Curso de creación consciente 3ª parte

 

Curso de creación y manifestación consciente
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Creación Consciente y explicación
detallada de la Ley de la Atracción
Ya hemos visto que crear nuestra propia realidad no tiene más misterio teórico que atraer de
todas las posibles realidades en potencia existente en el inconsciente colectivo, aquella que
vibra acorde a nuestros pensamientos y emociones, y por otro lado dejar que nuestro sistema
energético transmute genéricamente las energías presentes alrededor nuestro en esos
conceptos que representan.
El inconveniente en este primer caso, cuando no trabajamos con energías universales sino que
dejamos que sea una parte de nuestro ser quien de forma automática se encargue de esa
manifestación para los detalles de cada día, es que perdemos el control de lo que atraemos a
nosotros, por lo que es importante ahora concentrarnos en el proceso contrario: entender
como conscientemente podemos emitir y atraer las energías que moldean nuestros deseos y
objetivos.
Vuelta al poder del pensamiento
Así que volvamos a recuperar el concepto de que el principal componente y artífice de que
algo nos ocurra, cuando lo deseamos, es la intensidad con la que mantenemos ese deseo en
nuestra mente cuando sabemos que es lo que queremos atraer. Este concepto es la base de la
creación consciente.
Cuando tenemos claro un deseo, no es lo mismo que nuestro “láser” mental esté 24 horas
enviando una gran cantidad de energía toda con la misma información, que una vez a la
semana pienses en algo, y no vuelvas a acordarte hasta el mes siguiente. Este es un punto tan
crucial que no hay forma de esquivarlo. Si tienes en tus manos un cañón de agua y quieres
moldear una piedra con él, ¿cómo lo conseguirás de forma más rápida? ¿Dedicando dos horas
cada día a plena potencia o 10 minutos cada fin de semana que te acuerdes?
Cosas que se materializan y cosas que no: nivel de resonancia con el
deseo
El mayor obstáculo a nuestro poder de atraer lo que deseamos, como imanes que somos es el
tiempo que tarda en materializarse ese algo y llegar a presentarse en nuestra realidad, ya que
depende de muchos factores, siendo uno de los más importantes el nivel de resonancia vis a
vis con el deseo emitido (es decir, la vibración nuestra global que sea la misma frecuencia que
la de esa cosa o persona que queremos atraer). Así, es extremadamente fácil entender por qué
no podemos hacernos millonarios de la noche a la mañana, por qué no atraemos a la persona
de nuestros sueños, o por qué solo nos pasan “desgracias”.
Solo atraemos las cosas cuando estamos constantemente en el mismo nivel “frecuencial” o
vibratorio que aquello que deseamos, o dicho de otro modo, solo podemos atraer aquello que
es igual a nosotros, energéticamente hablando, cuando nuestro pensamiento y emociones
tiene las mismas “vibraciones” y componente energético que aquello que estamos deseando
de forma sostenida. Eso es algo que puede retardar que aparezca en tu vida ese amor soñado,
ese millón de euros o el chalet en Ibiza.
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Una forma de ver que estamos generando, de forma genérica, es analiza cómo es la gente, la
situación y el entorno que tienes alrededor, cómo es tu realidad actual, cómo vives, y
entenderás cómo eres tú mismo en este momento, y qué está saliendo del manantial de
emisiones que representa cada célula de tu cuerpo.
¿Qué significa eso? Simplemente que no puede sucederte nada con lo que no resuenes al
mismo nivel que el evento que quieres que pase, sea algo físico, como conseguir algo material,
o sea algo intangible, como encontrar a la persona ideal. Si, por las circunstancias que sea, algo
así termina en tus manos, posiblemente lo terminarás perdiendo de nuevo, a no ser que hagas
el esfuerzo y el trabajo interno necesario para ponerte “al nivel” de aquello que has recibido
(de ahí que personas que reciben inesperadamente una cantidad de dinero muy superior a
aquella que están acostumbrados a tratar, la pierdan en pocos meses para volver al estado
financiero que resuena con ellos, en el que estaban con anterioridad, a menos que aprendan a
vibrar rápidamente al mismo nivel que la nueva situación económica trae consigo).
¿Podemos materializar todo aquello que nos proponemos?
Basados en nuestra libertad de elección y pensamiento, tenemos el poder de generar las
situaciones que deseamos formen parte de nuestra vida. Todo pensamiento lanzado al
universo con suficiente energía se convierte en un deseo recogido que se pone en marcha para
hacerlo realidad. Si cambiamos a medio camino de idea muchas de las cosas que ya estaban
preparadas para ocurrir se cancelaran u ocurrirán de otra forma, y nuestro deseo original
simplemente no sucederá ya que hemos cambiado de idea.
