The Pollution Information Website, Chemical Profiles: Sodium Fluoride, n.d., GoodGuide, http://scorecard.goodguide.com/chemical-profiles/pesticides.tcl?edf_substance_id=7681-49-4

[3] Ethan A. Huff, “Study: Fluoridated Water Causes Brain Damage in Children,” NaturalNews.com, December 23, 2010, http://www.naturalnews.com/030819_fluoride_brain_damage.html

[4] Fluoride Action Network, “Fluoride & Tooth Decay: Topical Vs. Systemic Effects,” n.d., http://www.fluoridealert.org/health/teeth/caries/topical-systemic.html

[5] Ethan A. Huff, “Does Topica Fluoride Really Protect Tooth Enamel? Study Suggests NO,” NaturalNews.com, March 6, 2011, http://www.naturalnews.com/031602_fluoride_tooth_enamel.html

[6] F. B. Exner, “Economic Motives Behind Water Fluoridation—Fluoride is a Protected Pollutant,” in F. B. Exner, G. L. Waldbott and James Rorty, The American Fluoridation Experiment (New York: Devin-Adair, 1955), pp. 119-121. Available at http://www.fluoridation.com/exner.htm

[7] Asia-Pacific Journal Feature, “Eco-Model City Kitakyushu and Japan’s Disposal of Radioactive Tsunami Debris,” The Asia-Pacific Journal, Vol 10, Issue 24, No 6, June 11, 2012. Available at http://www.japanfocus.org/-Asia_Pacific_Journal-Feature/3770; Michael McAteer, “Japan’s Latest Nuclear Crisis: Getting Rid of Radioactive Debris,” The Atlantic, June 4, 2012, http://www.theatlantic.com/international/archive/2012/06/japans-latest-nuclear-crisis-getting-rid-of-the-radioactive-debris/257963/

[8] Exner, “Economic Motives Behind Water Fluoridation.”

[9] J. Y. Smith, “Oscar Ewing Dies; Leading Architect of ‘Fair Deal’ Program for Truman,” Washington Post, January 9, 1980, C6; Christopher Bryson, The Fluoride Deception (New York: Seven Stories Press, 2004). Bryson’s description of his encounters with Bernays suggests how the spin doctor recognized the impropriety of the former Alcoa attorney’s influential endorsement of water fluoridation.

[10] Bryson, The Fluoride Deception, 159-160.

[11] Bryson, The Fluoride Deception, 159.

[12] Bryson, The Fluoride Deception, 161.

[13] Bryson, The Fluoride Deception, 161-162, 324f.

[14] Review of Our Children’s Teeth—A Digest of Expert Opinion Based on Studies of the Use of Fluorides in Public Water Supplies, by Herman E. Hilleboe, et al., American Journal of Public Health 48 (1958): 821.

[15] Exner, “Economic Motives Behind Water Fluoridation.”

[16] Joel Griffiths, “Fluoride: Commie Plot or Capitalist Ploy,” Covert Action Quarterly 42 (1992), http://sonic.net/kryptox/history/covert.htm

[17] Bryson, The Fluoride Deception, 165.

[18] Bryson, The Fluoride Deception, 164.

[19] Center for Disease Control 2010 Water Fluoridation Statistics, n.d., http://www.cdc.gov/fluoridation/statistics/2010stats.htm

[20] Brody, “Dental Exam Went Well? Thank Fluoride.”

[21] Griffiths, “Fluoride: Commie Plot or Capitalist Ploy.”
[22] Washington’s Blog, “Untested Type of Fluoride Used in the Overwhelming Majority of U.S. Water Supplies,” Centre for Research on Globalization, January 10, 2011, http://www.globalresearch.ca/index.php?context=va&aid=22707

[23] St. Petersburg Times, “Acid Spill Closes I-4,” September 7, 1994, 1B.

[24] “Fluoridation Status of Some Countries,” Fluoridation.com, n.d., http://www.fluoridation.com/c-country.htm

Hay más mitos de salud propagados por los medios de comunicación y la medicina convencional hoy más que nunca alguna vez en la historia.

