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La enfermedad existe en los niveles físico-etérico, emocional y mental, y todo tipo de males llevan gestándose muchos años antes de que tú te des cuenta. Por ello percibir el campo energético humano y el MRP o impulso rítmico craneal nos anticipa enormemente al problema o enfermedad que sucederá dentro de unos años, a veces 5 y otras veces 10 años a posteriori.

También parece que las personas nos conformamos con vivir con enfermedad, con lesiones crónicas e incluso con prótesis de todo tipo que hemos creado un mundo lleno de enfermos y convertido al ser humano en una cosa que deja mucho que desear o con su potencial desvirtuado. El embrutecimiento del ser humano en el pasado con las guerras a creado un paradigma de salud que deja mucho que desear. Tu educa a tus progenitores de una manera con una conciencia nueva y una salud holística y se convertirán en verdaderos seres humanos o en súper hombres. Estos crearan una sociedad buena, correcta y las nuevas generaciones tendrán nuevas vibraciones y una calidad de vida mucho mejor, y así sucesivamente.

En el mágico juego de la vida, la Tierra es una escuela. Las enseñanzas son vivenciales y personalizadas. Sé que vine a aprender. Vine a evolucionar. Estoy de paso. Y me iré como llegué, solo. Nadie sabe cuánto tiempo permanecerá. Lo único seguro es que todos partiremos con rumbo desconocido. Esta situación a algunos los paraliza. A otros, los desconcierta. A mí, en cambio, me moviliza.
Siento la necesidad imperiosa de saber quién soy, así como de conocer mi misión en este plano. Mi vida se ha convertido en una búsqueda constante.
Si me preguntan a qué me dedico, respondo: soy un buscador.Cuán importante es que te dejes guiar por
tu propio sentir, para que puedas volar con el corazón abierto.

No importa qué camino estés recorriendo, lo que marca la diferencia es que te vuelvas más consciente a medida que ayudás a que se expanda, por todo el universo, la vibración del amor.
El cambio debe comenzar por uno mismo, sólo así transformaremos nuestro entorno, porque lo que vemos fuera no es más que una proyección de lo que nos sucede dentro
.

En todo en la vida tenemos que estar centrados y conscientes para nuestra evolución e inteligencia personal. Por ejemplo, ¿porque atraemos una y otra vez hechos o circunstancias que no nos sientan bien?

No será que tenemos un patrón de energía emocional o mental implantado de manera errónea desde nuestra infancia y no somos conscientes de ello.

¿Por qué no tenemos la misma fuerza, vitalidad o suerte como otros?.

De todos estos temas y alguno más tratará este capítulo y lo involucraremos  con la terapia craneosacral.

Desde pequeño la sociedad nos está deteriorando nuestra salud holística, por ejemplo con las vacunas nos destrozan nuestro sistema inmunológico y lo que es peor, dañan nuestros tejidos musculares, fasciales, etc.

Verdaderas destroces de tejidos se realizan en el lugar donde ponen las vacunas, sin que nadie se dé cuenta y perciba la importancia que esto tiene para nuestra salud holística de dentro de unos 10 ó 20 años.

Quemaduras profundas, nervios deteriorados, contracturas en y alrededor del impacto violento provocado por la mala colocación de las vacunas y por su contenido.

A la industria farmacéutica le interesa que hayan enfermos y a los poderosos que exista una masa colectiva falta de energía y poder personal, para si poder manipular.

A partir de ahi empieza tu declive de tu salud holística, gracias a la despolarización de tu sistema bioelectromagnético en esa zona y que después repercutirá en otras más distales.

Esa zona que ya no tiene casi nada de energía bioelectromagnético con el tiempo va a atraer un golpe o traumatismo más severo por un tipo de ley de atracción, para que te des cuenta y se solucione, acrecentando el proceso degenerativo. Este se hace tal que sin lugar a dudas tirará de tus tejidos fasciales hacia zonas más distales hasta que encuentre diferentes zonas a las que afectara, retorcerá y pellizcará los nervios adyacentes. Tu tendrás a los 20 años un crecimiento erróneo de toda tu estructura musculo esquelética, con tensiones internas casi imperceptibles que afectan a distintas partes de tu sistema nervioso con nervios constantemente recibiendo presiones y alteraciones variadas.

Esto afecta a tu salud emocional-mental de muy diversas maneras, niños hiperactivos, adolescentes propensos a desajustes varios, drogas y demás, etc. Cómo estos males son tu y forman parte de ti desde siempre no hay caso forma humana de que te des cuenta hasta que haces un trabajo terapéutico y de crecimiento personal profunda y sanas y corriges todo tu sistema bioelectromagnético y esto llevará a reestructurar tu sistema musculo-esquelético.

