Vibración y energía
Tu mundo de energia
Se consciente
Mejora tu nivel bioelectromagnético
Consulta craneosacral
Sesión craneosacral
¿Qué es la terapia craneosacral?
Puntos de osteopatia
Cervical 1
Cervical 2
Cervical 3
Disfunción C 1
Disfunción C 1 extensión
Disfunción C 1 flexión
Disfunción C 1 lateral
Disfunción C 2 - C 6
Disfunción C 2 extensión
Disfunción C 2 tratamiento
Disfunción C 3
Disfunción C 3-5
Disfunción C 3 extensión
Disfunción C 3 flexión
Disfunción C 3 variante
Disfunción C 4
Disfunción C 4-6 extensión
Disfunción C 5
Disfunción C 5-7
Disfunción C 6
Disfunción C 7 extensión
Disfunción C 7 TH 1
Músculo Esternohioideo
Músculo complexo mayor
Disfunción columna vertebral cervical
 
Disfunción TH 1
Disfunción TH 2
Disfunción TH 1-2
Disfunción TH 1-2 apófisis espinosa
Disfunción TH 1-2 apófisis transversa
Disfunción TH 1-2 paraespinal
Disfunción TH 3-4
Disfunción TH 3-4 apófisis espinosa
Disfunción TH 3-4 apófisis transversa
Disfunción TH 5-6
Disfunción TH 5-9
Disfunción TH 7-8 arco costal
Disfunción TH 7-9 músculo recto anterior
Disfunción TH 9-12 apófisis espinosa
Disfunción TH 9-12 apófisis transversa
Disfunción TH 10-11
Disfunción TH 12
 
 
 
 
Salud y enfermedad
Puntos de osteopatia
Anatomía musculoesquelética
Tao equilibrio energético
Otras terapias
 
 
 
Resumen
 
MUNDO DE LAS TERAPIAS
 
NUEVO TAROT
 
POWERT POINT

Puntos de osteopatía y método troa

Suscríbete en esta web y en cursos on line, hay unos audios muy buenos de Ricard

www.concienciayespiritu.com

 

Todo este temario está extraído de un libro de curso de osteopatía suave, correcciones articulares para la salud de Raphael Van.

Con esto reivindico mi posición sobre la máxima de osteopatía la estructura gobierna la función.

Me parece muy interesante para la sanación y aliviar los dolores de espalda y del cuerpo.

Cuando viajas hacia dentro de tu cuerpo puedes descubrir zonas débiles o dolorosas que normalmente pasan desapercibidas. Tú puedes hacer un trabajo interior para desbloquear y liberar tus tensiones internas. Busca la zona de dolor retuerce el cuerpo hasta encontrar el punto menos doloroso, mantente ahí unos 2 minutos poniendo tu canal de energía o de reiki ahí en ese punto y observaras como se libera la energía bloqueada. Luego retornas de manera suave a la posición neutra y siempre pendiente de tu respiración.

El Método AORT

Ejercicios correctivos para la salud de las articulaciones
Técnica Reposicional Osteopática Autónoma
Tratamiento mediante puntos trigger y posicionamiento

La meta de este libro es servir de manual de aprendizaje y de consulta. Por ello, la parte práctica ha sido concebida de forma muy extensa, mientras que la parte introductoria se limita a aquellas informaciones que considero esenciales para la comprensión de la Terapia Reposicional Osteopática Autónoma, TROA
La Terapia Reposicional Osteopática Autónoma -TROA-es un método «suave» de la osteopatía, que no se basa en la manipulación rápida de las articulaciones (HVT: High velocity techniques), sino en la reprogramación lenta del sistema propioceptivo de la musculatura. Para ello, el terapeuta coloca al paciente de forma pasiva en una postura corporal en la que no sienta dolor, en la medida de lo posible, y lo mantiene en esa posición durante al menos 90 segundos. La palpación simultánea de los correspondientes tenderpoints (TP) permite un control complementario del posicionamiento, así como otro control terapéutico tras haber aplicado la técnica.
La posición óptima para el tratamiento se consigue tanto cuando el paciente indica una ausencia de dolor, como cuando ha bajado el grado de tensión y de dolor del TP.
A menudo se observa que la colocación terapéutica es parecida al movimiento que ha desencadenado el dolor y la dis­función; es decir, ¡nos encontramos con un concepto terapéutico que muestra paralelos con el principio de los símiles de la homeopatía!
La TROA se ha desarrollado a partir del método de Strain and Counterstrain.
Es aplicable en la mayoría de traumas, agudos, donde la HVT no es viable debido a las tensiones musculares. Es aplicable en aquellos casos en los que está contraindicada la manipulación (por ejemplo, en la osteoporosis).
En la búsqueda de nuevos tenderpoints mis conocimientos de acupuntura me resultaron de gran ayuda, y pronto fue fácil reconocer los paralelos entre ambos sistemas.
También los muchos años en los que yo mismo enseñaba el método me dejaron algo muy claro: era necesario un libro de consulta claro y sistemático que sirviera de ayuda a quienes estudiaban el método. El presente libro está concebido para cubrir esas necesidades.
El nombre TROA es la abreviatura de «Técnica Reposicional Osteopática Autónoma».
«Autónoma» en este contexto da a entender que el mismo cuerpo de manera autónoma lleva a cabo la corrección, cuan­do recibe la información correcta a través del posicionamien­to exacto.
«Osteopática» muestra que su origen se halla en la osteopatía.
La expresión «Técnica Reposicional» indica que la posición terapéutica casi siempre es una repetición de la postura que ha desencadenado la disfunción.
Es decir, que el término «reposición» no está aquí relacionado con el proceso de reponer, tal como se emplea en traumatología. Como ya se ha mencionado en el apartado anterior, aquí se hace más bien mención al principio homeopático de los símiles.