Por ejemplo. Imagínate que estas fastidiado por tener siempre gente ruidosa alrededor en la
oficina que no te permite concentrarte, y quieres cambiarte (mentalmente) a otro lugar más
relajado donde puedas hacer tus cosas con más tranquilidad. En el momento en que deseas
mentalmente que te cambien de sitio ese deseo se convirtió en una energía que empieza a
preparar los cambios necesario: por ejemplo, un problema en las máquinas de aire
acondicionado que exigiera un traslado, una excusa para que pudieras pedir el cambio de
mesa, una reorganización del equipo, cualquier cosa que físicamente hubiera dado ese
resultado podría haberse puesto en marcha.
Sin embargo, días después, tras pasar un día sin que nadie te moleste decides que tampoco
estas tan mal y que no necesitas cambiar…. ahhhh! ¡Dijeron por ahí arriba! ¡Habíamos
empezado a planificar las acciones que habrían de ocurrir para que pudieras cambiarte y ahora
lo cancelas! Ósea, que al final no te has movido de tu sitio y si quieres hacerlo será mejor que
lo decidas claramente y mantengas tu deseo.
Contemplando vs Creando
Nuestro problema cotidiano es que no sabemos que somos capaces de co-crear nuestra propia
vida y por eso cambiamos tan a menudo lo que queremos. Vivimos en actitud “contemplativa”
y no “creativa”. La primera sería dejar que se genere la vida que se manifiesta
inconscientemente, usando el primer método que hemos visto, la segunda, sería el uso
constante de las herramientas de creación de la realidad para influir en aquello que atraemos.
En este caso, el secreto es ser consciente en todo momento que todas y cada una de las
situaciones que vivimos han sido creadas por nosotros mismos con un simple pensamiento o
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un conjunto de emociones que se ha mantenido lo suficiente en el tiempo para que todas las
acciones y sucesos necesarios para que ocurriera tuvieran tiempo de convertirse en realidad.
¿Qué pasa cuando queremos crear algo que no podemos tener/ no es el momento / no
estamos preparados? El tiempo que tardará ese deseo en convertirse realidad será
proporcional a lo fácil/difícil, preparado/no preparado que uno este, ya que estar “preparado”
no significa otra cosa que vibrar energéticamente a la misma frecuencia que el deseo que
tenemos.
Digamos que ahora quiero ser astronauta, con todas mis fuerzas, es una pasión y solo pienso
en ella, solo emito ese objetivo focalizado. ¿Qué hará el universo/el inconsciente colectivo/las
realidades superiores para que yo sea astronauta?
Probablemente las fuerzas de la sincronicidad se pondrán inmediatamente en marcha y
pondrán ante mis ojos algún anuncio de algún periódico sobre la carrera espacial, caerán en
mis manos libros al respecto “por casualidad”, encontraré gente que me hablará de ello, me
apuntare a cursos, me meteré de lleno en la carrera espacial, aparecerán los profesores
adecuados y las oportunidades adecuadas y quizás en 10 años pueda hacer mi primer viaje
espacial. Mi deseo se ha cumplido porque durante estos diez años he mantenido mi intención
y lo he puesto fácil para que se pusieran delante mío las puertas abiertas que tenía que cruzar
(y tuve el coraje de cruzarlas). He seguido las señales y he cruzado las puertas. Poco a poco me
he ido acercando energéticamente a ese deseo, he crecido y evolucionado para ser capaz de
asimilar cada paso. He vivido en modo “creativo”. Pero he tardado 10 años en materializar mi
deseo. Nada hubiera ocurrido si al mes y medio hubiera dicho “ahora quiero ser bombero”.
Otro grito allá arriba por el trabajo hecho en vano…
El proceso de atracción
Estudiemos ahora más en detalle todo el proceso energético de la llamada Ley de la Atracción.
Desde el momento que deseamos algo hasta que aparece en nuestra vida el impulso
energético pasa por diferentes estados o fases. Es importante conocerlas pues nos indican en
qué punto se encuentra la materialización de nuestro deseo. El tiempo que tarda en
materializarse algo que deseamos depende de muchos factores, siendo uno de los más
importantes tu preparación y nivel de resonancia con el deseo esperado (la vibración a la
misma frecuencia de la energía del deseo).
El impulso Alfa
Se denomina impulso u onda Alfa al pensamiento inicial que lanzamos cuando deseamos algo.
Es la energía concentrada, el láser de nuestra mente que dispara hacia el exterior la idea que
deseamos atraer hacia nosotros. Al igual que un rayo lumínico, nuestro impulso alfa tiene
diferentes niveles de potencia y alcance, un deseo débil, con dudas, con ahora lo quiero ahora
no lo sé, no genera más que una débil onda con el contenido energético de aquello que
queremos manifestar. Un deseo fuerte, constante y seguro es como un haz directo y potente
que va directo a esa piscina de energía que es el universo con la imagen del deseo a atraer.