En gran parte, esto se debe a la falta de la educación pública y la ampliación de los poderes corporativos que promueven mitos para lograr objetivos muy específicos y maliciosos, todo en nombre de la ganancia.

Mito # 1

La medicina convencional y el sistema de salud ayuda a las personas enfermas

Quizás el mito más grande de la salud hoy en día es el error del público de que la medicina convencional y el sistema de salud ‘ayuda a las personas enfermas’. Nada podría estar más lejos de la verdad.

La libertad de que las personas elijan,

  • curación natural

  • medicina alternativa

  • métodos de prevención de enfermedades,

...pronto podrían verse amenazados por los grupos de presión empresariales que harán cualquier cosa para proteger su riqueza a costa de su salud.

Los promotores de la medicina convencional afirman que todos los estudios de drogas, aprobaciones, procedimientos quirúrgicos, todos los otros tratamientos se basan en la evidencia científica.

Pero ¿es realmente ciencia? Lo que pasa hoy en día por "ciencia" es una colección de mitos de la salud, verdades a medias, deshonestidad intelectual e información fraudulenta para ayudar a servir a los intereses más altos. La ciencia no es realmente ya la ciencia.

El 90 por ciento de todas las enfermedades (cáncer, diabetes, depresión, enfermedades del corazón, etc.) son fácilmente prevenibles a través de,

  • dieta

  • nutrición

  • luz solar

  • ejercicio

Ninguna de estas soluciones son promovidas por la medicina convencional porque no hacen dinero.

Ningún farmacéutico realmente cura o resuelve las causas subyacentes de la enfermedad. Incluso los medicamentos "exitosos" sólo controlan los síntomas, por lo general a costa de interferir con otras funciones fisiológicas que causarán efectos secundarios en el camino.

No hay tal cosa como un producto farmacéutico sin efectos secundarios. No hay incentivo económico para ninguna persona en el sistema actual de medicina (las compañías farmacéuticas, hospitales, médicos, etc.) para realmente hacerle bien a los pacientes.

Los beneficios se encuentran en la enfermedad continua, no en el bienestar o la prevención.

Casi todos los programas de "prevención" que se ven hoy en día (como mamografías gratuitas u otros programas de detección) no son más que esquemas de planes de reclutamiento de pacientes diseñadas para aumentar los ingresos y la enfermedad. Ellos usan exámenes gratuitos para asustar a la gente a aceptar tratamientos innecesarios que sólo conducen a más enfermedades.

La mamografía es un muy buen ejemplo. La quimioterapia es otra.

Nadie tiene interés en su salud, excepto usted mismo. Ninguna empresa, ningún médico, y ningún gobierno tiene realmente el deseo de sanarlo. Esto ha servido muy bien a los intereses financieros a corto plazo de las potencias más altas en el oeste.

Los únicos individuos saludables, conscientes, pensando críticamente son todos 100% libres de productos farmacéuticos y alimentos procesados.

MITO # 2
Las vacunas previenen enfermedades y aumentan la inmunidad

El término "inmunización", a menudo sustituido por vacunación, es falso y debe ser impugnado jurídicamente.

La investigación médica ha establecido muy bien que la inyección directa de proteínas extrañas y otros materiales tóxicos (en particular venenos conocidos como sensibilizantes del sistema inmunológico sensibilizantes como el mercurio) hace que al receptor más, no menos, fácilmente afectado por lo que él/ella se encuentren en el futuro.

Esto significa que hacen lo contrario de inmunizar, comúnmente incluso previniendo el desarrollo de la inmunidad después de la exposición natural.

La frecuencia real de los problemas de salud ha sido estimado por las autoridades de ser posiblemente hasta 100 veces, o más, mayor que la reportada por las agencias gubernamentales. Esa diferencia se debe a la falta de aplicación o incentivo para que los médicos reporten efectos adversos.

Con los movimientos anti-vacunación actualmente exponiendo la verdad en el Internet , la comunidad médica está ahora en estado de alerta, defendiendo sus afirmaciones y siendo informados por los fabricantes de vacunas que nunca deben dejar que sus pacientes (o los padres) piensen que los riesgos podrían superar los beneficios, cuando en realidad, precisamente lo opuesto es la verdad.