La TROA siempre se dirige en la dirección del  no dolor.

Aparentemente los tenderpoints dorsales estaban en relación con disfunción  por extensión; y los ventrales, con disfunción   por flexión.

El posicionamiento siempre se realizó en dirección al tenderpoint y alejándose de la dirección que desencadenaba el dolor.
Entretanto, también quedó claro que el período terapéutico de 20 minutos no era necesario, y que bastaba con un espacio temporal de 90 segundos.
Uno de los factores decisivos para un éxito terapéutico duradero era el retorno a la posición neutral después del tiempo de terapia y que dicho retorno no debía realizarse por el paciente de modo activo, sino por el terapeuta y muy len­tamente.
La definición de Strain and Counterstrain del propio doctor Jones decía: «Tratamiento de los dolores de la columna vertebral y de las articulaciones mediante un posicionamiento pasivo de la articulación en la postura sin dolor» o « tratamiento del dolor mediante la reducción y la supresión de la actividad propioceptiva desproporcionada.»
Eso sucede a través de una leve tracción sobre los antagonistas, que tiene como efecto un claro acortamiento del músculo en el que se encuentran los usos musculares de mal funcionamiento.
El doctor Jones dedicó todo su vida al refinamiento de su método, a la enseñanza y al desarrollo de técnicas para el auto tratamiento.
 La osteopatía se entiende como un método global de restablecimiento de la movilidad en todas las estructuras corpora­les y, por ello, como fundamento de la autocuración. O Tanto para el diagnóstico como para la terapia, el osteópata emplea exclusivamente sus manos.
 

En 1892, el médico norteamericano Andrew T. Still fundó la primera escuela para osteopatía en Kirksville, EE. UU., y puso con ella la primera piedra también para otros métodos como la terapia manual y la quiropráctica, que se derivaban de sec­tores parciales de la osteopatía, pero sin integrar su concepto global y su filosofía.  Los tres grandes grupos de las técnicas osteopáticas son: Las técnicas craneosacrales.  Las técnicas viscerales.  Las técnicas estructurales para el aparato de sosten el y movimiento.
Estas técnicas estructurales  contienen tanto las HVT, como las técnicas de energía muscular y miofasciales así  como el trabajo sobre el sistema propioceptivo tenderpoints / trigger­points, tal como  se emplean en la TROA.
LA DISFUNCIÓN  SOMÁTICA
En caso de que en alguna zona del cuerpo (huesos, articulaciones, musculatura, ligamentos, fascias, órgano, líquidos corporales como la circulación sanguínea y las sustancias líquidas) se ha alterado la movilidad, y con ella la función tanto cuantitativa como cualitativa, en osteopatía se llama entonces disfunción somática. Ésta  comprende tanto las repercusiones locales en los tejidos cercanos  como los mecanismos  reflejos de adaptación en las estructuras  algo alejadas.
En  tiempos pasados se utilizaba la expresión  «lesión osteopática», pero desde hace más de veinte años  ha sido sustitui­da oficialmente por «disfunción  somática». Es por ello que en el presente libro empleamos en general el concepto de disfunción osteopática o somática,
Existen causas  agudas y causas crónicas que pueden desembocar en una disfunción  somática. Los casos  agudos se basan  en general en un movimiento repentino  e inadecuado, por ejemplo:
. Incorporación  rápidamente desde una postura agachada,
. Levantar algo pesado.
. Tropezar con un peldaño .
. Lesiones al practicar algún deporte .
. Accidentes (por ejemplo, esguinces cervicales), etcétera.
En casos crónicos habría que buscar las causas entre las siguientes:
Micro traumas, que aparecen como consecuencia de  la repetición constante de un mismo movimiento (en el trabajo) o que surgen al llevar una ropa determinada (zapatos, cinturones ceñidos). También hay que tener en cuenta aquellos deportes en los que se realiza en esfuerzo muy parcial. Las cargas estáticas descompensadas, por ejemplo, como consecuencia de una diferencia anatómica de la longitud de las piernas o por tener pies planos o pies con los dedos abiertos. Fases largas de inactividad. Disfunciones de la columna vertebral desencadenadas de forma refleja, a partir de alteraciones de funcionamiento de algún órgano. Cargas psíquicas. Las células de los husos musculares reaccionan a los estímulos psíquicos, especialmente en el segmento facilitado. Alteraciones metabólicas. La carencia de magnesio, por ejemplo, puede conllevar el mal funcionamiento de los músculos.
• Problemas neurológicos. Por ejemplo, a partir de nna isquemia en el cerebro. Enfermedades degenerativas, como por ejemplo, la artrosis o la espondilosis.
En osteopatía el nombre de la disfunción señala la dirección en la que el movimiento se realiza sin dolor ni obstáculos.
Así, pues, por ejemplo, existe una disfunción de flexión cuando se puede hacer bien la flexión y malla extensión. Por lo general, en este caso se hace referencia a una articulación o a una estructura ósea. En el presente libro se ha seguido dicho modelo en la medida de lo posible, siempre y cuando tenía sentido hacerlo así. Para algunas de las disfunciones, sin embargo, tuvieron que emplearse otras denominaciones -especialmente cuando para la práctica resulta importante incluir el nombre del músculo o del ligamento o cuando la denominación según el esquema osteopático resultaba exce­sivamente complicada y en consecuencia poco clara-o
En la parte práctica del presente libro encontrarán el nombre de la disfunción, por ejemplo, «Disfunción articulación de la rodilla, extensión». En ese caso es la flexión la que se halla res­tringida, mientras que la extensión, por el contrario, está libre.
Para cada articulación el movimiento activo sólo es posible de forma natural hasta un cier­to punto. Este punto se denomina Barrera Motora Fisiológica (BMF).