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La reflexión Beta
Una vez hemos generado nuestro deseo (consciente o inconscientemente), el universo nos
responde con lo que se denomina reflexión Beta. Es una especie de “acuse de recibo” que nos
indica que se ha “recibido” nuestra petición. Funciona de forma casi instantánea y sutil, de
forma que no siempre nos damos cuenta. Ejemplos de esta reflexión beta es por ejemplo
querer manifestar cierta cantidad de dinero y de repente nos encontramos 5 euros en un
bolsillo de un pantalón viejo, o escuchamos casualmente una conversación relacionada con el
tema con alguna indicación referente al deseo de incrementar el dinero. La reflexión beta no
falla nunca, pero no todo el mundo se presta a detectarla.
La época de calma (y progreso)
Una vez hemos obtenido el “ok” de que nuestro deseo se ha recibido, debemos mantener la
“concentración” y nuestro “laser” enfocado para que la energía que enviamos forme en esa
enorme “piscina” universal aquello que queremos. En este caso, la forma más eficaz de
mantener nuestra energía mental moldeando constantemente nuestro deseo es por medio
de “sentir” aquello que deseamos como si ya lo tuviéramos.
Es decir, si quieres un coche nuevo, produce mejores resultados y en menos tiempo sentir la
sensación de conducir esa maravilla mecánica, el viento de la ventanilla, los fantásticos
asientos de cuero, la potencia del coche. Tu imaginación y un poco de voluntad pueden hacer
el resto. Sentir es más potente que pensar, contiene más energía, por ello, cuando sientes lo
que quieres como si ya lo estuvieras disfrutando, es como si pusieras la potencia de tu onda
energética al máximo y sintonizaras tu frecuencia interior con la frecuencia del deseo. En este
caso, estamos trabajando de igual forma que hacíamos cuando hablábamos del proceso de
transmutación energética, que hacemos de forma inconsciente, solo que ahora, nos
“autogeneramos” esas emociones que van a potenciar esa “onda-imán” que ha de atraer
nuestra petición.
Es en esta fase cuando la mayoría de personas abandonan y cuando sus ondas de deseo se
diluyen. Como comentaba, debes estar preparado para recibir lo que pides, y debes dar
tiempo a que esto aparezca en tu realidad. La clave aquí es mantener constante el sentimiento
de que ya tenemos lo que hemos pedido, y puedes hacerlo de muchas formas: visualizando,
con afirmaciones, concentrándote cada día en ello, etc. Veremos todo eso más adelante.
Proceso de materialización y cambio de estado: sincronicidades y oportunidades
Aunque no nos demos cuenta, nuestro deseo se empezó a formar desde el mismo momento
en que el universo (término genérico) nos envió su reflexión beta. En estos momentos aquello
que deseamos se encuentra en cualquier lugar del planeta y debe pasar por varios estados y
pasos hasta aparecer en nuestra realidad. Así, nuestro deseo debe comenzar a gravitar hacia
nosotros, a la vez que nosotros nos ajustamos cada vez más al nivel frecuencial de ese deseo,
para que los iguales se atraigan lo más rápidamente posible.
Es en esta fase cuando empezaran también a llegarte las oportunidades o indicaciones que
debes tomar o hacer para encontrar tu deseo. Estas oportunidades no tienen sino la finalidad
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de prepararte para recibir lo que has pedido o bien para indicarte el camino hacia dónde vas a
encontrarlo. Hay que estar atento y saber reconocerlas, pues las puertas que se abren, si no se
cruzan, tardan tiempo en volver a abrirse.
Fuerzas contrarias- Trabajar en “presente” y no implicándonos del
proceso
La Ley de la Atracción tiene además una parte un poco más compleja que también vamos a
ver. ¿Te has preguntado por qué cuando tienes prisa todos los semáforos están en rojo?, ¿por
qué cuando quieres tranquilidad a toda costa hay gente tirando petardos en la calle? o ¿por
qué cuando no quieres hacer nada tu jefe no para de darte trabajo?
La ley de Tres
Cada uno de los pensamientos enviados por nuestra mente se compone en realidad de tres
conceptos:
La fuerza activa (el deseo que queremos manifestar)
La fuerza pasiva (el deseo contrario, la contraparte)
La fuerza neutra (la manifestación real, lo que el universo nos trae).
Tenemos total control sobre la primera fuerza (si controlamos nuestros pensamientos y
emociones), podemos aprender a controlar la segunda y no tenemos ningún control sobre la
tercera, que es el resultado de la primera más la segunda.