El balance beneficio-riesgo es una decisión importante en cualquiera decidiendo si vacunar o no.

Contrariamente a la creencia popular y a la comercialización, las enfermedades infantiles en un país desarrollado no son tan peligrosas como nos quieren hacer creer. El contagio con una determinada enfermedad no significa que se va a morir de ella. Las vacunas fueron introducidas en realidad en un momento en que las enfermedades ya habían disminuido a un nivel de bajo riesgo.

Este hecho se ha demostrado científicamente.

Los principales avances en la lucha contra la enfermedad durante los últimos 200 años han sido mejores alimentos y agua potable... no a las vacunas. La mejora del saneamiento, menos hacinamiento y mejores condiciones de vida también contribuyeron. Esto también es confirmado en la investigación revisada y publicada por pares que demuestran que la vacuna no nos salvó.

Todas las vacunas contienen agentes de esterilidad, neurotoxinas, inmunotoxinas, y compuestos cancerígenos.

Algunos ejemplos incluyen,

  • formaldehído, un carcinógeno encontrado en casi todos las vacunas

  • neurotoxinas tales como,

    • glutamato monosódico

    • cloruro de potasio

    • timerosal

  • agentes de esterilidad tales como,

    • Tritón X-100

    • octoxinol-10

    • polisorbato 80

  • immunotoxinas tales como,

    • neomicina

    • fosfato monobásico de potasio

    • desoxicolato de sodio,

...por nombrar sólo algunos de los muchos.

No es coincidencia que mientras más educado usted es, menos posibilidades tendrá de que usted se vacune, lo que contradice los conceptos erróneos de muchos profesionales de la salud que profesan que los padres no vacunan porque tienen un bajo nivel de educación, o muy mala o mal informados.

Aquellos que se informan ampliamente sobre los peligros de las vacunas nunca las verán de la misma manera otra vez, ya que sus motivos se vuelven claros.

MITO # 3

Todos tenemos que enfocarnos en la reducción del colesterol malo

Tal vez uno de los mayores mitos de la salud propagado en la cultura occidental y, ciertamente, en los Estados Unidos, es el mal uso de un término "colesterol malo", inventado por los medios de comunicación y la comunidad médica .

Por otra parte, un público científicamente ingenuo ha sido engañado a sacar una correlación fraudulenta entre niveles elevados de colesterol y la enfermedad cardiovascular (ECV). El colesterol no se ha demostrado que en realidad causa enfermedades cardiovasculares.

Por el contrario, el colesterol es vital para nuestra supervivencia, y tratando de bajarlo artificialmente puede tener efectos perjudiciales, sobre todo a medida que envejecemos.

Nos hemos convertido en una cultura tan obsesionada con el consumo de alimentos bajos en colesterol y grasa que muchos expertos en salud están cuestionando las consecuencias.

¿Podemos realmente mantener un estilo de vida dietético que era tan ajeno a muchos de nuestros pueblos ancestrales, sin efectos nocivos sobre nuestra salud? Muchos investigadores están llegando a la conclusión de que la respuesta a esa pregunta es "NO".

Los datos actuales sugieren ahora que los niveles bajos de colesterol predatan a la aparición del cáncer.

El 'presudo-ciencia’, ofrecida por los hombres de marketing a un público general, científicamente ingenuo ha llevado a muchas personas a creer que hay que sustituir determinadas opciones de comidas con productos especialmente desarrollados que puedan ayudar a ‘reducir el colesterol’. Naturalmente, esto tiene un precio, y requiere que las personas que pueden permitirse pagar tal vez cuatro o cinco veces lo que un producto "típico normal" podría costar.

Pero, ¿estará justificada esta aparente "necesidad general" de luchar por reducir nuestro colesterol? Y, en efecto, ¿es saludable?