Esta amplitud de movimiento permite ser ampliada de forma pasiva mediante presión hasta la Barrera Motora Elástica (BME), que viene determinada por los ligamentos y las cápsulas de las articulaciones. En ese punto es posible un juego de la articulación .
Si se sobrepasa dicha BME, topamos con la Barrera Motora Anatómica (BMA) , cuyo rebasamiento conllevaría un trauma (fractura, rotura de ligamentos, luxación).
En todas las disfunciones de las articulaciones se encuentra una Barrera Motora Pato­lógica (BMP) , que se corresponde con la limitación de movimiento.
En el presente libro sólo se describen las técnicas indirectas, en las que la vértebra se gira alejándose de la BMP.
Una posibilidad usada muy a menudo para ordenar las técnicas osteopáticas en grupos, consiste en ponerlas en relación con la Barrera Motora Patológica (BMP).
El músculo A está acortado. Por ello, la articulación 1 puede moverse muy fácilmente en la dirección F (flexión); y, mal en la dirección E (extensión).
Una técnica directa lleva a 1 en dirección a E, es decir, en dirección a la BMP, y aumenta de ese modo de forma directa la amplitud de movimiento.
Una técnica indirecta como la TROA lleva a 1 en dirección a F y hasta un punto en el que los tejidos periarticulares alcan­zan su grado máximo de relajación y en el que el TP apenas duele o ya no duele y se encuentra relajado.
Técnicas directas Actúan en dirección a la BMP.
HVT: En este caso la articulación es llevada lentamente hasta la BMP (pretensión), para rebasar después dicha barrera mediante un movimiento corto y rápido (Trust). También es posible realizar en la misma dirección movilizaciones que traspasen la frontera mediante tracciones y/o deslizamientos suaves. Técnica de energía muscular: También en este caso el movimiento se lleva a cabo de forma pasiva hasta la BMP. En ese punto el paciente realiza una contracción isométrica en dirección opuesta a la resistencia.
BMP ampliada y el proceso se repite varias veces.
Técnicas indirectas Actúan alejándose de la BMP. El movimiento se realiza en la dirección libre y ausente de dolor. Entre estas técnicas se encuentran:
Las técnicas miofasciales. La balanced ligamentaus tensian. Las técnicas craneales indirectas.
La TROA es uno de los mejores ejemplos de técnicas indirectas: el movimiento se realiza en la dirección libre y ausente de dolor, alejándose de la BMP
.

 

De acuerdo con su función, tanto los músculos como las fibras musculares muestran características que garantizan una sinergia muy útil para el proceso de funcionamiento.
Así, pues, las fibras musculares de la musculatura de movimiento se contraen con rapidez, pero que también se fatigan con rapidez (como la musculatura de los dedos).
Por el contrario, las fibras musculares de la musculatura de sostenimiento se contraen lentamente, pero son muy resistentes y no se fatigan con facilidad (por ejemplo, los músculos espinales, M. erector spinae).
Las disfunciones musculares que solemos tratar en la TROA afectan generalmente a los músculos tónicos posturales, ya que éstos, debido a su naturaleza, pueden mantener una contracción durante un período de tiempo muy largo o excesivamente largo; y ya que los acortamientos a menudo no se resuelven por sí solos como en el caso de los músculos dinámicos y rápidos.
A eso se añade el rico abastecimiento a la músculatura tóxica con células de los husos musculares y en consecuencia una intensificación y fijación aún mayor de la contracción patológica a través de un lazo de retroalimentación.
Puesto que la TROA actúa precisamente sobre dichos puntos (relajación del músculo y ruptura del círculo vicioso mediante la reprogramación de las células de los husos musculares), en dichos casos debe considerarse como la primera opción entre las formas de tratamientos.