El universo dual
Nada puede existir sin su opuesto. Por cuanto nada puede conocerse si no se conoce lo que
representa su contrario. No puedes entender el amor si no existe el odio, no puedes entender
y experimentar la libertad si no conoces la dependencia, no puedes expresarte en la
abundancia si no existiera la falta de recursos. Todo tiene que tener un opuesto en este mundo
para poder conocerlo y vivirlo en todo su esplendor, y, aunque no queramos reconocerlo, si no
existiera ese opuesto, que en muchos casos vemos como algo negativo, jamás podríamos
disfrutar plenamente de lo que queremos.
El frío no puede existir sin el calor, y el blanco sin el negro, aunque solo queramos vivir en
sitios donde haga calor, tiene que existir un sitio donde haga frío para que ello sea posible.
Aunque solo sea en un pequeño rincón minúsculo de un pequeño sitio del planeta, pero el
opuesto de todo aquello que existe en nuestra realidad tiene que estar representado en algún
nivel de la misma, para que nosotros podamos apreciar y experimentar eso que estamos
deseando.
Proceso de creación
Al igual que no puede haber blanco sin el negro, calor sin frio, arriba sin abajo, cuando
queremos manifestar algo en nuestra realidad esto no puede existir sin su contrario. Partiendo
del concepto universal sobre el cual queremos trabajar (por ejemplo abundancia) o de un dese
concreto el universo actúa de la siguiente forma:
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Lo que tu envías: quiero trabajar por mi cuenta, tener mi propia empresa y no tener
jefe para no tener que darle explicaciones a nadie
Lo que el Universo recibe: petición de generar situaciones que impliquen libertad (el
concepto universal que incluye nuestra petición) + petición de generar situaciones que
impliquen dependencia (lo contrario de libertad)
El resultado: aparecen en tu vida oportunidades para empezar a montar tu empresa,
gente que te da consejos, cursos que tomar, pero tu jefe en tu trabajo actual no deja
de acosarte con más y más cosas por hacer, te invita a más reuniones, y te hace
trabajar más y más en proyectos que implican hacer cosas con otros compañeros.
Como ves, la tercera fuerza te ha generado tu petición + la petición contraria.
La Ley de los Opuestos y la Ley de la Atracción
Si quieres crear algo, se tiene que crear su opuesto también. Y si ves que cuando deseas algo
con todas tus fuerzas, lo que ocurre es que primero ves aparecer ante ti precisamente lo
contrario, en vez de echarte atrás y pensar que el proceso de creación consciente no está
funcionando, lo que tienes que hacer es prestar atención a la implicación que estas poniendo
en la fuerza pasiva, que vemos ahora.
Lidiar con la fuerza pasiva- No anticipación
A más energía ponemos en lo que queremos, más energía se pone también en el proceso
contrario. El universo no puede distinguir/proporcionar algo sin proporcionar su contrario (de
momento). Trabaja como un TODO. Como una sola cosa. Jamás podríamos saborear la libertad
y la risa si no existiera en algún lugar la dependencia y el llanto.
Ahora, ¿cómo hacer que la fuerza pasiva, contraria, trabaje a nuestro favor y no se materialice
en nuestra realidad?
La forma de hacerlo es “olvidándonos” del proceso, en el sentido de no concentrarnos en
monitorizar como va a llegarnos lo que hemos pedido, y dejar que se manifieste la parte
contraria allá donde deba (no tiene por qué ser de forma material, sino simplemente existir
como concepto en algún nivel) y no limitar opciones. Se trata de vivir en un estado de NO
ANTICIPACION, es decir, no estar constantemente enfocados en prevenir como y cuando va a
llegar nuestro deseo.
Cuando estamos constantemente esperando a ver cómo y cuándo va a llegar aquello que
estamos deseando materializar, proyectamos además una energía de “restricción” que se
incorpora al proceso de manifestación (estamos potenciando la fuerza pasiva). El estado
mental y anímico ideal para permitir que el proceso funcione seria el mismo que el sentir, por
ejemplo, que pedimos una pizza por teléfono, pero que si no llega, no pasa nada, pues
tenemos otras cosas en casa para comer.
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Esa actitud de “relajación” mental y emocional respecto al deseo que estamos queriendo
atraer hacia nosotros, provoca una fluidez total a nivel energético para que el proceso de la ley
de la atracción haga su parte sin problemas. Cuando estás trabajando para atraer algo, pero no
estas anhelándolo, sino que hay una cierta distancia emocional y mental al respecto, tanto la
fuerza activa como la fuerza pasiva de la Ley de Tres, actuaran con la máxima potencia y
rapidez.
Especialmente importante es el hecho que hemos de olvidarnos de los pasos y de los medios
que se usarán para hacernos llegar hasta ese objetivo. ¿Para qué vamos a preocuparnos y
limitar nuestras opciones? El universo conoce millones de formas de hacernos llegar lo que
queremos, y el hecho de trabajar en un estado de constante previsión de cómo y cuándo ha de
materializarse nuestro objetivo limita y promueve la fuerza pasiva, creando más resistencia a
la llegada del mismo.