El mundo de las terapias alternativas, el yoga, tai-chi, chikung, sanación, reiki, etc. son la clave para la verdadera salud holística del Ser Humano.

OTRAS AFECCIONES DE LAS FASCIAS
Al margen de las patologías específicas del tejido conjuntivo que acabamos de ver, existen afecciones que, en la mayoría de los casos, no presentan cuadros clínicos tan llamativos como los que acabamos de enumerar más arriba, pero que representan la patología más frecuente del tejido conjuntivo.
Consideraremos las cicatrices, adherencias y fijaciones. Esta patología o disfunción nos interesa (a los osteópatas) particularmente, puesto que la encontramos con mucha frecuencia. Además, a largo plazo, cicatrices y adherencias crean irritaciones y fijaciones que a su vez perturban la mecánica articular o visceral y que en un primer tiempo determinan sínto­mas llamados funcionales, puesto que a menudo tienen manifestaciones subclínicas, sin expresión ra­diológica o bioquímica. Son verdaderas lesiones primarias que habrá que buscar con el mayor cuidado. En un tercer tiempo desarrollaremos los diferentes estudios realizados en el tejido conjuntivo, y más
en particular en la sustancia fundamental, que tienden a demostrar que la enfermedad se desarrolla
sobre todo a su nivel cuando la sustancia fundamental ha sido superada. Citaremos a Snyder, que afirma que la sustancia fundamental es el laboratorio de las funciones del te­jido conjuntivo y la "arena" de los procesos patológicos.

 
LAS CICATRICES
Excepto las cicatrices retráctiles y queloides, que son casos particulares, por fortuna raros, cualquier cicatriz por nimia que sea puede ser una zona de perturbación para el cuerpo humano. Sin embargo, la mayoría no representan un elemento perturbador, aunque cierto número pueden ser causa de dolo­res, disfunciones e incluso de una patología insoportable para el sujeto, como en las causalgias. Tras la aparición de una herida sigue un fenómeno de reconstrucción, con granulación y proliferación de fi­bras elásticas y conjuntivas a fin de realizar una reparación lo más perfecta posible en el lugar en el que los tejidos han sufrido la agresión.
Pero, a pesar de su sutilidad, este sistema de reconstrucción nunca será perfecto. Testimonio de ello es la consecuencia que deja toda cicatriz que ha afectado a las fascias profundas. Como hemos dicho, en la gran mayoría de casos esta reparación se realiza sin que aparezcan problemas secundarios, pero en un cierto número de casos no desdeñables una cicatriz provoca trastornos, así como la instalación de una patología de proximidad que se manifiesta por fenómenos irritativos, o es la sede de fijaciones que alteran tanto la mecánica como la fisiología del cuerpo humano. Una cicatriz irritativa será un elemento perturbador para el tejido conjuntivo; éste, sometido a las tensiones y al estrés de ese punto de irritación, modificará su estructura, plasticidad y elasticidad, y a ma­yor o menor plazo tendremos una alteración de la mecánica fascial que repercutirá en el estado fun­cional de una región más o menos extensa.
Cuando esta cicatriz se sitúa en el abdomen, el caso más frecuente aunque sólo sea por el número de apendicectomías perturbará la mecánica del órgano vecino, que, sometido a una tensión e irritación permanentes, tenderá a perder su movilidad y a fijarse. Hemos visto que precisamente gracias a la mo­vilidad de las fascias su fisiología se veía enormemente facilitada. Esta fijación provocará la disfunción del órgano y es posible que a largo plazo se instaure una verdadera patología.
La "patología" de las cicatrices puede deberse a los cuerpos extraños que se incrustan durante la agre­sión. Kellner ha demostrado la inclusión de cristales de talco en las cicatrices quirúrgicas, fragmentos de pro­yectiles y fragmentos de tela en los heridos de guerra, granos de arena, pequeñas burbujas de alqui­trán y restos de cristal en los accidentados de carretera.

La reabsorción de cuerpos extraños es lenta si no imposible; éstos crean una acidosis de los tejidos cir­cundantes que da lugar a modificaciones en el seno de la sustancia fundamental. La medición de los valores eléctricos de las cicatrices "perturbantes" proporciona valores de 1.400 kilo-ohms superiores a los registrados en la piel vecina, los otros poseen un valor cercano al normal.
Las cicatrices deben considerarse campos perturbadores potenciales.
 