Cuando un músculo permanece durante un largo período de tiempo en estado acortado (como en el caso de una postura agachada), entonces también se acortan los husos musculares y éstos inducen a una mayor tasa de combustión de las garna­motoneuronas. Eso tiene la función de mantener el tono muscular, pero también tiene corno consecuencia un aumento de la sensibilidad de las células de los husos musculares.
Si hallándose el músculo en ese estado es estirado de forma rápida y repentina (por ejemplo, al enderezarse desde una postura agachada), entonces se sobreestimulan las alfamoto­neuronas y continúa el espasmo muscular. El sistema nervioso central no es capaz de interpretar correctamente los estímulos y reacciona con una elevadísima estimulación de las gamamotoneuronas. De ese modo, se sigue manteniendo el espasmo y, por decirlo de algún modo, queda «fijado».
El acortamiento terapéutico de este músculo conlleva también un acortamiento de los husos musculares y una tasa de combustión normalizada. Entonces el sistema nervioso central es de nuevo capaz de interpretar correctamente las señales y de situar correspondientemente en modo normal a las gama­motoneuronas. Este proceso termina al cabo de aproximadamente 90 segundos.

Un tenderpoint es una zona hinchada edematosa en el tejido miofascial, en la que, además, a menudo puede palparse un abombamiento doloroso en forma de cordón o de disco.
La ubicación de los puntos es variable. Pueden hallarse en medio de los músculos, pero con frecuencia se encuentran también al principio de los ligamentos o de los tendones.
En dichas zonas se produce una sensibilización de los nociceptores, que actúan como fuente constante de irritación y bombardean con información los centros de la médula espinal .
En reposo, las electromiografias muestran una actividad eléctrica elevada (Hubbard), pero los puntos también pueden objetivarse tanto de manera termográfica como mediante el aparato de medición del umbral de presión «Fischer 1987».
Al mismo tiempo actúan como desencadenantes de reflejos de los TP (círculo vicioso). Esta falsa información no puede ser corregida únicamente a través del cuerpo.
La mayoría de los TP se encuentran en la musculatura postural y en la musculatura masticatoria.
Un triggerpoint muestra las mismas propiedades características de un tenderpoint, pero con la gran diferencia de que un triggerpoint al ser sometido a presión desencadena una irradiación en el correspondiente segmento o en la cadena de la función muscular.
Los extensos trabajos de investigación sobre el tema y bajo el título «Síndrome de dolor miofascial» corresponden en su gran mayoría al doctor J. Travell.
También en veterinaria se han descrito puntos parecidos (Janssen).
Dichos puntos tienen una utilidad diagnóstica diferencial cuando, si existe dolor, por ejemplo dolor de muelas, permiten provocar al TP en el músculo temporal (M. temporalis): si el dolor se irradia en la muela, entonces la causa se encuentra en la zona miofascial y no en la propia muela.

Tenderpoint se caracteriza por dolor local y la terapia es acortamiento del músculo, el TP solo se emplea para establecer un diagnóstico.

Trigerpoint se caracteriza por dolor local e irradiación y se trata mediante frío y estiramiento.

En ambos sucede: dolor local, endurecimiento en forma de cinta, contracción refleja frente a la presión y pérdida de elasticidad del músculo.

Enla TROA los TP tienen las siguientes funciones:
Como puntos de diagnóstico, en tanto que en función de la ubicación de los TP puede reconocerse el tipo de disfunción (véase localización de los triggerpoints/ tenderpoints). Teniendo en cuenta el grado de dolor, puede deducirse la dimensión de la disfunción.

Como punto de control para el posicionamiento exacto: El dolor en el TP desaparece cuando se ha determinado exactamente la posición.
Como control terapéutico tras haber empleado la técnica.

Localización de los triggerpointsltenderpoints
En el momento de examinar a un paciente puede emplearse el siguiente esquema:
Tests clínicos:

Tests de movilidad. Tests de elasticidad de los grupos de músculos que con probabilidad están implicados. Diferenciación de cada uno de los músculos afectados. En dicho músculo, llevar a cabo una palpación:
En primer lugar sobre una superficie amplia para localizar la zona tensa; después, de una forma cada vez más diferenciada para determinar con exactitud la ubicación del TP.
El paciente repite el movimiento que ha desencadenado el dolor.