Trabajar en presente
Además, es muy importante recalcar que hemos de pensar y sentir “en presente”, es decir,
como si nuestro deseo ya se hubiera materializado. ¿Por qué? Porque si no, nuestro “laser”
mental incluye un componente de manifestación “futura”, es decir, cada vez que pensamos en
algo, pensamos que queremos atraerlo, pero no que lo tenemos, de forma que se pospone
indefinidamente la manifestación de ese deseo. Es necesario trabajar mental y
emocionalmente como si ya tuviéramos en nuestra vida aquello que se desea, para que la
vibración que generamos sea la que “ya tenemos eso”, de forma que la realidad exterior deba
acelerar su proceso para igualar a la realidad interior a la que estamos vibrando.
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Herramientas de Creación de la realidad
Vamos a ver ahora diferentes herramientas que tenemos a nuestra disposición para potenciar
el proceso de creación consciente.
Uso consciente de la intención
El proceso más genérico y primario es el uso de la intención. La intención es básicamente
el deseo genérico y focalizado de obtener un resultado. Es la idea lanzada al universo sobre lo
que queremos conseguir, pero sin entrar en detalles. Una intención es por ejemplo decir que a
partir de ahora deseas trabajar a tiempo completo como profesor, que deseas cambiar de
trabajo, que deseas cambiar de casa, etc. La intención no proporciona detalles y al no hacerlo,
estás dando libertad a la energía creadora para que manifieste el deseo en el escenario que
mejor te convenga.
La intención pide “un deseo”, fuerte y claro, pero no pone barreras a cómo debe llegarnos y
deja que los escenarios posibles se vayan creando por si solos. Esto requiere cierto sentido de
dejarse llevar por la vida y confiar, sobretodo confiar al 100% en que lo que nos llegue será el
mejor escenario para nosotros, aunque no fuera así como lo hubiéramos planificado.
Este método también vale para recibir respuestas, por ejemplo, tienes una duda sobre el
origen del universo (por poner algo sencillito) y pones la intención de recibir información al
respecto. No estás visualizando el libro de Física donde está la explicación en la página 40,
sencillamente porque tú no sabes dónde está esa información, así que confías en que te
llegará en el momento oportuno de la forma más oportuna.
Vivir de intención en intención
El día a día se puede tornar un continuo de sorpresas fantásticas si vivimos de intención en
intención. Cuando vivimos creando desde un nivel más genérico, dejamos que la vida nos
sorprenda, y contamos las etapas de la misma no por días o años, sino por intenciones
cumplidas. Cuando se ha manifestado lo que queríamos, volvemos a plantear la intención para
el siguiente paso, dejando que sea el universo quien, sabiendo lo que nos viene de perlas, se
encargue de hacérnoslo llegar.
Mantras y afirmaciones
La forma más eficaz de usar el poder de la intención es a través de mantras y afirmaciones,
simplemente por el hecho de que ponemos todo nuestro poder mental y emocional en un
objetivo que repetimos verbal o mentalmente sin cesar, llegando incluso a incorporar esta
petición a nuestro subconsciente, aprovechando entonces el poder de este, que hemos visto
al principio, para ayudarnos a “enganchar” ese deseo que buscamos.
Un mantra no es más que una frase, unas palabras, con un significado especial para ti, que
repites una y otra vez. El poder de las palabras es igual que el poder de los pensamientos. Y
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cada palabra emitida trae consigo una energía que manifiesta el significado de eso que
estamos diciendo.
Un mantra puede ser tan genérico o tan concreto como queramos. Puede ser una frase tan
simple como “soy capaz de hacer cualquier cosa que me propongo“, ” mis sueños se hacen
fácilmente realidad“, “soy paciente, sereno y eficaz“, “soy una persona abierta a todo el
mundo“, etc. O puede ser algo como “he conseguido el trabajo en la empresa X, o me han
subido el sueldo, o he encontrado el amor de mi vida”, etc.
El mantra incorpora a tu cuerpo mental y emocional, según la carga energética y afectiva que
pongas al recitarlo, los componentes de la intención que quieres manifestar. El impulso Alfa
emitido constantemente, y a su vez reflejando un estado de no-anticipación de los
resultados.
Para elegir el mantra que más te conviene en estos momentos deberías examinar que es
aquello que te preocupa, o que más te pasa por la cabeza en estos momentos. Busca en tu
realidad externa pues ella refleja las situaciones precisas que en estos momentos necesitas
pasar para evolucionar. Si te ves envuelto en problemas de comunicación por doquier, elige un
mantra al respecto, si en estos momentos tú esfuerzo esta en conseguir ciertos objetivos,
puedes repetir “consigo mis objetivos fácilmente”, etc.