B. LAS ADHERENCIAS Y FIJACIONES
Muy numerosas en el cuerpo humano, pueden ser consecuencia de una cicatriz, inflamación o infec­ción, de una irritación o aumento de cargas en una zona cualquiera del cuerpo. Se producen con mu­cha facilidad, en especial en el tórax y abdomen. El mero hecho de hacer una incisión en el peritoneo constituye una importante potencialidad de adherencia.
Tienen tendencia a aumentar con la edad y resulta sorprendente constatar el número de adherencias
al nivel de la pleura, el pulmón y el peritoneo cuando se practica una disección. Sus consecuencias son comparables a las de las cicatrices, es decir, que en ciertos casos establecen un verdadero puente fibroso inelástico con el órgano relacionado. Entonces entramos en el círculo vicio­so de la hipomovilidad, disfunción e incluso patología.

 
EL TEJIDO CONJUNTIVO, PUNTO DE PARTIDA DE LA ENFERMEDAD
El estudio histológico y el del papel del tejido conjuntivo nos demuestra que cualquier agresión, cho­que, estrés, etc. repercutirá de forma automática en éste. Por lo tanto, podemos afirmar que no exis­te ninguna patología que no tenga resonancia en la fascia. Más aún, cualquier patología sólo puede extenderse después de haber superado las posibilidades del tejido conjuntivo. Eppinger ha sostenido que la enfermedad se inicia en la sustancia fundamental y que, a continuación, se propaga a las células parenquimales. La especificidad sintomática y de diagnóstico sólo aparece tar­díamente, después de la instalación de lesiones celulares; es muy posterior a los estadios prodrómicos de las diferentes infecciones. Las causas de la irritación del tejido conjuntivo son múltiples; son todas las situaciones que ponen a la fascia en estado de estrés: heridas, procesos mecánicos, lesiones fisicoquímicas, hormonas de acción ti­sular y shocks; el shock operatorio es también una de ellas, y hay que saber que el organismo tarda 21 días en dominarlo.
La sustancia fundamental no es sólo el estárter para las informaciones destinadas a la célula y al siste­ma humoral y nervioso, sino que a su vez es modificada por los trastornos funcionales de los tejidos. Una estimulación mínima, de corta duración, provoca la despolarización parcial de los proteoglicanos, que en un sistema funcional es corregida por el esfuerzo de una carga de compensación. Si esos estí­mulos mínimos son continuos, provocan fenómenos de despolarización constantes que generan alte­raciones estructurales en la sustancia fundamental y conducen a la formación de gel. Al comienzo las modificaciones están localizadas, puesto que la extensión de la información se halla limitada por las propiedades aislantes de las serosas, septos y fascias.
En un estadio preliminar es difícil detectar las perturbaciones inducidas en el tejido conjuntivo, sobre todo porque la mayoría de las veces no generan síntomas de tipo irritación-reacción, por lo que pue­den transmitir un mensaje alterado algunas veces durante mucho tiempo y mantener los sistemas de regulación, celular, tisular, humoral y nervioso en un estado de pretensión. De forma progresiva, las al­teraciones de la regulación se extienden. Los síntomas se extienden al lado contra lateral debido a la participación secundaria del eje vertebral.
Una estimulación suplementaria sobre este sistema "precalentado" produce con frecuencia una res­puesta inadecuada y exagerada.