Para la determinación de la localización del TP es importante tener en cuenta tanto el dolor como la limitación de movimiento. Puede darse tanto la circunstancia de que haya un dolor sin que exista limitación de movimiento, como viceversa. Por ello:
Si la dirección de movimiento resulta dolorosa, elTP se halla con mucha frecuencia en el antagonista, pero algunas veces también en el agonista.
Si la dirección de movimiento se encuentra pero algunas veces también en el agonista.
A menudo, el TP se halla en el antagonista, cuando primero el músculo se encontraba contraído durante mucho tiempo y después es extendido de forma rápida y repentina. Para aque­llos casos en los que existen más de unTP, a continuación se indican algunas reglas básicas:
No emplear nunca más de seis y como máximo ocho técnicas de tratamiento en una misma sesión.
Si un punto irradia, es decir, es un triggerpoint, entonces dicho punto es el que tiene prioridad durante el tratamiento.
Tratar en primer lugar los puntos más dolorosos.

Tratar en primer lugar la zona con la mayoría de TP. En caso de que los TP se hallen sobre una línea, tratar en primer lugar aquellos que se encuentran en la mitad de dicha línea.
Si durante la palpación resulta llamativa la localización de muchos Tp, es probable que el paciente padezca de fibrornial­gia. En dicho caso, además de la TROA, son necesarias otras medidas terapéuticas.
Los criterios del American College of Rheumatology (Colegio Norteamericano de Reumatología) ayudan en el reconocimiento de la fibromialgía.
Si hay el dolor ante la presión en como mínimo once de los siguientes 18 puntos (¡debe realizarse la prueba siempre en ambos lados!):

Músculo suboccipital (M. suboccipitalis) , en su inicio en la región occipital (occiput). C5 hasta C7, entre las apófisis transversas (Processus transversi) en la musculatura. Músculo trapecio descendente (M. trapezius pars descendens) , mi tad. Músculo supraespinoso CM. supraspinatus) , origen. Músculo pectoral CM. pectoralis), en el borde craneal de la segunda costilla, cerca de la articulación esternocostal. Caudal del epicondíleo lateral humeral (Epicondylus lateralis humeri). Músculo glúteo medio CM. glutaeus medius). Músculo piramidal CM. piriformis), origen. Articulación de la rodilla, cara medial, caudal de la articulación

Ubicación del TP y la posición terapéutica.

TP ventral o anterior, posición terapéutica en flexión.

TP dorsal o posterior posición terapéutica en extensión.

TP medial posición terapéutica flexión / extensión reforzada.

TP paramedial posición terapéutica flexión / extensión más flexión lateral más rotación.

Los cambios en el TP durante una sesión correctiva: El TP se ablanda. El dolor disminuye. La tensión disminuye. La zona se calienta. La pulsación local se refuerza. El tejido adquiere mayor movilidad y soltura.

La intensidad de la presión debería ser aproximadamente equivalente a la presión que hay que ejercer sobre una uña para que debajo de ésta se produzca una ausencia de sangre (corresponde a aproximadamente 4 kg).
¡Según Jones, un TP es cuatro veces más doloroso que un tejido sano!
Muchas de las localizaciones TP son también conocidas en otros sistemas terapéuticos, como en la acupuntura (figura 6) y en la terapia refleja zonal (puntos de Chapman, zonas de Head, los puntos de presión de Weihe, los puntos de Knap y Vogler).

 

Los paralelos existentes entre los diversos sistemas son una indicación clara de que nos movemos desde direcciones posi­blemente divergentes hacia una misma meta común.

Por lo general, en la osteopatía el posicionamiento exacto forma parte del tratamiento, en tanto que, por ejemplo, sirve para la preparación óptima de la HVT (High ve10city tech­niques), pero también en tanto que mediante el posicionamiento preparatorio puede hacer innecesaria la propia
manipulación.
Por el contrario, en la TROA el tratamiento consiste principalmente en el mismo posicionamiento, seguido de una fase de latencia de 90 segundos, durante los cuales se mantiene la
posición, y en la lenta fase de retorno .
•   Posicionamiento. a) Colocación aproximada. b) Colocación precisa. Fase de latencia. Fase de retorno.