Usando el “presente”
Como ya hemos visto, el “truco” de las afirmaciones y mantras es trabajar con ellas en tiempo
presente, es decir, hablando como si ya hubiéramos conseguido o estuviéramos consiguiendo
en estos momentos eso que deseamos manifestar. Cuando decimos “tengo éxito en todo lo
que me propongo”, “me he cambiado a la casa de mis sueños”, “me han dado el trabajo de
supervisor”, etc., estamos dando la orden de que algo ya ha sucedido, por lo que el proceso de
manifestación energética ha de acoplarse a esa orden y ha de ponerse en sintonía con la
misma.
Cuando decimos o afirmamos “conseguiré el trabajo de mis sueños”, en tiempo futuro,
estamos diciéndole al universo que algún día lo conseguirás, cuando lo repites hoy igual estás
pensando en mañana, pero cuando lo repitas mañana entonces será para pasado mañana, y
así ad infinitum, de forma que el proceso de atracción siempre funciona para un tiempo
“futuro”, es decir, nunca lo veras manifestado. Hay que trabajar siempre como si ya
tuviéramos y estuviéramos disfrutando de aquello que aún no tenemos, porque es la forma de
que las energías sintonicen y se adapten para la manifestación física del deseo que pedimos.
Incorporar la parte “negativa”
Una de las afirmaciones que a mí me han gustado siempre es la que dice “Cada día, en todos
los sentidos, estoy mejor y mejor”, y existen múltiples otras que forman potentes emanaciones
de energía que resultan en la manifestación física de aquello que deseamos. Sin embargo,
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resulta que muchas veces no llegamos a creernos lo que estamos pidiendo, y el mecanismo,
según todas las explicaciones sobre la Ley de la Atracción, falla.
El hecho es que no podemos manifestar aquello que no damos por bueno, que no nos creemos
en algún nivel, ya que, aunque a nivel de cuerpo mental, estemos enviando una energía que
está tratando de manifestar algo concreto, a nivel de cuerpo emocional o incluso de forma
subconsciente estamos mandando otra frecuencia que la cancela, pues no consideramos
posible que nuestra intención mental pueda cumplirse. La forma de solucionar esto es simple,
o bien trabajamos con aquello que consideramos posible y SENTIMOS como posible, de forma
que tanto nuestro cuerpo mental y emocional estén en sintonía, o bien incorporamos a la
intención la parte “negativa” de la petición que estamos haciendo.
Realizar una intención, afirmación o petición completa es tan sencillo como añadir un
“aunque” al final de la misma. Es decir, “cada día voy a estar mejor y mejor, aunque no sepa
cómo hacerlo”, pongo la intención de atraer amor a mi vida, aunque no estoy seguro de
conseguirlo”, “elijo ser feliz hoy mismo, aunque no lo sienta así” en estos momentos, etc. Se
trata simplemente de incorporar la frecuencia o vibración que a priori podemos tener en el
cuerpo emocional en nuestra petición mental. El resultado es que estamos indicando que
confiamos en el poder del “universo” para que nos ayude a manifestar lo que deseamos,
incluso cuando podamos tener dudas de ello. Las peticiones no se cancelan, sino que se
complementan y se apoyan, porque dejamos pasar la petición A PESAR de nuestras posibles
dudas, con lo cual es más de una ocasión tiene más efecto y más rápido que cuando no
incorporamos esta parte “negativa” de la misma.
Visualización
La segunda herramienta, tras el trabajo con intenciones, afirmaciones y mantras es la
visualización y el poder de la imaginación para desencadenar las “ondas-imán” que han de
atraer aquello que queremos.
Visualizar no es nada más que “imaginar”. Imaginar no es nada más que forzar una serie de
imágenes en nuestra mente, en un estado relajado, que nos evocan y representan aquello que
deseamos manifestar con todo lujo de detalles.
El proceso de visualizar significa que nos sentamos en casa unos minutos cada día y ponemos
toda nuestra intención en imaginar nuestro deseo cumplido y nosotros dentro de la escena (no
sea que se le manifieste al vecino de al lado). La idea es que si queremos algo en concreto, nos
veamos en imágenes mentales disfrutando de ese algo, que representemos los detalles de
cómo estamos en ese momento, de cómo nos sentimos, de la satisfacción de haber
conseguido el objetivo. Este tipo de visualización tiene como resultado dos cosas, primero,
genera esas ondas imán con una gran potencia energética, y luego, modifica y ajusta nuestro
nivel energético al nivel energético o la vibración de aquello que deseamos, consiguiendo que
seamos un mejor “receptor” de nuestro deseo.