Puede instalarse un trastorno a distancia (en un órgano, por ejemplo) y aumentar más la irritación del foco primario, lo que finalmente, si no hay intervención, llevará a una fase de agotamiento, a un blo­queo reaccional que provocará una enfermedad grave.
E. Perger señala que el 25 % de los pacientes que presentan un "bloqueo de la regulación de base" desarrollaron un tumor en los años siguientes, la participación de los trastornos de la regulación en la evolución de la enfermedad tumoral no puede desdeñarse.
Por otro lado, en pacientes crónicos se ha puesto de manifiesto la existencia de un potencial activo en
el lado afectado y un aumento de la conductancia. Por lo tanto, al comienzo, la afección es local y engloba al dermatoma y al miotoma. Por medio del sis­tema nervioso vegetativo, modifica la vasomotricidad, así como otras funciones vegetativas del cua­drante correspondiente, la acentuación de la intensidad de la estimulación y la puesta en juego de los procesos de regulación central acaban por desarrollar una sintomática hemicorporal.
A partir de una alteración local, aparece de forma tardía una enfermedad general después de la intervención de los factores secundarios y terciarios. Así pues, el tejido conjuntivo reacciona en su totalidad, pero no lo hace obligatoriamente de forma homogénea.
Las diferencias son tanto más marcadas cuanto que el desarrollo de la afección crónica ha sido acorta­do. El factor tiempo, la duración de la agresión preliminar, desempeña un papel preponderante en la difusión de las perturbaciones al resto del organismo.
Ciertas células mesenquimales permanecen indiferenciadas en el tejido conjuntivo adulto, conservan la memoria embrionaria y, en caso de necesidad, pueden transformarse en otras líneas de células espe­cializadas. Por regla general, éstas células están inhibidas, pero, en el caso de una herida o enfermedad, vuelven a activarse desde el punto de vista mitótico para hacer frente a la agresión.
Parecería que la puesta en marcha de los mecanismos de defensa que se realizan en el tejido conjun­tivo sería consecutiva a la autonomía de la periferia y que el sistema central intervendría de forma se­cundaria. Esto es apoyado por el hecho de que los valores de partida y las afecciones más marcadas siempre se sitúan en el hemicuerpo más perturbado. Las desintegraciones tisulares (inflamaciones, ci­catrices, adherencias, etc.) no reabsorbibles ocasionan este tipo de diferencias hemilaterales.
Kellner ha probado que el equilibrio ácido-base dependía del sistema de base: en medio ácido la neu­tralidad del pH se restablece gracias a la lisis de los fibroblastos, mientras que en medio alcalino la normalización resulta de su multiplicación.
Me Laughlin ha constatado que el cultivo in vitro de células epiteliales embrionarias induce un modo de crecimiento indiferenciado y desordenado, la introducción de células mesenquimales induce la di­ferenciación, se forma una membrana basal, completada por una estratificación celular.
Esos dos experimentos tenderían a probar que el tejido conjuntivo posee un sistema de organización independiente de las influencias centrales. Con motivo de un estrés persistente, los problemas funcionales y los cambios del tamiz molecular mo­dificarán la síntesis de la sustancia fundamental creando un estado propicio para las enfermedades crónicas.
Hine ha demostrado que bastan 30 minutos para provocar un claro aumento del colágeno en el septo alveolar en víctimas de la carretera con traumatismos graves. Sin embargo, en experimentos realizados en animales, Speransky ha demostrado que la estimulación intensa de los receptores cutáneos o musculares situados en el territorio inervado por el bulbo raquí­deo o la parte superior de la médula espinal, o incluso la estimulación mecánica o química directa del centro nervioso, podían provocar modificaciones profundas del tejido pulmonar muy similares a las que se ven en la neumonía.

Por lo tanto, parecería que aunque el tejido conjuntivo tiene su propia autonomía y puede ser origen de un sistema de defensa propio e independiente, así como el punto de partida de un proceso pato­lógico a su vez independiente, dicho mecanismo no es exclusivo de una estimulación periférica o cen­tral de las aferencias nerviosas y es capaz de provocar alteraciones en el tejido conjuntivo.

Es un hecho que el componente predominante de toda enfermedad es, con mucho, de naturaleza funcional y energética. Una medicina que quiera tratar con éxito estas enfermedades debe trabajar en los estadios energéticos e informativos. De aquí se deriva un concepto energético de diagnóstico y la terapia que permita reconocer la carga energética básica del paciente y que anticipe la dirección del procedimiento terapéutico.
Usted leerá con frecuencia los conceptos «materia», «energía» e <<informacióm> en esta web. ¿A qué se refieren? ¿Por qué necesitamos estos tres conceptos en relación con la salud y la enfermedad de los pacientes?
Está demostrado que la materia tiene un contenido energético y otro informativo. El contenido energético de la materia se puso claramente de manifiesto con el poder destructor de las bombas atómicas, y el contenido informativo es el que controla las reacciones químicas. Se puede decir que las informaciones controlan los procesos que transcurren materialmente, y es la energía la que suministra la fuerza para las modificaciones.

Así, el cuerpo humano es materia y energía al mismo tiempo. Libera energía y recibe energía. Se controla por informaciones recibidas y controla a su
vez el entorno cediendo información.
Por ello la salud y la enfermedad dependen también esencialmente de la energía y la información del propio cuerpo. Éstas se expresan a través de oscilaciones elec­tromagnéticas que el cuerpo puede recibir, almacenar y ceder.
Todas las enfermedades y estados previos están causados o acompañados por oscilaciones electromagnéticas. No hay fenómenos patológicos sin la presencia de oscilaciones patológicas o patógenas en o alrededor del cuerpo. En el cuerpo de cada paciente actúan también, junto a las oscilaciones electromagnéticas sanas (armónicas), oscilaciones electromagnéticas patológicas (inarmónicas). Las oscilaciones patológicas perturban los procesos de naturaleza vital y el estado en equilibrio del cuerpo. Éste enferma si el proceso regulador ya no es capaz de mantener el equilibrio.
Para que la medicina pueda incor­porar estos conceptos de la ciencia, debe organizarse energéticamente un concepto global  usual de energia y terapia.

 

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