A continuación se describe el desarrollo de un tratamiento de este tipo a partir de un ejemplo práctico:
Unos de los síntomas con los que nos encontramos muy a menudo en la consulta es el dolor en los hombros, con o sin limitación de movimiento, y que sobre todo aparece cuando el paciente o la paciente quería peinarse, recogerse el pelo, afeitarse o llevar el brazo hacia la espalda. La abducción con rotación externa, la extrema rotación interna o la retroversión provocan o empeoran el dolor.
A menudo, en este caso se ve afectado el músculo supraes­pinoso CM. supraspinatus). Mediante palpación en la fosa supra­espinosa (Fossa supraspinata) puede encontrarse en esta zona un TP.
Mientras una de las manos del terapeuta controla el Tp, con la otra mano se determina en primer lugar la posición aproximada, que siempre va en dirección al TP. El paciente debe adoptar un comportamiento totalmente pasivo y tan relajado como le sea posible.
Aquellos terapeutas que no tengan mucha experiencia con el método o que lo están aprendiendo, deberían llevar a cabo la colocación paso a paso: en primer lugar anteversión, des­pués abducción y rotación externa.
A continuación se realiza la colocación precisa, en este caso o bien mediante una ligera compresión o bien mediante un movimiento deslizante. Si se trata de una articulación sometída a una fuerte carga (por ejemplo, la rodilla o el pie), entonces debe incrementarse la fuerza.
El terapeuta experimentado «compondrá» a partir de los diversos componentes un movimiento global fluido y del paciente.
El registro del therapeutic pulse puede ser también otra ayuda complementaria. Para ello, el terapeuta observa si bajo su dedo surge una pulsación durante el tiempo en que está sosteniendo el tenderpoint (en la fase de latencia). Una pulsación intensificada significa que en los tejidos alrededor del tenderpoint se ha producido una reacción simpática y una dilatación de las arteriolas. Este efecto debe entenderse como una indicación de la eficiencia de la técnica y a menudo aparece muy pronto, algunas otras veces transcu­rridos los 90 segundos.
En general, también hay que decir que tanto las posiciones indicadas como las direcciones de presión son pautas que están sujetas a las características individuales. Debido a ello, al terapeuta siempre se le exige flexibilidad y creatividad.

Mientras el terapeuta lleva a caho los diversos pasos de colocación, le pide al paciente que, tras cada paso, le indique el grado de dolor en el IP. Para ello se emplea un escala del O al 10, en la que ello equivale al dolor máximo y el O, a la ausencia de dolor. Así, por ejemplo, el paciente podría darle un 8 al dolor de presión puro, después de la anteversión por ejemplo, un 6; después de la ahducción, un 4; y después de la rotación externa, un 2. Con la colocación precisa casi puede lograrse la ausencia total de dolor.
A algunos pacientes les resulta dificil hacer tales indicaciones, puesto que les cuesta diferenciar entre presión y dolor; algunas veces el paciente incluso no está muy seguro de si sobre el punto todavía se ejerce una presión o no. En dicho caso adquiere todavía mayor importancia la valoración que el terapeuta hace del estado de tensión en el tejido.
En la siguiente curva (figura 8) puede reconocerse la mejora paso a paso en cada uno de los procesos terapéuticos; donde, además, se ve con claridad que la colocación precisa supone un paso decisivo en dirección a la ausencia de dolor.
Del mismo modo, también se puede reconocer que la zona de colocación precisa es estrecha y que un movimiento más allá de ella conlleva de nuevo un aumento del dolor.


En la siguiente fase de latencia el terapeuta mantiene la posición durante 90 segundos (¡no menos!). Después el terapeuta retorna (él, exclusivamente) de nuevo al paciente a la posición neutral.
El éxito de la terapia depende de forma decisiva del hecho que este retorno se lleve a cabo para el paciente de modo pasivo y muy lentamente.

También son necesarias las indicaciones claras al paciente para que no ayude y permanezca relajado, antes de retornar, como en el presente caso de nuestro ejemplo, el brazo a su posición original.

Control terapéutico
Al final debe efectuarse en cualquier caso un control tera­péutico. Éste le ofrece al paciente la oportunidad de regis­trar inmediatamente el éxito obtenido; algunas personas se dan cuenta en ese momento de que el tratamiento ya ha finalizado.
El terapeuta controla:

  1. El TP.
  2. La amplitud de movimiento.
  3. La velocidad del movimiento.
  4. La «fluidez» del movimiento.
  5. El dolor en el movimiento.

También resultan oportunos los movimientos de moviliza­ción general después del tratamiento (circunducción). Si la mejora sólo es parcial, pueden buscarse y tratarse otros TP en la misma zona. Sin embargo, la ausencia de dolor definitiva suele aparecer al cabo de algunas horas. Los errores terapéuticos más frecuentes:

  1. Ir demasiado lejos durante la colocación aproximada (por ejemplo, realizar el movimiento hasta C7 cuando se había planeado una flexión hasta C4).
  2. Una escasa colocación precisa. Un retorno demasiado rápido a la posición neutral.
  3. Demasiada ayuda por parte del paciente.

Causas para un aumento del dolor en los TP durante el posicionamiento:

  1. Colocación imprecisa de la posición.
  2. Debería tratarse antes al antagonista o al agonista.
  3. Todavía no han sido tratados otros TP que tenían prioridad.

También en el caso de la TROA tiene validez el principio global que dice que el dolor a menudo sólo es la adaptación de otra disfunción y que el tratamiento debe iniciarse en otra parte. En primer lugar debe hacerse una buena anamnesia. Luego, esta­blecer un diagnóstico general en diez pasos (modificados según Greenman), en los que se buscan limitaciones de la movilidad y dolores ocultos; alteraciones y relaciones, que a primera vista no sean obvios o que han sido olvidados.
Finalmente le sigue el examen específico, para detectar la zona con la mayoría de los TP y con la movilidad más restringida. En cada test de movilidad se valora el mnge of motion (ROM), que siempre está constituido por cuatro componentes:
La amplitud.
La velocidad.
La cualidad / «fluir».
El dolor.
Los diez pasos para establecer el diagnóstico son:


l. Modo de andar: Búsqueda de movimientos compensatorios.