Esto último es muy importante, para ajustar nuestro nivel energético a aquello que
deseamos, solo tenemos que cambiar nuestra vibración. Nuestra vibración no es más que el
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conjunto de energía que somos, y esa energía depende de lo que pensamos y sentimos,
entre otras cosas. Visualizando algo, generamos unas frecuencias, que incorporamos a
nuestro sistema energético, que a su vez no solo se emiten hacia el exterior, sino que ajustan
nuestro estado vibracional a la onda-imán que hemos creado con nuestro deseo.
Puesto que somos libres de imaginar lo que queramos, funciona muy bien usar todos los
detalles que creamos importantes para nosotros una vez hayamos conseguido lo que
buscamos, tanto a nivel mental como emocional, es decir, proyectar en nuestra pantalla
mental los sentimientos que tenemos, así como los colores, olores, componentes físicos y
materiales, etc. de lo que buscamos crear.
Dreamboard
Otra herramienta que tiene que ver también con la visualización y con el trabajo a nivel
subconsciente es lo que llamamos un tablero de sueños. Siguiendo con el concepto que solo
aquello que realmente destacamos con claridad de todo lo que se nos pasa por la cabeza
tiene el potencial y el poder de ser realmente alcanzado, vamos a trabajar esta vez con
imágenes físicas, para crear nuestra dreamboard, o tablón de nuestros sueños.
Básicamente se trata de un collage de imágenes. Algo que todos hemos hecho en el colegio,
recortando fotos de las revistas, de tebeos, de periódicos, y luego pegándolas sobre una
cartulina para crear un popurrí de representaciones gráficas.
Construyendo tú dreamboard paso a paso
Para crear una dreamboard primero debéis tener claro que es lo que queréis conseguir en
cada una de las áreas de vuestra vida. Debemos generar una lista de objetivos, de la que en
este caso vamos a buscar una representación gráfica de cada uno de esos deseos. Por ejemplo,
si te quieres cambiar de piso, busca imágenes de lo que sería para ti el piso ideal, si quieres un
coche nuevo, busca una foto del coche de tus sueños, si te quieres poner en forma, recorta
imágenes de gimnasios, etc. Por pasos:
Lista las cinco o seis áreas en las que dividirías todo aquello que quieres: pongamos, por
ejemplo, familia, dinero, bienestar, entorno social, trabajo y finanzas. Anota tus objetivos para
cada área.
Búscate una cartulina, o más rápido, ábrete un fichero Word en blanco, lo pones en formato
horizontal, le quitas todos los márgenes y ya tienes tu cartulina online.
Busca las imágenes que representen adecuadamente cada uno de tus objetivos.
Es ESENCIAL que encuentres la imagen que mejor resuene con lo que deseas. Busca en google,
en directorios de internet, en tus fotos personales, etc. Si quieres un buen coche azul, no te
pongas una foto de un seiscientos rojo. Si buscas un concepto más abstracto, intenta
encontrar un símbolo o una imagen que para ti represente eso que buscas (por ejemplo, si
buscas desarrollo espiritual puedes buscar imágenes de sabios, de guías espirituales,
mándalas, etc.).
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Divide tu cartulina en áreas. Pon una foto tuya en el centro y el año en curso (trabajaremos
mejor con dreamboards anuales). Todo tiene que llegar a ti, así que asegúrate que tu foto se
encuentra alineada en el centro del espacio. Luego, por todo alrededor, y por grupos, empieza
a colocar las imágenes. Ponle un título a cada grupo de imágenes. Donde has puesto las fotos
del piso, coche, etc., escribe por ejemplo: abundancia. Donde tienes la foto de tu familia (si la
has puesto), puedes escribir: amor y felicidad.
Trabajando con nuestra dreamboard
Al igual que nuestra lista de objetivos, para que nuestra dreamboard sea efectiva tenemos que
verla cada día. La razón es simple, inculcar a nivel subconsciente la petición de que eso es lo
que debe atraer hacia nosotros, y por supuesto, auto-recordarnos que hemos de lanzar esos
impulsos alfa constantemente cada vez que la veamos.
Yo lo que hago es ponérmela como fondo de escritorio, así, varias veces al día me encuentro
queriendo o sin querer fijándome en lo que deseo atraer. Le mando los mensajes a mi mente
de que eso es lo que se debe materializar en mi vida en este año. El refuerzo visual constante
es la señal que nuestra mente subconsciente necesita para saber cuáles son sus prioridades, y
para mantener un alto nivel de energía enfocada constantemente hacia ese objetivo. Los
deseos de la dreamboard, por alguna razón, funcionan más bien a largo plazo, ya que las
imágenes tienen un poder de detalle que las palabras no tienen, y se necesita más tiempo para
que EXACTAMENTE eso que hemos puesto en la cartulina, se materialice en nuestra realidad.