El colesterol en sí, ya sea siendo transportado por las LDL o HDL, es exactamente lo mismo. El colesterol es simplemente un ingrediente necesario que se requiere para ser entregado regularmente alrededor del cuerpo para un saludable y eficiente desarrollo, mantenimiento y funcionamiento de nuestras células.

La diferencia está en los 'transportistas' (las lipoproteínas HDL y LDL), y ambos tipos son esenciales para la logística de entrega al cuerpo humano para funcionar con eficacia. Pueden ocurrir problemas, sin embargo, cuando las partículas de LDL son pequeñas y su capacidad de carga supera el potencial de transporte de HDL disponible.

Esto puede llevar a más colesterol siendo 'entregado' alrededor del cuerpo con menores recursos para devolver el exceso de capacidad al hígado.

 

 

 

MITO # 4

El reconocimiento médico y los tratamientos evitan la muerte

A pesar de que la comunidad médica aboga por exámenes regulares para las personas con enfermedades, éstos pueden traer pocos beneficios y, de hecho podrían suponer daños a su salud.

Esto se aplica a casi todos los tipos de exámenes médicos para el cáncer y otras enfermedades. El reconocimiento médico lleva un inmenso riesgo en sí mismo, no sólo debido a los daños causados ​​por las técnicas de detección en el cuerpo humano, sino por la naturaleza misma de los protocolos de seguimiento médico.

Estos protocolos normalmente animan a los pacientes a entrar más profundamente en técnicas más invasivas, que paralizan más salud y conducen a un porcentaje muy alto de víctimas mortales.

En un estudio sueco de 60,000 mujeres, el 70 por ciento de los tumores detectados por mamografía no eran tumores en absoluto.

Estos "falsos positivos" no son simplemente tensiones emocionales y financieras, también pueden conducir a muchas biopsias innecesarias e invasivas. De hecho, el 70 a 80 por ciento de todas las mamografías positivas, después de hacer la biopsia, no muestran ninguna presencia de cáncer.

Un análisis de sangre de próstata (PSA)busca el antígeno prostático específico, una proteína producida por la glándula de la próstata. Los niveles elevados están supuestamente asociados con el cáncer de próstata. El problema es que la asociación no siempre es correcta, y cuando lo es, el cáncer de próstata no es necesariamente mortal.

Sólo alrededor del 3 por ciento de todos los hombres mueren de cáncer de próstata.

La prueba de PSA por lo general conduce a un sobre-diagnóstico - biopsias y tratamientos en los que los efectos secundarios son la impotencia y la incontinencia. Biopsias repetidas pueden difundir las células cancerosas en la pista formada por la aguja, o por el derrame de células cancerosas directamente en el torrente sanguíneo o en el sistema Linfático.

La cobertura de noticias de muchas enfermedades se centra demasiado en los tratamientos y no lo suficiente en la prevención, una tendencia que podría ser riesgosa a largo plazo para la mayoría de las personas que no saben cómo cuidar de su salud.

El mayor tipo singular de historia que solemos escuchar en las noticias implica el tratamiento, y los relatos se prestan mucho mejor para ese tipo de historia. Las historias sobre la prevención, acerca de personas que hacen ejercicio y comen bien, simplemente no logran una gran copia.

Si continúa nuestro enfoque actual de tratamiento para la salud, cientos de años a partir de ahora, la humanidad puede mirar hacia atrás a la "medicina moderna" de hoy en día y pensar:

  • ¿Cómo podrían haber sido tan primitivos en la ideología y tan equivocados?

  • ¿Qué falta de humanitarismo en el gobierno permitió que la industria médica matara a las personas con creencias e ideas falsas impulsadas por lo económico?

  • ¿Por qué no los detuvo el gobierno?

  • ¿Quiénes fueron los responsables de la protección de esos ciudadanos?

La educación preventiva exige una mayor financiación para la investigación en nueva actividad dietética y física, enfoques conductuales, socioeconómicos, ambientales y médicos para la prevención de enfermedades crónicas.

Los niños que crecen a los adolescentes y luego a adultos requieren una mayor responsabilidad por su propio bienestar a través de decisiones conscientes de la salud que estén motivadas por adecuadas aplicaciones teóricas y prácticas.