  1. Postura: Se determina y compara la altura de la cresta ilíaca (Crista iliaca) a la izquierda y a la derecha, así como la altura de los hombros al estar de pie. Este diagnóstico es especialmente importante en el control terapéutico, porque aquí las alteraciones en la pauta de posición se ponen claramente de relieve.
  2. Inclinación lateral del tronco: Valoración de la inclinación lateral hacia la izquierda/derecha y en comparación con cada lado. Durante la inspección exacta de la curvatura de la columna vertebral, a menudo puede observarse una interrupción de la curvatura a la altura de la disfunción.
  3. Fenómeno de avance al estar de pie: Los pulgares del terapeuta se hallan en el caudal de la espina ilíaca posterior superior (Spinae ihaca posterior superior), mientras el paciente se inclina hacia adelante. En el lado en el que el pulgar sigue «inclinándose» existe una disfunción de la articulación sacroilíaca. (La causa puede hallarse en la extremidad inferior.)

 

osteopatia

osteo

  1. Fenómeno de avance al estar sentado: Para realizar el examen el paciente tiene que estar sentado y con ambos pies en el suelo. Por lo demás, el test se efectúa de la misma manera que estando de pie. El lado del fenómeno de avance positivo indica una disfunción en el sacro o también un problema en la columna vertebral, que tiene como efecto un bloqueo compensatorio del sacro.
  2. Rotación del tronco: Para ello, el paciente permanece sentado con los brazos cruzados, mientras el terapeuta efectúa una rotación pasiva hacia ambos lados. El ángulo normal es de unos 90 grados.
  3. Movilidad de la columna vertebral cervical: Test de a) Flexión. b) Extensión. c) Flexión lateraL d) Rotación. Se valora el ROM (range of morían) y sus cuatro componentes: Amplitud, velocidad, cualidad/ «fluir» y dolor.
  4. Movimiento respiratorio del tórax: En posición acostada se examina la parte a) caudal y b) craneal del arco costal durante un inspirar y espirar profundos. Las restricciones de la movilidad son el indicativo de disfunciones costales.
  5. Extremidades superiores: Un test general, en el que el paciente lentamente levanta los brazos estirados por encima de la cabeza y los junta. ¡Valoración del ROM!
  6. Extremidades inferiores. Test de Patrick facilita información sobre la la articulación sacroilíaca, el psoas y la articulación coxofemoraL La rodilla debería alcanzar una distancia de cuatro veces el grosor de un dedo por encima de la altura de la mesa. Test general para la cadera, las rodillas y los pies.
    b) Longitud de la pierna: Estando acostado.


Antes de iniciar el tratanliento se debe aclarar:

¿Cuál de los músculos está acortado? ¿Cuál de las direcciones resulta dolorosa? ¿ Qué TP va a emplearse? ¿Cuál es el grado de dolor delTP?
Para reforzar sinergéticamente el efecto del tratamiento, en la TROA integramos diversos enfoques:
Con el impulso transversal y el mantenimiento del TP nos encontramos en el ámbito de las terapias reflejas. Con el posicionamiento en el estado relajado y ausente de dolor hacemos referencia a la barrera motora: Movimiento alejándose de la BM. Con la contracción isométrica (Mitchell) trabajamos igualmente con la BM, en este caso, sin embargo, en dirección a la BM.
En el presente libro las técnicas se llevan a cabo utilizando palancas largas. En casos especiales, por ejemplo, con personas postradas en cama, también pueden utilizarse las mismas técnicas con palanca corta.
1 . Localización del TP: Localización del músculo hipertono o acortado.

  1. Impulso transversal snapping: El músculo acortado recibe un estímulo de dilatación rápido y corto a través del músculo en dirección transversal.
  2. Posicionar: Buscar la posición en la que como mínimo la tensión y el dolor hayan disminuido en un 70%.
  3. Colocación precisa: Colocar la articulación en su grado máximo de relajación mediante movimientos mínimos (tracción, deslizamiento, compresión), de modo que la reducción del dolor alcance un 90%.
  4. Fase de latencia: Mantener la posición durante 90 segundos.
  5. Contracción isométrica: El paciente contrae el músculo oponiendo resistencia durante 10 segundos.
  6. Relajación postisométrica: Relajación absoluta.
  7. Fase de retorno: Éste es el punto crítico del tratamiento. La articulación debe ser retornada a la posición neutral de forma absolutamente pasiva y muy lentamente.