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Creación de símbolos de poder
Los que usáis y conocéis algunos tipos de terapias energéticas ya sabéis que se usan símbolos
para transmitir o aplicar una cierto tipo de energía que ese símbolo representa. Nos sirven de
ayuda para dar una orden pre-fijada al sistema energético que estamos tratando para que
ejecute una acción, por ejemplo, si aplicamos un símbolo que representa la salud o la felicidad,
estamos enviando la energía que ese símbolo representa de forma que la energía canalizada
tenga ese efecto en concreto.
Pues bien, una cosa que podemos hacer de forma muy sencilla, es crearnos nuestro propio
símbolo de poder, darle una orden, es decir, programarlo, y empezar a usarlo para aquello que
lo hemos creado.
Esta herramienta nos va a venir perfecta tanto para el paso de atraer más energía genérica
de un cierto tipo (lo que veíamos cuando hablamos de la captación energética a través de los
chakras) como para generar una “onda imán” potente y concreta.
Creando nuestro propio símbolo
Un símbolo tiene dos partes, el “dibujo” y el nombre del mismo. Supongamos que vamos a
crear uno que nos ayude a protegernos energéticamente cuando salimos cada día de casa,
podemos inventarnos un dibujo para ello, supongamos que escogemos que el dibujo del
símbolo sea un círculo con un punto en el centro, simbolizando el punto como nosotros
mismos, y el círculo como la protección que se nos brinda. Y a este símbolo lo vamos a llamar
“protección”. En nuestro caso, usaremos símbolos para manifestar conceptos genéricos de
energías universales, como lo que hemos visto en capítulos anteriores, es decir, para potenciar
que manifestemos de forma consciente conceptos genéricos tales como abundancia, amor,
salud, etc., aunque podemos generar un símbolo concreto para un objeto especial, un objetivo
detallado, etc.
Generación energética
Una vez sabemos cómo lo queremos llamar y representar, vamos a entrar en una pequeña
meditación o estado muy relajado, vamos a inspirar, hacer que la energía que nos rodea entre
en nosotros y se vaya concentrando en las palmas de las manos, que vamos a poner una frente
a la otra, como si estuviéramos creando un globo de energía entre ellas. Nos vamos a imaginar
que por los palmochakras (los chakras de la palma de la mano) sale esa energía que recogemos
y se va juntando como un gran globo. Simplemente con la intención consciente de que la
energía fluya hacia vuestras manos y se concentre ahí será suficiente.
Una vez notamos que tenemos un cúmulo de energía entre ellas, vamos a “moldear” esta
energía, como si estuviéramos trabajando un trozo de barro, vamos a darle la forma del
símbolo que queremos, mentalmente y moviendo las manos, le vamos a dar forma esférica,
vamos a dibujar ese círculo y luego dibujaremos ese punto en medio. De esta forma, tenemos
energéticamente creado nuestro propio símbolo de poder.
Curso de creación y manifestación consciente
© David Topí www.davidtopi.com 42
Programación del símbolo
Ahora tenemos que indicarle a esa energía que debe hacer cada vez que la invoquemos, y para
ello lo que haremos será darle el nombre, mentalmente, o podemos decir algo así como: te
programo para que me protejas energéticamente y tu nombre será “protección”, “te
programo para que atraigas abundancia a mi vida” “te programo para que me ayudes a
manifestar una relación sana”, etc., etc. Podéis repetirlo varias veces si lo deseáis.
Cuando lo tengáis programado, ya está listo para ser usado. Y lo primero que podéis hacer es
insertaros ese símbolo en vosotros mismos, llevando las manos hacia vuestro cuerpo, por
ejemplo hacia el chakra del corazón, y haciendo como si metierais el símbolo en vuestro
interior. Dependiendo de la programación del símbolo, habrá lugares más adecuados para su
inserción, por ejemplo, si es un deseo material, de carrera profesional, etc., usaremos el
primer chakra, si es de amor, relaciones, etc., usaremos el cuarto, si tiene que ver con la
espiritualidad, el desarrollo personal, usaremos el séptimo chakra, etc.
A partir de ahora, cada vez que queráis aprovecharos del poder del símbolo que habéis creado,
no tenéis más que entrar en una pequeña meditación, dibujad mentalmente o con vuestras
manos el símbolo e “insertarlo” en vosotros mismos repitiendo su nombre varias veces para
“activarlo”. E incluso lo podéis insertar en otras personas. La energía que habéis creado ahora
tiene una función y una representación, así que cada vez que la uséis estaréis reforzando su
programación y poder. Y así para cada cosa que deseéis crear, podéis crear símbolos para
atraer abundancia, amor, felicidad, protección, etc.

Ejercicio: Trabaja y prepárate estas herramientas de creación de la realidad que hemos visto,
escribe y usa tu propio mantra, prepara tu tablón de sueños, créate tu propio símbolo de poder
y empieza a usarlos para manifestar aquellos deseos u objetivos que quieras conseguir.