Ellos necesitan saber que las modalidades de tratamiento y aplicaciones farmacéuticas no pueden salvar a su salud en el futuro.

Contribuciones políticas y financieras sustanciales también son imprescindibles para invertir en la prevención más eficaz para regular las revisiones y las políticas que afectan a los mandatos de los cuerpos de gobierno de la salud y la educación.

Cualquier dilación o fracaso para resolver estas cuestiones en la próxima década sólo conducirá a un mayor deterioro de salud humana y los sistemas de salud.

Adecuado liderazgo y comunicación efectiva con respecto a estas medidas preventivas podría aún revertir la detección/tendencias de tratamientos y, por consiguiente revertir este pensamiento para promover un envejecimiento más sano de la población.

MITO # 5

El flúor previene la caries dental

La fluoración del agua es un engaño.

Beber cualquier cantidad de flúor es peligroso para su salud y nunca se ha demostrado que prevenga las caries. En realidad es el fraude científico más grande en ser promovido por los gobiernos nacionales e internacionales.

El flúor ha sido relacionado con,

  • osteoporosis

  • cáncer

  • enfermedades auto-inmunes,

...e incluso en concentraciones muy pequeñas puede perturbar las enzimas de reparación del ADN en un 50%.

El fluoruro añadido a nuestra agua es un producto de desecho de aluminio y del procesamiento de fertilizantes de fosfato. Y ni siquiera es el fluoruro de calcio el que aparece de forma natural en el agua, sino fluoruro de sodio, que es una cosa totalmente diferente - y lleno de malas nuevas.

De hecho, el fluoruro de sodio no tiene buenas nuevas. A excepción de unos pocos casos sospechosos reportados por la gente vendiendo el mismo, estudio tras estudio demuestra que el fluoruro de sodio no protege los dientes, y deja huella en nuestros huesos.

Y en otras partes del cuerpo, también, incluyendo nuestra glándula tiroides.

  • El fluoruro fue encontrado de ser un equívoco carcinógeno por el Programa Nacional Toxicológico del Instituto de Cáncer.

  • Beber agua fluorada duplicará el número de fracturas de cadera, tanto para hombres como para mujeres mayores.

  • Se encontró que la infertilidad en las mujeres aumenta con la fluoración del agua. Científicos de la Administración de Alimentos y Drogas (FDA) reportaron una estrecha correlación entre la disminución de las tasas globales de fecundidad en mujeres entre las edades de 10 y 49 años, y el aumento de los niveles de flúor.

  • El fluoruro nunca ha sido encontrado que reduce efectivamente la caries dental por ningún margen notable. No se encontró relación de causa o correlación entre el nivel de fluoruro en el agua y la caries dental en ningún estudio.

  • El fluoruro también ataca la glándula pineal. La pineal controla nuestro reloj interno, proporcionando un buen sueño, trabajando con nuestras glándulas suprarrenales para manejar el estrés, manteniendo la glándula timo alimentada y cuidada, y se comunica 24/7 con el resto del sistema endocrino de cómo van las cosas. Fluoruro calcifica nuestra glándula pineal convirtiéndola en una roca que no funciona.

  • El gobierno clasifica el fluoruro de sodio como residuo ambientalmente peligroso. Cualquiera manipulándolo deberá usar equipo de protección de materiales peligrosos. Su vertimiento en los ríos es un crimen.

Gran parte de la prueba original de que el fluoruro es seguro para los seres humanos en dosis bajas fue generado por los científicos del programa de la bomba atómica, que habían sido ordenados en secreto a presentar "pruebas útiles en litigio" en contra de los contratistas de defensa por lesiones de fluoruro a los ciudadanos.

Hay documentos que muestran que las primeras demandas contra el programa de la bomba atómica de Estados Unidos no fueron por radiación, sino por daños de fluoruro.

Parece que las personas más saludables del planeta en estos momentos son los que se han desviado de las normas de la charlatanería médica convencional, y han emigrado hacia la salud natural. La prueba está en el pudín.

 

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Su longevidad y envejecimiento con gracia depende de ello.


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