9. Circunducción: Como tratamiento posterior.

10. Control terapéutico.

Posición del terapeuta

Hay que tener en cuenta que mantener durante 90 segundos una posición determinada puede ser percibido subjetivamente por parte del terapeuta como un período muy largo de tiempo y por ello es muy importante adoptar una posición terapéutica que implique una economía de esfuerzos. En la parte práctica de este libro se describe de modo sistemático la posición del terapeuta (PT) para cada una de las técnicas. Como reglas generales tienen validez las siguientes:
El paciente debería hallarse cerca del borde la mesa del lado del terapeuta. Resultan ventajosas las mesas de tratamiento que disponen de segmentos móviles independientes. El hecho de apoyar un pie o una rodilla en la mesa cumple en primer lugar con la función de desplazar el propio peso hacia el talón (¡favorable!) y, en segundo lugar, a menudo ofrece la posibilidad de ofrecer apoyo a una parte del cuerpo del paciente. En las técnicas sobre las extremidades el terapeuta se coloca, para la abducción, del lado de la extremidad que va a ser tratada; y, para la adducción, del lado opuesto a ella.

Observaciones sobre la parte práctica.

En la siguiente parte práctica podrán encontrar siempre en la página izquierda el test y en la página derecha, la terapia correspondiente a una disfunción.
En el esquema al que nos hemos acogido a lo largo de esta segunda parte práctica aparecen los términos deTP (triggerpoint / tenderpoint), presión y músculo, en las páginas correspondientes al test; y los términos PP (posición paciente), PT (posición terapeuta) y corrección, en las páginas correspondientes a la terapia.
En relación con dichos términos añadimos todavía algunas aclaraciones:
TP: La localización del TP ha sido indicada con toda la precisión posible; sin embargo, el factor más importante siempre es la palpación exacta de la totalidad de la zona, ya que ¡los puntos tienen una localización distinta en función de cada caso en concreto y según cada individuo! Presión: En este lugar se hace referencia a la exacta dirección de presión; únicamente en dicho vector es posible provocar el dolor. Músculo: En la mayoría de los casos, la causa de una disfunción puede ser atribuida a un músculo, pero en algunos casos también a un ligamento; en dichos casos, éste también aparece consignado bajo el término «músculo». En el caso de algunas disfunciones no nos ha sido todavía posible determinar dicha correspondencia, y por ello, en esos casos, en el esquema aparece en blanco. PP: Tanto para la posición del paciente como para la del terapeuta, la descripción se ha ceñido a las informaciones más importantes. Para las posiciones más complicadas, consideramos que las imágenes resultan de mayor ayuda y más informativas.
PI: El lado en el que se halla el terapeuta también ha sido descrito a menudo; la mayoría de las veces,
sin embargo, dicha información no resulta esencial para aplicar la técnica. Para técnicas con las
extremidades, para el terapeuta resulta más fácil estar en el mismo lado cuando se trata de llevar a cabo
una abducción, y en el lado opuesto, cuando se trata de realizar una adducción.
En las técnicas para la columna vertebral la posición del terapeuta viene determinada por el TP; en la
mayoría de los casos, y por motivos de economía de fuerzas, resulta mejor colocarse en el lado opuesto al
TP (posteriorTP) .
• Corrección: La denominación del movimiento (como por ejemplo flexión, extensión, etcétera) por lo general hace referencia a la articulación que debe ser tratada. De lo contrario, se hace mención explícita de la articulación. El movimiento mismo ha sido descompuesto en dis­tintos componentes únicamente por razones didácticas; en la práctica, debe realizarse como un movi­miento único y fluido. De un modo general, la colocación precisa no se ha descrito, ya que debe realizarse en cada caso concreto y de manera individual mediante ajustes mínimos. Es aquÍ donde surge el arte mismo de aplicar la técnica y que sólo se puede desarrollar a partir de afinar la pal­pación y la percepción.
En el momento de denominar las disfunciones, hemos hecho prevalecer de nuevo las consideraciones prácticas frente al cum­plimiento excesivamente consecuente de un esquema. Así, pues, como útulo o como subútulo (entre paréntesis) aparecen tanto las disfunciones de las articulaciones como las de los músculos, pero también denominaciones anatómicas de estructuras óseas.
Dichos subtítulos se han hecho constar cuando para la misma disfunción exisúan más de un TP y de una técnica --como Th 9-1 2 Ext/Rot/Flex -Lat (apófisis transversa, Processus transversus, por ejemplo)-y en la mayoría de los casos describen la posición del TP (como en este caso, en la apófisis transversa).

Las abreviaturas en los títulos en el caso de disfunciones combinadas responden en la lnayoría de los casos a motivos del espacio disponible.
En otros casos se han empleado abreviaturas para hacer refe­rencia a músculos o articulaciones con nombres muy largos y cuyas abreviaturas son usuales en la práctica médica.
Otros términos empleados con frecuencia son «homolate­ral» o «heterolateral». ¡Por regla general hacen referencia a la localización del IP! Es decir, que «Extensión de la pierna homolateral» significa «extensión de la pierna, que se encuentra en el lado del IP».


musculo

 

 

 

Terapias y cursos en Madrid